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(Abril/Mayo 1997)
NICARAGUA
¿Cuál es el camino: luchar para presionar o triunfar?
por Victoriano Sánchez Martinica
Los recientes acontecimientos de Nicaragua, las barricadas y el bloqueo de carreteras, han despertado simpatías en algunos sectores del activismo obrero y popular en Centroamérica. El solo hecho de que el FSLN se oponga a la política del gobierno de Arnoldo Alemán, y que éste haya cedido ante la presión de las bases sandinistas, puede causar la impresión errónea de que la situación reaccionaria abierta en 1987-1990 ha sido superada y que los comandantes sandinistas, los nuevos ricos, han vuelto a enarbolar la bandera de la revolución y del antiimperialismo. ¿Qué ocurre en Nicaragua?
Unas semanas después que Arnoldo Alemán asumió la Presidencia de la República, el pasado 10 de Enero, se conformó la llamada "mesa de diálogo" entre el nuevo gobierno y la oposición sandinista. Estos le llamaron pomposamente "Diálogo Nacional", con le objetivo de darle la debida importancia a dichas reuniones. Los voceros del gobierno le llamaron "conversatorio", precisamente para no dar la impresión de que el gobierno estaba negociando un "pacto" con los sandinistas.
Ambas fuerzas, el gobierno y el FSLN, siempre dieron la impresión de no estar interesadas en un enfrentamiento violento; ambos han tenido un discurso pacifista, al menos ante la opinión pública. Pero el conflicto era inevitable en torno al tema de la propiedad. Lo que está en discusión, no es el programa o la ideología del FSLN, sino a quién pertenecen realmente las mansiones, fabricas, empresas y haciendas que fueron confiscadas en el periodo 1979-1990.
Arnoldo Alemán llegó a la Presidencia, no sólo por que logró manipular las aspiraciones de las masas hambrientas, sino también, entre otros factores, por que su campaña electoral fue financiada por la burguesía nicaragüense y cubana en el exilio. Es de conocimiento público que la Fundación que dirige el cubano- americano Mas Canosa aportó considerables sumas de dinero a favor de Alemán en las pasadas elecciones. Mas Canosa fue recibido recientemente en Managua como si fuese un jefe de Estado. No fue una casualidad, pues, que Alemán enviara a cubanos residentes en Miami, conocidos activistas anticastristas, como delegados de Nicaragua ante una convención sobre Derechos Humanos, que se desarrolló recientemente en Europa, con el claro objetivo de presionar diplomáticamente al gobierno de Cuba.
En este reparto de bienes conocido popularmente como la "piñata", realizado a partir de la derrota electoral del FSLN en Febrero de 1990, hubo un amplio sector social calculado en 200,000 familias que recibieron un pedazo de tierra, una casa o un lote para construirla. Esta es la base social mas sólida con que cuenta el FSLN.
Sin embargo, este reparto de bienes en sectores populares fue una cortina de humo para ocultar un fenómeno económico y social: el surgimiento de la burguesía sandinista. Los nuevos terratenientes de Nicaragua son los altos oficiales del Ejército, quienes compran tierras a las cooperativas a precio de guate mojado. Una parte de la industria, del comercio y de la banca, pertenece a la burguesía sandinistas, es decir, a los revolucionarios de ayer, a los altos ex funcionarios del gobierno sandinista en el período 1979-1990.
La propiedad sigue siendo la eterna manzana de la discordia entre los diversos sectores de la burguesía nicaragüense. Es el único punto en donde no se ponen de acuerdo.
Las luchas descendieron también por que la gente de alguna manera comprendió que ya no se luchaba para ganar la pelea, para torcerle la mano al gobierno o para hacerle retroceder en sus políticas antiobreras, sino mas bien para entrar en algún tipo de negociación o componendas con el gobierno. Los de "arriba" se ponen de acuerdo y las consecuencias las pagan los trabajadores!
Es obvio que en determinado momento de la lucha se tiene que negociar con el gobierno de turno. Pero el problema no es negociar, sino que no se pierda el objetivo final de la misma, es decir, movilizar a los oprimidos para que logren su liberación. En estos últimos años la burguesía sandinista ha cabalgado, como un jinete oportunista, sobre las luchas obreras y populares de resistencia, no para conducirlas al triunfo, sino para renegociar sus cuotas de poder con los otros sectores de la burguesía.
La dirección sandinista se cuidó mucho de no presentar un programa de lucha claro. La jornada de protesta fue convocada para luchar "contra las pretensiones dictatoriales de Alemán", para que "haya crédito para la producción" y para "no arrepentirnos mañana." Y para que no quede duda sobre las reales intenciones de la dirección sandinista, también exigieron mediación internacional para garantizar cualquier acuerdo.
Alemán hizo algunas concesiones previas para quitarle fuerza a la protesta sandinista: envió un proyecto de ley, con carácter de urgencia, que garantizaría los títulos de propiedad a los pequeños y medianos propietarios, aunque también contempla revisar unos 14,000 títulos de reforma agraria. De igual manera, en el anteproyecto de Código Tributario mantuvo la tradicional exención de impuestos a las cooperativas. Y en relación a la quiebra de 50,000 productores endeudados con la banca estatal, concedió un año de plazo para reestructurar las deudas, entrando en conflicto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha presionado fuertemente para la privatización total de la banca.
La fecha del 14 de abril fue cuidadosamente preparada y elegida por la dirección sandinista, para iniciar la jornada de protesta ya que abril es el mes de preparación de los suelos. En Mayo comienzan las lluvias y si las tierras no se preparan durante el verano, ya no se puede arar con los suelos húmedos. Este es el mes mas importante del año agrícola.
A diferencia de las "asonadas" anteriores, que se realizaban fundamentalmente en las ciudades, en esta ocasión el centro de la protesta estuvo en el campo. Destacamentos de campesinos influenciados por el FSLN, en su mayoría miembros de cooperativas o productores individuales que resultaron beneficiados por el reparto de tierras, y que están endeudados o no tienen acceso al crédito, bloquearon las carreteras en todo el país, asfixiando en corto tiempo a las ciudades, donde escaseó la gasolina y los productos alimenticios.
En las ciudades, especialmente en Managua donde Alemán tiene base social, el paro del transporte se produjo solamente en la noche, momento en que los activistas sandinistas salían con sus pañuelos y con grandes equipos de sonido a bailar y a levantar barricadas ante la neutralidad amistosa de la Policía.
Los pocos sindicatos que todavía existen en Nicaragua no participaron como tales. Tampoco participaron los estudiantes universitarios. Solamente participaron los activistas y simpatizantes del FSLN.
La Policía mantuvo una actitud muy cuidadosa: no hubo detenidos, ni muertos ni heridos. Las tropas antimotines no actuaron. El gobierno de Alemán se cuidó mucho de no provocar una respuesta airada de las bases sandinistas. Por su parte, el FSLN también se ha cuidado de no provocar incidentes violentos.
Con la paralización del transporte por los "tranques" en las carreteras, el gobierno de Alemán tenía únicamente dos caminos: o utilizaba la Policía, con efectos y consecuencias impredecibles, o se sentaba a negociar con el FSLN. Esto fue lo que hizo.
En las negociaciones intervinieron dos personajes siniestros: Por el gobierno participó Jaime Morales Carazo, uno de los más brillantes asesores de la contra, y el sempiterno general retirado Humberto Ortega Saavedra. El día jueves 17 el acuerdo ya estaba cocinado. El gobierno se comprometió a no votar las leyes utilizando su mayoría parlamentaria, sino a conformar una Comisión bipartidista de alto nivel para crear el "consenso". Todos los temas conflictivos serán discutidos en esa comisión, incluido —por supuesto— el de la propiedad.
Cada "asonada", a como las organiza el FSLN, desmoraliza aún más a los trabajadores y el pueblo, y los coloca en un callejón sin salida. Los organismos de masas sandinistas deben romper con su dirección y actuar autónomamente, para que sean ellos mismos quienes organicen las luchas y no dejarse manipular por los nuevos ricos de Nicaragua.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
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