El Trabajador Centroamericano Nº 9

(Febrero 1998)


La crisis del Sudeste Asiático

¿Provocará un Crak financiero mundial?


El Trabajador Centroamericano Nº 9
Febrero 1998

por Manuel Sandoval Coto, San José

En lo que va de esta década, las economías del Sudeste Asiático (Tailandia, Indonesia, Malasia y Filipinas) crecieron a un ritmo vertiginoso, por lo que los adalides del neoliberalismo hablaban de una nueva camada de "tigres" en esta región, como resultado de la rápida incorporación de estas economías en el proceso de la globalización. Con los "tigres" de primera hora (Singapur, Hong-Kong, Taiwan y Corea del Sur) y la rápida expansión del sector capitalista en la China Continental, la región era el ejemplo, frente al marasmo de Africa, el hundimiento económico de la ex-URSS y el Este de Europa, y el estancamiento y empobrecimiento de América Latina, de que el modelo de desarrollo impulsado por los organismos financieros internacionales garantizaba prosperidad y modernización a las economías de los países atrasados y dependientes.

Los regímenes del Sudeste Asiático abrieron las puertas a una entrada masiva de capitales, ofreciendo mano de obra barata, garantizada por una fuerte represión. El sector textil y de la electrónica crecieron rápidamente, lanzando productos de bajo costo a los mercados externos. El impulso lo dio un endeudamiento masivo del sector privado, que dio auge al mismo tiempo a un floreciente mercado financiero. Tailandia, epicentro de la crisis actual, ilustra bien el proceso. Las inversiones directas extranjeras pasaron de 2,500 millones de dólares en 1994 a 4,100 millones en 1995. Mientras que la deuda a corto plazo pasó de 29,200 millones de dólares a 41,100 millones. Los mercados de valores de los nuevos tigres se convirtieron así en unas lucrativas fuentes de especulación para el capital financiero internacional.

El crecimiento económico se mantuvo mientras se podían expandir los mercados externos. A partir del 96, sin embargo, comenzaron las dificultades al no poder mantenerse un ritmo de crecimiento de las exportaciones que garantizara el pago de las deudas a corto plazo. Además, Corea del Sur, que gracias a un importante financiamiento externo en los años cincuenta y sesenta, y el sostén estatal a los grandes conglomerados de la industria pesada (chaebols), había logrado un grado de industrialización importante, comenzaba también a tener problemas de comercialización y a endeudarse a corto plazo para sostener la expansión de su industria.

El empobrecimiento de la población mundial y la subsecuente reducción del consumo que han provocado las políticas de los organismos financieros internacionales para garantizar que las transnacionales mantengan sus tasas de ganancia, pone un límite a cualquier expansión basada en productos de consumo baratos gracias al bajo costo de la mano de obra.

El crecimiento del consumo de la burguesía y las capas más altas de las clases medias que es la contraparte de este proceso, no compensa esta "reducción del mercado" inherente a la globalización.

Los "tigritos" del Sudeste Asiático resultaron a la postre famélicos, porque la prosperidad que lograron no significó una expansión significativa del mercado interno. Malasia, el más pujante de los "tigritos", que exhibe a su capital Kuala Lumpur, transformada en una ciudad ultramoderna, esconde cuidadosamente sus tugurios. "La prosperidad" se había logrado, como en toda la región, manteniendo en la miseria al campesinado. Ni siquiera en las ciudades se ha elevado significativamente el nivel de vida para los trabajadores. Todavía un 40% de la población urbana de estos países no tiene acceso a agua potable y un 23% carece de cloacas. Para no mencionar que el tremendo saqueo que han hecho las transnacionales de los bosques y demás recursos naturales, atentan directamente contra la salud y la supervivencia de la población. Como preludio del ciclón económico que se iba a desencadenar, es bueno recordar que en setiembre casi toda la región (gran parte de Malasia, Indonesia y Filipinas) estuvo asfixiándose, cubierta por una nube de humo que originaron los incendios que provocaron las transnacionales en Borneo para "despejar" la selva.

En estas condiciones, es fácil entender que al abarrotarse los mercados externos estallara la crisis. Con los primeros síntomas de dificultades para cubrir las deudas a corto plazo, el capital financiero internacional comenzó a deshacerse de las monedas nacionales con el cálculo de comprar posteriormente moneda devaluada. Sin embargo, como en el caso de México en 1994, estas maniobras especulativas provocaron un derrumbe brutal de las monedas de toda la región. Comenzando por la caída del baht tailandés a finales de junio del año pasado, las devaluaciones han ido de un 38% en Indonesia a un 63% en Filipinas.

Las Bolsas y el mercado inmobiliario se desplomaron después, haciendo manifiesto que la especulación había disparado artificialmente hacia arriba la cotización de los valores mientras duró el boom. En Tailandia la Bolsa cayó en un 40%. En Malasia la mayor parte de las instituciones financiera fue cerrada y la caída fue de un 60%. El impacto fue tan grande que golpeó también la Bolsa de Hong-Kong en octubre y poco después hizo saltar a la luz las dificultades financieras de Corea del Sur, al borde de la bancarrota.

El milagro económico de los tigres del Sudeste Asiático tocaba así su fin. Develando lo estrechas que son las posibilidades de desarrollo económico para las naciones atrasadas y dependientes en el marco de la globalización, pero poniendo de relieve también que el carácter especulativo del capital financiero conlleva una dinámica explosiva.

A nivel mundial existe una enorme masa de capitales que no se invierten en la producción, sino en la especulación bursátil. Son capitales ficticios, que crecen sin cesar, de computadora a computadora, en las principales Bolsas. Aunque todas las reservas monetarias del planeta se calculan en un millón doscientos mil millones de dólares, diariamente se hacen operaciones en torno a las diferentes monedas del orden de más de un millón quinientos mil millones de dólares. El juego especulativo que aceleró el derrumbe de las divisas de Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas, fue parte de estas operaciones. Además, como resultado de la especulación, los precios de las acciones se encuentran sobrevaluados. "The Economist", la revista de los medios financieros ingleses, señala recientemente que existe un sobreprecio de las acciones y títulos de la magnitud de las que ha habido en todas las coyunturas históricas de crack en los mercados financieros, y que tendría que producirse un ajuste de dos terceras partes de la cotización actual de los mismos. Esto, por más que lo nieguen los apologistas del capitalismo, significa que el espectro de un derrumbe catastrófico del conjunto de las bolsas, y una nueva y violenta depresión de la economía mundial, es más real que nunca.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha apresurado a tomar medidas para evitar el colapso de las economías del sudeste asiático y Corea. Los montos de la "ayuda" para cubrir las deudas a corto plazo no tienen parangón: 23,000 millones de dólares en préstamos a Indonesia, 17,000 millones a Tailandia, 57,000 millones a Corea del Sur.

Como apuntábamos anteriormente, toda la región se han resentido con la caída de las bolsas de esos países. Algunos especialistas consideran que entre 200,000 y 250,000 millones de dólares de capital especulativo han desaparecido al derrumbarse las cotizaciones (y esto sin incluir la Bolsa de Hong Kong, lo que podría hacer que las pérdidas sobrepasan con mucho a los 500,000 millones de dólares que se evaporaron en el crack de Wall Street en 1987). Existe el temor de que la crisis repercuta sobre la economía japonesa, la segunda más importante en el globo (ya que sus exportaciones a Asia representan un 43% de sus ventas al exterior). La economía japonesa no da signos de mucha vitalidad y algunos bancos tienen problemas para recuperar unos 223,000 millones en préstamos dudosos (ya quebró el cuarto banco más importante en la Bolsa japonesa: Yamaichi). Está planteada así la posibilidad de que algunas quiebras en el sector bancario japonés, desencadenen un crack financiero a nivel mundial aún más profundo que el de 1987.

De momento, son los pueblos del Sudeste de Asia los que sufren un verdadero cataclismo económico. De golpe y porrazo, la devaluación de las monedas no solo multiplicó la deuda exterior, sino que encareció también las importaciones. Esto hace difícil creer que van a poder recuperarse inundando los mercados internacionales con productos muy baratos gracias a la devaluación de sus monedas, porque dependen en gran medida de componentes importados. Más aún, en países como Indonesia, que viven de la importación de arroz, los precios astronómicos que está alcanzando pueden conducir a hambrunas en las regiones más pobres.

A lo anterior hay que añadir que la "ayuda" del FMI está condicionada a fuertes planes de ajuste, para garantizar que los fondos estatales sean desviados al pago de la onerosa deuda externa que contrajeron los capitalistas. El cinismo de los apóstoles del neoliberalismo no tiene límite: están contra el intervencionismo estatal cuando se trata de que el Estado garantice servicios básicos a la población, pero favorecen su intervención, cuando se tarta de descargar sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo las deudas de los capitalistas.

En el caso de Corea del Sur, la más fuerte de las economías de la región, el programa es claro: despidos, cierres de empresas y remate de los conglomerados de la industria pesada más pujante a las transnacionales de los países imperialistas.

La lección para los trabajadores de todo el mundo es también clara: lo que ocurre en el Sudeste asiático es la mejor muestra de que, en el marco del sistema capitalista, el desarrollo económico a la larga sólo conlleva más miseria para los sectores populares. La única alternativa que tenemos es luchar contra la globalización, defendiendo con uñas y dientes el patrimonio nacional, la naturaleza, las conquistas sociales y nuestro nivel de vida. Solo si los trabajadores tomamos el poder en nuestras manos, para construir a nivel internacional una sociedad verdaderamente socialista, igualitaria y democrática, podrá haber bienestar para los pueblos.


Campaña Internacional
Represión y persecuciones a dirigentes en Argentina

Solidaridad con Oscar Martínez


El Trabajador Centroamericano Nº 9
Febrero 1998

Al igual que en otras oportunidades los trotskistas centroamericanos nos sumamos a la campaña internacional de solidaridad con los trabajadores perseguidos por el gobierno y la justicia argentina por el único delito de reclamar sus derechos. En esta oportunidad se trata de la campaña impulsada a favor del compañero Oscar Martínez.
A continuación información brindada por la Comisión Nacional por el Desprocesamiento y Absolución de Oscar Martínez y de los Trabajadores y Dirigentes Perseguidos de Argentina.

Los trabajadores y sectores populares argentinos, están sufriendo una importante escalada represiva que afecta los más elementales derechos democráticos. La política que viene aplicando el gobierno del presidente Menem ha llevado a una situación de desocupación y miseria nunca vista en el país, obligando al pueblo a movilizarse por sus derechos. La respuesta del gobierno ha sido reprimir a los trabajadores, perseguir a los dirigentes que enfrentan a esta política y atacar las libertades democráticas.

En los últimos años decenas de manifestaciones de trabajadores fueron reprimidas por las fuerzas policiales y de Gendarmería. Durante un año el gobierno mantuvo como presos políticos a Alcides Christiansen (ex secretario general de la UOCRA de Neuquén), Horacio Panario y Basilio Estrada (dirigentes de la Coordinadora de Desocupados de Neuquén) por haber encabezado una movilización que reclamaba un seguro de desempleo. En este caso, los mismos fueron liberados y absueltos de todos los cargos gracias a la campaña nacional y mundial que se hizo por su libertad.

Como parte de esta política represiva se mantiene la persecución y procesamiento de más de 500 dirigentes obreros, estudiantiles y populares por la justicia adicta al gobierno. Ejemplo de ello, es que la justicia ha procesado a importantes dirigentes como Luis Bazán (Secretario Gral. del CTA de Córdoba); Julio Fuentes (Secretario Gral. de ATE y CTA Neuquén); Carlos "Perro" Santillán (dirigente de los trabajadores municipales de Jujuy). Por otro lado, siguen en la cárcel presos políticos como los militantes del MTP, y se sostiene una política de impunidad hacia los torturadores y genocidas tanto de la pasada dictadura militar responsables de más de 30.000 desapariciones, como de los actuales represores o asesinos, responsables de los asesinatos Teresa Rodríguez y de José Luis Cabezas.

La persecución a Oscar Martínez

En marzo de 1995 la empresa Continental Fueguina en Usuahia después de adeudar salarios de varios meses resolvió despedir a decenas de trabajadores. Este hecho dio origen a la toma de la fábrica y a la represión por parte del gobierno que fue captada por las cámaras de la TV y reproducidas en el país y todo el mundo.

Esta represión desató una ola de repudio a nivel nacional. La máxima expresión de esto fue la respuesta de los trabajadores de Tierra del Fuego. El día posterior a la represión de los obreros de Continental, los gremios llamaron a un paro general y movilización en la provincia.

El gobierno lejos de dar marcha atrás con sus medidas resolvió responder con mayor represión. Fuerzas policiales y para-policiales con la cara cubierta, desde automotores sin identificación y autobuses pertrechados reprimieron salvajemente a los manifestantes que en distintas partes de la ciudad demostraban su indignación y su solidaridad a los obreros de Continental. El resultado fue el asesinato de un obrero de la construcción de Río Grande, Víctor Choque alcanzado por una bala policial y decenas de trabajadores heridos, muchos de gravedad y con graves secuelas físicas.

Producto de la profunda indignación que provocaron estos hechos y por pedido de los metalúrgicos fueguinos, la Unión Obrera Metalúrgica y el Congreso de Trabajadores Argentinos se vieron obligadas a lanzar un paro nacional para el 21 de abril, que significó una respuesta de amplios sectores de trabajadores en solidaridad con los trabajadores fueguinos.

El 21 de marzo de 1996 la justicia fueguina condenó a un año y seis meses de prisión en suspenso a Ángel Valle ( Sec. de Organización de la UOM de Usuahia), a un año y tres meses de prisión en suspenso a Oscar Martínez, a diez meses de prisión en suspenso a Fabian Magdalena (delegado de la UOM de Río Grande), y a tres meses de prisión en suspenso a Eduardo Seltzes (delegado de la UOM de Usuahia). También fueron condenados a realizar "trabajos comunitarios", lo que significa una verdadera pena de trabajo forzado, picando hielo o sacando nieve en las calles, como manera de humillarlos.

Hoy, Martínez enfrenta un nuevo proceso. Este nuevo juicio intenta ocultar a los verdaderos responsables de los hechos: el gobernador Estabillo, sus ministros y jefes policiales, actores tanto materiales como ideológicos de la salvaje represión. Hoy se procesa a Martínez por ponerse al frente de la lucha de los trabajadores, con el serio riesgo de ser nuevamente condenado e ir a prisión en un intento de dar un escarmiento para el resto de los trabajadores. La pena por este delito es de dos a seis años de cárcel y si bien es excarcelable, existe un gran y real peligro de que la pena sea de cumplimiento efectivo debido a las condenas anteriores.

Comisión Nacional por el desprocesamiento y absolución de Oscar Martínez y de los trabajadores y dirigentes perseguidos (participan organizaciones de derechos humanos, sindicatos, delegados y dirigentes populares y de partidos políticos)

Campaña Internacional


1 de Enero de 1994

Chiapas: Inicio de la Rebelión Zapatista


El Trabajador Centroamericano Nº 9
Febrero 1998

por Maximiliano Carranza, Managua, Nicaragua

El 1 de Enero de 1994 ocurrieron dos sucesos importantes: al mismo tiempo que entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos, Canadá y México, se produjeron los ataques militares del Ejercito Zapatista de Liberación (EZLN) en Chiapas, al sur de México. ¿Que ha ocurrido en estos últimos 4 años? ¿A donde va el EZLN?

El levantamiento zapatista coincidió también, por un lado, con la mas grave crisis económica que ha vivido México en el presente siglo, y que tiene su origen en el brutal saqueo de sus riquezas por parte de las empresas imperialistas, especialmente de origen norteamericano, y por el otro, con el desmoronamiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ese engendro político creado a partir de la derrota de la revolución campesina (1910-1918).

En esas circunstancias, cuando la restauración capitalista avanzaba a pasos agigantados en la ex URSS, China, Cuba y demás Estados Obreros burocráticos, y cuando las organizaciones nacionalistas pequeñoburguesas centroamericanas, como el FMLN y URNG, habían entregado las armas a los gobiernos de sus respectivos países, entre el verde follaje de la selva Lacandona los zapatistas se levantaron con el rostro cubierto y con el fusil en la mano, planteándose como una nueva alternativa revolucionaria.

A la cola del PRD

Esta rebelión armada produjo un reanimamiento de los activistas de izquierda en México, cansados del cretinismo parlamentario de los partidos reformistas. Sin embargo, han transcurrido mas de cuatros años, y mucha agua ha corrido bajo el puente. México lejos de avanzar hacia la revolución, ha caído en la reacción democrática, es decir, en trampa elaborada pacientemente por el imperialismo norteamericano, la cúpula del PRI y la burguesía mexicana. El zapatismo, lejos de convertirse en la dirección del movimiento obrero y de masas, se ha convertido en el furgón de cola del Partido de la Revolución Democrática (PRD) dirigido por Cuathémoc Cárdenas, el actual alcalde de la capital mexicana, la segunda ciudad mas grande del mundo (20 millones de habitantes).

En las ultimas campañas electorales, el EZLN y su principal líder, subcomandante Marcos, apoyaron públicamente al PRD como el "mal menor". De esa manera, toda la autoridad política y moral que el EZLN había conquistado con los ataques militares del 1 de enero de 1994, desaparecieron rápidamente ante los ojos de las masas y mas bien ha servido para canalizar el descontento popular en los sucios canales de la democracia burguesa.

Una política suicida

La audacia militar desplegada por los zapatistas el 1 de Enero de 1994, rápidamente fue sustituida por una política de negociaciones. Lo que pareció ser el inicio de un proceso insurreccional en México, apoyado en las masas indígenas, largamente explotadas y humilladas, se transformó sutilmente en una complicada mesa de negociaciones, en una guerra de comunicados en los medios de comunicación, en un permanente "estira y encoge" con el gobierno del PRI.

Desde hace cuatro años esta instalada ese mesa de negociaciones en Chiapas. El EZLN, preocupado por dar una imagen de fuerza "realista", preocupada por la paz, suspendió unilateralmente su ofensiva militar. No existen combates, ni guerra de guerrillas, ni nada. El EZLN esta siendo víctima de su propia política de negociaciones, ya que ni se ha constituido como partido legal, ni participa con personalidad propia en los procesos electorales, ni esta librando una guerra de guerrillas contra el ejercito mexicano.

Mientras el EZLN organizaba la Convención Nacional Democrática en el año 1995, y la selva lacandona se convertía en el lugar preferido de reunión de los grupos de izquierda, el ejército mexicano, con un amplio historial de represión selectiva - aplastó a la guerrilla urbana en los años sesenta, y liquidó la guerrilla campesina de Lucio Vasquez a mediados de los años setenta - inicio un silencioso proceso de adiestramiento de fuerzas contrainsurgentes, compró sofisticado equipo militar, entrenó y armó grupos paramilitares, reclutados entre la misma población indígena, siguiendo el ejemplo de las tristemente celebres "patrullas de autodefensa civil" (PAC) de triste recuerdo en Guatemala.

Paramilitares y autodefensa

Actualmente, Zedillo y el ejercito no quiere romper las negociaciones y no quiere aparecer reprimiendo abiertamente a la población indígena, sino que la "limpieza" la realiza a través de los para militares. El EZLN no ha llamado a los indígenas a organizarse en milicias de autodefensa, sino que su política se ha limitado a denunciar las masacres -, como la ocurrida en Acteal, el pasado 22 de diciembre - ante los organismos protectores de los derechos humanos. Nadie desea el derramamiento de sangre, pero si los paramilitares atacan a la población indefensa, lo mas elemental es responder con la autodefensa. El EZLN corre el riesgo de sufrir una grave desmoralización entre sus seguidores, si los paramilitares continúan actuando impunemente.

Podemos y debemos apoyar las marchas y mítines de denuncia que se realizan en el extranjero, en solidaridad con los indígenas masacrados en Chiapas, pero también es importante que conozcamos y discutamos las graves y peligrosas limitaciones de la política actual del subcomandante Marcos y del EZLN.


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Secretariado Centroamericano

Créditos:

El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica.

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