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(Abril 1998)
N I C A R A G U A
El PLC supero al FSLN, pero...
¡Ganó la abstención! |
Por Victoriano Sánchez
En 1987, el gobierno sandinista, presionado por el levantamiento indígena, hizo aprobar el Estatuto de Autonomía, una vieja reivindicación de las minorías étnicas de la Costa Caribe de Nicaragua. En 1990 se eligieron los primeros Consejos Regionales. En 1994 se realizó la segunda elección de ese tipo. Ahora, en 1998, acaba de finalizar la tercera elección regional. El PLC ganó nuevamente las elecciones, pero con una elevadísima tasa de abstención. En El Salvador el abstencionismo llego al 42 por ciento en las ultimas elecciones, en Guatemala llego al 54 por ciento, y en Costa Rica alcanzo la cifra récord del 42 por ciento. ¿Será esta la tendencia política para los próximos años en Centro América?
Las elecciones regionales de la Costa Atlántica de Nicaragua se han convertido en el principal test para los dos grandes partidos políticos de la burguesía. En 1994, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), dirigido por Arnoldo Alemán, entonces alcalde de Managua, ganó apretadamente las elecciones de consejos regionales, lo que le permitió proyectarse como la gran alternativa para las elecciones de 1996. Ahora, desde el gobierno, los liberales realizaron un gran esfuerzo para brindar nuevamente esa imagen de un PLC arrollador, que crece y crece cada día más.
En 1987 el gobierno sandinista se vio forzado a conceder el Estatuto de Autonomía, a las minorías étnicas que se habían sumado masivamente al ejercito contra. Desde entonces, como un mecanismo de corrección de los errores, prevaleció la política de diálogo, acercamiento y reconciliación con los indígenas.
Sin embargo, este acercamiento no fue sincero, sino parte de una gran maniobra para calmar los ánimos y restarle base social a la contra. El resultado fue un Estatuto de Autonomía que, aunque reconocía el derecho a elegir gobiernos autónomos por primera vez en la historia de Nicaragua, dejaba el manejo de los principales recursos naturales de la Costa en manos del Presidente. La Autonomía se convirtió en una concesión formal y no real, lo que ha producido un desencanto político en las masas costeñas.
La Costa Atlántica de Nicaragua es rica en pesca, ganadería, bosques y minería. Todos esos recursos son explotados por compañías extranjeras, a través de concesiones otorgadas por el gobierno central. Contradictoriamente, a pesar de poseer tantas riquezas, es la zona mas pobre de Nicaragua, con un 80% viviendo en condiciones de extrema pobreza. La falta de empleo ha permitido que los narcotraficantes colombianos utilicen la zona como base de operaciones.
En las pasadas elecciones participaron 6 partidos políticos y 8 agrupaciones de suscripción popular. El PLC y el FSLN fueron los grandes contendientes de esta elección. El PLC utilizó los recursos del gobierno para influir en la votación, mientras el FSLN intentó explotar el desgaste del gobierno liberal. En este forcejeo, el FSLN perdió nuevamente votantes.
De un total de 176, 610 electores, no recogieron sus documentos de votación unas 25,469 personas, lo que redujo el total de electores a 151.141. De esta cantidad, ejercieron el derecho al voto únicamente 86,121 personas, es decir, se abstuvieron de votar aproximadamente 90,489 electores, lo que represente el 56% de los votantes.
Las cifras de abstención han sido relativamente bajas en Nicaragua en las ultimas tres elecciones presidenciales (1984, 1990 y 1996). A pesar de ello, en la elección regional de 1990 la abstención en la Costa fue de un 25%, en 1994 fue de un 33 % y ahora alcanzo la cifra del 56%, la mas alta de la historia.
La Costa Atlántica de Nicaragua esta dividida en dos grandes regiones autónomas: la región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).
En la RAAN, el PLC obtuvo 23,023 votos, el FSLN 13,519 y YATAMA —una organización indígena— un total de 5,350 votos. Lo mas significativo de esta elección, es que el PLC obtuvo mayoría en las márgenes del Río Coco, y en las minas de Siuna, Rosita y Bonanza, un tradicional bastión sandinista, mientras el FSLN obtuvo mayoría en Puerto Cabezas, la capital. YATAMA, a pesar de sus divisiones y escándalos financieros, logro mantenerse como tercera fuerza.
En 1994, en la RAAN el PLC y el FSLN obtuvieron 19 concejales cada uno. En 1998, el PLC tiene mayoría absoluta, tiene las manos libres para formar un gobierno regional de mayoría liberal.
En la RAAS, los resultados fueron menos polarizados. El PLC obtuvo 18,226 votos. El FSLN obtuvo 7311 votos. El Partido Indígena Multiétnico (PIM), formado por disidentes del PLC, cuyo máximo dirigente es el actual gobernador Rayfield Wayne Hodgson, obtuvo 3,444 votos. YATAMA obtuvo 1,529 votos, y la Alianza Costeña, agrupación formada por el Partido Conservador y el Partido Liberal Independiente (PLI), liderado por el ex vice presidente Virigilio Godoy, obtuvo 1,266 votos. El PIM se convirtió en un verdadero fenómeno electoral, restándole votos al PLC.
En 1994, en la RASS el PLC obtuvo 18 concejales y el FSLN obtuvo 14. Esa brecha se agrandó mas en 1998, a favor de los liberales. La votación en ambas regiones muestra un fenómeno sumamente contradictorio: victoria pírrica de los liberales, decadencia del FSLN y rechazo pasivo de la mayoría de los votantes.
El fenómeno de la abstención tiende a generalizarse, no sólo en Nicaragua, sino en toda Centroamérica. Desde 1987, cuando los presidentes centroamericanos firmaron Esquipulas II, la guerra civil comenzó a desaparecer y se realizaron procesos electorales periódicos y continuos en todos nuestros países.
Sin embargo, democracia y hambre son incompatibles. De nada sirve votar, si tenemos vacío el estómago y si nos quitan las pocas conquistas sociales que aún quedan. Por eso, los costeños, ante la falta de alternativas revolucionarias, optaron por el rechazo pasivo. El reto consiste en transformar ese rechazo pasivo en una lucha abierta contra el sistema capitalista, origen de la explotación y las desigualdades. La huelga de los médicos nicaragüenses es el mejor ejemplo a seguir.
Otro golpe a los trabajadores
Se avecina la contrarreforma al Seguro Social |
por Luis Barrera Flores
La sed de ganancias de los capitalistas no tiene límites. En todo el mundo se están imponiendo los planes de ajuste, de flexibilización laboral y de contrarreforma a los códigos laborales y a las leyes de Seguridad Social. En América Latina ya fueron reformados los sistemas de seguridad de Chile, Argentina y Uruguay, entre otros. En Centroamérica, ya fue reformado el sistema de seguridad social en El Salvador. ¿Quiénes serán los próximos?
Todo parece indicar que Nicaragua encabeza la lista de países centroamericanos que deberán reformar a la mayor brevedad posible su sistema de seguridad social. Esa es la orden del FMI y de los banqueros imperialistas.
A finales de febrero se realizó en el lujoso hotel Intercontinental de Managua, un seminario internacional sobre los procesos de reformas al seguro social. Esta actividad reunió a políticos, banqueros y sindicalistas, y es parte del proceso de creación de condiciones para aprobar la contrarreforma al seguro social.
El nombramiento de Martín Aguado –antiguo gerente del banco Mercantil– a comienzos de año, como nuevo presidente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social a comienzo de este año, es un firme indicador de las intenciones del gobierno de Arnoldo Alemán.
Al igual que la mayoría de países centroamericanos, Nicaragua creo su primer Instituto de Seguridad Social en 1957, es decir, durante el boom económico posterior a la segunda guerra mundial. La bonanza económica de esos años dorados permitió la construcción de hospitales que eran utilizados por los trabajadores y sus familias. Era una época en que el capitalismo garantizaba mínimamente algunas medicinas al trabajador.
La crisis económica general del capitalismo coincidió con el triunfo de la revolución sandinista en 1979. Ese año, se creo el Sistema Nacional Unico de Salud (SNUS), fusionando el sistema de seguridad social que utilizaban los trabajadores con los hospitales y centros de salud. Con este medida, el gobierno sandinista pretendió brindar atención médica a toda la población. Los hospitales del Seguro Social fueron administrados por el Ministerio de Salud (MINSA).
Con la creación del SNUS, las atribuciones del Seguro Social quedaron reducidas a la rama de pensiones por Invalidez, Incapacidad, Vejez y Muerte. De esta manera, los trabajadores nicaragüenses perdieron una de las grandes conquistas sociales obtenidas en este siglo.
El gobierno sandinista copió el SNUS del modelo cubano, donde habían sido expropiados los capitalistas y bien que mal se garantizan los servicios básicos de salud a toda la población. En cambio, en Nicaragua ocurrió lo contrario: las cotizaciones de los trabajadores fueron utilizadas para financiar al SNUS, mientras la dirigencia sandinista se empecinó en mantener la "economía mixta", es decir, la alianza con la burguesía y los terratenientes. El resultado fue un saqueo generalizado a los bolsillos de quienes habían cotizados por largos años y, al mismo tiempo, un deficiente funcionamiento del SNUS.
Bajo el gobierno sandinista las pensiones aumentaron pasaron de 9,029 en el año 1979 a 76,677 en el año 1990, al momento de asumir el gobierno la Presidente Chamorro. Ese aumento de los beneficios fue parte de una política populista del FSLN que no tuvo como contrapartida los recursos materiales necesarios, provocando el actual colapso del sistema de seguridad social.
Uno de los factores que mas contribuyó a la descapitalización del sistema de seguridad social fue la hiperinflación. En 1979 el salario mínimo en la industria era de 915 córdobas. En 1986 ese mismo salario mínimo era de 66 millones de córdobas.
Para hacer funcionar eficientemente el SNUS se requería que el Estado aportara mayor cantidad de recursos al sistema y no hacer lo contrario. Desde su creación en 1957, el seguro social esta basado en tres pilares: la cotización del trabajador, el aporte del patrón y el aporte del Estado. Dependiendo del tipo de régimen, el trabajador aporta entre 2 y 4% de su salario. En cambio, la patronal debe aportar entre 6 y 12% del monto salarial que gana el trabajador.
Las cámaras patronales han planteado la necesidad de disminuir esa cantidad, que eleva los costos de producción y no permite a las empresas nicaragüenses competir con las extranjeras. El Estado, por su parte, aporta entre el 0,25 y el 0,50 % del presupuesto nacional, es decir, no ha cambiado el monto que el estado debe aportar a pesar que aumentó relativamente la población afiliada al INSS.
A pesar que actualmente, el Seguro Social afilia solamente al 15% de la población económicamente activa y a un 5% de la población total, el resultado de la combinación de factores anteriormente mencionados fue la quiebra literal del seguro social, la imposibilidad de atender las demandas de los asegurados.
N I C A R A G U A
Para que triunfen los médicos y demás
trabajadores
¡¡Preparemos El Paro Nacional De 24 Horas!! |
por Orson Mojica
Nicaragua se encuentra sacudida desde hace dos meses por una poderosa huelga nacional de 3,500 médicos, que ha puesto en jaque al gobierno de Arnoldo Alemán. Los médicos se han convertido en la vanguardia de la lucha contra el nuevo plan de ajuste conocido como ESAF II. A pesar de las simpatías populares, para derrotar la intransigencia gubernamental, los médicos deben buscar el apoyo en otros sectores sociales: obreros, campesinos y estudiantes.
Después de un prolongado letargo, los médicos nicaragüenses han entrado nuevamente en la escena, convirtiéndose en la vanguardia del movimiento laboral por un justo aumento de salarios del mil por ciento. De un total de 4,500 médicos existentes en el país, aproximadamente unos 3,500 se han organizado en torno al Movimiento Médico Pro Salario (MMPS), un organismo gremial organizado al calor de la lucha reivindicativa.
Los médicos nicaragüenses ganan los salarios mas bajos del área centroamericana. El Ministerio de Salud (MINSA) ha clasificado a los médicos conforme su capacitación profesional. Mientras el salario mínimo en la industria esta valorado en 300 córdobas ( 29 dólares), trabajando turnos de ocho horas, los médicos ganan los siguientes salarios:
Un médico general gana 561 córdobas al mes (55 dólares), un médico especialista C gana 690 córdobas al mes (68 dólares), un médico especialista B gana 780 córdobas al mes ( 77 dólares), un médico especialista A gana 870 córdobas al mes, y un médico sub-especialista gana 891 córdobas al mes (88 dólares). Los médicos residentes, es decir, los estudiantes de medicina que ya terminaron sus estudios y que prestan su practica en los hospitales, ganan 561 córdobas al mes (55 dólares)
Estos salarios de hambre han obligado a los médicos a buscar la subsistencia en la medicina privada, la que ha cobrado mucho auge a partir de 1990.
En Noviembre de 1997, los llamados médicos residentes libraron una batalla exitosa. Por efectos del convenio colectivo firmado en 1992, bajo el gobierno de Violeta Chamorro, los médicos residentes fueron reconocidos como trabajadores de la salud y, por lo tanto, tienen derecho a un salario y a las conquistas contempladas en el Convenio Colectivo.
Una de estas conquistas, quizás la mas importante, es el derecho a la "nocturnidad", que implica un aumento del 40 o 50% sobre el salario básico. En Noviembre de 1997, el MINSA intento arrancar los escasos beneficios sociales a los médicos residentes . Después de una corta pero combativa huelga de los médicos residentes, el MINSA tuvo que retroceder y terminó rubricando una vez más las conquistas de este pequeño pero combativo sector de los médicos.
A partir de ese triunfo, las ánimos se agitaron en todos los hospitales. Si el MINSA había retrocedido ante un reducido sector de los médicos, era posible obtener nuevas conquistas. Los médicos del Hospital "Lenin Fonseca" de Managua, casi todos ellos con una o mas especialidades y estudios de post grado, comenzaron a realizar reuniones con el objetivo de crear un movimiento gremial que agrupara exclusivamente a los médicos.
Este sano "sectarismo" de los médicos tiene un origen. En 1991-1992 se libraron grandes luchas en el sector hospitalario. Hubieron grandes marchas y huelgas nacionales del sector salud, que al final fueron traicionadas por la burocracia sindical sandinista de la Federación de Trabajadores de la Salud (FETSALUD), encabezada por el doctor Guillermo Porras.
Inmediatamente después de la derrota electoral del FSLN en 1990, se generó una ola de fuertes luchas obreras y populares, las que terminaron siendo negociadas por los ex comandantes, convertidos ahora en poderosos empresarios. El sector salud fue uno de los mas sacrificados en aras de la convivencia con el gobierno de la Sra. Chamorro.
Cuando se firmo el Convenio Colectivo, los médicos fueron inmolados en aras supuestamente de favorecer a enfermeras y personal menos calificado. Lo anterior provocó un rechazo a FETSALUD que prevalece hasta el momento. Por esta razón, los médicos decidieron organizarse en un movimiento gremial propio llamado Movimiento Médico Pro Salario (MMPS), con el objetivo de permanecer alejados de FETSALUD.
El MMPS surgió al calor de la huelga de los médicos residentes como un organismo de lucha combativo, democrático, amplio pero solo para médicos. La idea del MMPS caló rápidamente entre los médicos del Hospital "Manolo Morales", "Aldo Chavarría", "Fernando Vélez Paíz" y en el hospital materno infantil "La Mascota". Algunos sindicatos independientes, como el del hospital "Hilario Sánchez" de Masaya y otros mas se sumaron a la iniciativa de crear el MMPS.
Como los médicos que trabajan para el MINSA son trabajadores del Estado, la lucha inicialmente se concentró en modificar la Ley de Presupuesto de la República para el año 1998. La lucha gremial se trasladó al parlamento. Los diputados del partido liberal, mas los diputados de partidos minoritarios sobornados por las prebendas del poder ejecutivo, forman una sólida mayoría parlamentaria conocida popularmente como la "aplanadora liberal".
Los diputados del FSLN, del Partido Conservador y del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) fueron los únicos que trataron de apoyar la reivindicación salarial de los médicos, pero fueron aplastados por la "aplanadora liberal".
El debate no giró tanto en torno al reclamo salarial sino en torno al destino de 1,900 millones de córdobas (188 millones de dólares) que el Presidente Arnoldo Alemán, ante las presiones del FMI para firmar el ESAF II, se comprometió a depositar en el Banco Central, y que van a servir como respaldo de las medidas de ajuste.
El ESAF II es la continuación del plan de ajuste aplicado por el gobierno de la Sra. Chamorro y que mando al desempleo a mas de 30,000 trabajadores del Estado. El ESAF II tiene cono objetivo de terminar de privatizar la industria eléctrica y de teléfonos, así como el agua potable, salud y educación.
En realidad, los médicos no pudieron recibir un justo aumento de salarios por que el gobierno de Arnoldo Alemán firmo el ESAF II. La lucha por liberar esos 1,900 millones de córdobas y por el aumento de salario para todos los trabajadores, es una misma y única lucha contra el ESAF II. Ahora este plan de ajuste, aplicado al calor de la huelga médica, se plantea recortar la cantidad de trabajadores de la salud en un 30%.
Los médicos tienen las simpatías de la población que sufre en carne propia el desabastecimiento y las pésimas condiciones de trabajo en los hospitales. El gobierno ha iniciado una campaña de desprestigió por la televisión, argumento que los médicos ganan mas en el ejercicio privado de su profesión.
Por su parte, el MINSA, a tono con el ESAF II, ya hizo la contrapropuesta de despedir el 30% de los médicos, es decir, aumentar 80 córdobas (7,50 dólares al mes) a cambio de despedir un 30% de los médicos. Esta propuesta, como es lógico suponer, fue rechazada rotundamente por los médicos.
Otra medida de presión tomado por el gobierno liberal, fue la de contratar los servicios de las empresas privadas "médicas previsonales", que prestan servicios al MINSA y al Seguro Social. En pocas palabras, lanzo a pelearse a los médicos entre si, tratando de convertir la lucha contra el ESAF II y por un salario digno, en un conflicto entre médicos que trabajan para el Estado y médicos que trabajan para empresas privadas.
Sin embargo, hasta el momento la huelga se mantiene firme y amenazan con sumarse al paro las enfermeras y personal de apoyo de los hospitales. Los médicos ya han realizado tres marchas frente a la Asamblea Nacional, solicitando a los diputados que apoyen la moción de reformar la ley del Presupuesto.
Mientras tanto, a pesar que el gobierno no ha utilizado todavía la represión abierta, los hospitales permanecen en paro y ya se han producido las primeras muertes de gente de escasos recursos. Todo parece indicar que la estrategia del gobierno es cansar lo mas que se pueda a los médicos, para después entrar a negociar.
Ya se realizaron los primeros intentos, por parte del gobierno liberal, de movilizar 300 campesinos en contra de la huelga médica, en la zona norte de Chinandega. El gobierno se prepara para reprimir, ya sea a través de la Policía o a con sus seguidores. La única manera de frenarlo, es iniciando las marchas de solidaridad con la huelga médica.
El Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) apoya incondicionalmente la lucha de los médicos. Esta lucha no es solo por el aumento de salarios, sino que tiene que estar ligada al nuevo sistema de salud, basado en los servicios de empresas privadas, que pretende montar el gobierno de Arnoldo Alemán, a través de la firma del ESAF II.
Por tal motivo, desde la misma trinchera de los médicos, sugerimos a los dirigentes y bases del MMPS, tomar en consideración las siguientes recomendaciones:
1.- La estrategia del gobierno liberal es cansar a los médicos, nuestra estrategia debe ser sumar la mayor cantidad de sectores sociales posibles: estudiantes de medicina y de las universidades, sindicatos obreros y organizaciones campesinas y populares.
Para ello, creemos que el MMPS debe convocar a un paro general de 24 horas, para obligar a reformar la ley de presupuesto, que permita el aumento de salarios, y también discutir el futuro del sistema de salud en Nicaragua. Por lo tanto, debemos convocar amplias marchas de apoyo a la huelga de médicos que debe convertirse en la huelga de todos los nicaragüenses contra el desempleo y los bajos salarios!!
2.- El gobierno liberal argumenta que no tiene dinero. En realidad, dinero hay, pero este se encuentra en los bolsillos de los ricos. Exijamos a los diputados, que vote un nuevo impuesto para financiar el sistema de salud, y que sea aplicable únicamente a las rentas de los grandes empresarios y banqueros!!
3.- Consecuentemente, es urgente que se sumen al paro las enfermeras y personal para médico, con el objetivo de generalizar la huelga en el sector salud. En ese sentido, debemos llamar a FETSALUD y a las otras federaciones a formar un Comité Nacional de Huelga del sector salud que trabaje por la unidad, participación democrática de todos los trabajadores, sin sectarismos partidarios.
4.- Cualquier negociación debe ser publica, con delegados de las bases, tal a como ha funcionado el MMPS, lo que ha garantizado la unidad y firmeza de la lucha. Debemos de vigilar de cerca a los dirigentes, para evitar posibles traiciones.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
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