El Trabajador Centroamericano Nº 12

(Julio 1998)


E D I T O R I A L

En el 19 aniversario del 19 de julio de 1979
Reivindicamos sus grandes lecciones


El Trabajador Centroamericano Nº 12
Julio 1998 

El 19 de julio de 1979 cayó la dictadura somocista, como resultado de una grandiosa insurrección de las masas populares nicaraguenses. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.), una organización guerrillera con más de veinte años de combatir en las montañas y realizar acciones clandestinas contra el somocismo, se convirtió en el referente de las masas insurrectas, quienes enarbolaron sus banderas rojinegras en las barricadas. En aquellos tiempos, el pueblo percibía en el FSLN a la única oposición consecuente a la dictadura, en la medida en que las distintas opciones burguesas opositoras habían sido históricamente estériles y cobardes frente al somocismo.

Al trotskismo centroamericano, que recién nacía en la segunda mitad de la década de los setenta, le toca forjarse en medio de este convulsivo panorama. La corriente internacional a la que adhería (denominada en ese entonces Fracción Bolchevique) llama a realizar todos los esfuerzos para que triunfara la insurrección nicaraguense, analizando correctamente que se trataba del epicentro de la revolución continental. Al mismo tiempo, no dejó de advertir que por la naturaleza nacionalista y pequeñoburguesa del FSLN, más allá de sus discurso radical y la investidura guerrillera que asumía en esa época, frenaría la revolución nicaragüense en sus estrechos marcos nacionales y tendería a capitular a la burguesía y al imperialismo. Decir eso en ese momento, en que las masas del país y toda la izquierda mundial le rendían pleitesía a los comandantes sandinistas como "héroes intocables", era algo peor que una herejía, máxime si la crítica provenía de los pequeños grupos trotskistas centroamericanos.

La síntesis de la política trotskista en 1979 la condensa la experiencia de la Brigada Latinoamérica Simón Bolívar (BSB), que se constituyó en una de las principales pruebas de fuego para nuestros jóvenes e inexpertos camaradas en el istmo. La Brigada fue un destacamento de combatientes voluntarios que organizó la FB para participar en la insurrección, y que dos meses luego del triunfo, fue expulsada por el primer Gobierno de Reconstrucción Nacional encabezado por el F.S.L.N., acusada de organizar sindicatos independientes y oponerse al desarme de las milicias populares.

La insurrección triunfante en Nicaragua, con la caída de la dictadura somocista el 19 de julio de 1979, abrió una poderosa oleada revolucionaria en Centromérica, que se expresó en una intensa lucha de masas y el desarrollo de las acciones guerrilleras. Diez años después de esos hechos esperanzadores, y luego de una terrible sangría de la vanguardia obrera y popular centroamericana, las direcciones como el FSLN, el FMLN, la URNG, condujeron a nuestros pueblos a un callejón sin salida. La firma de los acuerdos de Esquipulas II, las negociaciones para hacer efectiva la rendición militar, a cambio de dádivas y privilegios, en fin, la incorporación plena de los ex-comandantes al regimen de democracia burguesa, son la tónica que inaugura una etapa reaccionaria, de retroceso, para los trabajadores en Centromérica.

Para reorganizar al movimiento obrero y reconstruir una alternativa revolucionaria en la región, es imprescindible asumir las amargas lecciones que nos deparó la década pasada: las direcciones nacionalistas pequeñoburguesas al estilo del FSLN, encerradas en el aislacionismo nacional, caracterizadas por su metodología guerrillerista, su oportunismo orgánico, y su desprecio por los métodos de la democracia obrera, condujeron a una durísima derrrota a las masas del istmo, depués de que estas desplegaron durante años un derroche de heroísmo y sacrificios.

El triste espectáculo de la cúpula del sandinismo que, sin sonrojo alguno, se convirtió paulatinamente en una nueva fracción burguesa, a partir de los privilegios y negocios que amasó por medio del control del aparato del Estado (una de cuyas expresiones más chocantes fue el saqueo de los recursos estatales que se denominó "la piñata"), es una confirmación contundentes de lo que decimos. El escándalo alrededor de las denuncias por acoso sexual hechas por Zoilámerica Narváez contra su padrastro Daniel Ortega, demuestran el grado de descomposición a la que ha llegado esa cúpula sandinista, la cual durante años traficó con su imagen guerillera.

El fracaso histórico de las direcciones tipo FSLN nos obliga a sacar las conclusiones, y a prepararnos para resistir en este período de ofensiva reaccionaria. En ese sentido nos hemos propuesto contribuir, con nuestras modestas fuerzas y limitaciones, a mantener la memoria histórica de los pueblos centroamericanos, a hacer el balance necesario del proceso de la lucha de clases en el área, y construir los cimientos para el necesario reagrupamiento de los revolucionarios centroamericanos. Pacientemente, armados de la teoria y el programa del marxismo revolucionario, vinculados estrechamente a las luchas de resistencia de los trabajadores, esperamos sembrar las semillas para el próximo reanimamiento revolucionario, que tarde o temprano, habrá de sacudir el polvo de la derrota y abrirá paso a una nueva generación de luchadores obreros y revolucionarios.


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Secretariado Centroamericano

Créditos:

El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica.

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