El Trabajador Centroamericano Nº 9

(Febrero 1998)


C U B A

En su viaje Nº 81
El Papa quiere cambos graduales en Cuba


El Trabajador Centroamericano Nº 9
Febrero 1998

por Orson Mojica, Managua

Recientemente, el Papa visitó Cuba y durante cuatro días estuvo predicando en las plazas, alentado a los obispos cubanos a jugar el papel de "ministros de la reconciliación" en los años venideros. La restauración capitalista, va a producir descontento social y por eso el Papa y Fidel Castro se pusieron de acuerdo en alentar cambios graduales, pacíficos y constructivos.

¿Qué fue hacer Juan Pablo II a Cuba? ¿Qué pasa en la isla? Estas son algunas de las preguntas que se formulan muchos obreros y activistas de izquierda en Centroamérica. Aparentemente, se trató de una visita de carácter eminentemente religioso. Pero, en el fondo, no fue así. No podemos engañarnos. Siempre que el Papa ha visitado algún país, tarde o temprano han ocurrido cambios políticos. Cuba no es la excepción.

Es muy difícil interpretar los discursos, parábolas y homilías del Papá, sin analizar los profundos cambios económicos y políticos que ha sufrido Cuba en la última década (1989-1998). Para comprender a cabalidad el profundo significado de la visita del Papá, debemos repasar a grosso modo el viraje político de Fidel Castro y la burocracia cubana y el proceso de restauración capitalista.

La Restauración capitalista

Cuba logro sobrevivir al bloqueo del imperialismo yanqui, debido, entre otros factores, a la "ayuda" soviética. La isla por si sola, a pesar del heroísmo de su pueblo, no podía resistir la ira de la mas grande potencia imperialista. Desde 1961 hasta 1989, la burocracia del Kremlin apoyó a Fidel Castro con petróleo, tecnología, armas, alimentos y precios subsidiados. Este "ayuda" soviética, vital para la economía de la isla, no fue desinteresada. Los burócratas rusos apoyaron a Castro con el objetivo que éste moderara su política y se transformara en un aliado internacional de la ex URSS.

Cuando Gorbachov inicio en 1986 el proceso de restauración capitalista gradual, a través de la Perestroika, Fidel Castro fue uno de su mas acerbos críticos. Lejos de discutir programas y estrategias de lucha revolucionarias, Castro criticó duramente a Gorbachov únicamente por que el proceso de restauración capitalista en la ex URSS implicaba el fin del cuantioso subsidio soviético a la economía cubana. Fue así que surgió el mito de que, mientras en casi todos los Estados obreros (URSS, China, Vietnam, etc.) se aceleraba el proceso de restauración capitalista, Cuba era el único Estado Obrero que resistía los embates del capitalismo en sus propias entrañas. Sin embargo, detrás de los encendidos discursos de Fidel Castro a favor de la "patria socialista", se estaba operando, siguiendo el modelo Chino, un lento pero firme proceso de restauración capitalista, pero bajo la férrea mano de la burocracia del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El derrumbe de la ex URSS, se hizo sentir inmediatamente en Cuba. Para el 10 de Octubre de 1991, Fidel recordaba al IV Congreso del PCC que "en los últimos cinco meses, prácticamente no ha llegado nada, ni cereales para el consumo de la población, ni cereales para la producción de piensos que garantizaban los abastecimientos de leche, de carne de ave, de cerdo, de res, de huevos; no ha llegado una sola libra de mantequilla, de la que recibíamos más de 15 000 toneladas al año; no ha llegado una libra de aceite, no ha llegado una libra de manteca, ni una libra de chícharos, ni una libra de arroz, ni una libra de aquellos alimentos que durante decenas de años recibíamos de la URSS, que incluían carne en conserva, pescado y otras cosas, y que formaban parte de nuestro balance anual".

La economía cubana se vio sometida una pavorosa asfixia. En 1989 las importaciones cubanas habían sido de 8, 139 millones de dólares y en 1992 descendieron hasta 2, 236 millones. El Producto Interno Bruto descendió un 34%, en el periodo de 1990-1994. En este ultimo año, con las medidas de apertura capitalista, se paró la caída de la producción y se alcanzó a duras penas un 0,7% de crecimiento del PIB. En 1995 el PIB creció en 2,5% y en 1996 alcanzo la cifra de 7,8%.

Antes del derrumbe de la ex URSS y de los Estados Obreros de Europa del Este, la burocracia cubana ya se había preparado para dar marcha atrás, es decir, para realizar una apertura hacia el capitalismo. Esto fue lo que se denominó el "período especial", que fue de grandes penurias para las masas cubanas. Fue el período en donde hizo falta de todo, mientras los burócratas cubanos recorrían el mundo tratando de convencer a los capitalistas para que invirtieron en la isla. La necesidad apremiante de conseguir capital y materias primas para vencer el hambre, fue la justificación ideológica de estos primeros pasos balbuciantes hacia el capitalismo.

Este proceso de restauración capitalista ha implicado reformas a la constitución en 1995, en donde se introdujo el concepto de propiedad privada. Asimismo, últimamente se han aprobado la Ley No 177 sobre Inversiones Extranjeras, el decreto No 162 sobre Aduanas y el decreto No 165 sobre la creación de Zonas Francas y parques Industriales.

Por esa ironías de la historia, Cuba en la medida en que retorna al capitalismo ha reproducido exactamente las lacras que la revolución había erradicado. Con el turismo, ha resurgido la prostitución, los night club y cabarets que el mismo Fidel Castro había clausurado por considerarlos una afrenta para los cubanos.

Antes del triunfo de la revolución, Cuba vivía esencialmente del turismo y la venta de azúcar. Para 1957 ingresaban a Cuba en calidad de turistas unos 270,000 turistas, provenientes en su mayoría de los Estados Unidos. En cambio, ahora los turistas vienen de Italia, Canadá, España, Francia, Suecia, Bélgica, Alemania, México y Brasil. En 1997, Cuba captó más de 1 500 millones de dólares provenientes del sector turismo, 150 millones más que en 1996.

Desde 1989, cuando Fidel decidió desarrollar plenamente el sector turismo, se han constituido 21 empresas mixtas con capital por más de 667 millones de dólares. Ellas han ejecutado y puesto en explotación 2,500 habitaciones en cinco hoteles y significan el 9,3 por ciento de las existentes. Existen 33 hoteles bajo contrato de administración y comercialización con operadores extranjeros, con 9,020 habitaciones, el 33% de las destinadas al turismo internacional.

Existen 45 polos turísticos. Los lugares mas visitados por los turistas son La Habana, Varadero, costa sur central y oriental, norte de Ciego de Avila, Camagüey, Holguín y el Archipiélago de los Canarreos.

La posición de la Iglesia

Es importante resaltar que la Iglesia Católica ha variado su política en los últimos años. Antes de la caída de la URSS y de los países del este de Europa, la Iglesia tenía un discurso agresivo en favor de la democracia política y el respeto a los derechos humanos. La Iglesia jugo un papel clave en la lucha contra el stalinismo, especialmente en Polonia. Ahora, bajo la experiencia del "capitalismo salvaje", ante la decepción que esta causando entre sus fieles, la Iglesia tiene una actitud un poco mas crítica.

Diversas conferencias episcopales en América Latina han denunciado los efectos sociales de la globalización económica. Esto no significa que la Iglesia se haya vuelto socialista, ni nada parecido. Sencillamente, con sus casi 2,000 años de existencia, la Iglesia tiene el suficiente olfato para detectar la desesperación de miles de millones de personas que no tienen empleo y que viven en condiciones de extrema miseria. Todo ello puede generar una nueva oleada revolucionaria a nivel mundial. La Iglesia interviene para mediatizarla o frenarla.

En ese contexto fue que se produjo la visita del Papa a Cuba. En el fondo, se produjo un sincero acercamiento entre el Papa y Fidel castro. El primero desea intervenir para evitar posibles estallidos revolucionarios en Cuba. El segundo también desea evitar los estallidos.

La restauración capitalista en Cuba, el enriquecimiento de los altos funcionarios del PCC, y el empobrecimiento de millones de cubanos, provoca malestares sociales, que ya se han reflejado en la Rusia y en los países del este de Europa y que también se van a reflejar en la isla. Hasta el momento, el modelo de restauración capitalista en Cuba es una copia de los Chinos, donde la burocracia gobernante mantiene el unipartidismo y el control total del aparato del Estado.

Sin embargo, en el medida en que se abre la economía al capitalismo se desarrollan las fuerzas que buscan algún tipo de expresión política. Esta es una contradicción de hierro, insalvable. Eso lo sabe perfectamente Fidel, tal vez por ello fue que invitó al Papa, para que la Iglesia Católica juegue el rol de oposición moderada en su régimen unipartidista. En Cuba no hay oposición, o están presos o están en Miami. Y el descontento puede aflorar en cualquier momento.

Los mensajes del Papa

Juan Pablo II se refirió a casi todos los puntos que interesan a los cubanos. El Papa dijo que era necesario "recuperar los valores religiosos en el ámbito familiar y social (..) La familia, la escuela y la Iglesia deben formar una comunidad educativa". En pocos palabras, el Papa pidió que la Iglesia educara a los niños cubanos, para terminar con la educación laica. Exhortó a los funcionarios cubanos a no tener miedo, ya que "los valores del evangelio de Jesucristo, nunca es un peligro para ningún proyecto social".

El Papa exhortó a los jóvenes cubanos a terminar con el "anhelo de la evasión y de la emigración, huyendo del compromiso y de la responsabilidad, para refugiarse en un mundo falso cuya base es la alienación y el desarraigo (..) No esperen de los otros los que ustedes son capaces y están llamados a ser y hacer. No dejen para mañana el construir una sociedad nueva, donde los sueños mas nobles no se frustren y donde ustedes puedan ser los protagonistas de sus historia". Mas claro, imposible!

En relación al bloqueo de los Estados Unidos, agudizado por la Ley Hemls-Burton, el Papa fue categórico al afirmar que "golpeaba a los mas pobres" y que "Cuba debe abrirse al mundo y el mundo a Cuba". El bloqueo contra Cuba es solamente sostenido en la actualidad por los Estados Unidos, ya que casi todos los países de América y Europa tienen relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba. Guatemala, que mantuvo durante mucho años una línea dura contra Cuba, acaba recientemente de abrir embajada en La Habana. El Papa sabe que para consolidar la restauración capitalista se requiere terminar el bloqueo y, para abrir el régimen totalitario cubano también se requiere la "amistosa presión" de las democracias occidentales sobre Cuba.

Pero, quizás, donde el Papa reflejo con mayor nitidez la política de la Iglesia en torno a Cuba, fue en el mensaje a los Obispos. Juan Pablo II dijo que "el respeto de la libertad religiosa debe garantizar los espacios para que, además del culto, y el anuncio del Evangelio, la Iglesia defienda la justicia y la paz. La libertad religiosa no es una dádiva, una licencia que depende de estrategias políticas o de la voluntad de las autoridades, sino que es un derecho inalienable (...) El dialogo cívico y la participación responsable pueden abrir nuevos cauces al laicado y deseamos que estos continúen preparándose en el estudio y aplicación de la doctrina social de la Iglesia".

En relación a los cubanos que viven en los estados Unidos, el Papa dijo que "los cubanos que han salido de la patria deben colaborar también, con serenidad y espíritu constructivo y respetuoso, al progreso de la nación, evitando confrontaciones inútiles y fomentando un clima de dialogo recíproco y de entendimiento. Ayúdenles. Les aliento a continuar siendo ministros de la reconciliación, para que el pueblo cubano, superando las dificultades del pasado, avance en los caminos de la reconciliación".

El Papa fue a Cuba a apuntalar a los obispos, para que jueguen el rol de oposición "constructiva" en favor de la reconciliación. Cuando Cuba marcha aceleradamente hacia el capitalismo, ya no tiene sentido la confrontación contra Fidel Castro. Al contrario, el Papa y muchos capitalistas han notado el cambio y por eso lo apoyan decididamente.


8 de Enero de 1959

Triunfa la revolución cubana


El Trabajador Centroamericano Nº 9
Febrero 1998

por Leonel Soto Ugarte, León, Nicaragua

Hace 39 años, en medio de la "guerra fría", a 90 millas de la costa de los Estados Unidos, las masas obreras y populares de Cuba, encabezadas por un puñado de revolucionarios barbudos, entre los que sobresalía Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, derrocaron a la dictadura de Fulgencio Batista, dando inicio a un proceso de revolución permanente que permitió instaurar el primer Estado Obrero en América.

El derrocamiento de Batista, quien llegó al poder el l 0 de marzo de 1952 a través de un golpe de Estado, fue producto de una larga y sangrienta lucha. En diferentes oportunidades, los revolucionarios cubanos se levantaron en armas para terminar con la oprobiosa dictadura. La mas importante de estas acciones fue el asalto al Cuartel Moncada, realizado por un grupo de estudiantes universitarios, comandados por Fidel Castro Ruz. La rebelión fue brutalmente aplastada, los pocos sobrevivientes terminaron en la cárcel, pero su ejemplo y valentía permitió organizar posteriormente el Movimiento 26 de Julio (M-26), una organización que tenia sus raíces sociales en la clase media cubana que luchaba contra la dictadura.

Un programa democrático

En la lucha contra la dictadura, hubieron sectores de la burguesía cubana que se opusieron a la corrupción y la ola de asesinatos cometidos por Batista, y que terminaron apoyando al M-26, debido a que su programa, aunque revolucionario, era esencialmente democrático. El M-26 planteaba, reimplantar la Constitución de 1940, que Batista había derogado; planteaba entregar tierras a los campesinos pobres; que los obreros obtuvieran el 30% de las acciones de las empresas industriales, y la confiscación de los bienes mal habidos. Ninguno de estos planteamientos cuestionaba al capitalismo cubano, sino que buscaba una mayor democracia con elementos de "justicia social". Fue así que se formó un gran frente político contra Batista, que incluía a importantes sectores de la burguesía cubana.

El desembarco de un destacamento de revolucionarios, provenientes de México, a bordo del Granma, el 2 de Diciembre de 1956, fue descubierto y los pocos sobrevivientes lograron salvarse entre la espesa vegetación de la sierra Maestra. Así se inicio la lucha guerrillera que tres años después terminaría con el derrocamiento revolucionario de la dictadura de Batista y con la entrada triunfante del Ejercito Rebelde en La Habana, el 8 de Enero de 1959.

El mito de la guerrilla

¿Es posible que un puñado de guerrilleros, cuyo número era de 800, haya vencido por si solos, en un período tan corto, al ejército batistiano, calculado en 70,000 hombres? La lucha guerrillera fue, quizás, la expresión mas visible, de uno de los tantos métodos de lucha empleados contra Batista. La dirigencia cubana nunca le dio su verdadero valor al rol decisivo que jugó la clase obrera cubana en el derrocamiento de Batista.

En el periodo 1956-1959 hubo una oleada de huelgas parciales y generales, encabezados por las poderosas centrales obreras cubanas. Entre las mas importantes, podemos mencionar la huelga espontánea que se generó después del asesinato de Frank Paíz el 30 de julio de 1957, la huelga general del 9 de abril de 1958 y la huelga general de diciembre-enero de 1959, la que posibilitó el avance de las tropas rebeldes y la toma de La Habana.

Fidel Castro siempre enalteció en sus encendidos discursos la lucha armada. El triunfo de la revolución cubana dio origen a una generalización de la lucha guerrillera en toda América Latina, dominada en ese momento por dictaduras militares. La juventud radicalizada y decepcionada del reformismo de los partidos comunistas, intentó repetir la experiencia cubana en sus respectivos países. Años después, el Che Guevara se convirtió en el principal teórico del "foco guerrillero".

Una insurrección obrera y popular

El movimiento obrero cubano tenía un largo historial de organización y lucha desde finales del siglo pasado. Si el movimiento obrero no tuvo la dirección política de la lucha contra Batista, se debió a la política traidora del Partido Socialista Popular (PSP), que seguía las orientaciones de la burocracia soviética. Hasta el ultimo momento, el PSP apoyó a Batista. Cuando el avance de la insurrección en las ciudades se tornaba imparable, entonces el PSP se partió, dio un giró y comenzó a colaborar con el M-26 y Fidel Castro.

Pese a la dirección traidora del PSP, los sindicatos jugaron en las ciudades un papel clave en la preparación de la insurrección a través de las huelgas generales. Mientras los guerrilleros del M-26 presionaban desde las montañas, la oposición en las ciudades giraba en torno a los sindicatos y organismos populares. A finales de 1958, el ejercito de Batista se negaba a seguir peleando. Los soldados se rendían ante los guerrilleros, entregando equipos y pertrechos militares.

La ofensiva guerrillera desde la sierra, combinada con la huelga general que posibilitó la insurrección en las principales ciudades, incluida La Habana, produjo el desplome del ejército de Batista. El 8 de Enero el triunfo fue total: el aparato del Estado burgués había sido destruido totalmente por la insurrección popular. A pesar de ello, el primer gobierno provisional fue encabezado por Manuel Urrutia, un representante de la burguesía opositora.

El gobierno obrero y campesino

Esa contradicción entre la nueva realidad creada por el triunfo de la insurrección, y la política de alianzas con la burguesía opositora, no tardó en estallar. Las masas exigieron el fusilamiento de los verdugos y el desmantelamiento de todos los órganos represivos. Las milicias obreras y populares se reprodujeron como por encanto. Las tarifas telefónicas y los alquileres fueron reducidos en un 50%.

En abril de 1959, Fidel Castro declaró en New York "yo no soy comunista (..) la democracia y el comunismo no son lo mismo". Durante el primer año de la revolución, Castro hizo todos los esfuerzos posibles por mantener la revolución en los limites del capitalismo. Sin embargo, la contrarrevolución interna, apoyada por los Estados Unidos, comenzó una campaña de atentados y sabotajes, ejerciendo grandes presiones económicas y militares contra la revolución recién nacida. Y esta debió defenderse pulgada a pulgada.

En el período 1959-1960 se produjeron grandes cambios en Cuba. El presidente Urrutia renunció ante la presión popular. Los representantes de la burguesía abandonaron el gobierno. Fidel asumió el cargo de primer Ministro. El gobierno revolucionario entregó tierras a 100,000 campesinos en marzo de 1959. En Abril de ese mismo año, fue expropiada la United Fruit Company. El 7 de agosto se aprobó la ley de nacionalización de todas las empresas extranjeras. Estados Unidos redujo la cuota de azúcar y en un solo día, el 13 de octubre de 1960, 105 centrales azucareras fueron expropiados, junto a todos los bancos, excepto los canadienses. Ese mismo año, la contrarrevolución inició una guerra de guerrillas en la sierra del Escambray, la que no logró desarrollarse debido a que los campesinos defendían la reforma agraria.

Los acontecimientos se produjeron con una rapidez increíble. El 7 de agosto Fidel leyó la famosa "Primera Declaración de La Habana", un documento de respuesta a la Declaración de Costa Rica -elaborado por los 21 cancilleres de América-, donde "condenó la explotación del hombre por el hombre y la explotación de los países subdesarrollados por el capital financiero imperialista".

El 3 de enero de 1961, Washington rompe relaciones diplomáticas con La Habana. El 16 de abril, Fidel Castro proclama el carácter socialista de la revolución cubana y al día siguiente se inicia la invasión de Playa Girón, la que fracasó por el rechazo de las masas. Al año siguiente, el 25 de Enero de 1961, Cuba es excluida de la OEA.

El gobierno de Fidel Castro, acosado por el imperialismo, había roto con la burguesía y el imperialismo y se había transformado en un gobierno de obreros y campesinos pobres en tránsito al socialismo. A pesar que Fidel Castro y el M-26 no se forjaron como organizaciones del movimiento obrero, habían roto sus nexos con la burguesía y el imperialismo. La revolución que había comenzado con reivindicaciones democráticas se transformó rápidamente en socialista, en el Estado Obrero de América. Este paso crucial fue lo que permitió que la revolución cubana sobreviviera tanto tiempo y que Fidel tuviera una autoridad política inmensa sobre los revolucionarios del continente.

Este fenómeno, inusual, había sido previsto por León Trotsky, quien afirmó que "no se puede negar categóricamente, por anticipado, la posibilidad teórica de que bajo la influencia de circunstancias excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presión revolucionaria de las masas, etc.) los partidos pequeño burgueses, incluyendo los stalinistas, puedan ir mas lejos de lo que ellos mismos quieran en la vía de una ruptura con la burguesía"1.

Hubieron factores externos que posibilitaron la sobrevivencia de Cuba Socialista. Entre ellos cabe destacar el "apoyo" de la burocracia soviética que intervino a fondo para tratar de controlar políticamente el proceso cubano. La ayuda soviética fue clave para enfrentar las penurias materiales provocadas por el bloqueo, pero también fue un factor que contribuyó a domesticar al castrismo y fomentó la degeneración burocrática del primer Estado Obrero en América.

El Partido Comunista de Cuba (PCC) fue producto de la fusión del PSP y del M-26. La degeneración burocrática del Estado Obrero cubano y la del actual proceso de restauración capitalista, por su importancia serán analizado en otro artículo.

La revolución cubana y el trotskismo

La revolución cubana fue un huracán revolucionario en el Caribe. Asustó a la burguesía y al imperialismo yanqui, pero también dividió a los revolucionarios. En el seno de la Cuarta Internacional, la organización fundada por León Trotsky en 1938, hubo un áspero debate sobre Cuba. Los trotskistas ingleses, encabezados por Gerry Healy, y los trotskistas franceses dirigidos por Pierre Lambert, se negaron durante décadas a reconocer el carácter socialista de la revolución cubana, negando con ello las enseñanzas de Trotsky. Fue precisamente el reconocimiento de Cuba como Estado Obrero y su defensa incondicional ante los ataques del imperialismo, lo que permitió crear el Secretariado Unificado (SU) a partir de la alianza establecida por el Socialist Worker Party (SWP) de los Estados Unidos, el trotskismo europeo encabezado por Ernest Mandel y la corriente conocida como Secretariado Latinoamericano del Trotskismo Ortodoxo (SLATO) dirigida por Nahuel Moreno.

Dentro del SWP hubo una corriente que se separó y no quiso formar parte del S.U., argumentando que a pesar de reconocer el carácter del Estado Obrero Cubano, al estar éste dirigido por una dirección nacionalista pequeñoburguesa, es decir, por una organización no obrera, tendía a la degeneración burocrática. Esta corriente, autodenominada "Liga Espartaquista" a pesar de que tuvo la razón al analizar la perspectiva histórica, posteriormente degeneró en el mas grande sectarismo y una vergonzosa claudicación política a la burocracia soviética durante la invasión a Checoslovaquia en 1968 y la invasión a Afganistán en 1979. NOTA

1 Trotsky León, El Programa de Transición, Editorial Fontamara, Barcelona, 1977, pág. 60


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