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por Martín Hernández, Honduras
Tras el huracán ha empezado la reconstrucción nacional. Pero ¿qué país es el que vamos a reconstruir? ¿Un país para los organismos financieros internacionales hecho a la medida de las transnacionales y que se destaca por ocupar el tercer lugar en corrupción a nivel mundial?
Hasta ahora, el gobierno y la empresa privada han tomado la iniciativa y el modelo de país que nos proponen es justamente ese.
Es necesario que los trabajadores, campesinos y el pueblo en general empecemos a debatir sobre nuestros problemas y a proponer nuestras propias soluciones.
Mucho se ha escrito sobre la destrucción dejada por el paso del huracán Mitch por Honduras: según cifras dadas por el gobierno hay más de diez mil muertos y desaparecidos; más de un millón de personas evacuadas; 160 mil viviendas destruidas; 70 % de la infraestructura de puentes dañados; y un 70 % de la producción agrícola perdida (tanto de exportación como de consumo interno). En total, se calcula que las pérdidas suman unos 3,000 millones de dólares (el equivalente a las exportaciones de tres años) y se necesitarían más de diez años para recuperarse con apoyo internacional.
De esta manera, en caso que las grandes potencias y sobre todo los organismos financieros internacionales decidieran -por pura liberalidad- condonar la deuda o establecer alguna moratoria en el pago de los servicios, el monto global de la deuda no bajará sino por el contrario, con los nuevos préstamos el país quedará igual o más endeudado que antes. El hecho de que sean préstamos "blandos" pagaderos a largo plazo en nada nos beneficia ya que lo único que se hace es trasladar su impacto a las generaciones futuras.
Pero, lo más perjudicial para el país con esta política de endeudamiento, es la pérdida total y absoluta de la independencia económica y la soberanía nacional. Los nuevos préstamos con los organismos en las actuales circunstancias son una cadena al cuello que encadenan el país a sus dictados.
Clara muestra de ello, es la agilización del proceso de privatizaciones que ha anunciado el gobierno con el beneplácito de la empresa privada. Para el caso, ya se ha anunciado que se venderán más del 50% de las acciones de Hondutel a los capitales extranjeros perdiendo el estado el control de este sector estratégico, y se habla de vender absolutamente todo el patrimonio nacional para obtener nuevos préstamos y recursos frescos.
Otro claro ejemplo es la aprobación de la reforma al artículo 107 de la Constitución Nacional y la nueva ley de Concesiones -aprobados entre gallos y medianoche- por medio de las cuales los recursos naturales, las playas y todo lo que existe en Honduras será ofrecido a los inversionistas extranjeros.
La historia de endeudamientos y concesiones en Honduras es más que suficiente para saber que en nada benefician al país y mucho menos al pueblo trabajador.
En otras palabras, y para que quede claro: con la política del gobierno lo que no se llevó el Mitch se lo llevarán los capitales extranjeros.
Los trabajos de rehabilitación y reconstrucción se están haciendo sobre dos bases:
A partir de estas medidas el gobierno cuenta con una inmensa mano de obra desempleada y desesperada dispuesta a trabajar por la comida diaria renunciando incluso al salario mínimo.
Y allí es donde empiezan a actuar las llamadas "ayudas humanitarias" y sus famosos "alimentos por trabajo", que, aprovechándose de la inmensa necesidad del pueblo lo hacen trabajar por la tortilla diaria sin ningún tipo de compromiso por parte del "empleador" disfrazado ahora de "humanitario".
Otro mecanismo de transferencia de recursos por parte de los bancos será quedarse con tierras, viviendas, automotores y demás bienes de los miles de deudores que al perder su producción y su salario no podrán pagar los préstamos adquiridos con anterioridad.
Todos han cerrado filas para aplicar el plan del gobierno y garantizar que el pueblo no participe en el debate y la toma de decisiones sobre la reconstrucción y que se limite a trabajar ¡gratis si fuera posible, o la fuerza si se pudiera!
El gobierno ha consolidado su política de Unidad y Convergencia Nacional y ha anulado toda oposición.
Bajo ningún punto de vista la reconstrucción puede ni debe quedar en manos de 15 personas que sólo cuidan los intereses de los capitalistas. Si al pueblo le toca levantar con su trabajo el país, con mucha más razón tiene todo el derecho de participar directamente en la toma de decisiones.
En ese marco, el Partido de los Trabajadores llama de manera amplia, fraterna y sin condiciones a las distintas organizaciones que se reclaman de la clase obrera, campesina y popular a empezar a construir la alternativa del pueblo mediante un debate amplio y sin sectarismos en el cual cada quien plantee libremente sus posiciones.
Algunos puntos fundamentales que el PT considera se deben discutir, y que no excluyen otros aspectos, son:
Israel Salinas de la CUTH, Felícito Avila de la CGT y Dinora Aceituno de la CTH; en un acto sin precedentes en la historia del movimiento obrero, campesino y popular de nuestro país, firmaron el congelamiento del salario mínimo hasta mediados del próximo año.
Sin consultar absolutamente a nadie, ni a las bases de sus organizaciones ni a todos los miembros de sus propios Comités Ejecutivos, los dirigentes antes mencionados corrieron a ponerse de acuerdo con el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Eduardo Facussé.
En la reunión se olvidaron de los miles de damnificados a quienes no les está llegando la ayuda oportuna y necesaria; se olvidaron de los miles de suspendidos y despedidos; se olvidaron de los campesinos que perdieron sus cosechas y de quienes endeudados con los bancos están a punto de perder sus tierras; se olvidaron de todo y sólo firmaron lo que la empresa privada quiso: congelamiento salarial, promesas de algunas empresas para mantener el precio de algunos productos y nada más.
La Fesitranh, Futh, Fith, Fash y demás federaciones; las organizaciones campesinas, magisteriales y de pobladores; los sindicatos y los propios Comités Ejecutivos de las centrales deben reclamarle a estos dirigentes, desconocer los compromisos firmados, destituirlos y convocar a una Asamblea Nacional Unitaria de Emergencia para discutir sobre todos los problemas que enfrentan los trabajadores del campo y la ciudad y acordar medidas de defensa de nuestros intereses.
por Higinio Andrade
El fenómeno natural Mitch partió la historia de la lucha permanente de los trabajadores por conquistar mejores condiciones en los campos económico y social, en dos épocas diferenciadas por el Huracán como referente.
Ante nuevas circunstancias la clase trabajadora deberá plantearse las estrategias adecuadas para enfrentar con firmeza la reacción que es de esperar por parte de los burgueses y el imperialismo.
El paso destructor del Mitch castigó con mayor dureza a Honduras y Nicaragua, afectando asimismo a Guatemala y El Salvador; solamente en Honduras dejó un saldo, según cifras dadas por el gobierno, de más de una decena de miles de vidas humanas entre muertos y desaparecidos, quebrando la capacidad productiva, afectando el patrimonio familiar del 50 % de la población y la infraestructura que tanto sudor le ha costado al pueblo.
La participación por sectores en la economía durante el perío do es el siguiente:
El sector agrícola representa el 27%, la industria manufacturera se movió del 14% al 15 %, el transporte, almacenaje y comunicaciones han mantenido el 7%, y el comercio, restaurantes y hoteles disminuyeron su aporte del 15% al 11%.
Esto evidencia que la economía de Honduras ha mantenido sin mayores modificaciones su estructura económica durante 17 años, con un crecimiento que no garantizaba superar las condiciones sociales de los hondureños en el corto o mediano plazo; tal posibilidad se ha alejado aún mas con el paso de la Tormenta Tropical.
El PIB anual por habitante de Honduras ($ 785) y Nicaragua ($ 400) es comparativamente mas bajo con relación al correspondiente a Guatemala ($ 1,439), El Salvador ($ 1,912) y Costa Rica ($ 2,800).
Esta desventaja se muestra también en el monto de las exportaciones puesto que Honduras y Nicaragua también son superadas por El Salvador, Guatemala y Costa Rica.
Un sector fundamental es el agro, en donde se estiman pérdidas de Lps 11 mil millones: en producción de bananos, café, granos básicos, melón, camarón, carne, leche, palma africana y piña, entre otros productos.
Las organizaciones campesinas deben estar atentas a exigir el cumplimiento de lo prometido por el Secretario de Agricultura y Ganadería de otorgar créditos en semillas para la producción de granos básicos en todos los departamentos del país.
El ministro en mención considera que es posible aún recuperar 2.2 millones de quintales de maíz en los Departamentos de Occidente y en El Paraíso y parte de Olancho.
El azote del Mitch, además de las cifras de muertos y desaparecidos, dejó más de un millón de damnificados, 160 mil viviendas, centros escolares y edificios públicos destruidos, pérdidas inmensas en el sector productivo, puentes y carreteras.
Las consecuencias en el ámbito económico serán palpadas y sufridas cuando repercuta en el cierre de negocios y talleres pequeños, que ya está provocando el desempleo masivo.
Actualmente, no obstante que no puede medirse con valores monetarios se sufre el descenso considerable en la calidad de vida: escasez de agua potable, congestionamiento vehicular sobre todo en el Distrito Central que ocasiona horas interminables para los trabajadores desde abordar el bus hasta llegar a su domicilio o centro de trabajo, escasez real o ficticia de algunos alimentos, largas filas para comprar por ejemplo una libra de azúcar, manteca, pan y otros alimentos en las tiendas y supermercados.
En resumen tenemos enfrente problemas vitales de salud, alimentos, vivienda, comunicación urbana e interurbana deterioradas, problemas en el transporte de carga y serias dificultades de los trabajadores para transportarse.
Entre los mayores acreedores (deuda bilateral) que ya anunciaron que considerarán saldada la deuda son España y Francia; Japón e Italia no han mencionado condonación; Estados Unidos y Alemania manifestaron que no existen condiciones para perdonar la Deuda Bilateral.
Monseñor Rodríguez y el Presidente Flores Facussé de manera general han manifestado la imposibilidad de pagar la Deuda Externa.
Tras estas declaraciones se advierten temores por parte de los máximos dirigentes de la Iglesia y el Estado de Honduras, acerca de situaciones que consideran indeseables para los Sectores Dominantes, manifestado con bastante claridad por Sergio Vieira de Mello, subsecretario de la ONU para Asuntos Humanitarios.
"Esa catástrofe puede poner en peligro la estabilidad de la región y el proceso democrático conquistado a duras penas. Algunas medidas para evitar esos riesgos deben ser adoptadas".
Hay razones de enorme peso para no pagar la deuda externa, bilateral y multilateral:
Esta razón era válida aún antes del paso del Mitch.
Vientos HuracanadosEl Trabajador Centroamericano Nº 14 Diciembre 1998
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por Martha Aguilar
El jueves 29 de octubre, como todos los días previos, los trabajadores de la compañía bananera Tela RR. Co. fueron llamados a trabajar. Los constantes alertas hechos por los organismos de emergencia desde el 25 en toda la costa norte debido a la presencia del huracán Mitch, convertido en uno de los cuatro más fuertes del presente siglo, no fueron tomados en cuenta por la subsidiaria de la Chiquita Brands. Ese jueves, ya estaba arrasada Guanaja; La Ceiba estaba incomunicada por la destrucción de sus puentes; el río Aguán había barrido con los campos bananeros de la Standard Fruit Company en Isletas; y El Progreso y la Lima, municipios en los cuales opera la Tela, eran amenazados por los desbordes de los ríos Chamelecón y Ulúa.
Pero a la heredera de la United Fruit Company no le interesaban sus trabajadores, sólo le interesaban sus bananos.
En otras ocasiones ante peligros similares, la Tela enviaba trenes con "parrillas" para que los trabajadores evacuaran las zonas de peligro. En esta oportunidad el tren nunca llegó. El día viernes el agua llegó en "chiflones" de los desbordados ríos inundando fincas y campamentos, agarrando a los miles de campeños y habitantes de las plantaciones sin tiempo ni medios para salir de la enorme "Prisión Verde".
No hubo tiempo de sacar los enseres que habían logrado comprar con años y años de sacrificio y que era lo único que tenían en los campamentos. El agua cubrió los sótanos y siguió subiendo en todos los campos. En Ceibita lo único que pudieron hacer fue subirse a los "caballetes" de las casas, quitar una lamina de zinc del techo para hacer "una puerta al cielo" y esperar durante cuatro días que bajara el agua para poder salir en busca de alimentos y agua potable, otros campos como Limones e Indiana quedaron incomunicados.
En otros campamentos los campeños y sus familias se arriesgaron a salir con el agua al cuello buscando campos más altos como Lupo, Tibombo, Mopala y Santa Rosa, y otros se refugiaron en el "bordo" del imponente río Ulúa, a la intemperie, de pie y muy juntos esperando ser rescatados o arriesgándose a caminar día y noche para llegar hasta El Progreso.
Ante la indignación general y el inicio de una campaña de boicot internacional impulsado en Europa, la compañía cambia su táctica y decide que la suspensión será por 120 días, que dará un bono de 1,800 lempiras a los trabajadores permanentes y a partir de enero un préstamo mensual de 1,120 lempiras sin intereses que será devuelto al reiniciarse las labores o mediante el pago de las prestaciones si el trabajador no continúa laborando con la compañía. Al mismo tiempo ofrece el corte de fruta y algunas tierras para que los obreros las trabajen, como una forma de rehabilitarlas sin pagar los salarios para hacerlo.
La actitud de la Chiquita Brands es totalmente condenable. Sólo en el año 1990 sus ganancias fueron de 150 millones de dólares, lo que significa que las actuales pérdidas se compensan con la ganancia de un par de años. Además, al perderse la producción de Honduras, los precios internacionales han subido beneficiando a otros países productores, en otras palabras lo que la Chiquita pierde de vender en Honduras lo recupera con sus ventas de Ecuador y Panamá. Y por si fuera poco el actual gobierno le redujo el impuesto de exportación de 50 a 18 centavos.
La Tela y el gobierno -que rápidamente aprobó las suspensiones- , demuestran de esta forma la hipocresía de sus llamados al trabajo para reconstruir el país: ¡¡lo único que les interesa es recuperar sus ganancias a costa del desempleo!!
Los trabajadores bananeros no necesitan limosnas porque la Tela está en condiciones de pagar una garantía salarial a todos los trabajadores e iniciar la rehabilitación de las fincas, bordos, puentes y carreteras; es más, la misma compañía podría limpiar y reconstruir La Lima en una semana enviando brigadas de campeños.
Lamentablemente, los trabajadores no tienen al frente del sindicato una dirigencia que defienda sus intereses. Una dirigencia que organice a los bananeros para evitar las imposiciones de la empresa y que llegue, de ser necesario, a luchar por la tierra que la empresa se niega a rehabilitar y que bien servirían para sembrar granos básicos y paliar la escasez existente como producto del huracán.
Desde las páginas de El Trabajador Centroamericano, llamamos a los campeños a no desesperar, es necesario organizarse en comités de emergencia en las bases para afrontar la actual situación y exigir la participación directa en todas las negociaciones que los involucre, y buscar la solidaridad internacional para enfrentar al pulpo bananero.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua: e-mail:
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