Revista de
Centroamérica
Nº 2

Revista trimestral de teoría, economía y política centroamericana. (Agosto, 1994)

 

Editorial:

Su Centroamérica y la nuestra

El 18 de agosto se inauguró en Guácimo, Costa Rica, la XV Cumbre de Presidentes centroamericanos. En medio de discursos demagógicos sobre la paz y el desarrollo sostenible, los mandatarios del istmo se ocuparon especialmente de las cuestiones económicas derivadas de la apertura comercial, la integración del mercado regional y su confesado deseo de engancharse al Tratado de Libre Comercio (NAFTA) a partir de México.

La Centroamérica que representan los Figueres, Endara, Chamorro, Reina, Calderón Sol y de León Carpio, es la Centroamérica de los explotadores. Por ello enfilaron sus baterías a la aplicación conjunta de los planes de ajuste, la entrega de los recursos naturales a las transnacionales y el abaratamiento de la mano de obra.

Sin duda desde las primeras Cumbres en Esquipulas y la posterior suscripción de los acuerdos de paz, las burguesías locales pueden hacer un balance satisfactorio de acuerdo a sus intereses. Han logrado detener la insurgencia que conmocionaba al istmo y someterla a las reglas del juego de sus regímenes, han atacado prácticamente todas las conquistas del movimiento obrero y de masas, bajo los designios de la flexibilización laboral y la "eficiencia" neoliberal, han conseguido cierto crecimiento de las exportaciones (salvo Nicaragua), a costa de una mayor explotación de las masas trabajadoras, incrementando las jornadas y ritmos de trabajo y reduciendo los salarios reales.

En definitiva esa es la receta que continuarán aplicando los gobiernos de turno. Las economías centroamericanas cada vez más volcadas a la exportación, para ser "competitivas" optan por sacarle el mayor jugo posible a los trabajadores, desde Guatemala hasta Panamá.

Pero hay una Centroamérica muy distantes de los artificios y pompas presidenciales de la Cumbre de Guácimo. Es nuestra Centroamérica, la de los trabajadores y masas empobrecidas del campo y la ciudad, que con sus manos producen toda la riqueza que se apropian las oligarquías criollas y el imperialismo. Se trata de una muchedumbre muchas veces silenciosa, espoleada por las congojas de la lucha cotidiana por la sobrevivencia. Por esa Centroamérica laboriosa, plagada de abnegación y heroísmo, los marxistas revolucionarios empeñamos nuestra vida, en aras de su completa liberación nacional y social.

Ciertamente en esta Centroamérica de "los de abajo" existe desánimo y confusión. Decenas de miles de luchadores, sindicales, populares y estudiantiles han caído presa de la desmoralización y el desconcierto, fruto de las amargas traiciones y pactos tramposos concertados por sus dirigentes. El FSLN, el FMLN, el torrijismo, las direcciones sindicales burocráticas, los partidos oportunistas, una y otra vez han defraudado a las masas y derrochado su energía y entusiasmo. Reponerse de esos duros golpes no ocurrirá de la noche a la mañana. Hacer un balance objetivo de los acontecimientos, aprender colectivamente las lecciones y continuar adelante con "la cabeza fría y el corazón ardiente", es lo que proponemos el puñado de revolucionarios que editamos REVISTA DE CENTROAMERICA. Pero no con el ánimo pedante del académico o el comentarista que ve "los toros desde la barrera", sino con la disposición militante de quienes intervienen en la lucha de clases tal y como esta se presenta.

El marxismo revolucionario nos ha enseñado a tener serenidad, a no dilapidar nuestras fuerzas en atajos estériles o aventuras infantiles, a confiar en nuestra clase: el proletariado. La oleada de luchas de resistencia que despliegan los trabajadores en todo el istmo indican que la clase obrera no está muerta o cruzada de brazos, como afirman los ideólogos del oportunismo. Por el contrario, sigue luchando contra viento y marea. En la medida en que el capitalismo no resuelve los problemas más elementales de las masas, estamos seguros que estas no se dejaran poner la soga al cuello dócilmente. Confiamos en la clase obrera, porque como dijera Marx "...no tiene nada que perder más que sus cadenas".

La integración de los presidentes y gobiernos cipayos, busca unificar al máximo los planes de explotación en todo el área. Por nuestra parte, los trabajadores y luchadores populares no debemos estar dispersos en cada país. Si los poderosos se unen cada vez más estrechamente, debemos responder forjando nuestra unidad revolucionaria centroamericana.

Justamente una de las más importantes lecciones de las pasadas décadas consiste en la certeza de que no existe solución a los graves problemas estructurales de América Central en el marco tan estrecho de sus fronteras nacionales. Ayer como hoy la política del imperialismo es dividir a los pueblos del istmo y unir por arriba a las burguesías locales. Tal es el sentido de las Cumbres presidenciales, del SIECA, el BCIE, el PARLACEN y el CONDECA.

Al conmemorarse el 15 de setiembre fecha de la independencia centroamericana del colonialismo español, nosotros levantamos la bandera de lucha por la segunda y definitiva independencia de Centroamérica del yugo imperialista y por la reunificación socialista de la patria centroamericana. Reivindicar la tradición centroamericanista de Morazán y su sentido proletario encarnado en Farabundo Martí y Ramón Amaya Amador, es uno de nuestros propósitos fundamentales.

 

Nicaragua, 15 años después:

Alianzas electorales y pugnas interburguesas

Por Orson Mojica López

En el acto de celebración del 15 aniversario del derrocamiento de la dictadura somocista, el pasado 19 de Julio, en Managua, el FSLN una vez más volvió a colmar la Plaza de la Revolución, desconcertando y atemorizando con ello a sus principales adversarios. Pareciera como si nada importante hubiese ocurrido en los últimos años, a veces hasta da la impresión que la revolución estuviese viva y en sus mejores momentos. Sin embargo, la situación en Nicaragua es totalmente diferente. Mucha agua corrió bajo el puente y demasiados cambios se han producido últimamente.

1.- La contrarrevolución económica

El logro más importante gobierno de la Sra Chamorro ha sido el desmontaje de las pocas conquistas económicas, que a duras penas lograron sobrevivir a la desastrosa gestión del gobierno sandinista. La nacionalización de la banca, el monopolio del comercio exterior y la existencia de una gigantesca área de la economía bajo control del Estado, conocida como Area Propiedad del Pueblo (APP), ya no existen más.

La banca fue desnacionalizada mediante la Ley de Superintendencia de Bancos, aprobada con los votos de los diputados sandinistas el 21 de marzo de 1991, violentando incluso el arto 99 de la Constitución de 1987. Actualmente funcionan, compitiendo con los dos únicos arruinados bancos estatales, más de una docena de bancos privados, propiedad de inversionistas nacionales y extranjeros. El resultado ha sido la restricción del crédito a los pequeños y medianos agricultores, y con ello la puesta en marcha de una contrarreforma agraria, debido a que miles de campesinos se ven forzados a vender total o parcialmente sus tierras para obtener financiamiento.

El monopolio del comercio exterior, que ya había sido duramente golpeado bajo el gobierno sandinista, mediante la política de incentivos en dólares a los productores agropecuarios, fue desrregulado por varias leyes y decretos en los años 1990 y 1991. La gigantesca área nacionalizada de la economía, conocida como Area Propiedad del Pueblo (APP), fue devorada por la "piñata" de los altos funcionarios sandinistas y por la política de privatizaciones impulsada por el gobierno de la Sra Chamorro.

Esta contrarrevolución económica ha transformado radicalmente las bases económicas y la estructura de clases sociales de Nicaragua. Las consecuencias todavía la están pagando los trabajadores.

Hiperinflación y desempleo

La hiperinflación de Nicaragua en el período 1988-1990 llegó hasta la increíble cifra de 36,000% anual, la más alta del mundo en ese momento. Los planes de ajustes implementados por el gobierno sandinista en 1988 no solo no lograron contener la inflación sino que, al contrario, provocaron un tremendo descontento social que se manifestó en el resultado electoral adverso de 1990.

Fue a partir de la implementación del plan de ajustes del gobierno de la Sra Chamorro en Marzo de 1992 que se logró reducir la inflación a un dígito, comportamiento que se ha mantenido en los últimos tres años. La inflación acumulada en los primeros cuatro meses de 1994 registró un nivel de 2,7%, equivalente a 8,1% anual. Esta drástica reducción de la hiperinflación fue posible por la tremenda derrota que han sufrido la clase obrera en general y los empleados públicos en particular.

Un reciente informe económico del Club de París reconoce que en 1990, Nicaragua "contaba con más de 280,000 empleados públicos y a través del proceso de reforma del Estado se ha logrado reducir su tamaño a 106,000 empleados en 1993, incluyendo al ejército y al sistema financiero nacional" [1] En menos de tres años fueron lanzados a la calle, bajo la cobertura del Pan de Conversión Ocupacional, más de 174 mil empleados públicos. Esta política de desempleo masivo fue resistida con dos grandes huelgas generales de empleados públicos, en 1990 y 1991, las cuales fueron traicionadas y negociadas por el FSLN y su brazo sindical, el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT).

El artífice de esta política de "reforma del Estado", Emilio Pereira Alegría, Ministro de Finanzas, estima que Nicaragua "tiene en 1994 una población económicamente activa de 1,5 millones de personas, de las cuales aproximadamente el 23,5% está desempleada. Del 76,5% de ocupados (1,181,200), el 45% está empleada en el sector formal y el restante 55% está empleada o subempleada en el sector informal". [2] Si sumamos la cantidad de desempleo abierto y el precario subempleo del sector informal, tenemos un tasa de desempleo real entre el 50 y el 60%. De cada 100 nicaragüenses aptos para trabajar solamente el 23,5% tiene un trabajo y un salario cada vez menos seguro, mientras la inmensa mayoría de la población vive en la inseguridad permanente, la extrema pobreza y la marginalidad social.

En los últimos veintidós años, desde el terremoto de 1972 hasta el presente, el desempleo crónico era absorbido por el sector informal. Todos las víctimas de los planes de "conversión ocupacional" terminaron irremediablemente en este sector. Sin embargo, en este último año la quiebra de pequeños negocios y la ruina de miles de personas que se ganaban la vida vendiendo cualquier cosa en las calles y mercados, ha reducido las posibilidades de sobrevivencia en el sector informal, aumentando dramáticamente el numero de desempleados.

El número de empleados públicos asciende actualmente a 83,000 trabajadores, o sea el 16% del sector formal. La clase obrera industrial prácticamente ha desaparecido del escenario económico y político, por los efectos del libre comercio y el cierre masivo de empresas. No obstante, la cantidad de empleados públicos continúa reduciéndose paulatinamente y el Ministerio de Finanzas planea aminorar esa cantidad, durante el bienio 1994-1996, en 13,569 trabajadores más. O sea que para 1996, la cantidad de empleados públicos ascenderá, en el mejor de los casos, a 67,431. En resumen, en un período de seis años serán enviados al desempleo un total de 212,000 empleados públicos!

Esta abrupta reducción numérica de la clase obrera nicaragüense, más las derrotas ocasionadas por la traición de la dirección sandinista en el período 1990-1993, han dejado prácticamente inmovilizados y a la defensiva a los trabajadores. Los sindicatos existen formalmente, como personas jurídicas, pero no como organismos de lucha de los trabajadores. En la mayoría de los casos sus directivos solo pelean por rebasar el tope del 25% de las acciones que el gobierno ofrece a los sindicatos para que contribuyan al proceso de privatización de las empresas. El servilismo y corrupción de las diferentes burocracias sindicales y la desmovilización de los trabajadores, ha servido a su vez como un nuevo aliciente al gobierno de la Sra Chamorro para continuar con el proceso de contrarrevolución económica.

Las privatizaciones

Una parte importante de las empresas y haciendas confiscadas bajo el gobierno del FSLN, fueron "piñateadas" por altos funcionarios sandinistas, dando origen a una burguesía rojinegra. La parte restante del patrimonio nacional, que ya no pudo ser fagocitado en el período de transición -febrero-abril de 1990-, el gobierno lo ha privatizado o devuelto a sus antiguos dueños.

Sobre esta segunda "piñata" de privatizaciones, en base a oscuras licitaciones con precios ridículos, Emilio Pereira informó recientemente al Banco Mundial que "durante 1990-92 el Gobierno privatizó 233 de las 351 empresas del Estado. Adicionalmente, otras 46 empresas fueron desincorporadas en 1993 (..) a finales de 1994 se privatizarán las restantes 62 empresas (..) El gobierno ha privatizado 9 de las 17 empresas que fueron creadas bajo el Ministerio de la Construcción y Transporte. [3] Nicaragua se ha convertido en un país modelo en América Latina para la aplicación exitosa de los planes de ajustes y privatizaciones. El informe del Club de París reconoce que "los monopolios estatales prácticamente fueron eliminados, excepto los servicios públicos (..) A diciembre de 1993 la CORNAP había privatizado o retornado a sus antiguos dueños 289 empresas de un total de 351, es decir, un 82% [4] Las cifras son elocuentes, hablan por si mismas.

Pereira, en su carta al Banco Mundial reafirma las intenciones del gobierno de la Sra Chamorro para rematar también los servicios públicos, colocando en venta "un 40% de las acciones de Telcor a una firma internacional de telecomunicaciones reconocida (..) Las ganancias netas de la privatización del Telcor serán usadas para redimir bonos de compensación emitidos para indemnizar a los anteriores dueños de propiedades confiscadas por el gobierno anterior" [5]

El conflicto por la propiedad

Los reclamos de propiedades confiscadas bajo el gobierno sandinista es el problema político más grave que heredó el gobierno de la Sra Chamorro, porque constituyen la base material que ha dado origen a una fuerte pugna entre diversas fracciones de la burguesía que, por el momento, no ha desbordado los marcos legales e institucionales.

El hundimiento de la revolución significó también el surgimiento de una nueva facción burguesa, constituida mediante la apropiación de los bienes confiscados, estrechamente ligada a los comandantes sandinistas. Esta nueva burguesía es enemiga mortal de la burguesía existente en Nicaragua antes de 1979. Este cambio de sujetos ha dado origen a una sórdida lucha por el control de las principales empresas, haciendas y mansiones. Dos facciones burguesas se enfrentan políticamente por el reparto del botín. La burguesía sandinista lucha a muerte por lo que, según ella, le pertenece. Y la facción burguesa desplazada también pelea por recuperar esos bienes.

Las cantidades exactas de esta fabulosa apropiación de los bienes de la nación sigue siendo un "secreto de Estado". La Comisión Nacional de Revisión de Confiscaciones (CNRC) creada por el gobierno de Chamorro "ha tramitado y resuelto 1,459 reclamos de un total de 5,288 presentados. De estos casos, 1447 resoluciones fueron favorables y 12 fueron denegadas. De las resoluciones favorables 1,305 corresponden a casos de indemnización y 142 a casos de restitución de los bienes afectados". [6]

Esta disputa por la propiedad se ha complicado porque muchos burgueses nicaragüenses se conviertieron en ciudadanos norteamericanos después de 1979, y en calidad de tales están reclamando sus propiedades, lo que ha ocasionado roces diplomáticos muy fuertes entre el gobierno de los Estados Unidos y el gobierno de Nicaragua. Mientras el Canciller Ernesto Leal insiste que quedan por resolver 256 reclamos de propiedad de 125 ciudadanos estadounidenses, el embajador Maisto asegura que son 1,285 casos y que apenas se han resuelto 170. [7]

En este conflicto, la actitud de la administración Clinton ha sido un factor clave en la solución de este aparentemente irresoluble antagonismo. Alexander Watson, subsecretario del Departamento de Estado, en su rápida visita a Nicaragua en marzo de este año, ante la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas de América Latina, reunidas en Managua, pronunció un discurso exhortando al gobierno de Nicaragua "a cumplir con su obligación de regular el régimen de propiedad y resolver los reclamos de manera expedita (..) Si el regreso de las propiedades no es posible, debe pagarse una compensación adecuada, rápida y efectiva". [8]

De esta forma, Clinton inclinó la balanza a favor de la burguesía sandinista, reconociendo a ésta como "una fuerza política legítima". El problema de la propiedad está siendo resuelto por la vía de las indemnizaciones. Por eso en la actualidad no hay mejor propagandista a favor de la privatización de TELCOR e INE que el mismo FSLN.

¿Recuperación económica?

A pesar que, desde 1990, Nicaragua ha recibido más de 3,600 millones de dólares en ayuda externa, la economía tiene casi 12 años de registrar un crecimiento negativo del PIB. Ese flujo financiero fue utilizado para refinanciar la deuda externa. Nicaragua tiene actualmente la deuda externa percápita más alta del mundo. [9] En 1992 el PIB experimentó un crecimiento del 0,4%. Según el informe del Club de París, el gobierno de Nicaragua prepara condiciones para que el PIB crezca un 2% en el ciclo agrícola 1994-1995.

Como podemos observar, el proceso de contrarrevolución económica en Nicaragua ha sido muy profundo, lo que ha permitido que se opere una débil recomposición de la economía capitalista, a costa de la extrema pobreza de la mayoría de los nicaragüenses. La colaboración política del FSLN y de la burguesía sandinista ha sido un factor esencial para obtener esa frágil recuperación. Los nuevos ricos sandinistas están sumamente interesados en la bienandanza de sus negocios!

No obstante, la aproximación de una nueva campaña electoral para Noviembre de 1996, puede abrir una nueva coyuntura política que termine echando por la borda las modestas perspectivas de crecimiento económico.

2.- La decadencia del FSLN

El FSLN llena todavía la Plaza de la Revolución porque explota al máximo sus tradición de lucha revolucionaria. Pero lo anterior no significa que ha reconstituido su antigua base social de apoyo. El FSLN vive una crisis, no de crecimiento y modernización, sino de decadencia.

Los resultados del Congreso extraordinario en Mayo de 1994 dejaron aturdidos a moros y cristianos. La fracción de Daniel Ortega barrió de los órganos de dirección a los seguidores de Sergio Ramírez, salvo los casos de Dora María Téllez y Luis Carrión, quienes fueron electos para formar parte de la nueva Dirección Nacional. En el fondo, se operó una profunda división del FSLN. La corriente de Sergio Ramírez no ha abandonado el barco y está centrando esfuerzos en la organización del Movimiento de Renovación del Sandinismo (MRS), con el objetivo de ganar las elecciones internas antes de la realización del decisivo Congreso de 1995, el cual definirá los candidatos y las posibles alianzas electorales.

Las diversas fracciones dentro del FSLN están librando una batalla política que resulta incomprensible para el ciudadano común y corriente. Aparentemente se trata de una rivalidad personal entre Daniel Ortega y Sergio Ramírez, antiguos amigos y colaboradores cercanos durante más de 15 años de intensa actividad política. Tratar de explicar la división de un partido político como el FSLN a partir de supuestos conflictos personales sería tener una visión sumamente superficial de la historia. Algo se está moviendo allá en las alturas, y también por abajo, que ocasiona roces entre los principales dirigentes sandinistas.

No hay grandes discrepancias programáticas o políticas entre ambas corrientes, [10] pero si comienzan a manifestarse diferencias de métodos en torno a como enfrentar la contraofensiva y reorganización de otras facciones burguesas agrupadas en los partidos liberal y conservador.

Nacimiento y evolución de la burguesía sandinista

Jamás podremos entender que ocurre al interior del FSLN sino se analiza detenidamente ese fenómeno económico, social y político que significó el surgimiento de la burguesía sandinista. Este es un cambio de calidad en las características sociales de la alta dirección del FSLN. Ya no es una dirección nacionalista pequeñoburguesa, permeable a la presión de sus bases, sino una dirección burguesa cada vez menos nacionalista.

En los años sesenta el FSLN representaba a los sectores más combativos y plebeyos del estudiantado que querían derrocar violentamente a la dictadura. En los años setenta, el FSLN se nutrió de las clases medias que se oponían al somocismo. En los años ochenta, siendo gobierno y gozando de una indiscutible influencia de masas, se montó en la movilización obrera y popular para resistir la ofensiva imperialista pero nunca representó fielmente los intereses de los obreros y campesinos pobres. Prueba de este divorcio social fue el estallido de una masiva insurrección campesina e indígena que fue finalmente canalizada por el ejército contra y el gobierno de los Estados Unidos.

En la lucha contra Somoza siempre hubieron burgueses que colaboraron con el FSLN, pero nunca fueron destacados militantes o los que decidían la política de esa organización. Por esta razón, el FSLN logró desarrollar una inclaudicable actitud de lucha a muerte contra la dictadura y construyó con la sangre y el sacrificio de sus mejores combatientes una moral y una tradición revolucionaria inigualable. Esta tradición y el respeto que las bases le guardaban a sus dirigentes, impidió ver lo que ocurría ante sus propios ojos.

Mucho antes de la derrota electoral de 1990, ya se podía apreciar parcialmente el fenómeno del surgimiento de una nueva burguesía ligada al sandinismo. Este engendro fue producto de una decisión consciente: la Dirección Nacional desarrolló innumerables teorías para justificar los incentivos económicos a favor de los "empresarios patrióticos".

En el período de transición (Febrero-abril de 1990) este sector se ensanchó increíblemente, a partir de la apropiación de los bienes que eran del somocismo. Los comandantes sandinistas se transformaron en un tiempo muy corto en nuevos y poderosos propietarios. Esta burguesía no solo defiende sus intereses económicos contra cualquier intento de confiscación o devolución sino que, al mismo tiempo, tiene intereses políticos particulares cada vez más diferentes a la base obrera y popular, "chapiolla", del sandinismo. Esta dicotomía social es el cimiento sobre el cual se erigen y desarrollan las diferentes posiciones dentro del FSLN.

Características particulares

La burguesía sandinista ha desarrollado características muy particulares. A pesar de su origen plebeyo y mafioso, aspira a que se le reconozca como una burguesía decente, de saco y corbata. Es proclive a llegar a pactos y componendas, sin mostrar el menor rubor, con otros sectores de la burguesía, como ha ocurrido con la vital alianza sostenida en todos los niveles con Antonio Lacayo y el Grupo Pellas. Su fortuna no fue el producto de un auge económico en la producción sino de la decadencia y barbarie imperantes en el país. Sus bienes fueron arrancados a otros propietarios mediante la insurrección, la guerra civil y las confiscaciones. Su ascenso social implicó el aniquilamiento de la burguesía somocista.

Tiene un fuerte resabio nacionalista y es relativamente independiente, lo que le ha permitido desarrollar una capacidad de maniobras y maquiavelismo político un tanto inusual en nuestro ambiente. Aprendieron a pronunciar sus primeros discursos en las manifestaciones callejeras y no en el parlamento. Cuando se ven obligados a negociar y a realizar concesiones, dan fuertes golpes sobre la mesa y amenazan de muerte al adversario. Cuando sus intereses económicos corren peligro, no vacilan en apoyarse en la movilización de masas y pronuncian encendidos discursos revolucionarios a favor de los pobres. Nunca aplican una sola política, sino que desarrollan y ensayan varias variantes al mismo tiempo. Para sobrevivir se ha visto obligada a desplegar la astucia, ya que tiene muchos enemigos que ansían eliminarla físicamente.

Maniobrando con mucha habilidad, la burguesía sandinista logró superar con creces la derrota electoral de 1990, reteniendo los instrumentos claves del poder, como el ejército y la policía, consolidó su mayoría dentro de la Asamblea Nacional, ejerce un control total sobre el Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia. El FSLN logró, incluso, desarticular a la UNO, aliándose con unos y relegando a otros.

Pero esos triunfos relativos no le permiten superar dos graves problemas: está desprestigiada y acosada por todos lados -hasta por los reclamos de su propia base partidaria-, y su capacidad de engaño es cada vez más reducida.

Ensayando nuevos instrumentos y personajes

Cada época tiene sus propios actores y dirigentes políticos, y la existencia del viejo FSLN no guarda correspondencia con la nueva situación reaccionaria en Nicaragua. El FSLN se forjó históricamente como una organización de lucha contra el somocismo, como el partido de la insurrección y la guerra civil. Ese es el partido en que iniciaron su actividad política la mayoría de sus militantes.

La burguesía sandinista no puede consolidar su imperio económico con el viejo FSLN. Es más, ese FSLN es un peligro para su existencia como clase. Tiene que operar sustanciales transformaciones dentro del partido y ahí es donde comienzan las divisiones y las diferencias. El sector de Daniel Ortega pretende continuar utilizando al viejo FSLN como mecanismo de presión, para lograr acuerdos de largo plazo sobre la existencia del ejército, el régimen político y la propiedad. En cambio, el sector de Sergio Ramírez considera que los cambios políticos deben operarse desde ahora para obtener resultados plausibles en 1996 y más allá.

Que pasa? Existe realmente un fraccionamiento o una simple división de funciones, para ver por donde obtienen mayores resultados? O ambas cosas a la vez? Ninguna hipótesis es descartable. No obstante, todavía es muy prematuro hacer ese tipo de conjeturas. Lo único objetivo es que la existencia de la burguesía sandinista tiende a modificar el rol del FSLN, al menos como lo hemos conocido hasta el momento y como sus bases lo recuerdan.

¿Primeras deserciones?

Un sabio refrán popular nos dice que "por la víspera se saca el día". El agotamiento del FSLN pueden apreciarse a través de las declaraciones de sus dirigentes históricos más representativos. El Gral Humberto Ortega renunció formalmente al FSLN después de la derrota electoral de 1990 para conservar su puesto como jefe del EPS. Pero desde ahí continuó manejando con cierta habilidad los hilos de la política sandinista. El Gral Ortega declaró en San José, Costa Rica, que después de su retiro en 1995, "no me voy a reintegrar al FSLN. Creo que ya jugué un papel histórico en el partido (..) No volveré al FSLN, pero siempre seré sandinista (..) estoy convencido que más que salvar al FSLN hay que salvar a Nicaragua. Ya el pueblo entendió que polarizados, enfrentados o divididos, lo que producimos es miseria". [11] Esta declaración no debe entenderse como un abandono de la lucrativa actividad política. Al contrario, el Gral Ortega utiliza su amplia experiencia para afirmar, sin vacilaciones, que para el FSLN "el problema no es ganar las elecciones en 1996. Para que quiere un Partido ganar las elecciones, si lo que va a gobernar va a ser más pobreza, más desastre? Si no hay una verdadera salida acordada, un verdadero consenso, este país va a ser ingobernable". [12] Para el Gral Ortega lo más importante es acordar una salida que permita la gobernabilidad y la existencia de la burguesía sandinista en Nicaragua.

Y para que no quepan dudas sobre cual es la nueva orientación del legendario estratega del sandinismo, éste afirma que "el meollo del asunto es que las fuerzas políticas más importantes lleguen a una concertación básica, porque si todo sigue como está actualmente, el gran triunfador en el 96 será el ausentismo y la frustración." [13] Efectivamente, para resolver los conflictos con las otras facciones burguesas, los dirigentes sandinistas ya no pueden recurrir a la movilización de masas y la insurrección contra sus mismas fuerzas armadas, por eso recomiendan la necesidad de preparar una "concertación política".

En ese mismo tono se pronunció Jaime Wheelock. Este envió una carta, desde la Universidad de Harvard donde se encuentra realizando estudios de postgrado, manifestando que no pensaba postularse para ser reelecto miembro de la Dirección Nacional durante el Congreso Extraordinario del FSLN, sino que lo más importante es "buscar la Unidad Nacional (esta es) una exigencia para enfrentar la crisis gravísima por la que atraviesa Nicaragua. Estoy convencido de que ninguna fuerza política por si sola podrá ser suficiente para superarla. El FSLN tiene que ser una vez más el forjador de esa unión patriótica de los nicaragüenses" [14] Cómo pretenden ganar las elecciones en 1996, si de antemano plantean que lo más importante es buscar una "salida concertada" o la mismísima "Unidad Nacional"?

Como podemos apreciar, Wheelock ha abandonado la retórica izquierdista que le caracterizó por muchos años. Este tipo de declaraciones moderadas, chocan a veces con los discursos estridentes de Daniel Ortega, aunque éste también planteó el 19 de Julio de 1993 la necesidad de instaurar un gobierno de "Unidad Nacional". Definitivamente, no hay corrientes radicales en la cúpula sandinista, eso es un mito.

El Gral Ortega nos explica el comportamiento de la corriente encabezada por su hermano Daniel, cuando afirma que a éste "le ha tocado dirigir a los sectores más empobrecidos. Al trabajar y convivir con la gente más resentida,(?!) que esperaba mayores beneficios del gobierno y no los tuvieron, su sentimiento tiene que radicalizarse (..) El no puede ejercer ese liderazgo a través de posiciones conciliadoras porque la gente está desesperada por sus condiciones económicas, no entiende otro discurso". [15] Estas cínicas declaraciones muestran como los discursos de los dirigentes sandinistas siempre obedecen a un frío cálculo político y nada más.

El "suicidio y asesinato" del FSLN

Hasta el momento hemos tratado de exponer nuestra hipótesis sobre la evolución y destino del FSLN, a partir de la existencia de la burguesía sandinista. Es difícil prever la evolución exacta de los acontecimientos y qué tipo de variante va a cristalizar finalmente en la pugna dentro del FSLN.

Para Ernesto Cardenal, perteneciente a la corriente de Sergio Ramírez, el "asesinato y suicidio" del FSLN ya se operó. En una pequeña nota publicada en el diario Barricada, el famoso poeta expresó que "lo ocurrido en la reciente reunión del Congreso ha sido peor que la derrota electoral. Porque aquella derrota nos sacó del gobierno pero nos quedaba un FSLN muy fuerte. Ahora ya no hay ese FSLN unido con el cual pretender volver al poder (..) Creo que puede llamarse así: un suicidio del partido perpetrado por una pequeña minoría que manipuló el Congreso; pero también un asesinato ejecutado por Daniel Ortega y esa minoría, imponiendo en el FSLN la intolerancia, el autoritarismo y el caudillismo.(..) El FSLN de ahora no es el que fundó Carlos Fonseca, ni aquel del cual Tomás Borge es el único sobreviviente de sus fundadores. Mas bien Tomas Borge, a pesar de sus hazañas guerrilleras, ahora queda como uno de los que contribuyeron a la destrucción del FSLN (..) dichosos los héroes y mártires que murieron y no vieron lo que ahora ha acontecido al FSLN, y no supieron que (al menos como lo vemos en la perspectiva de hoy) su muerte fue en vano". [16]

Sobran los comentarios.

3.- La resurrección de las "paralelas históricas"

El triunfo popular sobre Somoza en 1979, terminó con el régimen político bipartidista de liberales y conservadores. Estos partidos son conocidos públicamente como "paralelas históricas", porque compartían cuotas de poder y eran el sustento social de la dictadura somocista.

En los primeros años de la revolución, los dirigentes sandinistas afirmaban entusiastamente que "la burguesía, como clase en el poder, asiste en Nicaragua a su propio entierro" [17] Sin embargo, esa clase no solo sobrevivió al naufragio sino que ha resucitado y está librando la batalla política por reconquistar el poder, contra la usurpadora burguesía sandinista. Poco a poco las "paralelas históricas" comienzan a tener un peso decisivo en la vida política nacional.

El fortalecimiento del PLC

El caso que más llama la atención es el fortalecimiento del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Para 1990, el PLC todavía estaba conformado por el reducido grupo de veteranos liberales que a la cabeza de Ramiro Sacasa Guerrero rompieron con la dictadura somocista en 1968. En tan solo cuatro años, el PLC se ha convertido en partido con influencia de masas a nivel nacional, en una verdadera y temida alternativa de poder, como lo demostró en las recientes elecciones regionales de la Costa Atlántica donde superó holgadamente al FSLN.

A este asombroso fenómeno político han contribuido, evidentemente, el carisma del Dr Arnoldo Alemán Lacayo y el volumen de recursos financieros de la Alcaldía de Managua, que le han permitido impulsar una audaz política de obras comunales en los principales barrios de la capital, donde se concentra un tercio de los votantes a nivel nacional. Pero lo que más ha contribuido a desarrollar al PLC es el vacío de dirección política entre las masas hambrientas y desempleadas. Alemán se presenta como el único político que lucha agresivamente contra el cogobierno entre la Sra Chamorro y la burguesía sandinista, y que además pavimenta calles y construye glorietas. Al desaparecer la UNO como alternativa de poder, las masas descontentas -que ya no creen en la burguesía sandinista-, giran rápidamente hacia el populismo de derecha del PLC.

Estamos, pues, ante un clásico fenómeno de crecimiento de una alternativa de derecha, debido, fundamentalmente, a la decepcionante experiencia que las masas tuvieron con el FSLN y el gobierno de la Sra Chamorro. El desarrollo orgánico del PLC tiene preocupada a diferentes fracciones burguesas (Sandinistas, Antonio Lacayo y Grupo Pellas). Todos temen un triunfo electoral de Alemán y la reedición de un fenómeno político parecido al que condujo a Somoza García al poder. Este plebeyo logró imponer el orden en Nicaragua a finales de los años 30 -después de matar al Gral Sandino, masacrar a la guerrilla campesina en el norte- y dar posteriormente un golpe de Estado a su propio tío, el presidente Sacasa, también logró atraerse una significativa base social que le permitió instaurar la dinastía, por encima de la burguesía tradicional y sus partidos políticos, amasar una inmensa fortuna que arruinó económicamente a muchas familias oligárquicas como, por ejemplo, fue el caso de la familia Chamorro.

Pero no todo marcha sobre rieles para el alcalde Alemán. Este temor de las facciones burguesas tradicionales ha contribuido a desarrollar una pugna dentro del PLC. Haroldo Montealegre, descendiente de una prominente familia de banqueros y dueño del recién fundado diario La Tribuna, está muy ligado a la burguesía nicaragüense en el exilio y es por ahora el principal competidor de Alemán al interior del propio PLC.

La candidatura de Alemán tampoco tiene la bendición del gobierno de los Estados Unidos. Recientemente, los analistas del Departamento de Estado filtraron sus preocupaciones en un documento sobre un probable triunfo electoral del PLC en 1996, porque significaría "un grave retroceso para el proceso democrático" [18] y la posibilidad del estallido de una nueva guerra civil debido a su conocida aversión al FSLN. Alemán respondió lacónicamente que "el Departamento de Estado no vota en Nicaragua". [19] Lo que más preocupa a la administración Clinton es un posible desborde de las masas que siguen a Alemán, el peligro de otra guerra civil y la inestabilidad que se generaría en Nicaragua y Centroamérica.

La reorganización de los conservadores

El Partido Conservador se caracterizó, desde el Pacto de los Generales Somoza-Chamorro en 1950 hasta el Kupia Kumi de Somoza-Agüero en 1972, por colaborar políticamente y ser el principal sostén de la dictadura. Hubieron grupos de conservadores que conspiraron contra Somoza, pero siempre fueron minoritarios. Bajo el gobierno sandinista, una de las facciones conservadoras colaboró con el FSLN llegando a tener un representante en la Junta de Gobierno hasta finales de 1984 (Arturo Cruz primero y Córdoba Rivas después).

El Partido Nacional Conservador (PNC) ocupa, después del FSLN y el PLC, el tercer lugar como partido con influencia de masas a nivel nacional. Actualmente discuten la posibilidad de constituir una alianza electoral con los liberales para las elecciones de 1996. Adolfo Calero, ex director del ejército contra, y Ramiro Gurdián, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), son los principales precandidatos para la formula presidencial de esta probable alianza.

La burguesía en el exilio

Existe una significativa facción burguesa -con cierto peso económico- que todavía vive en el exilio, principalmente en Miami, que no ha regresado aunque tiene apoderados en Nicaragua que gestionan la devolución de sus propiedades confiscadas.

Esta facción es enemiga a muerte de la burguesía sandinista, pero no simpatiza con el PLC. Tiene a liberales y conservadores en su seno, quienes abogan por una candidatura unitaria, teledirigida desde el exilio y por fuera de la persona de Arnoldo Alemán. Para tal efecto han nombrado a Danilo Lacayo Rapacciolli, ex gerente de la Refinería Esso de Managua, para que realice las gestiones a favor de la ansiada unidad. En pocas palabras, la burguesía en el exilio esta gestionando su propia candidatura presidencial.

Una nueva fuerza: la Resistencia Nicaragüense

Existe una nueva fuerza política conformda por miles de campesinos ex miembros del ejército contra, ahora agrupados en el Partido Resistencia Nicaragüense (PRN). El gobierno de la Sra Chamorro le atraso deliberadamente durante casi dos años la obtención de su personalidad jurídica, como una forma de evitar la reorganización de ese sector del campesinado que peleó durante la guerra civil y que no ha obtenido una repuesta satisfactoria a sus demandas de tierra y financiamiento.

Muchos de los grupos llamados "recontras", que se han levantado en armas contra el gobierno de la Sra Chamorro, ante el incumplimiento de las promesas hechas durante la campaña electoral de 1990, simpatizan con el PRN. Algunos de estos grupos se han amnistiado, mientras que otros continúan combatiendo al ejército, dedicándose al pillaje y el bandolerismo. Estos grupos armados no son apoyados por el gobierno de los Estados Unidos. Alexander Watson disipó las dudas, al declarar que "no simpatizamos con ningún grupo que recurra de nuevo a las armas o al terrorismo; pero si simpatizamos con los miles de miembros desmovilizados tanto de la Resistencia Nacional como del ejército sandinista que desean incorporarse a la vida cívica". [20] El ejército ha acusado a los grupos de burgueses exilados en Miami como los principales abastecedores de armas de los "recontras".

Contrario a lo que se esperaba, el PRN no obtuvo un fuerte caudal de sufragios en su primera lid electoral en las pasadas votaciones en la Costa Atlántica. Liberales y conservadores se disputan sus bases campesinas y contemplan la posibilidad de incluirlo en una alianza electoral para 1996. De esta forma, se formaría el propagandizado "triángulo azul y blanco" conformado por liberales, conservadores y el PRN.

4.- El "centro democrático"

El Ingeniero Antonio Lacayo Oyanguren, yerno de Violeta Chamorro, es unos de los personajes claves de la estructura de poder en Nicaragua. Ascendió súbitamente al gobierno por medio de alianzas con la burguesía sandinista, desplazando al Vicepresidente Virgilio Godoy y la mayoría de partidos políticos agrupados en la fenecida UNO. Ante la públicamente reconocida incapacidad política de la Sra Chamorro, él ejerce en los hechos las funciones de Presidente de la República con un afamado estilo autoritario.

Bajo el gobierno sandinista, las empresas de Lacayo gozaron de todo tipo de privilegios económicos. Después de 1990, utilizando su influencia desde el poder ejecutivo, la fortuna de Lacayo y sus allegados han aumentado considerablemente, según lo denunciara Alfredo César, su cuñado y antiguo aliado. Este gigantesco enriquecimiento es, quizás, la motivación fundamental de las pretensiones políticas de Lacayo para postularse como candidato presidencial para las elecciones de 1996. En esa perspectiva, coincide plenamente con la burguesía sandinista y, aunque desde diferentes puntos de vista, tratan de elevar al plano electoral las sólidas alianzas políticas que han desarrollado antes de 1990. Además, los une la lucha contra el mismo enemigo: las "paralelas históricas".

Sin embargo, las aspiraciones de Lacayo chocan con la dura realidad. Los logros económicos del gobierno han producido su contrapartida en el plano social. La reducción de la hiperinflación, las privatizaciones y la estabilización de las finanzas públicas ha traído mayor miseria, hambre y desempleo a Nicaragua. Hay bronca contra el gobierno, una reelección de Lacayo no es asunto fácil.

Desde el Ministerio de Acción Social (MAS) y de programas como el FISE y FASO, Lacayo intenta construir una base social electoral. También logró arrancarle a la UNO, por medio de prebendas, a los diputados de los Partidos Socialista de Nicaragua (PSN), Partido Solcialdemócrata (PSD) y del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), todos de inspiración socialdemócrata, construyendo una "bancada de centro" que, con la mayoría de diputados sandinistas, le permite un control sobre las decisiones de la Asamblea Nacional. Ahora procura convertir la experiencia de los diputados de centro en una alternativa electoral para 1996. En la edificación de este proyecto, Lacayo cuenta con el apoyo del poderoso Grupo Pellas y de la burguesía sandinista, así como con la bendición momentánea de la administración Clinton.

Lacayo trata de erigir una amplia coalición electoral que le permita enfrentar el peligro que para sus intereses representa el PLC. Esta alianza pretende atraerse la corriente moderada dentro del FSLN, dirigida por el Dr Sergio Ramírez. Después de conocer los resultados del Congreso extraordinario del FSLN, Lacayo declaro sin ambages que "ahora el Dr Ramírez ve con buenos ojos esta opción centrista, moderada, la gran alianza que tenemos que hacer liberales, conservadores, socialdemócratas, socialcristianos y sandinistas, pero demócratas, para presentarle al pueblo algo que atraiga ese 55% de la población (que no cree en ningún partido político)". [21] Es indudable que la corriente del Dr Ramírez marcha con los brazos abiertos hacia el proyecto de "centro democrático". Al parecer lo que está en discusión es quien encabeza esa alianza.

Roberto Urroz, principal dirigente del MDN, justificó la futura coalición porque "existe una polarización entre las fuerzas extremas del FSLN y la fuerza de derecha de las paralelas históricas libero-conservadoras (..) es necesario presentar una alternativa viable conformada por partidos políticos modernos, progresistas, capaces de dar soluciones verdaderas a los problemas nacionales (..) por la existencia de esas dos fuerzas extremas habría que pensar en una tercera de centro democrático". [22] En 1990, el FSLN apoyó las alternativas electorales de centro para disminuir la polarización política que le perjudicaba. Lacayo trata de hacer lo mismo. La polarización política que Nicaragua está volviendo a experimentar es el resultado lógico de la polarización social, de la frustración y extrema pobreza de la mayoría de la población.

5.- La debilidad de la izquierda

Los más perjudicados por la derrota de la revolución de 1979 y del avance arrollador de la contrarrevolución económica, han sido los trabajadores y los tres partidos de izquierda: el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Movimiento de Acción Popular (MAP) y el Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR).

Si la revolución ha retrocedido, es lógico que nuestros enemigos de clase estén a la ofensiva, reorganizándose y planificando como hacer más profundo nuestro fracaso. La proximidad de una nueva contienda electoral, en un marco de debilitamiento de la clase obrera, nos coloca en una situación muy difícil porque significa la profundización de la "reacción democrática" que el imperialismo viene aplicando desde 1987, cuando se firmó Esquipulas II.

Es necesario, por tanto, abrir una discusión entre la izquierda nicaragüense para extraer las primeras conclusiones que nos permitan diseñar una estrategia, una política y una táctica común para enfrentar esa avalancha que amenaza ser mucho más grande y mortal que la que sufrimos en 1990.

Notas:
  [1] Evaluación Económica y Social de Nicaragua (Club de París), Semanario Páginas Verdes, Managua, Nº 19, págs. 1, 4, 5 y 6.

[2] Carta de Emilio Pereira Alegría a Mr Lewis T Preston, Presidente del Banco Mundial. Semanario Páginas Verdes, Managua, Nº 19, 14 de abril de 1994, pág. 1.

[3] Op cit, Semanario Páginas Verdes Nº 20.

[4] Ibid.

[5] Seminario Páginas Verdes, ob cit, pág. 2.

[6] Sistema de Evaluación y Compensación de la Propiedad Confiscada entre 1970 y 1990. Jhon Strasma y Javier Molina, 16 de Mayo de 1994.

[7] Barricada, 2O de Mayo de 1994, pág. 5.

[8] Barricada, 16 de Marzo de 1994, págs. 1 y 8.

[9] La deuda externa de Nicaragua asciende a más de 12, mil millones de dólares y su población esta calculada en 4 millones de habitantes, resultando una deuda percápita de aproximadamente 3,400 dólares.

[10] Ver "Congreso Extraordinario del FSLN: División o maquillaje electoral para 1996?", de Bonifacio Miranda, publicado en Revista de Centroamérica Nº 1, Mayo de 1994.

[11] Declaraciones del Gral Humberto Ortega al diario La Nación de Costa Rica, reproducidas por Barricada, 31 de Mayo de 1994, pág. 8.

[12] Ibídem.

[13] Ibídem.

[14] Barricada, 21 de mayo de 1994, pág. 2.

[15] Declaraciones del Gral Humberto Ortega al diario La Nación de Costa Rica, reproducidas por Barricada, 31 de Mayo de 1994, pág. 8.

[16] Barricada, 2 de Junio de 1994, pág. 7.

[17] Ramírez Mercado Sergio, Los sobrevivientes del naufragio, ponencia inaugural del segundo congreso Nicaragüense de Ciencias Sociales, 21 de Agosto de 1981.

[18] La Prensa, Managua, 14 de agosto de 1994, pág. 14.

[19] Ibidem.

[20] El Nuevo Diario, 16 de marzo de 1994, pág. 8.

[21] El Nuevo Diario, 10 de Julio de 1994, pág. 8.

[22] El Nuevo Diario, 30 de Mayo de 1994, pág. C-1.

 

Costa Rica: Exodo Nicaragüense hacia Costa Rica

Un negocio redondo para empresarios ticos

Por Alberto Ramírez Ocampo

La migración de trabajadores nicaragüenses a Costa Rica ha sido una constante histórica. Sin embargo, en las últimas dos décadas, este fenómeno ha adquirido un dramatismo nunca antes conocido. Los trabajadores nicas son los haitianos de Centroamérica. Viajan a Costa Rica a realizar las jornadas más duras, por salarios miserables, huyendo del hambre y el desempleo imperantes en su país. Existe una verdadera "xenofobia" contra los nicas en Costa Rica, pero muy pocos conocemos realmente la situación de esa gran masas de trabajadores ilegales, que se han colocado a la cabeza de las luchas obreras en las bananeras.

I. Un país devastado

Nicaragua, otrora país célebre debido al triunfo espectacular de la revolución del año 1979, visitado masivamente por el turismo político mundial, ha pasado al olvido. Sin ser creyente en mitos o leyendas, pareciera que a esta nación le hubiera caído alguna maldición. En las dos últimas décadas, ha sufrido terremotos, guerras, saqueos, inundaciones, huracanes y maremotos. Obviamente que no queremos echarle la culpa del desastre del país a la inclemencia de la naturaleza. Solamente queremos ilustrar a nuestros lectores las vicisitudes de esta empobrecida nación.

Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Nicaragua ha tenido pérdidas por 16 mil millones de dólares en las dos últimos decenios. [1] Estas cuantiosas pérdidas, son en parte, las profundas causas que explican la actual situación de miseria extrema del pueblo nicaragüense. Decimos en parte, porque los principales responsables de esa bancarrota del país son el imperialismo norteamericano, la burguesía criolla y la dirección del FSLN. La principal cuota de responsabilidad corresponde a la dirección sandinista que acaudilló el triunfo revolucionario y terminó traicionando las esperanzas y anhelos del pueblo, por no profundizar la revolución hacia el socialismo, conduciéndola al pantano de las negociaciones y traiciones con la contra y el imperialismo yanqui. Los resultados son más que elocuentes: mayor hambre y ruina para el pueblo de Nicaragua, al grado que tienen que salir huyendo en masa hacia Costa Rica!

Esa catástrofe tiene gravísimas repercusiones sobre las condiciones de vida y de trabajo de las masas nicaragüenses. Los niveles de miseria y hambre en Nicaragua son verdaderamente escalofriantes. Actualmente,"solo uno de cada siete nicaragüenses trabaja de forma permanente;las cifras de desempleo superan el 70 por ciento de la población económicamente activa". [2] En relación al tema de la miseria y el desempleo, Antonio Lacayo, Ministro de la Presidencia del gobierno de Nicaragua, ha confirmado que "los nicaragüenses somos ahora bastante mas pobres que hace 14 años. Nuestra economía sólo nos da para que un millón de personas vivamos de acuerdo con el estándar centroamericano. Pero la realidad es que acá somos cuatro millones". [3] A este tétrico panorama económico, debemos sumarle la masacre de la población civil provocadas por dos guerras -la insurrección contra Somoza en 1979 y la guerra civil 1982-1990- donde murió lo mejor de la vanguardia obrera, popular y estudiantil de Nicaragua. En total se calculan 50 mil muertos en la guerra de 1979 y 50 mil más en la guerra contrarrevolucionaria.

II. Las migraciones masivas hacia Costa Rica

Las cifras que publicamos anteriormente son apenas una pequeña muestra del hambre y la ruina a que ha sido sometido el pueblo de Nicaragua por el imperialismo, la burguesía y la dirección sandinista. Son esas razones las que empujan a miles y miles de nicaragüenses a cruzar diaria e ilegalmente la frontera con Costa Rica, mientras los Ortega, Chamorros, Lacayos, Cuadras y otras familias viven cómodamente en lujosas mansiones. De acuerdo a Leda Vargas Gómez, directora de Migración y Extranjería de San Carlos, Costa Rica, "unos 50.000 nicaragüenses ingresaron ilegalmente a Costa Rica en el primer semestre del presente año". [4]

¿A cuántos asciende el número de nicaragüenses que viven en Costa Rica? Existen diversas opiniones sobre este asunto. Según versiones oficiales,"se estima que en Costa Rica hay cerca de 100 mil ilegales que trabajan en condiciones muy inferiores a la mano de obra nacional". [5] En Enero del presente año la Iglesia Católica de Costa Rica emitió una carta pastoral de Movilidad Humana que estimaba "en 150.000 los indocumentados nicaragüenses en Costa Rica". [6] Es decir, que si a esta última cifra le agregamos la cantidad de 50 mil nicas que han entrado en este semestre, tendríamos aproximadamente unos 200 mil nicaragüenses indocumentados en Costa Rica. Por otra parte, a esta resultante tenemos que agregar los nicaragüenses que ya obtuvieron su residencial legal.

El gobierno de Calderón emitió el 27 de Agosto del año 1990 el "Acuerdo No. 208", mediante el cual legalizaba la situación de miles de indocumentados nicaragüenses. A partir de ese acuerdo, según datos oficiales, Costa Rica otorgó residencia permanente a 36.000 nicaragüenses indocumentados que habían entrado al país en el período 1990-1991. Durante el año 1993, de 30 mil refugiados nicaragüenses que habían en Costa Rica, el gobierno otorgó residencia a 8.000 más. [7]

La migración nicaragüense en la década de los años ochenta fue de carácter político. Estaba compuesta por jóvenes que venían huyendo del Servicio Militar Obligatorio. Pero las actuales oleadas migratorias son producto directo del hambre, el desempleo y la ruina económica de Nicaragua. A la última amnistía migratoria se acogieron unos 50 mil extranjeros, la mayoría de nacionalidad nicaragüense. Reconstruyendo cifras podemos llegar a la conclusión -estimada- que en Costa Rica viven unos 300 mil nicaragüenses, legal e ilegalmente.

III. Exportación de mano de obra

La crisis económica tan profunda ha llevado al gobierno de Nicaragua a fomentar la exportación de fuerza de trabajo barata. Existen acuerdos bilaterales entre Nicaragua y Costa Rica para tal efecto. Así que "en enero de 1993 se firmó entre los Ministerios del Trabajo de Costa Rica y Nicaragua un Convenio de Mano de Obra Migrante (..) Para la recolección del café en 1993 la Dirección de Empleo recibió pedido de 93 fincas productoras, que solicitaron 9.624 trabajadores. Fueron referidos solamente 3.277". De ese total "el 83 por ciento eran nicaragüenses y solo ... un 17 por ciento de trabajadores nacionales". [8] Para la presente zafra de caña de azúcar y cortes de café, el gobierno de Costa Rica está gestionando el ingreso de mano de obra nica debido a que la población "tica" prefiere trabajar en otras áreas que requieren menor esfuerzo físico como servicios, industria y comercio.

Es muy probable que, debido a la profunda crisis económica imperante en Nicaragua, en el futuro se generalicen este tipo de acuerdos con otros gobiernos de la región centroamericana. Los acuerdos de integración centroamericana están siendo diseñados para paliar la crisis económica de los distintos gobiernos burgueses, a través de la liberalización de la compra-venta de mano de obra barata.

El gobierno de Nicaragua no solo tolera sino que promueve el envío de nicaragüenses a trabajar a Costa Rica. Es por eso que las autoridades policiales y migratorias de Nicaragua se hacen de la "vista gorda" con el tránsito de miles de ciudadanos que cruzan las fronteras ilegalmente. Los objetivos del gobierno de Nicaragua al fomentar la exportación legal y la inmigración ilegal de mano de obra a Costa Rica son esencialmente dos. En primer lugar, trata de deshacerse de un sector numeroso de la población que no tiene trabajo, cuya presión por el empleo puede causar mayores problemas sociales. En segundo lugar, obtener divisas frescas, vía "remesas familiares" que miles de nicaragüenses con muchos sacrificios envían a sus parientes.

Cabe destacar que este rubro de las "remesas familiares" se ha constituido en Nicaragua en el principal rubro de ingreso en los últimos años. Un fenómeno parecido ocurre con El Salvador, en la medida que medio millón de salvadoreños trabajan en los Estados Unidos. Pero con la diferencia que la migración nicaragüense en Costa Rica vive y trabaja en condiciones sumamente difíciles.

Las exportaciones de Nicaragua no logran superar desde hace una década la raquítica cantidad de 250 millones de dólares anuales, mientras que las "remesas familiares" sobrepasan esa cantidad. Por ejemplo, en el año 1989 los nicaragüenses en el exterior enviaron a Nicaragua 255,0 millones de dólares.(9). Sin embargo, el número de nicaragüenses en el exterior aumenta rápidamente, lo que nos hace suponer que también los ingresos de divisas por "remesas familiares" han aumentado significativamente. Dado que no existen cifras oficiales, no podemos establecer con rigurosidad la cantidad exacta que los trabajadores nicas envían a sus familiares en la actualidad.

Desde Costa Rica se envían a Nicaragua "remesas familiares" a través de distintas empresas y personas. La empresa "Pinolero Delivery" de origen nicaragüense tiene sucursales en San José, Puerto Limón, Liberia y Zona de los Santos. La empresa de transporte "Sirca" brinda un servicio parecido. Nuestro cálculo es que por distintas vías se pueden estar enviando desde Costa Rica a Nicaragua unos 5 millones de dólares al mes.

IV. Un negocio lucrativo

Los nicaragüenses en Costa Rica trabajan en distintos sectores laborales y devengan diferentes salarios. Un obrero nica en la construcción gana unos 32,000 colones. En las haciendas bananeras los trabajadores nicas ganan entre 30 y 40 mil colones. Durante los cortes de café, los nicas ganan 30,000 colones. Como peones en los cortes de caña de azúcar ganan unos 30,000 colones. Como empleadas domésticas, las nicas ganan a lo sumo unos 25,000 colones. Un guarda, trabajando turno rotativos, puede ganar unos 40,000 colones. Como podemos observar, en el mejor de los casos, el trabajador nica gana como promedio unos 30.000 colones, es decir, entre 113 a 250 dólares mensuales.

Es importante señalar que esos salarios son demasiados bajos en relación al que ganan el promedio de trabajadores en Costa Rica, además de la carestía de la vida y el alquiler de vivienda. Es raro observar que los nicaragüenses tengan acceso a una vivienda digna, como ocurre con una buena parte de la población "tica", porque sencillamente el alquiler de una casa decente anda entre 20.000 a 40.000 colones mensuales, por encima de sus ingresos salariales. Por eso la mayoría de los nicaragüenses en Costa Rica viven en los lugares conocidos como "precarios", una versión parecida a los asentamientos nicas. Otros alquilan pequeños cuartos en barrios pobres, casi siempre cerca de la "zona roja", viviendo en un completo hacinamiento -hasta 5 personas.

A la anterior situación, le sumamos la brutal super-explotación de los nicaragüenses en Costa Rica por parte de empresas nacionales y extranjeras. Tres son las formas de esa bárbara sobre-explotación: aumento del ritmo o intensidad del trabajo, incremento de la jornada laboral y el pago del trabajo por debajo del valor real.

Jornadas de trabajo

En la Construcción, bananeras, ingenios azucareros, se trabaja a destajo, por metas de productividad, y las jornadas laborales van desde 11 hasta 15 horas diarias. La jornada semanal en la construcción es de 60 horas y en las bananeras hasta de 84 horas. Los guardas trabajan 72 horas a la semana y las empleadas domésticas que trabajan con "dormida adentro" sencillamente no tienen horario de trabajo.

Otra lacra que afecta a los trabajadores nicas en Costa Rica son los intermediarios de mano de obra. Estos "enganchan" a los trabajadores en las fincas, cobrando ellos el contrato de trabajo millonario y pagándoles salarios bajísimos. En este lucrativo negocio, que nos recuerda al esclavismo, el robo no tiene límites.

Las luchas de los nicas

Empresas transnacionales como la "Geest Caribbean," de capital inglés, pagan los salarios que quieren y muchas veces por debajo de las estipulaciones legales. Fue por esta arbitraria rebaja salarial, que los trabajadores nicaragüenses realizaron una heroica huelga que fue disuelta a balazos por la Guardia Rural de Costa Rica.

A esta brutal sobreexplotación debemos agregarle las faltas de garantías sociales de los trabajadores nicaragüenses: no los cubre el seguro social. En caso de enfermedad, accidente laboral o muerte, todos los riesgos corren bajo su propia cuenta. Además, los hijos de los trabajadores nicaragüenses no asisten a la escuela porque no tienen en orden sus documentos, o porque no tienen el dinero suficiente para pagarla.

La maquila

Este tipo de super-explotación capitalista que se produce contra los inmigrantes trabajadores nicas en Costa Rica, nos recuerda las formas de explotación del capitalismo en sus albores, es decir, en su nacimiento. Ahora bien, nosotros creemos que esas violentas formas de sobre-explotación no es restrictiva hacia los nicas inmigrantes, sino que se produce al interior de las fábricas maquiladoras en Costa Rica.

Es el método que se pretende instalar con la llamada "globalización" y flexibilización laboral tanto en Costa Rica como en todas partes del mundo. Existe una tendencia cada vez mas concreta de que el capitalismo mundial, en su afán de superar su crisis, de instaurar de manera compulsiva nuevas formas de sobre-explotación.

V. Un programa de lucha para los inmigrantes

1. Eliminación de Visas entre Nicaragua y Costa Rica. El pueblo nicaragüense y costarricense tienen el derecho a circular libremente por la patria centroamericana, sin ningún tipo de restricción.

2. Libre circulación para todos los centroamericanos. América Central constituye una sola nación, estamos unidos por el lenguaje, tradiciones y orígenes comunes, situación geográfica y cultura, hasta por los mismos enemigos que debemos combatir. No deben existir restricciones para vivir en cualquier país del área centroamericana. Así como los empresarios de los distintos países centroamericanos y de otros naciones, con el proceso de globalización gozaran de las mismas prerrogativas que los nacionales en los distintos países, asimismo, los ciudadanos centroamericanos debemos exigir nuestros derechos.

3. Que los centroamericanos residentes en Costa Rica tengan iguales derechos económicos y sociales que la población "tica".

4. Que las leyes laborales de Costa Rica cubran y protejan a los trabajadores inmigrantes centroamericanos.

5. Por el derecho a la sindicalización de los trabajadores inmigrantes nicaragüenses y centroamericanos en Costa Rica.

6. Contra las redadas a nicaragüenses: No a las deportaciones!

7. Por una salario justo y digno para los trabajadores nicaragüenses y centroamericanos que trabajen en Costa Rica. Debemos luchar para que los sueldos que gana un nacional en Costa Rica sean pagados de igual manera a los trabajadores inmigrantes nicaragüenses y centroamericanos.

8. Paremos las jornadas laborales de 10, 12, 14 y hasta 16 horas diarias. Por una jornada laboral de 8 horas diarias, manteniendo el mismo salario.

9. Por la eliminación de intermediarios o subcontratistas en las bananeras, cortes de caña y otros lugares de trabajo.

10. Por un Seguro Social que cubra a todos los trabajadores inmigrantes y sus familias.

11. Disolución de la Policía Privada en las haciendas bananeras y otra plantaciones!

12. Contra la discriminación de los nicaragüenses en Costa Rica! Unidad de los trabajadores nicaragüenses, costarricenses y centroamericanos!

Este es el programa de lucha que el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica, sección del Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo, enarbola para agrupar a los trabajadores nicaragüenses, legales e ilegales, que se encuentran trabajando en Costa Rica. Es un programa inicial, lo mejoraremos y enriqueceremos con nuevas aportaciones, a través de la discusión democrática. Llamamos a todos los nicaragüenses a que discutan, critican y enriquezcan este programa. Debemos hacerlo circular entre compañeros de trabajo, amigos y familiares.

Así como se habla del proceso de integración económica y política del área centroamericana, asimismo se hace necesario que los trabajadores centroamericanos nos dotemos de una política y programa regional para enfrentar la voracidad capitalista. Debemos procurar la unidad de todas las centrales sindicales y sindicatos existentes en los distintos países centroamericanos. Asimismo, llamamos a los trabajadores centroamericanos que viven en Costa Rica a integrarse a luchar con nosotros, para construir el Partido Revolucionarios de los Trabajadores (PRT) en Costa Rica.

Notas:
  [1] Tomado de la colección: Historia de Centroamérica. Edelberto Rivas-Torres y otros.

[2] Revista Cambio 16. Nº 1.141 del 14-10-93.

[3] Ibidem.

[4] La Nación 27-6-9.

[5] La República 22-6-94.

[6] La Nación 16-1-94.

[7] La Nación 16-1-94.

[8] Memoria Anual 1993. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. San José, Costa Rica. Mayo 1994, pág. 12.

 

Costa Rica:

El ajuste estructural y las tareas del sindicalismo costarricense

Por Alberto Ramírez y Manolo Díaz.

El sindicalismo en Costa Rica es un movimiento diezmado, disperso y atomizado, debido a los golpes sistemáticos que le han venido asestando los gobiernos burgueses y la patronal. El caso más patético fue la derrota de los bananeros en el año 1984, vanguardia histórica dentro del movimiento obrero costarricense, hoy en posible vía de recomposición producto de las actuales luchas.

I. Sindicalismo y Solidarismo

Las cifras hablan mejor que las palabras. En el país existen 160.893 trabajadores sindicalizados que representan el 15,43% de la población económicamente activa, mientras que el movimiento solidarista tiene agrupados a 200.000 miembros representando el 19.2% de la PEA. En términos numéricos, cohesión y recursos financieros, el movimiento solidarista es mas fuerte que el movimiento sindical. Precisamente, aquél se ha eregido sobre la base de la derrota de éste.

La PEA de Costa Rica esta calculada en 1,024,475 personas. La agricultura, silvicultura y pesca absorbe 251, 152 (24,1%), la industria manufacturera concentra 197,151 personas (18,9%), el Estado aglutina a 169, 371 (16,2%) y el resto se encuentra en diversas áreas de la economía.

La clase obrera de Costa Rica está constituida por 750.140 asalariados que representan el 71.9% de la PEA. De esta 169,371 son empleados del Estado y 538,761 son trabajadores de la empresa privada. De esa cifra hay que separar a los jefes que hacen parte de la cadena de mando y son, por tanto, agentes de la patronal.

La tasa de sindicalización en Costa Rica se ha estancado. En 1963 representaba el 2,6%, en 1973 el 10,9%, en 1984 el 15,7%, en 1986 el 15,6%, en 1987 el 14,1% y en 1992 el l4,4%. En cambio la tasa de crecimiento del solidarismo es sorprendente: en 1981 comenzó con 4%, en 1987 arribó al 12% y en 1992 llegó al 19,2%, superando la tasa de sindicalización. Así podemos observar el proceso de estancamiento del sindicalismo y el vertiginoso desarrollo de las asociaciones solidaristas. El solidarismo le ha ganado la pelea a los sindicatos. Los trabajadores no ven a los sindicatos como instrumentos de lucha, ya no son atractivos.

Además, es necesario señalar que de ese 15 por ciento de trabajadores sindicalizados, el 10% son empleados del Estado. Entre el 3 y el 5 por ciento restantes están sindicalizados en la empresa privada. En realidad, el sector estatal constituye el sector más dinámico del movimiento obrero costarricense. Es uno de los mas afectado por la aplicación del plan pro-imperialista PAE III. Si este programa logra sus objetivos, será una derrota para el movimiento obrero y sindical.

La industria manufacturera representa el segundo sector de importancia de la PEA. La tasa de sindicalización en este sector es casi nula, siendo el 0.4% respecto a la PEA y del 2.16% en relación a toda la industria.

Los sindicatos en Costa Rica están agrupados en diversas centrales sindicales. La INDEP agrupa a 303 sindicatos con 77,228 afiliados; la CTRN agrupa 120 sindicatos y 58,389 miembros; la CUT reúne a 30 sindicatos con 3,748 afiliados; la CTCR agrupa 25 sindicatos con 5,160 afiliados; la CTC 17 sindicatos con 9,467 afiliados; la FED con 9 sindicatos y 2,746 afiliados; la CON reúne 8 sindicatos y 4,155 miembros. En total, existen 512 sindicatos, con 160,893 afiliados.

De ese total, 190 sindicatos agrupan a trabajadores estatales, 29 a obreros industriales, 24 al sector servicios, 23 al sector transporte, 16 al sector comercio, 8 al sector informal 6 al sector de la construcción.

Como se podrá observar, el mayor número de sindicatos y afiliados está en manos de los independientes y la Central de Trabajadores Rerum Novarum, representando el 82% del movimiento obrero sindicalizado. Cabe mencionar que los independientes no constituyen una organización sindical única sino que son sindicatos separados.

Por otra parte, existe mucha división entre los trabajadores sindicalizados. En algunas instituciones hay desde 5 hasta 34 sindicatos. Por ejemplo, en Hacienda y la Caja de Seguro Social. Otro serio problema es que existen una gran cantidad de sindicatos que tienen muy pocos afiliados. Apenas existen 46 sindicatos con una membresía que van desde 500 hasta 17.000 afiliados. El único sindicato que tiene esa última cantidad de miembros es el Sindicato de Educadores Costarricense (SEC), constituyéndose en un sindicato estratégico para el movimiento obrero.

II. Privatización y nuevas leyes

La formulación del PAE III, que se discute actualmente en la Asamblea Legislativa, va a marcar los derroteros de la política económica y social del Gobierno de Figueres, bajo las directrices de los organismos financieros internacionales. Señalaremos a grosso modo los ejes propuestos y las tendencias posibles en el movimiento de masas.

La reestructuración del Estado es una profundización de los PAEs anteriores y está definido por los siguientes aspectos: privatizaciones, reestructuración institucional, ingresos y gastos, empleo y salarios. [1]

El gobierno se propone vender las últimas empresa de CODESA (CEMPASA y FERTICA). Así mismo privatizar ICAFE, OFIARROZ, JUDETAB, INS, FANAL. De igual manera se propone aplicar la Ley de Concesión de Obras Públicas, ya aprobada, aprobar la Ley de Democratización Económica, etc.

La privatización de CEMPASA está consumada, y el proceso de liquidación de FANAL está en marcha. Con respecto a la reestructuración institucional, entendida a nuestro parecer, como una privatización parcial de servicios públicos, se menciona al Instituto Nacional de Seguros, INVU, JAPDEVA, INCOFER, Instituto Costarricense Portuario (INCOP), MOPT, Comercio Exterior, Ministerio de Economía Industria y Comercio, la integración del Ministerio de Salud y la Caja Costarricense del Seguro Social (C.C.S.S), todas ellas sujetas a evaluación y transformación.

Recientemente se ha decretado la privatización de la " fuerza de ventas " del Instituto Nacional de Seguros (explotación privada en la venta de seguros) en el marco de la modernización y eliminación de gastos del Estado, para dar respuesta a los requerimientos del T.L.C. [2]

Se dictaminó un préstamo de 22 millones de dólares para la Reforma del Sector Salud en el pretendido interés de mejorar la calidad, cobertura y accesibilidad de los servicios de salud. Además se trasladarán 1700 empleados del Ministerio de Salud a la Caja (movilidad externa), y una modernización financiera y administrativa de la Caja en búsqueda de la "eficiencia". [3]

En los primeros días de Agosto se ha decretado el despido de 255 empleados de Aduanas debido a la reestructuración institucional del Sistema Aduanero Nacional. El Sindicato de Hacienda SINDHAC, ha cuestionado y denunciado los atropellos a los derechos laborales de los afectados. Han despedido a empleados dedicados a la seguridad, limpieza, oficinistas y no han tocado a ninguna jefatura y peces gordos que son los verdaderos corruptos de la institución.

Con respecto al empleo y los salarios, estos quedarán sujetos a la Autoridad Presupuestaria, eliminando Convenciones Colectivas, conflictos y laudos arbitrales. Se propone aprobar la "Ley de Empleo Público" que modifica por completo las relaciones laborales, los márgenes de los Sindicatos en los mecanismos de negociación, asimismo se plantea la disminución de las planillas del Estado en 25.000 plazas. (ya se han eliminado 13,000 plazas).

En la administración pasada se eliminó la indexación salarial, (aumento de salarios por inflación) y se eliminaron los aumentos anticipados o proyectados del mismo renglón. Esta política se reedita con el último decreto del Gobierno, en la negociación hecha por el Consejo Permanente de los Trabajadores ( C.P.T.) -la cúpula dirigente perpetuada en la Comisión Negociadora de Salarios-, cuya representación es hecha a dedo por los gobiernos de turno.

Por último, se concibe la política social en el PAE III, bajo los preceptos de la " flexibilización laboral", calificando al trabajador como una "inversión en capital humano y como forma de aumentar la producción y la productividad" [4], no interesando su poder adquisitivo, sino su capacidad productiva, en la nueva concepción gerencial del Estado Burgués ( criterios propios del sistema toyotista como veremos mas adelante), en donde las nuevas formas de evaluación de personal estarán marcadas por la eficiencia y la productividad en el sector público.

En el marco de tales orientaciones, la Asamblea Legislativa a través de la representación de las fracciones de los partidos mayoritarios (bipartidismo político) impulsan los proyectos de ley. como la Ley de Régimen Estatutario de Empleo Público, la Ley de Cesantía, y la ley del Fondo de Capitalización Laboral y Democratización Económica.

III. Privatización del Sector Público

La subasta de empresas, la cogestión y la concesión de contratos en la administración de servicios, son las fórmulas aplicadas a la privatización de empresas y servicios públicos.

La privatización ha avanzado significativamente y debemos estudiar las expresiones concretas de lo que ha significado para los trabajadores tales experiencias. Tomemos los ejemplos de CEMPASA, MOPT y el C.N.P. que nos permiten entender algunas tendencias.

Las experiencias de CEMPASA y el MOPT

En CEMPASA, aunque no contamos con datos fidedignos, hemos constatado que al menos el 70 % del capital social y activos quedó en manos de puestos gerenciales, altos mandos, Asociación Solidarista y capitalistas nacionales. Su inversión original se ha multiplicado 10 veces en menos de un año.( fue una piñata pública). Los trabajadores de CEMPASA se encuentran en un ambiente de incertidumbre, porque en Agosto entra en vigencia la nueva organización gerencial y administrativa y se habla de reestructuración y despidos. Los pocos trabajadores accionistas no tienen absolutamente ningún poder de decisión sobre el manejo de la compañía, mas bien los engatuzan con la política del ejemplo y el mayor esfuerzo.

El MOPT, con la aprobación de la Ley de Concesión de Obras Públicas, logró privatizar los servicios de reparación y construcción de nuevas carreteras, que es un negocio redondo para las compañías concesionarias. De los movilizados del MOPT, un 50% se desenvuelven en condiciones de trabajo represivas, sus salarios han decrecido sustancialmente y no se les permite establecer demandas en procura de mejorar sus condiciones de trabajo, además muchos están sujetos a las premisas del toyotismo. [5]

A los menos afortunados, debido a su edad y calificación, no les quedó más alternativa que dedicarse a actividades en la economía informal como cuenta-propistas, donde sus ingresos no alcanzan, algunos ganan por debajo de los salarios antiguamente devengados en el MOPT. Es en síntesis, la pauperización de los empleados públicos.

Los CNP

El caso más ejemplarizante de los efectos desastrosos de la privatización son los C.N.P s. Se cooperativizaron 90 expendios y se les otorgó una concesión de administración a los empleados obligados forzosamente a acogerse a la movilidad laboral. De manera que los expendedores pasaron de empleados a "propietarios" y para ello acumularon una deuda millonaria, de manera que una parte importante de sus prestaciones se fueron en amortizar dicha deuda. Al cabo de poco mas de 2 años y debido a la desigualdad en la "libre competencia,"la lógica de concentración y comercialización monopólica de los supermercados se impuso, dejando a la mayoría de los expendios quebrados.

Hoy, el monopolio comercial Periféricos compró el 51% de las acciones de las cooperativas por un monto equivalente a ¢ 200 millones [6], significando que "Pollo de Macho" dueño de las cadenas "Periféricos", ha hecho un negocio redondo con los expendios. Por su parte, los ex funcionarios cooperativizados pasan a ser empleados de la nueva administración, en nuevas condiciones de trabajo, donde no se cuenta con derecho a la sindicalización, pierden los días de vacaciones, su salario está mas comprimido, se pierden las anualidades, y estarán sujetos a contratos temporales y a una mayor inestabilidad laboral.

Entre las modalidades de privatización [7], del Proyecto de Ley de Democratización del Sector Público, 1992, de acuerdo a la magnitud del servicio traspasado, se menciona la reorganización del servicio en aras de conseguir una mayor eficiencia en la prestación del mismo, por lo cual se podrá aplicar la reducción forzosa de la fuerza de trabajo en un servicio determinado y pasarla al sector privado o social.

Las empresas, cooperativas, asociaciones y sindicatos podrán ser beneficiarios de la explotación privada de las empresas y servicios públicos asignados para su venta y sus reestructuración.

Pensemos por un momento, lo que significaría que la burocracia sindical se proponga administrar en calidad de accionista, contratista, empresario, o explotación de algún servicio, los fondos del auxilio de cesantía. Lo menos que podemos imaginarnos es que se experimentarían modificaciones profundas en las organizaciones de las masas controladas por dicha burocracia.

Si eso ocurre, estaremos asistiendo a la transformación de los sindicatos en organizaciones burguesas. Este proceso será desigual, por cuanto los sindicatos mas poderosos de acuerdo a la magnitud y peso en los sectores del movimiento de masas, Rerum Novarum, ANEP, SEC y ANDE, serán los que en definitiva podrían calificar en esta nueva dinámica, marginando a los sindicatos independientes pequeños, quiénes deberán aceptar los términos de los grandes.

IV. Flexibilización Laboral

La contrarrevolución económica que vienen aplicando el imperialismo a través de los organismos financieros internacionales, tienen expresiones concretas dirigidas a eliminar las conquistas históricas del movimiento de masas y redefinir las relaciones sociales de explotación, intensificando los ritmos de superexplotación de la fuerza de trabajo, parecidos a los que prevalecieron hace 50 años.

La flexibilización laboral viene a ser ese instrumento concreto que se esta implantando en economías semicoloniales como la nuestra, y que golpean directamente a sectores del movimiento de masas del sector público.

La flexibilización laboral en Costa Rica, la podemos denominar de distintas maneras: reestructuración, reducción forzosa, movilidad horizontal, reubicación y disponibilidad, todos elementos de la Ley de Empleo Público.

El Toyotismo

En los últimos años, para entender el proceso de reorganización en las condiciones generales de trabajo del movimiento de masas, cuyo contenido se ha venido aplicando a través de los P.A.E s, debemos tener un conocimiento previo de la nueva reorganización internacional del trabajo, llamada por los especialistas el TOYOTISMO, y que viene a ser el marco de referencia de los programas en la flexibilización laboral dirigida al sector público

El Toyotismo es un sistema de organización del trabajo, cuyo origen se remonta a las industrias automovilísticas japonesas, en particular la TOYOTA, y cuyos fundamentos se apoyan en los criterios de calidad y el "justo a tiempo", filosofía que ha venido adoptando muchas transnacionales para aumentar los ritmos de productividad e intensidad en el proceso de la producción capitalista. Al mismo tiempo procura la simplificación de la tarea, brindarle autonomía formal al trabajador en la toma de decisiones, hacerlo polivalente, móvil, y proponerle una meta diaria, lo que supone una extensión de la jornada de trabajo. Se establecen contratos temporales, promoviendo la identificación del empleado hacia la empresa. [8]

Esta reorganización internacional del trabajo nos permite hablar de una superexplotación capitalista creciente, donde ya se vienen presentando cuadros de muerte por fatiga (alta tasa de mortalidad laboral en las fábricas japonesas y otras), debido a las jornadas y ritmos de trabajo agotadores.

Este sistema ya se ha implantado en Costa Rica con los Regímenes de Zonas Francas y Maquiladoras, y ahora se pretende ir creando las condiciones en el sector público con la reforma al Estatuto del Servicio Civil.

Estatuto del Servicio Civil

El programa de movilidad laboral aplicado en Costa Rica desde la Administración Arias, con la Ley de Equilibrio Financiero, permite el "acto voluntario" del empleado de acogerse a un "cese de funciones", profundizándose en la Administración Calderón con el Programa de Movilidad Laboral.

Actualmente, el PAE III ha definido una compactación de 25,000 empleados, de las cuáles ya se han movilizado 13,000 funcionarios, siendo probable que al restante se les aplique alguna de modalidad de movilidad laboral horizontal, democratización, reestructuración institucional o reducción forzosa.

En tales circunstancias, la operación TOYOTISTA subyacente en el proyecto de "Ley de Empleo Público" implica que los trabajadores interinos serán los patos de la fiesta en la primera fase. Los trabajadores en esa condición no podrán permanecer más de 2 años en condición de interinato (serán cesados inmediatamente después de vencido el plazo. No excederán el 10 % de los empleados en propiedad. No crearán derecho alguno al puesto que desempeñan. No gozarán de las " garantías de estabilidad", (¿ cuáles ?), en el régimen de empleo público.

Esta normativa se explica por si sola y denota sin lugar a dudas que los empleados más expuestos a la flexibilización laboral, con todas las consecuencias que implica esto, serán los interinos de la Administración Pública.

Por otra parte, los empleados en propiedad, sujetos a esta ley podrán ser despedidos por reducción forzosa de servicios, como ha sucedido con los empleados de Aduanas.

Los despidos estarán justificados bajo cualquier argumento antojadizo de los jerarcas del Estado, a tono y según la discrecionalidad de los organismos financieros internacionales. Existe una regulación represiva para "los dirigentes sindicales", por cuanto se prohíbe el abandono de trabajo sin previa justificación, además se considerará abandono cuando se atiendan "asuntos ajenos a las labores encomendadas".

Se impondrá un nefasto sistema de evaluación con el pretexto de coadyuvar el otorgamiento de los incentivos económicos y sociales a la eficiencia. Las instituciones del Estado podrán ubicar y reubicar ( movilidad interna) a los empleados en el supuesto de mejorar el servicio público.

Cuando un trabajador del sector público esté en desacuerdo por la calificación obtenida en su desempeño, deberá seguir el tortuoso camino del agotamiento de la vía administrativa hasta llegar a apelar al Juzgado Quinto de lo Contencioso Administrativo, de no estar conforme, no tendrá ninguna otra instancia apelatoria.

Como parte de la flexibilización y del justo a tiempo, la jornada laboral se liberará del tiempo ordinario y " cuando las necesidades del servicio lo requieran, los servidores deberán laborar en horas extraordinarias.

Además se pretende uniformar una " Escala de Salarios Común a toda la Administración Pública, perdiéndose con ello los derechos adquiridos de trabajadores en instituciones descentralizadas, estableciéndoles techos mínimos en sus reivindicaciones. Se condicionará el pago de anualidades (derecho adquirido) a la evaluación anual de "Bueno" para arriba, como parte de los incentivos económicos a la eficiencia.

V. La negociación colectiva

Los mecanismos de negociación obrero-patronal, cuestionados en la Administración de Calderón, entre los cuales contamos a la Negociación Colectiva, se reglamentará en forma extrema y represiva, generalizando todo un procedimiento administrativo para evitar a toda costa la representatividad efectiva de los trabajadores y su demandas.

La ley señala que la "negociación colectiva" y su aplicación "no perjudicará el funcionamiento eficiente, ni la continuidad de los servicios esenciales de la Administración Pública. [9] Los mecanismos jurídico-administrativos para iniciar la negociación y su posible aprobación están sujetos a una serie de triquiñuelas que no permiten en los hechos tener alguna injerencia por parte del Sindicato en la toma de decisiones.

Cualquier aprobación de la Negociación Colectiva estará sujeta de previo a la Autoridad Presupuestaria. Cuando se exceda el presupuesto del Ministerio, se deberá contar con nuevo contenido presupuestario aprobado. Se creará la Comisión Nacional de Negociación Colectiva conformada por el Ministro de Trabajo, el Ministro de Hacienda, el Ministro de la Presidencia, el Ministro de Justicia, el Ministro de Planificación Nacional y el de Economía, Industria y Comercio. Además, por si fuera poco, se tendrán como órganos asesores la Dirección General de Servicio Civil y la Secretaría Técnica de la Autoridad Presupuestaria.

La aprobación o no de los contenidos de la Negociación Colectiva serán de potestad exclusiva de dicha COMISION. No existe ninguna posibilidad de representación directa en tal instancia, asumiendo las características de potestad de imperio ( máxima autoridad conocida) y el instrumento directo de las políticas fondomonetaristas del Gobierno.

Salarios, remuneraciones y otros

En materia de política salarial, será la misma COMISION "la única instancia ante la cual se podrán negociar cuestiones relativas a este punto" [10]. Se reunirá al menos una vez al año, con cinco representantes de organizaciones sociales, y al menos de dos representantes de Confederaciones Sindicales, y solo se podrán negociar aspectos de carácter general para la totalidad de los servidores en la Administración Pública.

Para resolver en definitiva el "ajuste salarial" se deberá contar de previo con los Informes de la Procuraduría General de la República y la Autoridad Presupuestaria.

La Huelga

La represión administrativa que pretende regular y evitar la movilización y el derecho de huelga de los trabajadores del sector público, empieza por condicionar a los trabajadores de Seguridad Pública, Transporte y Comunicaciones. Subsidiariamente se condicionarán a los trabajadores de instituciones que brindan la seguridad, vida o salud, a prestar un " servicio mínimo".

Entiéndase por servicio mínimo la garantía del superior jerárquico de mantener un funcionamiento de actividades esenciales, en las cuáles habrá una reglamentación represiva al trabajador que falte a tales disposiciones. El Sindicato tendrá que presentar dicho PLAN al jerarca con 5 días hábiles de antelación al inicio de la huelga. Si el jerarca no está de acuerdo con el plan podrá apelar ante el Juzgado Quinto de lo Contencioso - Administrativo, quién resolverá en última instancia los términos del servicio mínimo, o en su defecto declarará ilegal cualquier movimiento de huelga.

Cuando la huelga sea legal se deducirán los días de huelga a partir de su quinto día de ser ilegal se restarán todos los días de huelga del salario, aplicando además todas las medidas disciplinarias a su alcance que pueden conducir al despido inmediato del trabajador huelguista.

En resumen, todas las orientaciones de la Ley de Empleo Público persiguen implantar la flexibilización laboral, tal como se viene aplicando en algunos sectores del proletariado agrícola e industrial.

La reubicación y disponibilidad sujetan al empleado público a ser movilizado a cualquier institución del Estado Burgués, creándose condiciones de mucha inestabilidad laboral, con sistemas de evaluación, cuyos contenidos estarán en función de la productividad y eficiencia, norte de las nuevas modalidades de superexpoltación en el sector público.

Aunque el interinato ha sido una costumbre generalizada en la relaciones contractuales de las instituciones públicas, ahora este sector, especialmente el de menos calificación técnica y profesional, van a sufrir los embates de los despidos cuando por cualquier razón, los jerarcas definan la reducción de plazas.

La planilla del Estado podrá crecer o decrecer con cierta elasticidad y versatilidad según los requerimientos de la burguesía nacional y los capitales transnacionales en el marco de la globalización económica y los acuerdos del T.L.C.

Por su parte, las garantías sociales, letra muerta en el moribundo Código de Trabajo, permite entender que el Estado burgués administrará las relaciones laborales a través de decretos ejecutivos de los gobiernos de turno e instituciones jurídicas que están completamente ajenas al trabajador, y la defensa mínima de sus pisoteados derechos y garantías sociales serán cosa del pasado, dejando vulnerables a sectores importantes del movimiento de masas.

La negociaciones colectivas y el derecho a huelga se convertirán en instrumentos controlados por las instituciones burguesas, negándose cualquier representatividad a las organizaciones del movimiento de masas, en estas instancias del Gobierno Central.

La Cesantía

El otro componente aditivo de la flexibilización laboral, y de recuperación de capital inmediata para la burguesía, los solidaristas e incluso para un nuevo sector de burócratas sindicales que aspiran a convertirse en burgueses está consagrado en el proyecto "Ley de Cesantía, Fondo de Capitalización Laboral y Democratización Económica".

El documento denominado "Aportes y Observaciones" de Araya, Monestel y Zúñiga, analizan los alcances y repercusiones nefastas que significaría la aprobación del proyecto. Los ejes fundamentales serán la creación de un fondo de capitalización ajeno al control de la clase obrera y el movimiento de masas, porque será administrado por organizaciones previamente establecidas. Se eliminaría el carácter indemnizatorio de la cesantía. Los trabajadores estarán desprotegidos frente a un despido injustificado. Aunque no pretendemos hacer un análisis exhaustivo de esta proyecto antipopular, si precisaremos algunos detalles.

Cuando un trabajador quede cesado sin importar la causa del despido recibirá sólo el 70% de su último salario, y no lo que le corresponde por los años servidos en la institución o empresa (fondo acumulado), lo recibirá en la medida que cuente con fondos, razón por la que no existirá ningún seguro de desocupación.

Las Asociaciones Solidaristas, Cooperativas, Sindicatos y cualquier otra forma de organización laboral (no sabemos de otras que existan en nuestro país) serán las encargadas de administrar los fondos millonarios que ascienden aproximadamente a la suma de ¢ 200,000 millones ($ 150 millones) anuales, de los cuáles deducirán el 5% para gastos administrativos y un 0,5 % sobre el activo, convirtiéndose en un negocio altamente lucrativo, a costa de los ahorros de los trabajadores costarricenses.Por eso, burgueses, solidaristas y burócratas sindicales se pelean entre sí, para ver quién se queda con la mejor tajada del pastel.

Este enorme fondo de capital monetario se invertirá en el mercado financiero (Bolsa de Valores), quedando a completa disposición de los grandes capitales su utilización futura, sin que el trabajador obtenga a cambio ningún beneficio, además no podrá disponer ni de un centavo de ese fondo, solo cuando esté cesante y será en forma parcial.

Como es conocido y es una práctica común, los trabajadores sujetos a contratos a plazo fijo, contratos de servicios, a destajo, u otras formas jurídicas y sociales, como en las Maquiladoras y Bananeras, no contarán con el auxilio de cesantía, permitiendo que Gobiernos, empresas nacionales y transnacionales tengan licencia para el uso de los contratos temporales, forma de expropiarles a los trabajadores su fondo de cesantía.(transferencia adicional de plusvalía).

Con la globalización de la economía y la firma del Tratado de Libre Comercio es de esperar que se generalicen los contratos temporales y la movilización periódica de grandes contingentes de fuerza de trabajo en condiciones de mayor explotación bajo los supuestos del toyotismo.

Las propuestas de ANEP

La ANEP ve el proceso de privatización inevitable en muchas empresas, y frente a ello proponen "salidas estratégicas " utilizando las formas capitalistas: cooperativas, microempresas, participación accionaria, la cogestión y la contratación de servicios.

Para tener acceso y capacidad a esas formas de organización empresarial sugieren que los sindicatos sirvan de apoyo económico, técnico y cuenten con participación accionaria en el proceso. Otorgar facilidades a sus cuadros dirigentes (la burocracia) para que se capaciten y sean los que orienten y participen en la nueva gestión económica. Reformar las atribuciones y actuaciones sindicales en materia de inversión. Así mismo, incursionar "sin perjuicios y reparos ideológicos " en el mercado financiero y productivo. El nuevo tipo de dirección sindical (capa aburguesada) deberá se capaz de decidir en el campo de la administración financiera y las empresas. Proponen, además, que el mercado bursátil, de valores y la capitalización sean utilizados sin limitaciones, es "en suma un sindicalismo capaz de desarrollarse con eficiencia y eficacia" compitiendo en el mercado capitalista con exito. [11]

Todas las propuestas hechas por la burocracia anepista, cuyo propósito expreso es variar la composición y los objetivos clasistas de las organizaciones de masas, no quedan en una simple declaración de intenciones sino que proponen la modificación inmediata en la administración de los activos y servicios de la misma ANEP.

Según ese plan, los centros de recreación serán fuentes de financiamiento autosostenibles. Con el Fondo de Préstamo, Ahorro y Mutualidad se ofrecerá un Sistema de Préstamos y Ahorros, fuente potencial de desarrollo en la gestión económica. Se pretende crear un Centro Cooperativo Para el Consumidor. Instalar un Centro de Bolsa de Trabajo y Oferta de Producción Artística como proyectos autofinanciables.

La denominada gestión económica propuesta por la cúpula burocrática anepista no es otra cosa que legalizar el funcionamiento empresarial capitalista del Sindicato y proponerse ellos mismos, como los gestores y administradores de esta "empresa". Serán en definitiva, una nueva capa social aburguesada de concretarse sus propuestas "político - organizativas".

VI. Nuestra política y programa sindical

El eje que articula nuestra política y programa sindical es la lucha contra la contrarrevolución económica que se concreta en el Programa de Ajuste Estructural (PAE)III. La aplicación de este plan proimperialista significaría para el movimiento obrero y de masas, el despojo de todas las conquistas sociales obtenidas en las últimas décadas, así como un incremento sin precedentes de la sobreexplotación.

La privatización, la democratización de la propiedad, la reestructuración institucional, la flexibilización laboral, la movilidad laboral, etc, son una serie de instrumentos y medios que apuntan a un mismo objetivo: reventar al movimiento obrero y de masas, para superar la crisis del capitalismo nacional e internacional. Debemos procurar el enfrentamiento de las masas hacia ese programa para evitar que pase. A continuación esbozamos una serie de consignas que apuntan a la movilización de los trabajadores a ese programa:

Notas:
  [1] Trejos, María Eugenia. El PAE III: Continuación del Ajuste. En Espacios, Consultores Asociados, S.A, Setiembre 1993.

[2] La República, pág 14, Agosto,1994.

[3] La Nación, Agosto 1994, pág. 10.

[4] Trejos, María Eugenia, ob. Cit. pág. 12.

[5] Valverde Rojas, José Manuel, et al, La Movilidad laboral al Descubierto. San José, Costa Rica ANEP- ASEPROLA. 1993

[6] La Nación, 8/8/94, pág. 16 A.

[7] Proyecto de Ley de Democratización del Sector Público. 1992.

[8] Valverde Rojas, ob cit pág. 29.

[9] Ibidem págs. 21-23.

[10] Ibidem, págs. 23 - 24.

[11] Ibidem, págs. 14 - 15.

 

El Salvador: El viraje del FMLN a la derecha:

De guerrilleros a diputados socialdemocratas

Por David Morera Herrera

El 19 de julio de 1979 caía la oprobiosa dictadura somocista como fruto de una insurrección popular acaudillada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El istmo era un hervidero de luchas obreras y populares que amenazaban la dominación capitalista en la región, en el propio "patio trasero" del imperialismo yanqui. En ese marco, El Salvador experimentó una prolongada guerra civil, en la que cinco organizaciones guerrilleras agrupadas en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) pusieron en jaque en varias oportunidades al régimen oligárquico.

En 1987 se suscribieron los acuerdos de Esquipulas II. Una intensa negociación se consuma, en la que las burguesías nacionales y el imperialismo van logrando en la mesa de acuerdos lo que no pudieron lograr en el campo de batalla: la rendición de las guerrillas centroamericanas y la liquidación de la independencia política de Nicaragua. El saldo es trágico: 300 000 muertos en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Las masas populares agotadas, hartas de la guerra sin salida y confundidas por el proceder de sus dirigentes, ven con esperanza el flamante "proceso de paz".

Desde los intentos de Contadora, pasando luego por Esquipulas II y el premio Nóbel Oscar Arias, los trotskistas fuimos los únicos que alertamos sobre el carácter tramposo de estas negociaciones.

Hoy en día la realidad es contundente: el FSLN es un partido cada vez más burgués en el sentido estricto del término, clave para la estabilidad de Nicaragua a través del cogobierno con Chamorro y Lacayo. El FMLN fue derrotado ampliamente por ARENA en las pasadas elecciones y se desgarra internamente, en el marco de una profunda derechización de sus componentes. ¿Cuál es la explicación de estos hechos hasta hace pocos años impensables para los otrora entusiastas seguidores del FMLN y el FSLN?

1. La paz de los explotadores

Desde la derrota militar que el imperialismo yanqui sufrió en Viet-Nam, éste viene ajustando su política exterior. En Centroamérica utilizó la fuerza militar, armó hasta los dientes a los ejércitos cipayos, financió y organizó la contra nicaragüense, pero todo al servicio de presionar y desgastar al FSLN y las guerrillas centroamericanas, a fin de alcanzar una posición cada vez más favorable en el terreno de las negociaciones. Fue lo que en su momento Oscar Arias explicó tan bien al Congreso norteamericano: " se trata de pasar por las urnas a los sandinistas, y no por las armas".

A esa política privilegiada del imperialismo nosotros la denominamos "reacción democrática". Bajo los lemas de la "paz", "concertación", "democracia", se busca impedir que los pueblos cuestionen la dominación capitalista-imperialista, a cambio de algún maquillaje "democrático", acompañado de algunas migajas para los antiguos comandantes guerrilleros. Se trata de convencer a los trabajadores que con solo votar se resolverán los problemas, mientras se intensifican los planes de ajuste que conducen a una explotación y miseria cada vez mayor en el área.

2. El triunfo de ARENA

El partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) triunfó holgadamente en los pasados comicios salvadoreños. ARENA fue fundado por el Coronel Roberto D'Abuisson, líder de los escuadrones de la muerte, sindicado como el organizador del asesinato de Monseñor Arnulfo Romero. El himno de ARENA todavía contiene una estrofa en la que se jacta de que "El Salvador será la tumba del comunismo", y la consigna que insistentemente coreaban sus miles de activistas era "Patria sí, Comunismo no".

En la primera vuelta electoral ARENA obtuvo algo más de dos tercios de los votos emitidos, alrededor del doble de lo que alcanzó la coalición del FMLN. Por otra parte, la abstención en la segunda vuelta fue la verdadera ganadora. Poco más del 50% de los electores no concurrieron a las urnas.

La derrota electoral del FMLN, que entregó las armas luego de casi 12 años de guerra civil, no da lugar a engaños. Ni siquiera triunfaron en localidades que fueron bastión de la guerrilla durante la guerra civil, por ejemplo Perquín. ARENA ganó 262 gobiernos municipales y el FMLN solamente 15.

Por otra parte, la alta abstención mostró el desánimo de decenas de miles de salvadoreños, el descreimiento en los partidos. El grueso de los trabajadores, ante la ausencia de una verdadera alternativa de clase, decidieron sencillamente abstenerse de votar.

El presidente electo, Armando Calderón Sol, un poderoso empresario, no oculta lo que considera las razones de su triunfo. Según el periodista Gilberto López, claramente atribuyó su éxito "... al acuerdo de paz, firmado por Cristiani con la guerrilla, y a la política económica seguida por la actual administración" [1] Es decir, la verdad es que la aplicación de los planes de ajuste y la rendición del FMLN por la vía de las negociaciones, fortalecieron a ARENA, el partido de los escuadrones de la muerte.

3. La campaña electoral del FMLN

El FMLN, compuesto por cinco organizaciones de la antigua guerrilla, se presentó electoralmente coaligado junto a Convergencia Democrática (CD) y al Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), pequeños partidos electorales encabezados por figuras burguesas desprendidas de los aparatos socialdemócratas y de la democracia cristiana.

Su máximo exponente es justamente Rubén Zamora, quien fuera el candidato presidencial de la coalición FMLN-CD-MNR. Zamora es un personaje moderado, que encabeza el grupo Movimiento Popular Social-Cristiano (MPSC). Ubicar a Zamora en la candidatura presidencial es un ejemplo más de la orientación que adoptó el FMLN en las elecciones: desteñir al máximo todo tinte rojo que deviene de su pasado guerrillero. Es un fenómeno simétrico al que experimenta el FSLN. Más allá de las divergencias de matiz entre las distintas tendencias internas, de conjunto se encuentran embarcados en el sostenimiento de los regímenes de democracia-burguesa, al tiempo que son cómplices claves para la aplicación de los planes de ajuste.

La costosa asesoría de Zimmerman

Bill Zimmerman es socio de una compañía de consultoría política ubicada en Santa Mónica, California, denominada Zimmerman and Markman; en 1984 dirigió la campaña publicitaria del ex-candidato presidencial demócrata Gary Hart, cuando este ganó las elecciones primarias de California. Zimmerman fue contratado para asesorar la campaña presidencial de la coalición del FMLN. De acuerdo a comentarios de la prensa salvadoreña, "el énfasis de la campaña (del FMLN) buscó evitar el conflicto y la ideología. El equipo de Zimmerman pensaba que la campaña estaba desfasada; si deseaba atraer al votante indeciso debía hacer bastante más que agitar banderas rojas" [2]

A la pregunta: ¿ Cuál fue la estrategia desarrollada durante la campaña de Zamora ? Bill Zimmerman respondió, "si enmarcábamos la campaña presidencial no como una opción entre izquierda o derecha, sino más bien como una opción entre pasado y futuro, particularmente en relación a cambios económicos, tendríamos la posibilidad de atraer al votante de centro (..) La investigación mostró que la gente no quería discutir sobre la guerra; esta había sido demasiado traumante para la sociedad" [3]

Se trata de una cruel ironía: un publicista profesional de la burguesía, asesor del Partido Demócrata del actual presidente Bill Clinton, toma la batuta de la campaña electoral de quienes hasta hace poco fueran una de las guerrillas de más peso en América Latina, que durante casi dos décadas se enfrentaron a tiros contra los distintos gobiernos y regímenes armados y sostenidos por el imperialismo yanqui.

Resultan además de un abierto cinismo las referencias que hace Zimmerman en torno al abordaje que hace el FMLN sobre la guerra civil. Esta actitud se enmarca dentro de la política consciente del FMLN, pactada en las negociaciones y el proceso global abierto en el istmo con Esquipulas II. En ello coinciden a fondo con ARENA: sepultar el genocidio en el olvido. Hacer unas cuantas reformas, meter preso a unos cuantos gorilas de tercera categoría, pero dejar intacta todo el sistema que ensangrentó a El Salvador, y que hunde en la miseria a sus trabajadores.

Los escuadrones de la muerte están en el propio sillón presidencial y el FMLN prefiere no hablar sobre la guerra, para evitar más "traumas". No obstante las decenas de miles de madres y familias que perdieron a sus hijos, compañeros, hermanos, a manos del Ejército, los torturados, los miles de mutilados, estamos seguros que ellos no olvidan la guerra ni las causas que la provocaron, y no perdonaran jamás a los genocidas.

En definitiva, los antiguos guerrilleros entran de lleno en la farsa de la democracia burguesa y sus reglas de juego. En consecuencia lo que importa es atraer votos, como quien busca clientes para vender una marca de jabón o cualquier otro producto comercial. Por ello los orienta Zimmerman y no las necesidades más profundas del pueblo salvadoreño, que no son otras que la lucha sin tregua contra el régimen de hipócrita democracia burguesa regentada por los mismos oligarcas de siempre, y el sistema capitalista semicolonial sobre el que se asienta.

4. Las intrigas parlamentarias

ARENA obtuvo 39 diputados, mientras la coalición del FMLN solamente 21. El 1º de mayo, fecha en la que se instaló el directorio de la Asamblea Legislativa, sorpresivamente 7 diputados del FMLN votaron en bloque con los diputados de ARENA, en lo que se develó como un pacto secreto para la repartición de los puestos directivos en el Parlamento. Los siete diputados pertenecen al ERP y a la Resistencia Nacional (RN), y son comandados por Joaquín Villalobos. Este personaje es el dirigente máximo del ERP, originalmente llamado Ejército Revolucionario del Pueblo. El año pasado, a tono con su profunda derechización, el ERP, modificó su nombre: ahora se autodenomina Expresión Renovadora del Pueblo, y en la actualidad declara sin ambages su adhesión a la socialdemocracia y su renuncia explícita a todo vínculo ideológico con el marxismo.

Para sorpresa del resto de los colegas de la bancada, con los votos de esos 7 diputados, se designó a Gloria Salguero, de ARENA, para ocupar la presidencia del Parlamento. A cambio, los excomandantes guerrilleros Ana Guadalupe Martínez y Eduardo Sancho fueron elegidos vicepresidente y secretario, por supuesto con el apoyo de los 39 diputados de ARENA. Esa circunstancia, ha llevado a la Comisión Política del FMLN a desautorizar públicamente la actuación de los 7 diputados del ERP y RN.

La lógica de la "reacción democrática" continúa produciéndole dividendos a los oligarcas salvadoreños. El FMLN ya ni como partido reformista parlamentario logra mantener su coherencia. Por repartirse el botín parlamentario, por acceder a puestos directivos, a los diputados como Villalobos les importa poco aliarse con quienes tienen las manos manchadas con la sangre de miles de salvadoreños humildes. Al igual que los partidos "turecas", que en Costa Rica inclinan la balanza en el Parlamento a favor del PLN o el PUSC según la oportunidad, a ese triste papel están llegando estos ex-comandantes, hoy matrafuleros diputados.

Frente a las críticas recibidas de parte de sus copartidarios, Villalobos los acusó de ser "fanáticos, radicales y leninistas trasnochados" [4] Epítetos que podrían salir de la boca de cualquier burgués. Lo que antes era motivo de orgullo: el leninismo, la lucha radical contra el sistema, hoy Villalobos lo ve como la peste. Pero no se crea tampoco, que los otros comandantes que critican a Villalobos están en la vereda de enfrente. Ellos afirman que "poco a poco las aguas irán recobrando su nivel y la organización recobrará la unidad que mantuvo durante los casi 12 años de guerra civil" [5]. Villalobos, quien hace pocos meses se declaró social-demócrata, aseguró a los periodistas que en "un futuro cercano van a ver al resto del FMLN transitando a una posición de centro-izquierda. Ya hay organizaciones transitando en esa dirección" [6]

Ciertamente, el FMLN sigue transitando por el camino que tomó con Esquipulas II, profundiza su adaptación al régimen, al son de la "reacción democrática". Desgraciadamente esa es la realidad de su dirigencia. El pueblo salvadoreño que tan heroicamente ha luchado por su liberación social y nacional ha quedado completamente huérfano de dirección revolucionaria. A los numerosos luchadores honestos salvadoreños, los trotskistas los llamamos a construir juntos un nuevo partido revolucionario que los trabajadores de El Salvador urgentemente necesitan. Esa es la única forma práctica de asimilar las lecciones de las derrotas y traiciones que han sufrido en carne propia el proletariado y las masas populares salvadoreñas y abrir un horizonte para avanzar hacia su superación.

4. Villalobos: ideólogo de la traición

En relación a nuestras diferencias con los demócratas pequeñoburgueses, como Villalobos, Marx afirmaba que "mientras ellos quieren poner fin a la revolución lo más rápidamente que se pueda, después de haber obtenido, a lo sumo, reivindicaciones mínimas, nuestros intereses y nuestras tareas consisten en hacer la REVOLUCION PERMANENTE hasta que sea descartada la dominación de las clases poseedoras, hasta que el proletariado conquiste el poder del Estado, hasta que la asociación de los proletarios se desarrolle, y no sólo en un país, sino en todos los países dominantes del mundo...( ) y hasta que por lo menos las fuerzas productivas decisivas estén concentradas en manos del proletariado. Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases, no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva". [7]

Sacamos a colación esta extensa cita porque nos parece que los viejos Marx y Engels ya hace mucho tiempo definieron y combatieron magistralmente tesis como las que sustenta hoy Joaquín Villalobos, líder máximo del E.R.P., la corriente del FMLN que más apresuradamente ha decidido cortar las amarras con toda referencia ideológica marxista.

El guatemalteco Edelberto Torres Rivas denomina "travestismo ideológico" al proceso que siguen Joaquín Villabos y compañía, y agrega una expresión muy elocuente sobre el proclamado rumbo socialdemócrata del ERP. Torres afirma que "habrá que desconfiar de quienes se mudan de casa, tan de prisa, que dejan olvidados todos los muebles". [8] Nosotros compartimos plenamente esa desconfianza, y no pretendemos más que reivindicar la teoría y el programa del marxismo que, aún cuando ha sido decretado muerto por Villalobos y tantos otros en múltiples ocasiones, respondemos con la célebre frase: "los muertos que vos matas ... gozan de buena salud".

El FMLN ayer y hoy

Desde fines de la década de los 70 y a lo largo de los 80, el derrocamiento revolucionario de la dictadura somocista encabezado por el FSLN, el espectacular desarrollo del FMLN en El Salvador y el ascenso de la URNG en Guatemala, impactaron sensiblemente a toda la vanguardia obrera, popular y estudiantil en el istmo. Las organizaciones guerrilleras, revestidas por el heroísmo indiscutido de sus combatientes, se convirtieron en fuerte polo de atracción para toda la izquierda centroamericana.

Los trotskistas, partiendo de defender incondicionalmente a Nicaragua frente a la agresión imperialista y de apoyar el triunfo militar de la guerrilla en El Salvador y Guatemala; no obstante, no dejamos ni por un instante de diferenciarnos de las organizaciones guerrilleras, de impulsar la organización y movilización independiente de la clase obrera, caracterizando que tanto el FSLN, como el FMLN y la URNG constituían organizaciones nacionalistas pequeño-burgueses, en razón de su programa y sus métodos, y que por más que en ciertos tramos adoptaran posiciones muy radicales frente a los regímenes de turno, tarde o temprano terminarían capitulando y adaptándose a las maniobras del imperialismo y las burguesías locales.

Mientras los marxistas revolucionarios nos guiamos por la teoría y el programa de la Revolución Permanente y buscamos que la clase obrera se convierta en el sujeto social de la revolución, la guerrilla nunca tuvo más que un programa nacional de democracia radical, llegando incluso a tomar las armas para enfrentar los rasgos más brutales de las dictaduras oligárquicas en el área. Asimismo su concepción cerradamente nacionalista, condujo a balacanizar el proceso revolucionario, con efectos desastrosos en una Centroamérica que requiere avanzar hacia su unificación para subsistir. En ese sentido su nacionalismo es lo opuesto por el vértice a la tradición marxista del internacionalismo.

Decir lo anterior, criticar a los comandantes guerrilleros, era poco más que una herejía en los círculos de izquierda. Máxime si provenía de la boca de los modestos grupos trotskistas de escasa implantación el istmo. Nos tocó subsistir contra la corriente, en la medida en que chocamos con la "moda guerrillera" prevaleciente entre la juventud revolucionaria del período. Pero como dice el refrán popular: "para verdades, el tiempo".

La Historia ha dado su veredicto en esta larga polémica. Ex-comandantes guerrilleros hoy reniegan abiertamente de la teoría de la lucha de clases, se convierten en adalides del consenso social y nos proponen un programa para "democratizar" la propiedad y mejorar la distribución en el marco del capitalismo. En definitiva, no hacen más que repertir las viejas fórmulas reformistas. Es decir, los propios ex-comandantes, incluso en el terreno más abstracto de la doctrina, se han encargado de abandonar su legendario pasado guerrillero para postularse como "honorables" políticos social-demócratas.

La naturaleza de la guerrilla

Cuando afirmamos que la guerrilla tiene una naturaleza social pequeño-burguesa no se trata de endilgarle simples epítetos. Se trata de una análisis profundo sobre su programa, métodos y estructura. Nahuel Moreno, en un texto publicado en diciembre de 1986 exponía así nuestras concepciones al respecto: "Las organizaciones y direcciones guerrilleras no son obreras , sino burguesas o pequeño-burguesas, por el solo hecho de ser guerrilleras. Su dirección no se propone construir una organización obrera en el seno de la clase obrera, sino organizar a todos los que estén de acuerdo en hacer guerrilla, o servir de base a la guerrilla. Su línea demarcatoria no es la clase obrera, sino los individuos de cualquier clase que quieran tomar las armas." [9]

No se trata que nos opongamos al recurso de la guerrilla como un medio más de lucha en determinadas circunstancias y de acuerdo a la correlación de fuerzas. El problema es que las organizaciones guerrilleras clásicas hacen de la guerrilla un fin en si mismo. Mientras que para el marxismo revolucionario lo estratégico siempre es impulsar la organización y movilización obrera y el partido revolucionario que la encabece, a nivel nacional e internacional.

Por tal motivo, como lo sostenía Moreno, "Su carácter de clase pequeño-burgués hace de la organización guerrillera una enemiga de la movilización permanente y democráticamente autoorganizada de la clase obrera y del movimiento de masas. Como cualquier organización pequeño-burguesa, oscila entre las posiciones de la clase obrera y de la burguesía, y pasa de la lucha más furiosa a las treguas más infames, por ejemplo la que firmaron los Montoneros argentinos con el gobierno burgués de Campora o el M-19 colombiano con el de Betancur. No educa a la clase obrera en que confíe solo en sus propias fuerzas y en la movilización de sus aliados bajo su dirección, sino que le crea falsas ilusiones de que sus problemas se solucionarán por la acción de un puñado de combatientes heroicos. No quiere, bajo ningún concepto, la autoorganización democrática de los obreros, ni del pueblo urbano, ni de los campesinos, sino que busca encuadrarlos en una estructura militar cerradamente totalitaria" [10]

De manera que opinamos que las posturas que ahora adoptan Joaquín Villalobos y compañía tienen un hilo de continuidad histórica. Su credo social-demócrata de hoy es la otra cara de su guerrillerismo de ayer. Es el comportamiento oscilante típico de las direcciones pequeñoburguesas, y es además, un fenómeno global en todo el continente: los Joaquín Villalobos tienen sus gemelos; para poner solo dos ejemplos: el General Humberto Ortega haciendo votos de obediencia al gobierno de la Chamorro en Nicaragua, y el M-19, encabezado por Navarro Wolff, ocupando cargos de ministros en los gobiernos de Colombia. Ayer el General Ortega amenazaba de muerte al imperialismo y el M-19 asaltaba con bombas el Palacio de Justicia. Como buenos pequeñoburgueses, hoy han pasado de las acciones espectaculares y la retórica ultra-izquierdista a buscar ardientemente la reconciliación con el sistema.

Por supuesto detrás de los dirigentes de la guerrilla se agruparon miles de luchadores combativos, muchísimos murieron heroicamente defendiendo su causa e incluso algunos realizaron acciones ejemplares en el seno del movimiento obrero y popular centroamericano. Nuestra critica implacable es y será contra la dirección y el programa guerrillero, y asimismo es a la vez un llamado a la reflexión conjunta para esas abnegadas bases hoy desencatadas con el curso de sus dirigentes.

El viraje a la derecha

Hay que agregar además que el proceso de derechización del FMLN no fue fácil, fue un camino tortuoso, en gran medida alentado por la hoy fenecida burocracia soviética, el castrismo y un sector de la social-democracia internacional. En sus orígenes el FMLN adoptó un programa hasta cierto punto avanzado: el del Gobierno Democrático Revolucionario (GDR), que incluía la expropiación del gran capital transnacional y una reforma agraria radical.

Posteriormente adoptó el Programa de Gobierno Provisional de Amplia Participación (GPAP), en el cual buscando congraciarse con el grupo de Contadora y facilitar la negociación con el régimen oligárquico, levantan reivindicaciones esencialmente democráticas. Finalmente se limitaron a entregar las armas a cambio de algunas garantías de participación en el juego de la democracia burguesa salvadoreña y algunos remiendos socio-económicos.

En todo caso, ese viraje del FMLN no se produjo sin serias resistencias internas. La oscura muerte (presumiblemente asesinato) de Salvador Cayetano Carpio (Marcial), fundador y máximo dirigente de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), se enmarca dentro de esas profundas disensiones silenciadas a la manera guerrillera. Carpio representaba al sector que se oponía al veloz curso reformista y el rumbo hacia la negociación que finalmente se consolidó en el FMLN. Por eso su muerte, rodeada de un sinfín de calumnias, siempre la hemos ubicado como una purga de corte stalinista de claro objetivo político. Con la muerte de Carpio se despejaba el camino que finalmente llevó al FMLN en enero de 1992 a firmar los Acuerdo de Paz en México, con la mediación del secretario general de la ONU, el entonces secretario de estado norteamericano James Baker, y la presencia de varios presidentes latinoamericanos y demás figuras burguesas.

El reformismo de los renegados

De modo que nos parece que Joaquín Villalobos al proclamarse hoy abiertamente social-demócratas y renegar del "leninismo trasnochado" (según su propia expresión), no hace más que ser el más consecuente de los ex-comandantes guerrilleros en su proceso de adaptación al régimen. Analicemos en seguida en que consisten sus premisas ideológicas.

Villalobos tiene la pretensión de justificar teóricamente su viraje social-demócrata. En ese terreno actúa como si hubiera descubierto..."el agua tibia". Pero en realidad no hace más que desempolvar las viejas tesis reformistas. Sus concepciones sobre la propiedad, el Estado y la política son lo que desde el Manifiesto Comunista (1848) Marx y Engels calificaran como "socialismo pequeño-burgués", o lo que Lenin enfrentara como revisionismo socialdemócrata. Villalobos no hace más que repetir, por cierto de una manera muy poco original, las viejas letanías de sus ancestros pequeñoburgueses y burocráticos: los Proudhon, Sismondi, Bernstein o Kautski. De manera que nos presenta con una envoltura supuestamente muy innovadora una mercancía bastante decrépita.

En primer lugar, Villalobos embellece al máximo la democracia formal o burguesa. Este es el denominador común de todas las corrientes de la izquierda reciclada a nivel mundial. Cuando el imperialismo aplica violentos planes de ajuste para hambrear a las masas y liquidar toda conquista de la clase obrera, al tiempo que lanza una ofensiva mundial bajo los estandartes de la "democracia" y el "libre mercado"; los Villalobos en El Salvador, los Kuron y Kagarlitsky en Polonia, los Lula en Brasil, responden por igual plegándose a esa ofensiva imperialista en el triste papel de pata izquierda. Justifican además esa capitulación con una visión presuntamente "realista", a la luz del derrumbe de los regímenes stalinistas en la ex-URSS y Europa del Este( el supuesto fracaso del socialismo).

Así llega Villalobos a una definición categórica: "la democracia política, las elecciones, el parlamento, son los campos de acción para mejorar las posiciones de poder en el gobierno y fortalecer la sociedad civil" Y más adelante agrega "los cambios que faltan, si bien son transformaciones revolucionarias, se lograrán gradualmente por la vía cívica y utilizando los mecanismos pactados con los acuerdos" [11]

Es decir la democracia-burguesa es el terreno al que debe circunscribirse y no la movilización de los trabajadores y el pueblo bajo los diversos medios de lucha que se impongan. Villalobos no es más que el eco de la "reacción democrática", para colmos en un país como en El Salvador en que prevalece los medios de opresión y explotación más brutales que la oligarquía ejerce sobre la inmensa mayoría de la población. Como todo reformista además insiste en que su "revolución" se hará gradual y pacíficamente, por las vías legales establecidas por el propio régimen burgués.

En reiteradas ocasiones, Villalobos utiliza el término "sociedad civil" hoy tan en boga en los medios académicos y oficiales. Tergiversando a Gramsci, se quiere con esta expresión borrar los análisis de clase. Ya no se habla de clase obrera, ya ni siquiera de pueblo, sino de algo ambiguo y acomodaticio: sociedad civil. En ella cabe de todo ...según los gustos. En boca de Villalobos implica un proyecto policlasista, de conciliación entre obreros y burgueses. De lo que se trata simplemente es de acabar con la concentración exclusiva del poder en manos de la rancia oligarquía, y en ese sentido, poder acceder al pastel del capital.

La "propiedad de los trabajadores"

Lo que pide es una espacio para la diversificación del capital, lo que denomina "la propiedad privada de los trabajadores". En ese marco bienvenido el enriquecimiento. En sus propias palabras nos dice, "debemos corregir la idea de que el socialismo es la eliminación de la propiedad privada, del mercado. La meta del Socialismo Democrático es que se fortalezca y se vuelva mayoritaria la propiedad privada de los trabajadores...( ) En ese marco es correcto asegurar que el enriquecimiento es lícito y contribuye al progreso. Incluso es correcto que dentro de las fuerzas que luchan por el socialismo democrático y en las mismas filas revolucionarias haya sectores con poder económico. El requisito es querer acabar con la injusticia social y la pobreza... sin acabar con el derecho de acumulación de riqueza individual" [12]

Resulta que ahora Villalobos es un apasionado defensor del derecho... a enriquecerse, cuando lo mínimo que esperan centenares de miles de salvadoreños humildes es cuando menos el derecho a no morirse de hambre. Su proyecto es idéntico al de los sandinistas, quienes en sus capas más selectas se han ido transformando en una nueva burguesía. Para tal efecto utilizaron el control del aparato de Estado y no tuvieron sonrojo en hacer la célebre "piñata", que consistió en el saqueo a gran escala de los bienes del Estado poco antes de que asumiera el gobierno de la Chamorro.

Por otra parte, el cuento sobre la "propiedad privada de los trabajadores" es en verdad todo un monumento a la inconsistencia teórica y ,al cinismo práctico, a menos que Villalobos sea simplemente un tremendo ingenuo, cosa que no creemos. En este punto no hace más que repetir las ilusiones que fomentan las ONGs y fundaciones generalmente financiadas con fondos imperialistas, que quieren hacerle creer a los pequeños productores, artesanos o comerciantes fundamentalmente ubicados en el sector informal) que pueden subsistir en la competencia con el gran capital. Tal es el contenido de los numerosos proyectos productivos y cooperativas, especialmente impulsados por la socialdemocracia internacional.

Los marxistas revolucionarios tenemos un punto de vista diametralmente opuesto. La realidad indica que cada vez el capital se concentra en menos manos y el capital monopolista liquida o absorbe a la pequeña y mediana empresa. Villalobos estafa al pueblo salvadoreño con la ilusión de que algún día "se vuelva mayoritaria la propiedad privada de los trabajadores". Se trata de la misma utopía reaccionaria que soñara Proudhon hace casi siglo y medio: la sociedad perfecta compuesta solo por pequeños productores que cooperan armoniosamente entre sí.

Lamentablemente para estos soñadores pequeño-burgueses, el intercambio mercantil simple ya hace muchos años ha sido avasallado por la realidad de un capital cada vez más monopólico y transnacional. Hoy más que nunca se hace evidente que en el capitalismo "el pez grande se come al pez chiquito". Máxime si tomamos en cuenta que está en curso en Centroamérica una apertura comercial ligada a la aplicación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y México. En esas circunstancias en que las economías centroamericanas se abren de par en par a los productos de todo tipo que inundan el mercado mundial, es más absurdo aún pensar en la bonanza del pequeño y mediano empresario.

Prosigue Villalobos explicando su doctrina reformista: "Nuestro concepto de revolución y socialismo parte de tres elementos básicos: la hegemonía de la sociedad civil, la lucha por la neutralidad del Estado como expresión verdadera de su democratización y la búsqueda de la hegemonía de la propiedad social privada en el marco de la economía de mercado" [13]

Aquí Villalobos lleva sus absurdos teóricos al máximo posible. Que bicho raro es ese de "propiedad social privada" ? Para el marxismo propiedad social es sinónimo de propiedad colectiva, es lo opuesto totalmente a la propiedad privada del capitalismo. Pero para aumentar las confusiones, ahora Villalobos nos habla de un concepto más extraño que el ornitorrinco, o dicho en términos más sencillos, que: " no es ni chicha, ni limonada".

La naturaleza pequeño-burguesa de su ideología lo conduce a hacer tales mezcolanzas. En su intento de "quedar bien con Dios y con el Diablo" nos presenta la "propiedad social privada" o lo que es lo mismo: la "propiedad privada de los trabajadores". En el fondo lo que se esconde siempre es el anhelo irreprimible de todo pequeñoburgues venido a menos por convertirse algún día en un próspero empresario. El problema es que en la realidad a los obreros y masas oprimidas del campo y la ciudad, el sistema capitalista no les da margen material para concretar los anhelos de Villalobos, más bien les da palo y explotación sin tregua.

De igual manera Villalobos nos da una caricatura del mercado. Su disertación es similar a la de los padres del liberalismo económico. El mercado perfecto de la libre competencia se supone que redundará en bienestar para todos, nos dice casi en los mismos términos que Adán Smith. Nuevamente en su esquema escolar no entra el monopolio, las crisis cíclicas de inflación y recesión, la irracionalidad y destructividad que acompaña con cada vez mayor virulencia la lógica del mercado capitalista.

A propósito del Estado nos señala:"En síntesis se trata de salirse de la polarización Estado burgués - Estado proletario y luchar por la utopía del Estado democrático realmente neutral que trabaje y gobierne a partir del consenso y no de la coerción" [14]

Notas:
  [1] Semanario Universidad, 29/4/94.

[2] Tendencias # 29, Suplemento Electoral, abril 1994, pág. 26.

[3] Op. cit.

[4] La Nación, 12/5/94.

[5] Op cit.

[6] Op cit.

[7] MARX Y ENGELS. "Mensaje al Comité Central de la Liga de los Comunistas". Obras Escogidas, Editorial Progreso, pág. 183.

[8] Revista Tendencias, noviembre de 1993.

[9] Moreno Nahuel. "Tesis sobre el Guerrillerismo". Suplemento de Correo Internacional, diciembre 1986, pág. 15.

[10] Op. cit. Pág. 16.

[11] Villalobos, Joaquín. "SOCIALISMO DEMOCRATICO". Revista Versus # 2, junio de 1993, Santa Fé de Bogotá, pág. 34 y 35.

[12] Op. cit. Pág. 36.

[13] Op.cit. pág. 38.

[14] Op.cit. pág. 38.

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