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Víctor Artiles: Ministro del Trabajo
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por Hugo Herrera, San Pedro Sula, Honduras
Por primera vez en la historia de Honduras, un ex dirigente sindical y actual asesor de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH) llega a ocupar un ministerio en el gobierno del país. Víctor Artiles, el legendario burócrata sindical, se ha convertido en Ministro de Trabajo como premio a sus más de cuarenta años de sindicalismo patronal.
Tras cuarenta y cuatro años de sindicalismo conciliador y pro patronal, don Víctor Artiles llega al Ministerio de Trabajo. Surgido de la huelga bananera de 1954, Artiles se convirtió durante más de tres décadas en el pilar fundamental de la ORIT dentro del movimiento obrero hondureño con el único objetivo de impedir el surgimiento de un sindicalismo clasista, independiente del estado y la patronal y democrático.
El actual ministro, uno de los principales dirigentes del Sindicato de la Standard Fruit Company, fue el Secretario General de la CTH desde 1966 hasta 1989 (¡¡¡23 años!!!). Bajo su conducción burocrática la CTH se convirtió en un obstáculo para la defensa de los intereses obreros situación que llevó a numerosas rupturas y divisiones dentro del movimiento sindical provocando el surgimiento de tres centrales obreras. La CTH se convirtió dirigida por Artiles en un apoyo para el gobierno militar de Osvaldo López Arellano en la década del 70. También jugó un papel importante en el gobierno de la Doctrina de la Seguridad Nacional de Suazo Córdoba y el General Alvarez Martínez y su intervención fue fundamental para ayudar a sostener el régimen en la crisis de 1985.
Con la caída del Muro de Berlín en 1989 y el giro a la derecha de la vieja izquierda hondureña y de los burócratas sindicales que abandonaron la FSM para afiliarse a la ORIT, su antigua enemiga; Don Víctor Artiles pasa a retiro convirtiéndose en uno de los principales asesores de la CTH y su política de concertación y convergencia.
En realidad, el nombramiento de Artiles en el Ministerio, es un reconocimiento por parte de Flores Facussé, no sólo a Don Víctor, sino a la Confederación de Trabajadores de Honduras por la pasividad con la que han enfrentado el Plan de Ajuste desde 1990.
En efecto, desde que el presidente nacionalista Callejas impuso el primer "paquetazo" de la mano del asalto a la Asociación Nacional de Empleados Públicos, la militarización de las fincas bananeras para terminar con la huelga del Sitraterco (1990) y la destrucción del Stenee en 1992; hasta el segundo "paquetazo" del gobierno liberal de Reina acompañado con la represión a balazos de la huelga del Sitraterco (1994), la masacre de Guaymas y la destrucción de la comunidad de Tacamiche; la CTH se limitó a pedir, una y otra vez, que la invitaran a diálogos, reuniones, convergencias, concertaciones y todo tipo de mecanismos tramposos para evitar la movilización obrera.
En ese camino de conciliación, la CTH, junto a las otras dos Centrales, firmaron a principios de 1997 un Pacto Social apoyando medidas del gobierno -como el aumento al precio de la energía eléctrica sin obtener nada a cambio- con el compromiso de no impulsar absolutamente ninguna movilización. Frente al éxito que significó para el gobierno y la burguesía este Pacto, y el fiel cumplimiento al compromiso de no movilizar hecho por la burocracia, esta decide dar un paso adelante y reclamar su puesto en el nuevo gobierno, para el cual postularon a Don Víctor Artiles.
Los Planes de Ajuste impuestos por los organismos financieros internacionales son un plan global con el fin de lograr el total control de político de nuestros países por parte del imperialismo norteamericano para saquear nuestras riquezas y explotar a nuestro pueblo. Por ello además de las medidas económicas estos planes van acompañados de medidas políticas, jurídicas, institucionales y sociales como las reformas al Código Penal, la creación de la Policía Nacional y el Ministerio Público.
En ese marco, uno de los aspectos en los que el gobierno no ha logrado avanzar es en la adecuación de la ley laboral -el Código de Trabajo- a las nuevas necesidades de la burguesía y que se manifiestan claramente en el caso de las maquilas.
Allí no existe estabilidad laboral y jornada de trabajo de 8 horas, no se reconocen los derechos laborales a la mujer y los menores, y se persigue todo intento de organización sindical. Este modelo ha querido ser imitado por el resto de la empresa privada e incluso por el mismo sector estatal, bajo el nombre de calidad total o reingeniería, sin embargo, tropiezan con la dificultad que dichas medidas -que se están implementando- son ilegales.
Por eso la necesidad de reformar el Código de Trabajo para legalizar lo que ya de hecho ha impuesto la burguesía bajo la protección del Estado.
Para avanzar en esos nefastos planes no hay nada mejor que buscar a un viejo amigo que tantos favores ha hecho a lo largo de su vida: Don Víctor Artiles y a la conducción conciliadora y cómplice de las centrales obreras. Dice el dicho popular "para que la cuña apriete debe ser del mismo palo".
Asume gobierno de Flores Facussé
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por Martín Hernández, San Pedro Sula, Honduras
A fines de enero asumió la presidencia de Honduras el Ingeniero Carlos Roberto Flores Facussé iniciando el segundo período consecutivo de gobierno del Partido Liberal.
Triunfador de unas elecciones signadas por el elevado abstencionismo y la apatía de la población, Facussé aparece como un político capaz de unir un amplio espectro de políticos, empresarios, militares y dirigentes sindicales para impulsar la llamada "Nueva Agenda".
¿Qué debemos esperar los trabajadores y campesinos de este nuevo gobierno?
Muy a pesar de todos los intentos realizados por el Tribunal Nacional de Elecciones con la ayuda de los medios de comunicación social, las iglesias y los propios partidos políticos, las elecciones de noviembre estuvieron lejos de ser una muestra de "fervor cívico". El elemento predominante del proceso fue la apatía general y un marcado abstencionismo que llegó a un 27% de los electores inscritos. Si tomamos en cuenta que para este proceso hubo una depuración general del padrón electoral y la emisión de una nueva tarjeta de identidad, resulta evidente que la abstención, lejos de disminuir en relación al proceso anterior, se mantiene constante.
Esa apatía se mantuvo después de conocerse el triunfo de Carlos Flores Facussé. No hubo festejos y únicamente los empleados públicos manifestaron su preocupación por saber quién se haría cargo de sus respectivas instituciones y cómo evitar los tradicionales sobres blancos, el resto de la población continuó su trajín cotidiano. La pregonada "nueva agenda" no interesaba a nadie, para la mayoría de la población el cambio de gobierno sólo es un cambio de caras para que todo siga igual.
Y efectivamente, no hay nada nuevo bajo el sol. Y si no, veamos las primeras acciones del nuevo gobierno.
El primer día de gobierno, el 28 de enero, Flores Facussé tuvo su primer entrevista como presidente. Se reunió con ejecutivos de la Chiquita Brands. Los famosos destructores de Tacamiche, quienes se mostraron muy interesados en la eliminación del impuesto a la exportación de banano.
Esa misma semana, el juez Francisco Pastor Merlo emitió un sobreseimiento definitivo a favor de Juan Blas Salazar Meza, militar acusado de la detención-desaparición de 6 universitarios en el año 1982.
El 10 de febrero al concluir la primer reunión del Consejo de Ministros, Gustavo Alfaro, Ministro de la Presidencia, anunció la inmediata implementación del llamado "programa de reingeniería" en toda la administración pública para evitar la duplicidad de funciones y lograr una mayor eficiencia.
Para que seguir. En estas tres acciones está resumido todo el plan de gobierno del Ing. Carlos Flores, y que no es más que la continuación de la política implementada por los gobiernos de Callejas y de Reina.
Para que quede claro. El gobierno centrará sus principales y prioritarios esfuerzos en el incentivo a la inversión extranjera. Para ello ya han anunciado la inminente aprobación de las ley de concesiones, turismo y minería. La reducción del impuesto bananero, la reforma a la Ley de Modernización Agrícola para permitir la concentración de grandes extensiones de tierra en manos de pocas empresas y la reforma al Código de Trabajo para generalizar la modalidad de trabajo por contrato y la ampliación de la jornada laboral de acuerdo a las necesidades de las empresas.
Al mismo tiempo, se plantea reducir el Impuesto sobre la Renta y aumentar el Impuesto sobre Ventas, transfiriendo la carga impositiva directamente al pueblo para incrementar los márgenes de ganancia de la gran burguesía.
Ni tierra para el campesino, ni aumento de salario para el trabajador ni estabilidad de precios para el consumidor, solo ganancias y más ganancias para los capitalistas.
El sobreseimiento de Salazar Mesa, fundamentado por el Juez en los decretos de Amnistía emitidos en el país a partir de la firma de los acuerdos de Esquipulas II, abre -una vez más- las puertas para la impunidad de todos los militares involucrados en las desapariciones de la década del 80.
El principal objetivo de esta medida es un claro mensaje dirigido a la cúpula militar y que busca estrechar los lazos entre la institución armada y el poder civil. Recordemos que el gobierno de Suazo Córdoba se caracterizó por una profunda subordinación al poder militar (en ese entonces bajo la jefatura del General Alvarez Martínez), gobierno en el cual Flores Facussé fue Ministro de la Presidencia.
Este "reencuentro" entre gobierno y FF.AA. que viene implementándose desde el gobierno de Callejas pero que no termina de concretarse por el problema de los juicios a los militares; junto con la reforma al Código Penal aprobada en la legislatura anterior (casualmente bajo la presidencia de Flores), son los instrumentos represivos básicos para poder hacer frente a la protesta obrera y popular que inevitablemente se producirá debido a la profundización de la miseria y la injusticia social provocada por el Plan de Ajuste.
¿Estaremos a las puertas de una nueva versión de la Doctrina de la Seguridad Nacional?
La otra pata de la política florista, es la reducción del Estado a su mínima expresión para lo cual necesita despedir a miles de empleados públicos y dejar a los activistas sin "chamba". Esta es la política que se esconde tras el llamado "programa de reingeniería" que debería llamarse programa de despidos.
Arístides Mejía, el flamante Ministro de Educación, es quien mejor describió en que consistirá ese programa: "habrá una definición detallada del puesto de trabajo [...] y medición del tiempo necesario para realizar las tareas [...] El personal tendrá veinte actividades diarias para realizar [...] y el que no de la medida para afuera."
Y mientras se empieza a implementar matemáticamente la "reingeniería" hay que adelantar trabajo y despedir al personal supernumerario. En estos días son cientos los sobres blancos que empiezan a llegar a los empleados públicos, destacándose los despidos masivos en las alcaldías de Tegucigalpa, San Pedro Sula y El Progreso.
Así como el gobierno de Reina se vanagloriaba de tener un "rostro humano" mientras baleaba obreros y campesinos, el actual -sin dejar de implementar medidas antipopulares y de amenazar con el garrote- llama a las dirigencias sindicales a cambiar la "trinchera de las calles por la tribuna del diálogo y el entendimiento" sumándose al Foro Nacional de Convergencia.
Así el panorama queda perfectamente claro: aumento de ganancias y concesiones económicas para los empresarios, impunidad para los militares, mesas de diálogo para los burócratas sindicales y hambre para el pueblo trabajador.
Los gobiernos anteriores también implementaron esta misma política, por eso Flores Facussé incorpora entre sus funcionarios personajes provenientes de todos esos gobiernos. Y para hacer más creíble su llamado al diálogo incorpora a sus filas a figuras como Víctor Artiles (viejo burócrata sindical) en el Ministerio de Trabajo, al profesor Arístides Mejía (vinculado al movimiento sindical) en el Ministerio de Educación y a Aníbal Delgado Fiallos (vinculado a las organizaciones populares) en el Instituto Nacional Agrario.
Así, mientras se empiezan a implementar las medidas que favorecen a los capitalistas, las transnacionales, los militares y cuanto privilegiado existe en el país; a los trabajadores y campesinos se los explota sin compasión y se los mantiene desmovilizados ya que los dirigentes se encuentran muy ocupados en reuniones y diálogos -inútiles como todos los que se vienen llevando a cabo desde el año 90-.
En síntesis: los trabajadores, campesinos y pueblo explotado no tienen nada que esperar de este gobierno y tampoco de las dirigencias obreras y populares. Es necesario ir fortaleciendo nuestras propias organizaciones, colocando a los compañeros más honestos al frente para prepararse para la lucha que inevitablemente vendrá al profundizarse la miseria de la mano de Carlos Flores Facussé.
H O N D U R A S
La sorpresa de Unificación Democrática |
En el proceso electoral pasado el Partido Unificación Democrática dio la gran sorpresa al obtener los votos necesarios para seguir existiendo como partido político, obtener una diputación al Congreso Nacional y otra al Parlamento Centroamericano y haber triunfado en el municipio de La Paz, dejando en el camino al candidato del ex presidente Suazo Córdova.
Sin embargo, esta alegría duró poco ya que inmediatamente se abrió la lucha interna entre el sector de Gustavo García España y Fernando Brown y el sector encabezado por Matías Fúnez y Héctor Hernández. España acusa a Fúnez de haber recibido dos millones de lempiras del Partido Nacional y éste acusa al primero de intentar controlar autoritariamente el partido imponiendo sus candidatos al Tribunal Nacional de Elecciones. Esta lucha refleja la total falta de principios comunes entre los miembros de UD y la sed de cargos que tienen muchos de sus principales dirigentes.
El Partido Unificación Democrática, y muy particularmente Matías Fúnez tienen una responsabilidad histórica y ya la están desaprovechando. Mientras Flores Facussé unifica a todos los explotadores y privilegiados en contra del pueblo hondureño, el Diputado Matías Fúnez -con una política de independencia en relación a los partidos burgueses y abierta a todos los sectores populares- debería postularse para encabezar la oposición a dichos planes unificando a todos los sectores dispuestos a luchar por sus derechos y dejando en la trinchera del gobierno a los conciliadores y oportunistas de todo pelaje que buscan privilegios personales y se olvidan del pueblo trabajador.
No hay tiempo que perder, hay que empezar a organizar la resistencia YA.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
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