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| 1848 - MANIFIESTO COMUNISTA - 1998 |
¡Proletarios de todos los países, uníos! |
Publicamos a continuación la primer parte de una serie de artículos dedicados al 150 Aniversario del Manifiesto Comunista.
El II Congreso de la Liga Comunista, reunido en noviembre de 1847 en Londres, encomendó a Carlos Marx y Federico Engels la redacción de un Manifiesto. Este documento fue entregado para su publicación a finales de febrero de 1848. Desde entonces millones y millones de ejemplares se han editado en todos los países del mundo. Hoy, en la situación adversa por la que atraviesa el movimiento obrero y su doctrina marxista, el Manifiesto Comunista sigue siendo un documento programático de primera importancia por sus concepciones centrales y principios fundamentales.
Por eso nada mejor que este año, 1998, cuando se cumplen 180 años del nacimiento de Carlos Marx ( 5 de mayo de 1818- 14 de marzo de 1883), 150 años de la publicación del Manifiesto Comunista (Marzo de 1848) y 60 años de la fundación de la IV Internacional y la aprobación por esta del Programa de Transición (1938), para adelantar una campaña enérgica y resuelta en defensa del marxismo, a la memoria de Carlos Marx y el Manifiesto Comunista.
El Manifiesto no brotó de la nada. Fue el resultado de un doble movimiento. De una parte, el surgimiento y constitución del proletariado como clase, de sus luchas contra el capitalismo, de otra, un movimiento intelectual sin precedentes estrechamente ligado al proceso anterior; movimiento encabezado por Marx y Engels, que produjo una ruptura con toda la filosofía anterior al establecer un nuevo y revolucionario criterio de verdad: interpretar el mundo para transformarlo mediante la práctica revolucionaria. El Manifiesto se escribió para dotar a la clase obrera de un programa para la crítica y destrucción del capitalismo y la realización de la revolución socialista mundial.
En relación a los orígenes del Manifiesto y la historia posterior a su publicación, se puede decir que nunca fue tan cierto que sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario y que sin un movimiento auténticamente revolucionario no es posible elaborar ninguna teoría revolucionaria.
El Manifiesto, precisamente, fue escrito y preparado para que la clase obrera y los revolucionarios socialistas intervinieran en la revolución de 1848, que tuvo sus más importantes epicentros en Francia y en Alemania. Pero el proletariado fue derrotado. No tenía todavía la madurez, la experiencia y organización necesarias para vencer a los capitalistas. Vinieron, por lo menos, 15 años de reacción política. Sólo en 1864 la clase obrera logra reagruparse de nuevo en la Asociación Internacional de los Trabajadores (La Primera Internacional). Esta se fundó con un programa distinto al del Manifiesto porque en su creación concurrieron distintas corrientes del movimiento obrero (anarquistas, marxistas) pero es evidente que los marxistas mantenían como su programa político el Manifiesto. La Comuna de París de 1871 volvió a someter a prueba las tesis fundamentales del programa marxista y al mismo tiempo lo enriqueció con la práctica revolucionaria de la clase obrera. Así lo dejaron consignado sus autores en el prólogo a la edición de 1872.
El proletariado ruso en 1917 logró llevar a la práctica el programa de 1848, enriquecido con las enseñanzas de la Comuna de París. En la posguerra (1943 -1975) las masas asalariadas y campesinas lograron triunfar en el este de Europa, Corea, China, Cuba y Vietnam.
Entre 1917 y 1975 el proletariado y las masas explotadas llevaron a la práctica el programa del Manifiesto aboliendo la propiedad burguesa sobre los medios de producción y realizando una profunda redistribución de la riqueza social en beneficio de los trabajadores, campesinos pobres y masas desposeídas. Esta inmensa Comuna de París iniciada por la Revolución Rusa en 1917 duró 70 años, pero el experimento obrero ha vuelto a fracasar; no por culpa de los trabajadores, sino por responsabilidad directa de quienes dirigieron ese proceso gigantesco desde 1924: el stalinismo.
Desde 1989 la clase obrera y los trabajadores están viviendo en todo el mundo una situación extremadamente difícil, abierta con el derrocamiento de la dictadura burocrática en la URSS y en el Este de Europa, la canalización de este hecho político por parte de la burguesía, el imperialismo y la burocracia stalinista abiertamente procapitalista, la derrota de Irak en la guerra del Golfo y la posterior ofensiva, en todo el mundo, contra la economía nacionalizada y las conquistas sociales de los trabajadores.
Sobre la base de las anteriores derrotas, como sucedió en 1848, 1871 y 1914, se ha montado una fuerte campaña y ofensiva política e ideológica contra los trabajadores, sus conquistas, el marxismo y el socialismo. Como entonces, ahora se dice que el capitalismo es la sociedad perfecta y que el socialismo ha muerto definitivamente.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
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