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(Agosto/Septiembre 1997)
NACIONAL
por Feliciano Núñez, San Pedro Sula, Honduras
"La lucha contra la criminalidad es un aspecto de la lucha de clases. Tres cuartas partes delos criminales de derecho común, por lo menos, pertenecen a las clases explotadas."
(Víctor Serge)
En menos de una semana casi todos los centros penales vivieron movilizaciones, protestas y amotinamientos dejando un saldo de cuatro presidios quemados y destruidos (Santa Bárbara, Trujillo, Puerto Cortés, Danlí y Copán), varios muertos y decenas de heridos. Hasta en la cárcel de mujeres de Támara hubo pancartas de protesta y la exigencia de un indulto general.
Esta situación tiene que ver con el incremento de la delincuencia como producto de la la profunda crisis económica y social de nuestro país (ver artículo " Violencia y represión" en El Trabajador Centroamericano Nº 6) agravadas con las actuales reformas al Código Penal: la mayoría de los presos están por delitos leves de robo, lesiones, hurto y consumo de marihuana. Una vez encarcelados y si no cuentan con dinero para pagar un buen abogado, sus procesos se paralizan llegándose al extremo que el 90% de la población carcelaria se encuentra sin condena.
A esta situación se suma el mal trato y la pésima alimentación, así como la corrupción del sistema penitenciario en donde todo tiene precio reproduciéndose las mismas diferencias de clase que existen en la sociedad. Así podemos ver cómo los presos comunes, provenientes en su gran mayoría de los sectores populares, se encuentran hacinados mientras los pocos presos de cuello blanco se encuentran en celdas de lujo y con todas las comodidades del mundo, amparados por los propios jefes de presidio.
Sin embargo, las verdaderas intenciones pueden verse en las primeras acciones: el viceministro de gobernación dijo que en los próximos días compraran armas, vehículos y equipo para los centros penales, además de 700 colchonetas. Y el vicepresidente del Congreso, Armando Avila Banegas, pidió la militarización de todos los centros penales.
Las afirmaciones del presidente de la República, Carlos Reina, en el sentido de que "existe mano peluda en esa serie de incidententes en cadena" muestra la total falta de sensibilidad social de un gobierno que viene aplicando sistemáticamente los planes económicos que nos hunden en la miseria creando las condiciones para el aumento de la delincuencia. Por otro lado, la empresa privada se pronunció en contra de un indulto y una amnistía.
| País | Presos | Sobrepoblación TD> | Presos sin condena |
| Honduras | 9,457 | 5,622 (147%) | 90% |
| El Salvador | 7,996 | 4,067 (104%) | 77% |
| Panamá | 7,322 | 1,287 (21%) | 79% |
| Costa Rica | 4,612 | 1,783 (63%) | 28% |
| Nicaragua | 3,869 | 1,458 (60%) | 43% |
| Datos del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (ILANUD) |
LA MUJER Y LAS ELECCIONES
por Martha Aguilar, La Lima, Honduras
Este elemental derecho fue conquistado como producto de la lucha infatigable de mujeres ejemplares que se propusieron reclamar su lugar en la vida política electoral de Honduras y en el marco de las nuevas condiciones surgidas en el país tras la Huelga Bananera de 1954 y no como generosidad del Congreso Nacional. Este, ante el ímpetu imparable surgido al calor de la lucha obrera manipuló dicha conquista para limitar los derechos políticos de la mujer a la simple utilización de nuestros votos para llegar al poder y alternarse en el mismo, como sigue sucediendo hoy día con los liberales ynacionalistas, pero sin que resuelvan ninguno de los problemas que sufrimos las mujeres y en particular las trabajadoras.
Hoy día hay avances en la organización de la mujer. Así en las elecciones pasadas hubo varias mujeres en las nóminas de candidatos de los partidos tradicionales y hoy tenemos una vice presidenta por el partido Liberal.
Y ¿de qué ha servido? ¿Qué han obtenido las miles de mujeres obreras, campesinas, amas de casa y profesionales que votaron por el partido Liberal en las elecciones pasadas? Lo único que se le ha visto a la designada Guadalupe Jerezano es que ha viajado por todo el mundo con el dinero del pueblo.
Mientras en la oficina gubernamental de la mujer se llenan la boca hablando en nombre de las mujeres en general y se imparten infinidad de cursos y seminarios para aprender el "lenguaje de género", el gobierno (del cual forma parte la designada Jerezano) impone medidas económicas dictadas por los organismos financieros internacionales que mantienen a la mujer trabajadora y sus hijos aguantando hambre por que ya no puede comprar ni frijoles.
El panorama de la mujer trabajadora no es nada alentador: las mujeres obreras son explotadas en las fabricas maquiladoras a cambio de míseros salarios, las mujeres campesinas son desalojadas violentamente junto a sus familias de las tierras que ocupan para trabajar y sacar de ahí el sustento diario; las mujeres indígenas tienen que bajar de las montañas por que les falta lo elemental para vivir como lo es la tierra; y en los barrios de las ciudades las mujeres sufren por la falta de guarderías donde poder dejar sus hijos seguros e irse a trabajar, además de la falta de agua y otros servicios básicos.
Es importante reflexionar si por ser candidata las mujeres estaremos obteniendo algo a nuestro favor, si por ser mujer resolverá los problemas agudos que aquejan a la mujer y su familia y ver si realmente es problema de género como lo plantean algunas compañeras que se sienten realizadas por la candidatura de doña Nora de Melgar o es un problema de clase, de los intereses económicos que se mueven tras el partido que lleva a esta señora como candidata a la presidencia.
Realmente compañeras no nos engañemos ni dejemos que nos engañen con palabrería "los y las" candidatas de los partidos tradicionales por que no nos representan. Las mujeres obreras, campesinas, pobladoras y las explotadas de este país no tenemos candidato ni candidata, "todos y todas" llegarán al poder para seguirse enriqueciendo y aplicar los planes de hambre y miseria. Mejor organicémonos alrededor de nuestros problemas comunes y luchemos por construir una alternativa de clase donde seamos tomadas en cuenta como personas y no como números, donde tengamos nuestros propios candidatos que nos representen y luchen por nuestro propio gobierno: un gobierno obrero, campesino y popular y no apoyemos "los y las" candidatas de los partidos burgueses que seguirán utilizando nuestros votos a favor de "las y los" ricos y en nuestra contra.
El SUTRASFCO continua en la lucha
por Manuel Rosales, La Ceiba, Honduras
El Sutrasfco es un sindicato bananero que surgió airoso en la gran huelga de 1954. En ese proceso histórico ha tenido que enfrentar situaciones bien difíciles ya que el enemigo de clase ha estado permanentemente amenazando sus estructuras democráticas apoyándose adrede en el enemigo interno (obreros burócratas, oportunistas, traidores, etc.); y en el externo (empresa transnacional, gobierno y militares) para evitar que los obreros tengan una organización fuerte y combativa que luche por su verdadera liberación.
Muchas han sido las experiencias amargas reflejadas en esa lucha constante de clase que le ha permitido al sindicato desde su creación arrancarle algunas conquistas al imperialismo gringo. Este proceso de grandes esfuerzos y de abnegación cívica y gremial que en los años 60 y 70 dejó substanciales conquistas a los trabajadores en el Sutrasfco, se vio interrumpido en 1977 cuando fuerzas reaccionarias en su fementido afán anticomunista, asaltaron cobardemente el edificio principal del Sindicato en La Ceiba, sacando su Comité Ejecutivo que dignamente presidía Napoleón Acevedo Granados, tomando de esa manera artera el control el tristemente célebre "Frente Democrático" (?) que con el apoyo logístico de las Fuerzas Armadas, encabezadas por el ahora extinto General (asesino) Gustavo Alvarez Martínez y financiados por la transnacional bananera, tomaron —decimos— el control del sindicato, cerrando con ello un proceso apreciable de grandes luchas bien organizadas por mejores conquistas para bien de todos los trabajadores...
Hoy, a los 20 años de esa nefasta acción, el sindicato, influenciado por una sombra del Frente Democrático, entró en una situación crítica de notorio retroceso ya que las nuevas direcciones implantaron su política de conciliación de clases, que abrió las puertas para que la patronal bananera aplicara a fondo sus programas empresariales y recuperara gran parte de las conquistas que se le habían arrancado. Despido masivo y sistemático de trabajadores, cierre y abandono de fincas, departamentos técnicos y bodegas; pérdida de los salarios, desmejoramiento del servicio y atención médicos, abandono de la responsabilidad educativa; nuevos sistemas de trabajo con mayor responsabilidad y menos salario; creación de nuevas empresas dentro de la misma empresa, utilización de intermediarios o contratistas, etc.
Dentro de este proceso de lucha incesante se realiza este año (1997) el XVII Congreso General Ordinario de Delegados del Sutrasfco, en el cual fuera electo el Comité Ejecutivo para un período de dos años (junio 97/99). Este evento reflejó la firme perseverancia y la importancia de las bases que en su mayoría conscientes de esa realidad de crisis que viene atravesando el sindicato en los últimos veinte años, se hicieron eco del justo clamor de las bases en cuanto a efectuar cambios saludables en su alta dirigencia que viniera a enderezar la política del sindicato.
Esa necesidad hizo que una mayoría de delegados llegara al Congreso con la misión de cambiar a todo el Comité Ejecutivo, poner al frente al compañero que, como directivo seccional, venía luchando con denuedo por ser presidente del sindicato: Ramón Navarro Sánchez. Estos cambios, al final, no se produjeron de manera total, ya que dentro del Comité Ejecutivo había compañeros que tenían posiciones claras, otros que en este caso eleccionario adoptaron una posición consecuente con el criterio de las bases, lo que sirvió para que los delegados hicieran algunas concesiones con cuatro que fueron reelectos, no así con los que fungían como Presidente y como Tesorero por considerar que sus actitudes en el sindicato eran más orientadas con la política patronal, actuando en forma personal y unilateral, lo que dio como consecuencia un desastre administrativo y gremial que motivó esos cambios.
Pero no todas esas concesiones se hicieron así nomás. En la discusión para elaborar la planilla, se condicionó la reelección de los cuatro compañeros a que, si no realizaban un trabajo concreto con la base que reflejara una nueva política, serían cambiados, lo mismo sucedería a los dos nuevos electos ya que no pueden continuar con posiciones pasivas ante las grandes ofensivas de la transnacional.
En el Congreso se cruzaron serias amenazas y denuncias donde el que estaba como Presidente, Carlos Bueno, con su afán de continuar en ese cargo, no escatimó en utilizar dinero para comprar conciencias, controlar delegados, desprestigiando y acusando ingenuamente de "comunistas" al grupo opositor. Pero al final eso no valió de nada ya que la base logró desenmarcararlos y conocer la realidad, dándoles la espalda y echándolos afuera.
Después de ese proceso donde el grupo opositor fue electo, la base hizo serias y estrictas recomendaciones para tener control sobre el Comité Ejecutivo y estar alerta para enfrentar la política patronal y no continuar desmejorando las condiciones de trabajo.
Una medida que aprobó es el aumento de la cuota sindical de Lps. 6.50 a Lps. 8.00 semanales para fortalecerlo en lo económico para que se puedan realizar programas de formación. En esa materia, se le encomendó que el vice presidente, compañero Juan Carlos Medina, asumir esa responsabilidad elaborando programas y realizando jornadas educativas, dándole todo el apoyo necesario para cumplir con esa recomendación. Otras recomendaciones aprobadas que van orientadas a exigir respeto y demandar mejores condiciones de trabajo, reorientar la política sindical con una organización más combativa, son —entre ellas— exigir con altura en forma enérgica a la empresa, no continuar con el cierre de centros de trabajo, que no continúe violando el Contrato Colectivo empleando contratistas, ya que no hacer un alto a esa política se tendrían que tomar las acciones oportunas y reivindicativas para la defensa de la estabilidad laboral y el Contrato Colectivo por la parte sindical. Luchar por la unidad granítica de la organización; mejorar la política administrativa haciendo el uso adecuado de los fondos del sindicato y un buen control en el uso de los vehículos y demás bienes materiales. Sanear la economía del sindicato y mantener informada periódicamente a las bases de los movimientos de capital. Practicar la solidaridad con todos los sindicatos fraternos apoyándoles en sus luchas y problemas.
A nivel de Gobierno de la República, exigir que cree leyes que le permita a los trabajadores ser indemnizados por la transnacional bananera por haberles dañado al ser expuestos a productos químicos, haciendo un frente común con otros países que también tienen demandada por ese hecho a la transnacional en los Estados Unidos de América.
En este XVII Congreso pasado observamos que el punto más importante que se llevó acabo, era el cambio del Comité Ejecutivo, como lo acabamos de reseñar para dar un giro.
A pesar de las grandes debilidades que todavía prevalecen en el sindicato, se abre la oportunidad de un cambio con los grandes compromisos hechos por el Comité Ejecutivo y los grandes retos que tiene que enfrentar hoy en una situación del movimiento obrero caracterizada por la falta de unidad, el individualismo, y la pérdida de conquistas como producto de la crisis de dirección, y la imposición de una "nueva" cultura laboral "no confrontativa" que solo beneficia al imperialismo y a sus gobiernos serviles poniendo de rodillas a los trabajadores y sus sindicatos que no ven salida a sus problemas.
Pero la lucha es dura y el Sutrasfco, en el Congreso referido, demostró que existe esa voluntad de cambio, pero que necesitamos formar los cuadros y prepararlos en esa posición de sacar al que no cumple o se desvía, cumpliendo sus amenazas para evitar que el sindicato caiga en manos de oportunistas.
por Carlos Lanza, Tegucigalpa, Honduras
Al momento de escribir este artículo, el magisterio nacional se encuentra librando una de las luchas más importantes de los últimos quince años, nos referimos a la lucha por conquistar el anhelado Estatuto del Docente. Que los docentes tengamos un instrumento jurídico que dignifique nuestra carrera no está nada mal, aunque, en un artículo posterior analizaré los alcances de este Estatuto para demostrar que el mismo trae consigo el virus del neoliberalismo, pero es innegable que el magisterio hondureño ve en este documento una gran oportunidad de ascenso profesional.
Creer que el Estatuto resolverá de una vez y para siempre nuestros problemas es una utopía, lo que hoy conquistemos mañana otro gobierno nos lo tratará de quitar; otros ven en él la gallina de los huevos de oro, idea por cierto muy ingenua porque en el sistema capitalista lo que se conquista en la calle, tarde o temprano hay que defenderlo en la calla.
En las visiones señaladas anteriormente existe una percepción unilateral de la relación entre la docencia y la educación, se cree que el destino de nuestra docencia está ligado exclusivamente a un documento que nos garantice mejoras económicas y profesionales y, para consuelo de padres de familia se dice que "maestro bien pagado enseña bien" lo cual es una verdad a medias. Ignoramos lo fundamental: mientras no garanticemos la escuela pública, laica y gratuita, fuente primaria y única de nuestras conquistas y nuestro status, nada estará garantizado por más estatutos que se emitan.
Mientras el magisterio nacional no entienda que el destino de su docencia está ligado al destino de la educación nacional y que debe comprometerse con ella, no sabrá cómo y porqué enseñar se hace cada día más difícil, ni por qué las Juntas de Evaluación legalizadas en el nuevo Estatuto, y que ya las veo erigirse como la santa inquisición de la Secretaría de Educación, pasarán a cobrarle la cuenta por los malos resultados; recuérdese que en el Estatuto del Docente no hay estabilidad laboral.
Vistas las cosas así, el único responsable de que la educación marche bien o mal será el docente y si no marchan bien habrá que sustituirlo por uno "más capaz" de reproducir el sistema, por eso el docente debe saber que si no se compromete a cambiar la realidad social que vive el país, estará cavando su propia tumba, pues si no paramos la dinámica neoliberal que se ha impuesto en la educación nacional pronto el modelo de autogestión o privatización se terminará imponiendo acabando con la Escuela Pública fuente de nuestras conquistas.
¿Y cuál es esa realidad educativa que el docente debe transformar en beneficio de los estudiantes y padres de familia, estos últimos en su mayoría de escasos recursos económicos? Pues bien, para empezar hay que decir que el Estado es incapaz de satisfacer la demanda de servicios educativos. Sólo en 1992 más del 50% de hondureños en edad escolar no recibieron los servicios de la educación, a esto hay que agregar que el 42% de las escuelas primarias son unidocentes. El nivel de escolaridad de la población es inferior a cuatro años, estudios científicos han demostrado que por debajo de los cuatro años de escolaridad no se adquiere la capacidad letrada para lograr cambios positivos en el nivel de vida y que más bien es factible un regreso al analfabetismo por desuso.
Los cuadros de deserción, repitencia, extraedad, el analfabetismo galopante, la insignificante cobertura del nivel preescolar inciden directamente en los niveles de pobreza ya que los empleos y ocupaciones de menor remuneración están destinados para los que de una u otra manera han sido marginados del sistema educativo. Por si fuera poco, este año los colegios privados y públicos compitieron a ver quién le aumentaba más a la matrícula; por otro lado, el padre de familia con los escasos recursos de la economía familiar reducidos a la mínima expresión por el plan de ajuste es el que está sosteniendo los costos de la educación mientras el gobierno liberal se vanagloria de pagar puntualmente la deuda externa.
¿Quien puede estar seguro de que una realidad así, tarde o temprano, no terminará creando la justificación para crear un modelo educativo más competitivo en nombre de mejorar la calidad y, por lo tanto más reducido y menos democrático aunque se disfrace de abierto, plural y participativo?
Acaso el decreto 34-96 con el que se aprobó la desconcentración educativa no contiene en su esencia un ataque a veces sutil y otras veces descarado a la Escuela Pública y las conquistas magisteriales? ¿O creen que es pura coincidencia que el ataque a la Escuela Pública venga acompañado de un paquete legal que atenta principalmente contra la estabilidad laboral del docente? Nada es casual, todo está siendo programado para hacer del sistema educativo nacional una gran "maquila de la enseñanza" donde el docente jugará el papel del gran capataz y si no cumple la meta de producción de acuerdo a las políticas de calidad entonces ¡fuera!.
El docente debe tener bien claro para donde va la educación y cuáles son sus principales problemas, así estará en condiciones de no ser un simple asalariado en zozobra, sino un pilar fundamental en la defensa de una educación para todos y tendrá en los estudiantes y padres de familia aliados firmes que lo acompañarán en la defensa de sus derechos y en la lucha por nuevas conquistas. De lo contrario no será más que un estatutero de oficio que tarde o temprano verá mermar sus conquistas en la medida que la crisis educativa termine sepultando la Escuela Pública.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
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