Indice General

Tesis sobre la situación mundial

(Proyecto del Secretariado Internacional
de la LIT, 20 de octubre de 1984)

Documentos

 

Nahuel Moreno

 

Secretariado Centroamericano —SECA—

Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo —CITO—

Edición electrónica Diciembre 2001

(Tomado Suplemento de Correo Internacional, Diciembre 1984)



Indice

Tesis sobre la Situación Mundial

I. La crisis crónica de la economía mundial

II. Una contrarrevolución económica permanente

III. La crisis económica del socialismo en un solo país

IV. Una situación revolucionaria cada vez mas grave

V. Los países atrasados y el imperialismo

VI. El frente del imperialismo y los explotadores

VII. Dos frentes políticos antagónicos

VIII. Las organizaciones de masas, sus direcciones y sus vanguardias

IX. La construcción de una internacional revolucionaria de masas


Tesis sobre la Situación Mundial

(Proyecto del Secretariado Internacional de la LIT, 20 de octubre de 1984).

I. La crisis crónica de la economía mundial

1.- La clave última para empezar a comprender todos los fenómenos que ocurren en la arena Internacional desde fines de los años 60 es la crisis crónica que arrastra desde esa época la economía mundial. Esta crisis crónica se profundiza sin cesar y ha provocado aproximadamente cada cinco años crisis coyunturales cada vez más intensas.

2.- La crisis crónica ha tenido tres picos o crisis agudas coyunturales. La primera de 1966-67, llevó a una caída de la tasa de ganancia y de la producción norteamericana. Fue una crisis del imperialismo yanqui que se extendió a otros países, provocada por las primeras consecuencias de la competencia alemana y japonesa a una vieja industria norteamericana que dejaba de ser hegemónica en el mercado mundial.

La segunda crisis se dio entre los años 1973 y 1975 y afectó al conjunto de los países capitalistas e imperialistas.

La tercera nace en 1979 y también se generaliza a toda la economía mundial. La economía norteamericana recién se recupera a fines de 1982 y comienzos de 1983.

3.- En todos los casos la superación de la crisis se produce por aumento de la masa de plusvalía, que frena o revierte momentáneamente la inexorable caída de la tasa de ganancia. El imperialismo yanqui logra superar sus crisis gracias a que consigue aumentar en forma impresionante la cuota de explotación de los trabajadores de todo el mundo. Ese aumento de la ganancia extraído de la explotación creciente del proletariado es el que le permite disponer de una gran masa de dinero para dar créditos -a las empresas, a la clase media, a sectores del propio proletariado, a los países, provincias y municipios- y crear así un poder de compra que ayuda por un tiempo a reactivar la economía.

Es totalmente equivocada la explicación que dan algunos marxistas según la cual la economía imperialista supera su crisis con sólo crear poder de compra a través de los créditos. Si así fuera, el capitalismo se desarrollaría sin dificultades ni crisis creando poder de compra con los préstamos. En realidad, el capital que se presta sale de la superexplotación de los trabajadores y del saqueo de otros países.

4.- La primera crisis, al no ser generalizada a todo el mundo capitalista, pudo ser capeada por el imperialismo yanqui con un aumento  importante de la explotación a su propia clase obrera y con maniobras competitivas contra los otros países imperialistas, como el abandono de la paridad dólar-oro. Las dos crisis siguientes, al ser generalizadas, pusieron en evidencia el verdadero mecanismo que utiliza el imperialismo  yanqui para superarlas.

La del año 1973 no se superó por medio del crédito, sino por la colosal masa de plusvalía  que se le extrajo a los trabajadores de todos los países no petroleros, fundamentalmente los atrasados.

La superación de la crisis de 1979 se demora más y es al principio mucho más débil, no porque faltara dinero para prestar, sino porque la maniobra de volver a sacar una enorme masa de plusvalía de los países no petroleros no dio el resultado esperado por el aumento de la producción petrolífera.

5.- Aunque lentamente, el imperialismo yanqui ha logrado superar su última crisis. Desde fines de 1982 su producción aumentó. Esto lo consiguió superexplotando a todos los países y trabajadores del mundo, incluidos los norteamericanos, en un grado nunca visto en las últimas décadas. Los marxistas que creen que el imperialismo yanqui superó su crisis mediante el endeudamiento colosal de la administración Reagan ven solamente el aspecto exterior de los fenómenos. En realidad, Reagan consiguió los prestamos y capitales que necesitaba porque aumentó en forma impresionante en los últimos años la explotación de los trabajadores de todo el mundo. Así hizo subir la tasa de ganancia -reflejada en la tasa de interés- y ello atrajo los capitales.

6.- La crisis crónica ha venido avanzando de la periferia al centro. Esta es una ley que se da, como mínimo, desde 1966 -nosotros creemos que en toda esta posguerra-. La superación de la crisis abarca cada vez menos países; cada vez son más los que siguen en crisis después de que le han superado parte de los países centrales. Es una expresión del desarrollo desigual.

También es desigual el grado en que golpea la crisis en los diferentes países. Tras la última, prácticamente EE.UU. pudo recuperar en forma apreciable su economía.

7.- Todos los síntomas parecen indicar que Estados Unidos y todo el mundo capitalista se acercan a una nueva crisis , mucho más violenta que las anteriores. El proceso de internacionalización  de la economía y su centralización del imperialismo yanqui y los grandes monopolios internacionales -las “transnacionales”-, sumado a la rapidez de las comunicaciones, permite un ritmo vertiginoso de obtención de plusvalía, reparto de la ganancia y acumulación y sobreacumulación de capital. Este mismo ritmo acelera la crisis de la economía imperialista.

Cada aumento enorme de la masa de plusvalía recupera la tasa de ganancia y permite superar la crisis coyuntural. Pero prepara una crisis mayor: al aumentar colosalmente el capital, se produce una sobreacumulación  de capital, que busca inversiones donde obtener ganancias; y como la masa de plusvalía sigue igual y el capital ha aumentado, la cuota de ganancia baja abruptamente, originando una nueva crisis coyuntural.

8.- La sobreacumulación de capital provoca que una gran masa de éste no se invierta en la producción y se transforme en capital ficticio, usurario, de préstamo. Este capital es inyectado en forma de créditos que terminan provocando un endeudamiento generalizado, tanto en los países adelantados como en los atrasados y ahora en algunos estados obreros. Un ejemplo espectacular es el déficit fiscal de los Estados Unidos.

Cuando estas deudas recaen sobre un país o sector social que ya ha sido saqueado hasta la última gota, se convierten en impagables, no sólo el capital sino incluso los intereses. Si esto se generaliza, el endeudamiento, que en sí mismo no es más que un epifenómeno de la crisis económica, puede convertirse en un factor adicional  de crisis y en su expresión más espectacular.

9.- La crisis provoca una exacerbación de la competencia entre las transnacionales y de éstas con la burguesías nacionales o independientes. Esto lleva a una concentración  cada vez mayor, a la supremacía de los monopolios más fuertes y al desplazamiento de los más débiles o anticuados. Todas las viejas industrias y monopolios dominantes están siendo desplazados. El automotor, el acero, el carbón, la aviación, las industrias domésticas están en una crisis sin salida.

10.- La razón última que indica la superación de la crisis está dada por la lucha  entre los explotados y los explotadores a nivel mundial. Sólo logrando un aumento permanente, prácticamente limitado de la explotación podrá el imperialismo superar la próxima o próximas crisis coyunturales y la crisis crónica, ya que el aumento del capital es incesante y vertiginoso. Y ello depende del grado de resistencia de los trabajadores de todo el mundo a los planes de superexplotación del imperialismo y las burguesías nativas. Cuanto más resistan, tanto más esta crisis se hará cada vez más aguda y sin salida.

II. Una contrarrevolución económica permanente

1.- La crisis económica obliga al imperialismo y a la burguesía a mantener una ofensiva permanente y brutal contra  los trabajadores de todo el planeta. No es la misma situación que en otras etapas históricas en que, por el desarrollo desigual,  la burguesía de países fundamentales pudo llevar a cabo políticas reformistas o ceder conquistas importantes ante las luchas de los trabajadores. Ni siquiera es similar a otras circunstancias en que la clase obrera u otros segmentos de trabajadores lograban, con duros enfrentamientos, mantener un equilibrio en su nivel de vida. Esa época o etapa reformista ha quedado completamente atrás.

La actual etapa de la economía burguesa, a partir de 1966,  es de contrarrevolución permanente. El imperialismo y los explotadores no sólo no pueden otorgar o mantener conquistas en cuanto al nivel de vida de las masas sino que, por el contrario, no tienen otra alternativa económica que arrancarles en forma violenta todas las conquistas y sumergir en la más espantosa miseria al pueblo trabajador. En 1966, el imperialismo salta de una etapa reformista, de concesiones a segmentos de los trabajadores, a una ofensiva total y generalizada cada vez más terrible contra ellos  a nivel internacional.

2.- Esta contrarrevolución o expoliación económica permanente de las masas trabajadoras se vale de múltiples instrumentos; todos ellos tendientes a aumentar la plusvalía absoluta, es decir la explotación de los trabajadores:

* La desocupación se generaliza, incluso en los países imperialistas -donde hay a la fecha 35 millones de desocupados-. En los atrasados los desempleados suman 300 millones. Se forma así a nivel mundial un inmenso ejército industrial de reserva que presiona para la baja de los salarios.

* Paralelamente, se intensifica la explotación prolongando la jornada de trabajo por medio de las horas extras. Las horas extras, además, al no incorporar más obreros ahorran a la burguesía todos los gastos sociales: seguros, salud, jubilación, etc. De esta forma, aunque aumenten levemente el salario de los obreros ocupados, disminuye la masa salarial.

* Otra vía para la extracción de plusvalía absoluta es la intensificación de la tensión del trabajo. Esto es, se imponen ritmos atroces de producción que, sumados a la prolongación de la jornada, llevan a los trabajadores a un embrutecimiento terrible.

* Se provocan migraciones masivas de obreros extranjeros que crean un nuevo proletariado inmigrante, sometido a los trabajos más brutales, con los salarios más envilecidos, ajeno a la tradición del proletariado nativo, indefenso sindical y políticamente. En Estados Unidos, esta política se combina con migraciones internas -ahora de los tradicionales centros industriales del norte, hacia el sur y el oeste-, que producen efectos parecidos. Un proceso paralelo es la proletarización masiva y el trabajo infantil. Actualmente la política de traer obreros inmigrantes a las metrópolis imperialistas se ha detenido en muchos países, abriéndose en cambio la época de la desocupación de los obreros inmigrantes.

* Se recorta o directamente se liquida el salario social -salud, jubilaciones, seguro al desempleo, vivienda, etc.- para todo el proletariado. Para los trabajadores inmigrantes directamente no hay nada. Esto se refleja en el aumento de los índices de pobreza en los países capitalistas, incluidos EE.UU. y Japón.

* Las transnacionales proletarizan a la mano de obra más miserable, pobre e indefensa para que compita contra los obreros privilegiados de las metrópolis imperialistas. Mudan sus plantas industriales o emplazan nuevas en los países poblados del tercer mundo: Corea, México, Haití, Taiwán, Brasil, etc., donde los salarios son varias veces inferiores a los de las metrópolis y la explotación es terrible. Desde ellos se exportan mercancías a bajo precio a los países adelantados, obligando a bajar el salario de su proletariado.

* Penetra con todo el capitalismo en el campo proletarizando a un sector del campesinado y sometiéndolo a una explotación feroz y provocando el éxodo hacia las ciudades de grandes masas hambrientas, que no encuentran trabajo y pasan a integrar multitudinariamente el ejército industrial de reserva.

* El imperialismo saquea a los países atrasados, sometiéndolos a un intercambio cada vez más desigual, extrayendo directamente grandes masas de plusvalía de las inversiones de los monopolios que se remiten a las casas matrices y a través del mecanismo de la deuda externa. Sólo en 1983, los países atrasados pagaron más de 100.000 millones de dólares a cuenta de sus deudas externas. A esto hay que sumar la fuga masiva de capitales hacia las metrópolis imperialistas por parte de los propios capitales nacionales.

El imperialismo avanza sobre los estados obrero para saquearlos a ellos también. Es una ofensiva semicolonizadora, que ya está extrayendo plusvalía del proletariado de esos países, en mayor o menor grado. Lo hace a través del comercio internacional, pero la semicolonización apunta a los más profundo de la economía. Algunos de estos países ya están endeudados con la banca imperialista e incluso han firmado acuerdos con el FMI. A esto hay que sumar las inversiones directas del capital y, como elemento más avanzado del proceso de semicolonización, la conquista e verdaderos enclaves económicos en China y Yugoslavia.

III. La crisis económica del socialismo en un solo país

1.- Todos los estados obreros sufren desde hace diez o más años una acentuada declinación de su desarrollo económico. A fines de la década pasada y comienzos de la presente hubo varios casos de disminución del producto bruto -Polonia- o estancamiento -la URSS-. Aunque se den mejorías circunstanciales, esta crisis no tiene visos de superarse. El régimen burocrático y su política stalinista de construir el socialismo en un solo país, encerrado en sus fronteras, se ha vuelto traba absoluta al desarrollo permanente de la economía de los estados obreros.

2.- China, que ha logrado el último año un aumento del 8% de su producción, parecería negar esta ley.  Pero China ha vivido en una crisis permanente y aguda de su economía. Yel crecimiento actual se produce como consecuencia de enormes concesiones al campesinado y al imperialismo. Son los primeros éxitos de una política de capitulación  a las presiones capitalistas, no de la “construcción del socialismo”. En su desarrollo esta política lleva a transformar  a China en una semicolonia del imperialismo. A la larga, China se va a sumergir en la miseria y la crisis de todos los países coloniales, o volverá a una crisis más profunda de una economía dirigida por la burocracia.

3.- Por ser economías no dominadas por el capitalismo su crisis se expresa en formas totalmente diferente a la de los países capitalistas. Es de subproducción, no de superproducción. Hay colas de compradores con mucha plata, pero no hay bienes para comprar. Esto se debe a que la burocracia es incapaz de organizar la producción para satisfacer las necesidades de la población.

4.- Pero sería un error confundir la forma en que se da la crisis con las causas de la misma. La causa primera y fundamental es que son economías nacionales relativamente atrasadas, o de desarrollo intermedio como la URSS, objetivamente insertadas, lo quieran o no sus gobiernos, en una economía, un desarrollo tecnológico y un mercada mundial dominados por el imperialismo, especialmente el yanqui.

La burocracia sostiene que los trabajadores de cualquier país enfrentan una sola lacra: los explotadores nacionales. Pero las lacras son dos; la segunda son las fronteras nacionales y el atraso, que permiten al imperialismo explotar u oprimir a ese país asilado en sus fronteras, incluso si ya se sacó de encima a los explotadores nacionales.

5.- La segunda causa de la crisis es la propia burocracia. La falta de un control democrático de la economía por los trabajadores deja en a ésta en manos de una administración burocrática ineficiente. La falta de libertades democráticas provoca un atraso en la ciencia y la técnica que hace depender a los estados obreros de los modelos capitalistas, convirtiendo a la tecnología en un arma de penetración económica imperialista. Los privilegios de la burocracia y la no participación democrática de la economía causa el desinterés, la apatía y el desgano de los trabajadores, lo que sumado, al atraso técnico, trae como consecuencia una baja productividad.

6.- La ley objetiva de que toda economía nacional es parte de la economía mundial dominad por el imperialismo tiene que ser tomada en cuenta por toda dirección revolucionaria, para contrarrestarla. La burocracia niega esta ley y le opone la del socialismo en un solo país: puede construirse una economía socialista sin derrotar antes al imperialismo, siguiendo cada cual su camino.

Esta teoría y política económica responde a la necesidad de las burocracias gobernantes de garantizarse sus respectivos cotos privados donde oprimir a las masas y parasitar la economía para mantener sus vidas privilegiadas. La mejor expresión de esta política es la negativa de todas las burocracias gobernantes a federarse con los otros estados obreros. Su manifestación más nefasta es la guerra entre estados obreros. Ninguna burocracia quiere ceder sus privilegios a otra burocracia.

7.- Como resultado de esta política, en lugar del “socialismo en un solo país”, es el capitalismo el que avanza en los estados obreros:

* Todos ellos -incluso Vietnam y Cuba- establecen reglamentaciones para favorecer las inversiones imperialistas.

* Algunos dan pasos de gigante en su aliento al capitalismo. China acepta que Hong Kong siga siendo capitalista y ha desarrollado varias ciudades parecidas a Hong Kong en su propio territorio. Parece la vuelta a la China imperial, con sus enclaves y concesiones al imperialismo. Polonia ha aceptado que la iglesia católica administre la colosal fortuna que envió el imperialismo para beneficiar a los campesinos y alentar la producción agraria.

* Varios países -Polonia, Hungría, Yugoeslavia, Corea- están enfuedados al FMI y-o endeudados hasta el tuétano con el capital financiero internacional.

* La dependencia tecnológica de los estados obreros en relación al imperialismo ha ido creciendo. Tecnológicamente todos ellos -incluida la URSS- son de nivel intermedio o atrasado.

* Aunque en los últimos años hubo ciertos retroceso o estancamiento, hace ya dos décadas que se está dando un gran incremento del comercio con los países capitalistas.

* Cada vez más se imponen las leyes del mercado mundial en las transacciones comerciales dentro del COMECON y de los estados obreros. La URSS trata de obtener ventajas de todo tipo. Ahora acaba de elevar el precio del petróleo al del mercado mundial.

* Los estados obreros más desarrollados, solos o en sociedad con empresa imperialistas, efectúan inversiones y explotaciones coloniales en los países atrasados.

8.- Circunstancias excepcionales permitieron durante varias décadas que la construcción del socialismo en un solo país pareciera posible. Antes del la II Guerra Mundial, la lucha interimperialista, la colosal crisis económica y la derrota de la revolución le permitieron a la burocracia imponer su política de terror genocida y de autárquica “construcción del socialismo”. En la postguerra, los grandes triunfos revolucionarios controlados por el stalinismo, que brindaron un gran margen de maniobra a la burocracia, y el boom económico, crearon la misma ilusión óptica.

Hoy la crisis económica mundial y la ofensiva económica sistemática del imperialismo, ponen al desnudo la dura realidad. El socialismo en un solo país, en lugar de llevarnos al socialismo, en medio de tremendas contradicciones y luchas, nos lleva de vuelta hacia el capitalismo. El fenómeno de que los estados obreros sean semicolonizados por el imperialismo y, al mismo tiempo, los más poderosos se conviertan en socios menores, submetrópolis del imperialismo en la explotación de países atrasados, ponen de manifiesto el fracaso del “socialismo en un solo país”.

Este fracaso económico es también el fracaso de una supuesta política antiimperialista: la de derrotar al imperialismo por la vía del desarrollo económico. Con paciencia y muchos años, decía la burocracia, la economía de la URSS será mucho más poderosa que la del imperialismo y entonces el socialismo triunfará automáticamente en todo el mundo. Casi 60 años de “socialismo en un solo país” están demostrando lo contrario.

9.- No hay salida económica progresiva a la actual crisis de la economía y la sociedad imperialista y capitalista. La única salida para superar la crisis económica viene por el lado político: por la movilización mundial de los trabajadores y pueblos explotados contra el imperialismo hasta su derrota política.  En el mundo actual hay sólo dos alternativas para todos los países: o la contrarrevolución imperialista, o la revolución socialista. La economía socialista será mundial o no será.

El capitalismo logró una fabulosa conquista histórica: la economía mundo. El socialismo sólo puede arrancar de esa conquista económica y no de más atrás: de economías nacionales o regionales atrasadas.

La revolución sí ha arrancado de mucho más atrás: de países que eran los eslabones más débiles y atrasados de esa economía mundo. Pero la revolución triunfante no es, ni puede ser, la contrarrevolución del socialismo en un país, y para colmo atrasado. Revolución y construcción del socialismo son términos estrechamente relacionados, pero no idénticos. No pueden serlo porque el primero es político-social y el segundo es esencialmente económico-social.

por eso, las dos realidades son la contrarrevolución imperialista y de todos los explotadores, o la movilización de los trabajadores del mundo para derrotar políticamente al imperialismo, principalmente al yanqui, amo y señor de la economía mundo.

IV. Una situación revolucionaria cada vez mas grave

1.- La crisis y la miseria de las masas explotadas siguen dando, en forma creciente, las condiciones básicas económicas y sociales de una situación revolucionaria. Esta crisis económica-social ha sido acompañada, desde su inicio en el año 1968,  por una exacerbación de la lucha de los trabajadores y oprimidos de todo el mundo contra los explotadores. Los dos factores unidos han dado a luz, desde esa fecha, a una situación revolucionaria a escala mundial.

La movilización revolucionaria está encabezada por el proletariado y las masas pobres de todo el mundo. La pequeña burguesía y las clases medias, atacadas también por la crisis, en líneas generales apoyan la estabilización democrática y el orden. Donde la situación se hace más critica (Bolivia, Chile, Filipinas) tienden a romperse hacia la izquierda y la derecha.

2.- En el curso de esta situación revolucionaria, que se prolonga y se profundiza hasta el paroxismo a partir de la última crisis económica, las luchas del movimiento de masas han logrado grandes oleadas y triunfos revolucionarios. Como todo triunfo revolucionario, ellos son esencialmente políticos.

3.- La primera oleada fue la 1968, con el mayo francés que logró, en forma retardada, la derrota de De Gaulle, provocó la crisis de la V República y sepultó el plan bonapartista de aquél. Tanto o más importantes fueron las grandes movilizaciones obreras en Italia, que impusieron las comisiones obreras fabriles y la escala móvil de salarios.

En los estados obreros, se dio la gran revolución política checoslovaca, aplastada por el ejército rojo y, posteriormente, el comienzo de ascenso revolucionario del proletariado polaca en 1971. En forma distorsionada, este ascenso se manifestó en la revolución cultural china.

En América Latina, produjo, entre otros, la semi-inserrucción estudiantil-popular de México de 1968, el “cordobazo” argentino en 1969, la situación revolucionaria en Chile  tras el triunfo electoral de Allende.

El 68 fue un ascenso mundial que golpeó en todos los continentes.

4.- La segunda oleada, a mediado de los años 70, logró triunfos espectaculares. El más importante fue el de Vietnam, donde jugaron un rol decisivo las masas norteamericanas, y que fue la primera derrota militar del imperialismo yanqui. Junto a él se dio la revolución antifascista portuguesa, la liberación de Angola, Mozambique y Guinea Bissau por la guerrilla negra y, poco después, la transformación de Zimbabwe en una república negra. Aunque sin triunfos revolucionarios, el ascenso obligó a la burguesía española y griega a reemplazar al franquismo y a la dictadura de los coroneles respectivamente, por regímenes bonapartistas parlamentarias con amplias libertades democráticas.

5.- La tercera oleada, a fin de los años setenta, obtuvo los grandes triunfos de Irán y Nicaragua, con la caída revolucionaria del Sha y Somoza. Esta oleada continúa en la actualidad, aunque enfrentando a un imperialismo que ha logrado grandes triunfos económicos -entre otros con su propio proletariado- e iniciado una ofensiva político-militar.

6.- La situación revolucionaria actual se caracteriza por la contraofensiva político-militar imperialista (su ofensiva económica nunca dejó de avanzar, con éxitos significativos). Esta contra ofensiva político-militar ha sufrido una serie de fracasos, o de éxitos efímeros que se le vuelven en contra o exacerban la lucha de clases a nivel mundial. La característica más sobresaliente de la actual situación revolucionaria es esa exacerbación de la lucha de clases a nivel internacional, a una escala nunca vista en anteriores etapas, salvo la de la inmediata post-guerra.

7.- A partir de los triunfos revolucionarios en Irán y Nicaragua, se han dado los siguientes procesos revolucionarios:

* Un colosal desarrollo de la revolución centroamericana y, dentro de ella, la salvadoreña, a pesar de la intervención militar del imperialismo yanqui en Nicaragua, El Salvador y toda el área. En El Salvador, la revolución estuvo dos veces al borde del triunfo sobre el gobierno genocida.

* La iniciación de una guerrilla de las masas árabes en el Líbano, después de la intervención imperialista-sionista. Esta guerrilla está golpeando duramente al ejército fascista de Israel.

* La caída de las dictaduras en Perú, Bolivia, Argentina y ahora Brasil. Estos son grandes triunfos revolucionarios, por más condicionamientos que hayan sufrido por parte del imperialismo y las direcciones del movimiento de masas, que abren una etapa muy importante del ascenso revolucionario en el Cono Sur, signado por las movilizaciones obreras y urbanas.

8.- Además de éstos, hay otros grandes centros de la lucha de clases. El primero, a pesar de su derrota relativa, es la revolución polaca. Solidaridad ha sido la más grande organización de masas revolucionaria que ha dado el proletariado europeo en toda esta post-guerra; por su carácter masivo y democrático empalma con la tradición de los soviets de la primera post-guerra y de los comités o comisiones de la revolución portuguesa.

9.- El segundo es la crisis revolucionaria por la que atraviesa Filipinas desde el asesinato de Aquino, con gigantescas movilizaciones de las masas urbanas y una guerrilla comunista que controla gran parte de la isla donde habita un 40% de la población del país y que ahora se ha extendido a las proximidades de Manila. Este ascenso revolucionario de combina con una profunda crisis económica y política de la burguesía y sus instituciones. Aparentemente está próxima la caída del gobierno fascistoide de Marcos, lo que sería un golpe terrible para el imperialismo y abriría la posibilidad de un gobierno burgués “democrático” muy débil, lo que ayudaría al desarrollo de la revolución.

10.- La India está atravesando una crisis revolucionaria más que madura. La crisis económico-social crónica se combina con una exacerbación cada vez más aguda de tres luchas: la agraria, la de las nacionalidades y la del movimiento obrero.  La primera y hasta cierto punto la segunda son o tienden a ser verdaderas guerras civiles.

11.- El imperialismo y el régimen racista sudafricano creían haber logrado cierta estabilidad en el área al haber firmado o estar por firmar sus pactos contrarrevolucionarios con los regímenes stalinistas-burgueses de Mozambique y Angola. Pero el proceso revolucionario estalló dentro de las propias fronteras de Sudáfrica. La crisis económica se combina con la lucha del pueblo y el proletariado negro creando por primera vez una situación revolucionaria en lo que era el bastión más estable del capitalismo en toda Africa negra. Es la primera revolución negra que va a tener al proletariado como su dirigente indiscutido desde sus primeras etapas, ya que se da en un país donde existe una clase obrera ampliamente desarrollada.

En el norte de Africa hay una situación parecida: grandes levantamientos populares urbanos en Marruecos y Túnez y 20.000 hombres en armas del Frente Polisario controlando gran parte del llamado “Sahara español”.

12.- El proletariado mundial aumenta su resistencia a los planes de superexplotación  del imperialismo, aunque en forma desigual.

La vanguardia son los trabajadores del Cono Sur latinoamericano. Los obreros peruanos, argentinos y bolivianos -principalmente estos últimos- han estado en el centro de la vida política durante estos últimos años. Algo similar se da con la clase obrera brasileña, chilena y uruguaya.

Detrás viene el proletariado europeo que, haciendo honor a su tradición de ser el de mayor conciencia de clase del mundo, ofrece una resistencia cada vez más dura y heroica a la miseria y desocupación imperialista. Los obreros españoles de Sagunto y otras luchas, las grandes movilizaciones de los trabajadores italianos y, en menor medida franceses y, fundamentalmente la huelga de los metalúrgicos alemanes y la increíble huelga del carbón en Inglaterra, están conmoviendo los cimientos del imperialismo británico y continental. La clase obrera polaca sigue resistiendo desde Solidaridad a la ofensiva de la dictadura militar.

La clases obreras  de EEUU, Japón y la URSS están retrasadas, pero igual reflejan el ascenso y el proceso de luchas defensivas. En EEUU, después de casi una década de pasividad, renace lentamente la movilización obrera con la huelga del carbón y, más recientemente, el conflicto del automotor, fundamentalmente la General Motors. En Japón, tras la virtual desaparición de la lucha obrera después de las grandes movilizaciones de la década de los 60, hace dos o tres años hubo un resurgir del movimiento obrero, resistiendo el cierre de empresas navales y metalúrgicas medianas. Aunque no es cualitativo, es sintomático de que comienza la crisis del “modelo” social japonés.

En la URSS, si bien se sabe poco o nada sobre acciones organizadas de la clase obrera, hay una resistencia inorgánica e individual pero masiva: ausentismo, deserción laboral, trabajo a ritmo de tortuga, etc.

13.- Las otras clases explotadas, aliadas potenciales y necesarias de la clase obrera para que triunfe la revolución socialista, también enfrentan con todo a los explotadores nacionales e imperialistas.

De estos aliados del proletariado, el primero y tradicional es el campesinado y el semiproletariado rural, que están luchando en todo el mundo. Se dan dos tipos de luchas: la más o menos espontáneas sin mayor centralización ni organización, y las organizadas en las guerrillas.

Del primer tipo sobresalen por su importancia, ya que se elevan eventualmente a casi una guerra social con graves enfrentamientos armados, las luchas en la India y Brasil.

14.- El segundo tipo, las guerrillas campesinas, resurgen en todo el mundo, principalmente en el sudeste asiático y América Latina.

La guerrilla filipina avanza espectacularmente. Su dirección comunista es un peligro, ya que es muy posible que, a la larga, siga la orientación general del stalinismo y pacte con cualquier gobierno burgués democrático o una variante parecida.

El triunfo de la guerrilla nicaragüense originó un renacimiento (Colombia) o un surgimiento (Perú) de la guerrilla rural-urbana. Las distintas organizaciones guerrilleras colombianas y Sendero Luminoso del Perú expresan un fenómeno social y táctica política completamente diferente a lo que fue la guerrilla guevarista. Esta era estudiantil, acomodada, conspirativa y alejada del movimiento de masas. Las guerrillas peruanas, colombianas, salvadoreña y guatemalteca tienen profundas raíces en el campesinado o el semiproletariado agrícola, así como en las masas miserables de las ciudades.

Sus tácticas políticas toman en cuenta el sector social que representan y acaudillan.

Esto no quieren decir que sean correctas, ya que están limitadas por el sector social que lideran -un campesinado atrasadísimo en el caso de Sendero Luminoso- y por las concepciones y programa de la dirección política que tienen.

Pero en la medida en que se reflejen, como hasta ahora, a las masas campesinas o urbanas en lucha, son un fenómeno altamente progresivo: una guerra civil de los explotados contra explotadores. En esa guerra civil, independientemente de las criticas a su dirección, la LIT se ubica en la trinchera de los explotados; toma partido, con toda audacia por la expresión militar revolucionaria de esa guerra civil. Esta es su política general, desde El Salvador hasta Filipinas.

15.- La penetración del capitalismo en el campo ha provocado, además de una miseria creciente del campesinado y el proletariado agrícola, la emigración masiva hacia las ciudades, haciendo surgir en todo el mundo atrasado el fenómeno de las grandes urbes. El lento y en algunos casos inexistente avance del desarrollo industrial causa el marginamiento de esas  grandes masas que sufren condiciones de vida infrahumanas en los suburbios superpoblados. Nace así otro aliado fundamental del proletariado: las masas urbanas marginales.

Ellas se movilizan en forma autónoma e inorgánica -los saqueos en las urbes brasileñas- o junto a la clase obrera -los “paros cívicos” colombianos, la bajada hacia el centro de los “pueblos jóvenes” limeños durante las huelgas generales-.

Es necesario formular una política para hacer de esas masas marginales aliados firmes de la clase obrera, luchando para que no caigan bajo la dirección contrarrevolucionaria de la iglesia u otras variantes parecidas, como ocurre en Brasil, donde los curas han organizado a 6 millones de personas en sus “comunidades de base”.

16.- Por último, son también aliados del proletariado las nacionalidades y razas oprimidas, las mujeres, los ancianos, la juventud y los movimientos pacifistas y ecologistas.

Las luchas de las nacionalidades y razas oprimidas tiene cierta simetría con el movimiento campesino, ya que se expresa en guerrillas urbanas o rurales -Líbano, Irlanda, País Vasco- o en levantamientos espontáneos -India, pueblos palestinos sometidos a Israel, ghetos negros en EEUU y Sudáfrica- Estas luchas son colosales factores revolucionarios, cuya máxima expresión en estos momentos son los levantamientos raciales en la India y Paquistán y las guerrillas en el Líbano.

El movimiento pacifista en Europa contra la instalación de los misiles y el armamentismo imperialista es también muy progresivo. También lo es en Europa oriental, aunque esté controlado por la iglesia protestante, ya que expresa el repudio a la burocracia stalinista. Por ahora, es un fenómeno parecido al de Solidaridad.

V. Los países atrasados y el imperialismo

1.- El proceso de los Estados obreros gobernados por la burocracia hacia la semicolonización por el imperialismo y de vuelta hacia el capitalismo es alarmante, pero no irreversible. Su futuro depende de las grandes luchas del movimiento de masas a escala mundial. La burocracia es cada día más débil frente al imperialismo, pero las masas son cada día más fuertes.

2.- La tremenda fuerza del movimiento de masas en ascenso revolucionario tiene su mejor demostración en el hecho de que en los últimos años ha logrado, con sus luchas, independizar muchos países del dominio imperialista. Que no se hayan conquistado nuevos Estados obreros desde Vietnam no significa que no se hayan obtenido grandes victorias.

Mientras la burocracia entrega los países que gobierna, las masas revolucionarias cambian el carácter de numerosas naciones, arrancándoselas al imperialismo. Irán, Nicaragua, Angola, Mozambique, Libia, Etiopía, Yemen de Sud, etcétera, son países independientes del imperialismo sin haber dejado de ser países burgueses ni haber llegado a ser Estados obreros. Son fenómenos intermedios, todavía no definidos, ya que su futuro tiene dos alternativas: retroceder hacia la semicolonia o avanzar hacia un nuevo Estado obrero.

3.- Si clasificamos esquemáticamente todos los países del mundo en cuanto a su relación con el imperialismo, nos encontramos con países imperialistas, coloniales, semicoloniales e independientes. Países independientes son tanto los Estados obreros como los países burgueses que fueron independizados del imperialismo por la movilización revolucionaria de las masas.

4.- Al igual que con los países, el ascenso revolucionario de las masas ha originado diferentes regímenes políticos y tipos de gobierno.

El ascenso ha obligado al imperialismo y a muchos gobiernos burgueses a hacer importantes concesiones políticas al movimiento de masas. Ellas han llegado hasta provocar en forma controlada un cambio de régimen, como en España o en Brasil. En España se pasó de un régimen totalitario a otro monárquico parlamentario por la acción premeditada de la monarquía fascista y la gran burguesía. En Brasil, desde Geisel hasta las postrimerías de Figueiredo se dio un proceso parecido: de una dictadura militar a un régimen democrático burgués controlado por las fuerzas armadas. Este plan fracasó por [las] grandes manifestaciones de repudio, que derrotaron de hecho a los militares. Estos tipos de gobierno los llamamos bismarckismo senil, porque llevan a cabo cambios muy importantes de tipo progresivo para evitar la revolución socialista en un etapa de decadencia total de la burguesía.

5.- Los grandes triunfos revolucionarios, que destruyeron el régimen anterior arrancándolo de raíz, han originado dos tipos de gobierno. Uno débil, inestable, que hemos llamado kerenskista. Otro fuerte, sólido, que hemos llamado bonapartista y muchas veces directamente stalinista-burgués.

El primer tipo es producto de grandes triunfos revolucionarios llevados a cabo a través de una gran movilización de masas no encuadradas por un partido-ejército guerrillero. Inmediatamente después del triunfo surgieron gobiernos muy débiles, inestables y en crisis permanente. Tal es el caso de Portugal, Perú, el comienzo de Khomeini en Irán, Bolivia, Argentina, el final del gobierno de Figueiredo y posiblemente el comienzo del próximo gobierno civil en Brasil.

6.- Tanto los regímenes bismarckistas seniles como los descritos en el punto anterior --con la excepción de Irán, ya que allí se conquistó la independencia del país en relación al imperialismo-- son democracias imperiales. Esto es, regímenes de amplias libertades pero agentes directos de la política económica e internacional del imperialismo.

7.- El segundo tipo de gobiernos, los bonapartistas y fuertes, surgieron de las revoluciones triunfantes que destruyeron el aparato armado del imperialismo o la burguesía a través de un ejército guerrillero. Nicaragua, Angola, Mozambique, tienen gobiernos fuertes porque controlan las nuevas fuerzas armadas, es decir el ejército guerrillero que destruyó a las anteriores fuerzas armadas, nacionales o coloniales. Etiopía es un caso parecido aunque el movimiento de masas no fue encuadrado por un ejército guerrillero sino profesional; pero igual era un partido-ejército, como los guerrilleros.

Salvo el caso de Nicaragua y en cierta medida Zimbabwe, el bonapartismo terminó imponiendo regímenes totalitarios stalinistas de partido único en Yemen del Sud, Etiopía, Angola, Mozambique, etcétera. La misma tendencia se dio en Nicaragua y Zimbabwe, pero los compromisos u presiones del imperialismo y la socialdemocracia por un lado y la presión del movimiento de masas y las tribus por otro, contrarrestaron esa tendencia hacia un régimen bonapartista totalitario claramente de tipo stalinista.

8.- Este carácter o tendencia hacia un fuerte bonapartismo es común a todos los países burgueses atrasados que conquistaron su independencia en relación al imperialismo. Ello se debe a que los gobiernos deben controlar una situación altamente crítica y contradictoria. Por un lado, quieren evitar la revolución socialista de los trabajadores, defender a la burguesía nacional aliada o crearla y desarrollarla donde ella no existe. Por otro lado, tratan de defenderse de la presión imperialista que quiere volver a colonizar el país.

En última instancia, son gobiernos bonapartistas hechos un sándwich entre el movimiento de masas y el imperialismo, que se apoyan en y controlan a aquél para resistir a éste. Son parecidos a los gobiernos de Perón, Nasser o Nehru, pero en una etapa muy superior del proceso revolucionario mundial.

9.- Hace años Posadas y hoy día el SU o algunas de sus corrientes tienden a definir a estos regímenes políticos como gobiernos obreros y campesinos. Nuestra definición -y la de Trotsky- es que gobiernos obreros y campesinos son aquellos que han roto con la burguesía. Todos estos gobiernos stalinistas burgueses o directamente bonapartistas, por el contrario, tienden a proteger a la burguesía nacional y a pactar con el imperialismo. El gobierno nicaragüense, por ejemplo, es campeón del pago de la deuda a la banca imperialista.

VI. El frente del imperialismo y los explotadores

1.- Varias corrientes actuales del marxismo, y también de los que se reclaman del movimiento trotskista, sostienen que la crisis económica y el ascenso revolucionario han provocado una profunda división en las filas del imperialismo y de la burguesía. Según estas interpretaciones, la crisis exacerba las contradicciones entre los imperialismo alemán y japonés, y el gran patrón yanqui. Aun más, señalan que el imperialismo estadounidense inició su decadencia y pierde terreno, sobre todo frente al Japón. También afirman que se abren grietas de las burguesías nacionales frente al imperialismo yanqui, y la crisis agudiza las contradicciones, abriendo la vía incluso a rupturas con el imperialismo.

2.- La situación sin embargo es la opuesta. Para nosotros jamás en la historia del capitalismo en este siglo los diferentes imperialismo y los explotadores nacionales han estado tan unidos, tan dominados y tan controlados por una potencia imperialista, como ocurre hoy con Estados unidos.

Tres razones nos reafirman el dominio total del imperialismo norteamericano, sobre las burguesías nacionales y el resto de los imperialismos:

Primera: La unidad política de todos los explotadores del mundo para enfrentar el ascenso del movimiento de masas. El terror de todos los imperialistas y burgueses al triunfo revolucionario, es infinitamente superior a los posibles roces o discrepancias que puedan aparecer. Antes que el triunfo de las masas, unidad de los explotadores.

Segunda: La profunda necesidad que tienen todos, sin excepción, de redoblar la explotación de los trabajadores, para enfrentar su crisis económica. Ella está por encima de cualquier pequeña divergencia sobre la política económica. Todos son firmes partidarios de la contrarrevolución económica.

Tercera: El poderío económico, si incluimos el control tecnológico y la potencia militar, es abrumadoramente favorable a Estados Unidos.

Si tomásemos en cuenta los datos del desarrollo de las industrias tradicionales y del intercambio comercial, sacaríamos la conclusión de que Japón y Alemania empiezan a dominar a Estados unidos. Pero si tomamos en cuenta la industria armamentista, la cohetería, la energía, el arsenal nuclear, el poderío yanqui es apabullante y cada día superior.

3.- Estas relaciones interimperialistas, nos llevan a afirmar que no existe ninguna posibilidad real que las diferencias entre las potencias imperialistas se diriman en una guerra entre ellas. Justamente la característica dominante de las relaciones interburguesas e interimperialistas desde el fin de la II Guerra Mundial es la imposibilidad de una III Guerra Mundial interimperialista.

Se ha llegado a barajar hipotéticamente la posibilidad de que Europa y los países atrasados se uniesen a la URSS y a las burguesías nacionales para enfrentar el dominio yanqui. Esta posibilidad debe ser descartada para los próximos años. Los vínculos interimperialistas lo impiden. Y dentro de ellos seguirá definiendo el poderío de las fuerzas armadas. Cuando el imperialismo inglés empezó su decadencia también su poderoso ejército y marina acompañaron la caída. Hoy la situación de Estados Unidos es la contraria: sus fuerzas armadas son más fuertes que las de los imperios rivales, y además las controlan a través de la OTAN.

4.- El dominio yanqui sobre el conjunto del imperialismo no hace desaparecer las diferencias y contradicciones dentro del campo de los explotadores. Por el contrario, la crisis económica y la intensificación de la lucha de clases agudizan esas diferencias y contradicciones. Pero esa agudización, al revés que en otras oportunidades históricas, no puede destrozar en los próximos años la profunda unidad orquestada alrededor del imperialismo yanqui.

5.- Como ya hemos señalado, la crisis económica ha agudizado los enfrentamientos de las multinacionales entre sí y con los explotadores nacionales. Nos interesa ahora señalar la política de conjunto y las diferencias que existen en el seno de las clases dominantes.

Desde la iniciación de la etapa revolucionaria que se abre con el mayo francés hasta ahora, hemos visto tres diferentes etapas del frente imperialista:

La primera fue la del enfrentamiento militar a la vanguardia de la revolución mundial, la guerrilla vietnamita. La cara interna de esta política fue el intento de Nixon de llegar hasta un gobierno bonapartista que se independizara del poder legislativo. Era la política del garrote y de la confrontación abierta. Pero la guerrilla y los trabajadores vietnamitas, y la oposición interna del pueblo norteamericano, frustraron los dos intentos de Nixon. El ejército yanqui es derrotado en Vietnam y Nixon tiene que renunciar, implicado en el escándalo del Watergate.

La segunda etapa de la política imperialista se caracteriza por la conciliación, las negociaciones, las aperturas democráticas en el país y fuera de él. Es el momento de los viajes de Carter y su esposa predicando los “derechos humanos” por medio mundo, impulsando conferencias contra el racismo sudafricano, haciendo campañas contra las dictaduras latinoamericanas, abriendo el diálogo con el MPLA angoleño y estrechando vínculos con los partidos socialdemócratas europeos. Es una política defensiva de un imperialismo que quedó “groggy” por la derrota en Vietnam y retrocede en estampida ante el movimiento de masas mundial y su propio pueblo. Es la que denominamos “contrarrevolución democrática”, de promover aperturas y regímenes de democracia formal, como canal de alivio de la presión revolucionaria de las masas. Lógicamente, una democracia imperial que, en los países atrasados, debía asegurar el dominio imperialista por medios diferentes a las dictaduras genocidas.

Los finales del gobierno de Carter preanuncian la tercera fase de la política imperialista. El imperialismo comienza su contraofensiva y sus preparativos para volver a utilizar el garrote. Los triunfos revolucionarios de Nicaragua e Irán aceleran el paso de una política a la otra. Ya Carter despliega dos iniciativas militares preparatorias del período Reagan: 1) la instalación de misiles en Europa para apuntar a la URSS, y 2) la organización de un ejército de despliegue rápido, que puede llegar a cualquier lugar del mundo donde sea necesario para sofocar un alza revolucionaria. El fracaso de la recuperación de los rehenes de Teherán es el primer frustrado intento de esta política. No se abandonan los métodos de contrarrevolución democrática de la primera etapa de Carter, sino que se combinan las concesiones al movimiento de masas (aperturas democráticas controladas, defensa de derechos humanos) con los métodos armados.

El gobierno Reagan entra a ejecutar la contraofensiva imperialista preparada por Carter. Se instalan los misiles en Europa y se termina de organizar el ejército de despliegue rápido. Se interviene en Grenada y el Líbano. Se atacan los aviones de Libia.

Lo que caracteriza al gobierno de Reagan es haber llevado hasta sus últimas consecuencias y a escala mundial la táctica que se había empleado en Angola, de fabricar y apoyar guerrillas contrarrevolucionarias como las de UNITA, contra las guerrillas progresistas del MPLA o los gobiernos surgidos de las descolonización portuguesa en Mozambique y Angola. Esta táctica contrarrevolucionaria fue aplicada en toda su intensidad en Nicaragua con la organización de la “contra”. La guerrilla afgana ha terminado en manos de la CIA y el imperialismo yanqui. En Namibia y el Líbano utilizó directamente los ejércitos de sus gendarmes sudafricano e israelí.

La utilización del garrote por parte de Reagan en la contraofensiva no le ha hecho abandonar por el momento la vieja política de contrarrevolución  democrática. El síndrome de Vietnam sigue pesando como para que el imperialismo yanqui se atreva, por el momento, a intervenir directamente en guerras nacionales. No es casual que los marines fuesen retirados del Líbano en cuanto tuvieron pérdidas y comenzó a cambiar la situación. Por eso sigue utilizando métodos indirectos: la ayuda militar, los expertos, la guerrilla contrarrevolucionaria.

Existe una relación directa entre los medios militares y la contrarrevolución democrática. Los primeros buscan la segunda. La presión militar busca la pacificación y la contrarrevolución democrática. Tanto en Angola como en Mozambique o el Líbano, Reagan ha tendido a los acuerdos. Los mismo hoy día en el enfrentamiento Honduras-Nicaragua. Reagan utiliza la fuerza para convencer a las direcciones oportunistas de que tienen que pactar el freno, congelamiento y derrota de la revolución. El ascenso revolucionario es demasiado potente como para que Reagan se atreva a jugar todas sus cartas a los métodos violentos después de que les ha ido tan mal con ellos.

No creemos en la idea generalizada, que propagan por el mundo, de que el plan de Reagan sea invadir primero donde existe una situación revolucionaria crítica. Esto será lo último que haga, cuando le fracasen sus intentos de pactar la contrarrevolución con las direcciones del movimiento de masas.

7.- La política de Reagan, no elimina las diferencias que existen en el seno del imperialismo, incluida la misma burguesía imperialista yanqui. Toda revolución en marcha divida a la burguesía en dos alas: la que quiere desviar y congelar la revolución a través de acuerdos y negociaciones, y la que quiere enfrentarla de forma violenta, armada. Reagan hoy sintetiza estas dos posiciones en forma ecléctica y empírica, reflejo de la propia intensificación de la lucha de clases y las derrotas sufridas. Aunque en líneas generales toda la burguesía mundial utiliza tanto el palo como la zanahoria, sectores de la burguesía europea, de los países atrasados o del mismo Partido Demócrata yanqui, tienen grandes diferencias con Reagan en cómo abordar el problema palestino, las relaciones con la URSS, la revolución centroamericana o el problema de la deuda externa de los países atrasados. Pero aún estos sectores burgueses utilizan (o se preparan para hacerlo) los métodos violentos cuando fracasan los mecanismos pacíficos. Así, Francia envía tropas al Chad y al Líbano y refuerza toda su fuerza nuclear. Inglaterra materializó la guerra de las Malvinas. Guerra y paz son dos métodos en busca de un solo objetivo: la contrarrevolución que salve al capitalismo de su crisis.

VII. Dos frentes políticos antagónicos

1.- El hecho político más importante de los últimos años, el que divide aguas a nivel del movimiento de masas y de su vanguardia, es el surgimiento de un frente político a nivel mundial, con el objeto de liquidar la revolución, de defender a los sectores privilegiados, pero que a la vez toma distancias formalmente de la beligerancia armamentista de Reagan.

2.- Es un frente muy parecido al pactado en Yalta y Potsdam para detener el colosal ascenso revolucionario de la posguerra, en el cual, mientras el imperialismo masacraba la revolución griega, Stalin intervenía con todo para que no triunfara la china y yugoslava, para que no se transformaran en Estados obreros los países de Europa oriental ocupados por el Ejército Rojo, y para que no tomaran el poder los partidos comunistas de Europa occidental.

Con la guerra fría este frente contrarrevolucionario, si bien no desaparece, ve deteriorada su unidad. No se da una intervención conjunta sistemática para apagar los focos de la revolución mundial --que, por otra parte, son esporádicos y no generalizados como en la inmediata posguerra-- y hay fuertes roces entre el imperialismo y la burocracia. La “coexistencia pacífica” tiene un signo parecido: hay muchos menos roces, pero cada uno hace fundamentalmente de gendarme de su zona de influencia.

Actualmente, el temor al ascenso revolucionario mundial vuelve a unir estrechamente a todos los explotadores del mundo y a la burocracia en una política común: la de la contrarrevolución democrático burguesa a nivel mundial. El frente contrarrevolucionario interviene en todos los países y sectores del planeta para derrotar a la revolución.

El hecho nuevo, que refleja la crisis del stalinismo, es que, dentro del frente, la burocracia está mucho más débil que en otras épocas, y se debilita más cada día. Ahora, más que acordar primero y actuar después, el imperialismo actúa y obliga a la burocracia a seguirlo.

3.- Este frente está conformado por la mayor parte de los sectores imperialistas, el Partido Demócrata de EE.UU., la Comunidad Económica Europea, los explotadores y las burguesías nacionales, la Iglesia Católica, la Democracia Cristiana, la socialdemocracia, el stalinismo chino y ruso, el castro-stalinismo, el sandinismo, la dirección de la guerrilla salvadoreña, los gobiernos de Libia, Angola, Mozambique, Etiopía, Yemen del Sud y de casi todos los países semicoloniales, los gobiernos o dirigentes políticos ultrarreaccionarios de Latinoamérica, conservadores como Betancur o Herrera Campins. Este sólido frente político es el más formidable que hayamos presenciado en lo que va del siglo. Es una nueva Unión Sagrada de carácter internacional y nacional, como la que denunció Lenin y los internacionalistas en la I Guerra Mundial.

4.- El programa, la política de este frente, sus grandes banderas, son muy precisas y embaucadores: paz social, parar las guerras, salidas negociadas, concertación, derechos humanos, democracia burguesa en todas las regiones y países. Su expresión más conocida, el espejo en el que se miran para todas las zonas conflictivas del mundo es Contadora, el plan de paz y la tregua en Colombia y su extensión a El Salvador.

Sus expresiones y sus logros son aplaudidos por todos los representantes de la contrarrevolución mundial: el pacto entre Mozambique y Africa del Sur; los efímeros acuerdos sobre el Líbano; el acuerdo de paz de Betancur y sectores de la guerrilla en Colombia; los acuerdos de Kadaffi y el gobierno argelino con la reacción marroquí y tunecina para enfrentar y aislar al Frente Polisario. Se refleja indirectamente en Israel en el pacto entre los laboristas de Peres y los conservadores de Shamir. En la declaración conjunta de todos los partidos uruguayos para asegurar las inversiones y el capital imperialista. Se expresa en el gobierno de Siles Suazo en Bolivia, con la intervención del Partido Comunista para imponer a la clase obrera los planes del FMI. Tuvo una de las primeras expresiones en el “modelo español” de tránsito del franquismo a la monarquía, con sus pactos de la Moncloa. Se materializa en Polonia en el acuerdo entre la Iglesia, en imperialismo y el gobierno de Jaruzelski para desarrollar la producción campesina y evitar mayores problemas a la dictadura militar. En diferentes terrenos, en diversas zonas del mundo, y en distintas situaciones políticas, el Frente actúa.

Este frente declara que tiene dos enemigos a enfrentar: la derecha y la ultraizquierda. Las dos son igualmente peligrosas para la paz y la democracia en el mundo. La derecha reaganista y los sectores imperialistas y burgueses quieren imponer gobiernos ultrarreaccionarios o contrarrevolucionarios, son los “señores de la guerra”. Por su parte, la extrema izquierda quiere que siga el proceso revolucionario hasta la expropiación. El Frente defiende la política del justo medio, mantenimiento del statu quo donde hay democracia burguesa. Dejar todo como está, sin cuestionar la explotación; que los trabajadores acepten la miseria más absoluta a cambio de tener libertades democráticas formales. No tener que comer, pero poder votar.

5.- Desde el punto de vista de clase, este frente está conformado por la mayor parte de partidos y organizaciones del imperialismo y los explotadores nacionales (desde el Partido Demócrata yanqui, hasta la democracia cristiana, pasando por la Iglesia y los conservadores colombianos). Pero no son sólo los representantes directos [de] la burguesía y el imperialismo. Un lugar destacado, determinante para su efectividad, lo ocupan las direcciones del movimiento de masas mundial. Es un frente con los partidos y organizaciones obreras y pequeñoburguesas que se reclaman antiimperialistas e incluso socialistas (la II Internacional, la burocracia stalinista y sindical, los movimientos de liberación, el castrismo, el sandinismo).

El grueso de las clases medias, esencialmente las de las metrópolis, pero también en las semicolonias que no han agudizado sus crisis al extremo, son grandes sostenedores del frente mundial por la paz y la democracia. Se oponen tanto a la extrema derecha como a la revolución, buscan la estabilidad frente al caos. Son acérrimos defensores de Contadora, de la unidad nacional en todos los países, de la pacificación de Colombia. Considera el parlamentarismo burgués como su medio natural, están por la conciliación y que la situación siga como está.

6.- La inexorable realidad de la crisis económica y de la ofensiva imperialista y capitalista para sobreexplotar a los trabajadores, sea con el régimen político que fuere, ha creado un frente, antagónico con el anterior, completamente diferente: el de las masas en lucha por su supervivencia. Una lucha que socava y hace añicos el frente por la paz y la democracia.

Inconscientemente, ese frente de las masas en lucha tiene un programa radicalmente opuesto al anterior: el triunfo de las luchas, el acabar con la miseria y por lo tanto el del triunfo de la revolución que expropiará a los capitalistas y al imperialismo. Este frente destruye sistemáticamente lo que construye y arma el otro frente, cuestiona los acuerdos y las treguas que desarman a los pueblos y las democracias que sobreexplotan a los trabajadores.

Desde el punto de vista de clase este frente está formado por los trabajadores de todo el mundo, independiente del sistema social o régimen político bajo el que viven y por sus aliados de otras capas o sectores sociales igualmente atacados por el imperialismo en crisis. No es un frente con un sector de los explotadores para ir contra otro y permitir que siga la explotación bajo formas “democráticas”, sino un frente de los explotados para liquidar la explotación.

Este frente no se expresa todavía orgánicamente como el de los imperialistas y los burócratas. Existe en las luchas, en las guerrillas, en las movilizaciones, en la resistencia pasiva. Justamente su expresión a nivel político es una vanguardia todavía limitada, heterogénea y parcial, en claro retraso respecto a su manifestación cotidiana a través de las luchas.

7.- Lo que decimos, no es declamatorio, sino una realidad. En Colombia o El Salvador se pactan o proponen treguas, pero sectores significativos se niegan a acatarlas. En Bolivia se firman pactos y acuerdos que el proletariado y el campesinado hacen trizas a los pocos días. En Nicaragua, un fuerte partido obrero, el MAP, dice que “Contadora persigue liquidar la revolución por la vía diplomática”. Sendero Luminoso se sale de los marcos democrático burgueses en el que lo quieren encerrar los grandes partidos oportunistas.

En Sudáfrica, el gobierno racista de Botha pacta con Mozambique la paz en la región, y al poco tiempo el proletariado negro inicia una grandiosa lucha contra él, acompañado por las otras minorías raciales. El campesinado y el proletariado agrícola de la India y Brasil rompen los planes de paz del gobierno y sus partidos oportunistas.

[En] el Líbano, las guerrillas drusas y chiítas destruyen todos los planes de pacificación de Israel y le obligan a la huida. En Inglaterra, el proletariado minero amenaza con romper con su lucha todos los pactos históricos entre los conservadores y la burocracia sindical, contra los trabajadores británicos.

Decenas de ejemplos demuestran el choque diario que se produce entre los dos frentes, entre la revolución y la contrarrevolución con rostro humano.

8.- La clave de toda la política internacional pasa por pronunciarse sobre en qué frente estamos, evitando la trampa centrista de que estamos con los explotados pero, ante el peligro de guerra y barbarie de Reagan, estamos por el mal menor. No existe término medio. Es un enfrentamiento total; el desarrollo de un frente significa inexorablemente la derrota de otro. El avance del frente por la paz es la liquidación de la revolución. El avance de la lucha de las masas supone la ruptura de los pactos, paces y acuerdos.

Como continuadores del marxismo revolucionario, como trotskistas consecuentes, nosotros estamos con el frente de los explotados para el triunfo de la revolución socialista, y consideramos tarea primordial enfrentar al frente de la explotación capitalista aunque sea bajo ropaje humano y democrático.

VIII. Las organizaciones de masas, sus direcciones y sus vanguardias

1.- Los sindicatos son los grandes organizadores de las luchas obreras y ocupan el centro de la escena en el lugar de los tradicionales partidos laboristas, socialdemócratas y stalinistas. Si bien los viejos aparatos sindicales han acompañado en su decadencia a los viejos partidos obreros, siguen siendo el punto de referencia de las luchas de los trabajadores y de su organización, a pesar de la desconfianza y repudio que provoca su conducción.

Donde se han dado grandes luchas del proletariado han surgido nuevas organizaciones sindicales de masas o se han vuelto a fortificar las ya existentes. Los mejores ejemplos han sido la COB boliviana y Solidaridad en Polonia; en estos casos, el carácter masivo de estas centrales las transformó en órganos de poder. Otros ejemplos, más modestos pero significativos, son los sindicatos negros en Sudáfrica y el renacimiento de las CC.OO. en España. Algo parecido ocurre con las comisiones, comités de fábrica y coordinadoras de delegados, que nacen y se desarrollan paralelamente al proceso huelguístico.

2.- En el movimiento de masas se ha producido toda una nueva serie de fenómenos, de importancia trascendental para el desarrollo de la revolución.

En muchos países campesinos, como la India y Brasil, se han desarrollado procesos de sindicalización campesina que rápidamente se vuelven en una antesala de la lucha armada en el campo, ya que la burguesía terrateniente no acepta la sindicalización, ni de los campesinos, ni de los proletarios agrícolas.

En las grandes urbes de muchos países semicoloniales han surgido organizaciones barriales en las zonas marginales, controladas por la Iglesia católica y el stalinismo. Uno de los fenómenos más nuevos y controvertidos es el significado de las grandes organizaciones y movilizaciones controladas por la religión o por diferentes iglesias. El primer gran ejemplo fue la revolución iraní y el papel de los chiítas. Pero no fueron una excepción; la experiencia de los sikhs en la India y la fuerza de las corrientes musulmanas en todo oriente, lo demostraron.

Hay sectores marxistas que consideran que este resurgir de organismos ideológicamente medievales expresa la decadencia del movimiento obrero y de masas y de todas sus corrientes políticas. Nosotros creemos, al contrario, que el ascenso revolucionario es tan poderoso que el movimiento de masas utiliza las organizaciones y dirigentes que tiene a mano. El vacío de dirección puede así ser sustituido por sectas, organizaciones oportunistas o corrientes religiosas. Es algo parecido al papel del cura Gapón en Rusia al inicio de la revolución de 1905.

3.- Los viejos partidos tradicionales del movimiento obrero están completamente en crisis aunque sobrevivan por tradición y peso de inercia.

La socialdemocracia se ha vuelto más que nunca un aparato electoral, basado en el aparato de Estado burgués y en los medios de comunicación. El gran objetivo de todas las direcciones socialdemócratas es entrar en los gobiernos burgueses como ministros o funcionarios. Las direcciones de esos partidos se han transformado en estadistas burgueses que se desvelan por hacer planes para que su burguesía gane más que nunca. Su referencia hacia la clase obrera es esencialmente electoral. Aunque mantengan organizaciones, éstas son para consolidar su lugar en el Estado burgués. Las diferencias programáticas entre un gobierno socialdemócrata y uno burgués conservador prácticamente no existen. Felipe aplica un plan mucho más duro del que nunca pudo aplicar la UCD. Mitterrand asume todo el programa de la Thatcher. Craxi ataca a la escala móvil de salarios como no lo hizo la Democracia Cristiana.

El papel de la Internacional Socialista, es el de una internacional imperialista. Los intereses que defiende y la política que aplica no tienen nada que ver siquiera con el reformismo. Son los padrinos de Contadora.

En América Latina y Africa, sus relaciones y partidos no son socialdemócratas, sino burgueses liberales como la AD venezolana, el radicalismo argentino, el partido radical chileno, o los partidos tradicionales uruguayos.

4.- La crisis del stalinismo es mucho más aguda que la de la socialdemocracia, ya que su relación con el imperialismo no es tan directa, y su lugar en el Estado burgués no es aceptado de igual forma. La crisis del stalinismo es consecuencia del ascenso revolucionario mundial y de la crisis del stalinismo moscovita. Son las masas las que dan la espalda a una burocracia que dilapidó el inmenso capital de la revolución de Octubre. Los partidos dependientes del Kremlin apoyan el frente con la Iglesia, el Partido Demócrata de EE.UU., las burguesías nacionales. En su versión eurocomunista --ya en crisis como proyecto diferente al de la socialdemocracia-- los partidos comunistas son igualmente subsidiarios de la [política] de alianza con el imperialismo y con sus burguesías nacionales. EL objetivo de unos y otros, eurocomunistas y moscovitas, es el mismo: ser aceptados por la burguesía  como estadistas. Así entraron al gobierno en Francia, Panamá y Bolivia, para aplicar los planes de miseria y explotación del FMI.

El aparato maoísta ha quedado destruido como corriente internacional. Su política de apoyo al imperialismo yanqui, incluso a las expresiones más repugnantes a nivel nacional, como Pinochet y UNITA en Angola, han roto cualquier posible atractivo sobre la vanguardia, como el que tuvo en los años 60. Si se desarrollan como grupos nacionales con influencia, su autonomía respecto a Pekín es casi total. Gracias a ello pueden llegar a agrupar a sectores progresivos del movimiento de masas, aunque su línea errática no se revierta. Sin embargo, estas son excepciones, como sectores del sindicalismo independiente de Colombia el MAP nicaragüense. La mayor parte del maoísmo ha caído en el oportunismo más abyecto.

5.- Sectores de vanguardia y del movimiento de masas que repudian a la socialdemocracia y al stalinismo, confían sin embargo en el castrismo, el sandinismo y la dirección salvadoreña como verdaderas direcciones revolucionarias. Sostienen esta confianza basándose en varios hechos ciertos: dirigieron revoluciones triunfantes o guerrillas y son atacados continuamente por el imperialismo yanqui. Nosotros nos oponemos como método a definir una corriente política por la lucha que dirige o por quién la ataca. La definimos por su política y hacia dónde conduce ésta.

El castrismo y sus socios menores del sandinismo y el FMLN forman parte del frente mundial por la paz social, la tregua, la democracia formal, el pago de la deuda externa y el cumplimiento de todos los planes de austeridad. Esta política mundial la aplican de forma práctica en su zona de influencia: Centroamérica y el Caribe. Apoyan a Contadora, a la tregua y al gobierno junto a los genocidas en El Salvador, al congelamiento de la revolución nicaragüense.

La política de Castro es consecuente en todos los países del mundo. No es la extensión de la revolución mundial, principio básico de la conducta de un internacionalista consecuente. Al contrario, Fidel apoya a gobiernos imperialistas y burgueses reaccionarios de todo el mundo, excepto algunos de los gobiernos yanquis como el de Reagan. Defiende todos los actos de la burocracia del Kremlin y se considera indisolublemente unido a ella. Ha apoyado la invasión rusa a Checoslovaquia y Afganistán. Reivindica el golpe militar de Jaruzelski. Llegó a apoyar a Videla, por mandato de la URSS y de acuerdo con el PC argentino.

Es gran defensor del Rey Juan Carlos, a quien considera su “amigo”. Apoyó al conservador Betancur contra la guerrilla cuando ésta secuestró al hermano del presidente colombiano. Es partidario entusiasta de la socialdemocracia y apoyó gobiernos como el de Schmidt en Alemania y hoy Mitterrand en Francia. En América Latina defiende a los nuevos gobernantes burgueses democráticos como Alfonsín o Siles Suazo. Y hoy Fidel ensalza la memoria de John Kennedy y elogia los “progresos del sistema capitalista e imperialista”.

El sandinismo y la dirección de la guerrilla salvadoreña son aventajados discípulos de la dirección cubana. Ortega y Ungo a la vez resaltan el papel de los gobiernos reaccionarios de Panamá, México, Colombia y Venezuela que forman Contadora. El FDR propone que sea Belisario Betancur el mediador en la negociación con Duarte. [Los] sandinistas no llaman a proseguir la revolución en El Salvador, sino a firmar la paz imperialista. Ninguno tiene una política de levantar a las masas de Guatemala, Honduras y Costa Rica para quebrar la retaguardia de la contrarrevolución.

La máxima expresión del papel traidor del castrismo, sandinismo y la dirección del FMLN en su misma revolución es el apoyo total a Contadora, es decir a la política contrarrevolucionaria del frente mundial por la paz de las burguesías imperialistas y la burocracia.

6.- Los castristas vergonzantes dicen que lo importante de Castro, el sandinismo y la dirección del FMLN no es lo que dicen, sino lo que hacen. Y que todos ellos hicieron o hacen revoluciones, y eso los define como revolucionarios. Esta diferencia entre el hacer y decir en política es una trampa parra ocultar las traiciones. El hablar es la forma más importante del quehacer político. Si un dirigente obrero que está conduciendo una huelga habla para decir que hay que romper la huelga y que el patrón es comprensivo, está realizando una traición a la lucha de los trabajadores, aunque él fuese quien organizó la huelga, pues llama a la confianza en la clase enemiga. Castro, el sandinismo y el FMLN están haciendo lo mismo.

7.- No estamos en contra de los pactos y los acuerdos. Si para que una lucha progresista triunfe hay que pactar con el diablo, el deber del revolucionario es pactar. Nosotros apoyamos los pactos del sandinismo con la burguesía nicaragüense para la lucha contra Somoza. Si sectores burgueses o de la Iglesia salvadoreña apoyasen el triunfo de la guerrilla, no dudaríamos en apoyar los acuerdos. Toda dirección del movimiento obrero y de masas tiene el derecho a firmar los acuerdos que considere necesarios. Cuando, además, se está a la cabeza de un Estado, estos acuerdos surgen como inevitables. Lenin hizo firmar Brest Litovsk, haciéndole grandes concesiones al imperialismo. Defendemos el derecho de la dirección sandinista a firmar Contadora; del stalinismo colombiano a firmar con Betancur; de la dirección del FMLN a iniciar negociaciones con Duarte. Castro, como dirección del Estado obrero cubano, tiene todo el derecho a no enviar ni un arma ni un hombre a combatir a Granada, si no puede hacerlo.

El crimen de los sandinistas, de la dirección del FMLN y del castrismo es que llaman a las masas a confiar en los firmantes de los acuerdos y presentan a éstos como un gran triunfo. Betancur es alabado, ponderado, casi endiosado por el FSLN, Castro y el FMLN, como lo fue antes Carlos Andrés Pérez. Lo mismo respecto al resto de los gobiernos de Contadora: el podrido régimen del PRI en México, el gobierno proyanqui de Panamá, el reaccionario Herrera Campins.

Cuando no llega, como en Angola y Mozambique, a avalar pactos con el régimen racista sudafricano, sin llamar a la mayoría negra a levantarse contra Botha.

No se trata de firmar o no tal o cual pacto, sino si se deposita confianza en los gobiernos imperialistas y burgueses. El sandinismo puede firmar Contadora, pero tendría que decir: estoy obligado a firmar porque el imperialismo yanqui nos amenaza con la invasión, y estoy débil; pero llamo una vez más al triunfo de El Salvador, de Honduras, de Guatemala; a no confiar ni por un momento en los gobiernos que me han obligado a firmar este pacto. Sin embargo hacen todo lo contrario, pintan el acuerdo de Contadora como un triunfo y llaman a tener confianza en los gobiernos que lo proyectaron. Lo mismo respecto al FMLN. Tiene derecho a firmar una tregua. Pero es traición llamar a formar un gobierno de unidad nacional, defender al ejército títere y negociar en definitiva la victoria que han conseguido con las armas.

8.- Hay un proceso mundial de surgimiento de nuevas direcciones y de una nueva vanguardia política.

El ascenso revolucionario es tan fuerte que origina y seguirá originando también rupturas y reacomodos de viejas organizaciones, aun de las mismas burocracias sindicales, por más enfeudadas que estén al Estado y la burguesía. Señalemos como ejemplo el sindicato de los mineros ingleses y las CC.OO. en España.

Sin embargo el hecho más significativo de los últimos años es el surgimiento de organizaciones y direcciones político-sindicales nuevas, como el PT de Lula y Solidaridad en Polonia.

Se cometería un grave error si, como hacen los partidarios del castrismo, confundiésemos una lucha o una organización con la dirección. Fenómenos progresivos y revolucionarios pueden estar acaudillados por hombres e instituciones definitivamente reaccionarios. La máxima expresión de esto es la Iglesia. Tanto en Solidaridad como en el PT la Iglesia católica tiene un papel dirigente; se ha infiltrado en el movimiento obrero para cumplir mejor su labor contrarrevolucionaria, para la cual los viejos sindicatos católicos no sirven. Siglos de experiencia contrarrevolucionaria le sirven a la Iglesia para intentar evitar el surgimiento de partidos revolucionarios de masas, que la crisis del stalinismo posibilita. No denunciar sistemáticamente esta dirección es tanto o más grave que no intervenir en esos movimientos y organizaciones altamente progresivos.

Estas direcciones, así como otros frentes que surgen (Frente Amplio uruguayo, UDP boliviana, Izquierda Unida peruana, MDP chileno), están sin duda en el frente contrarrevolucionario por la paz social y la tregua. Eso no quiere decir que no originen movilizaciones unitarias y organizaciones nuevas que superen a las viejas organizaciones.

9.- En los últimos tiempos hemos visto el surgimiento, a escala de vanguardia y en muy pocos países, de nuevas y viejas organizaciones que se resisten a abandonar la lucha por el triunfo de la revolución. Sectores de la guerrilla salvadoreña, peruana, colombiana, con todos sus posibles errores, están en esa línea. Lo mismo sucede con el surgimiento espontáneo de miles y miles de activistas sindicales, como en Italia. El llamamiento de todas las direcciones tradicionales a pagar la deuda, a la aplicación de planes de miseria, desnudan rápidamente su papel. Debido a ello es cada día más fácil que los mejores luchadores saquen conclusiones. De la unidad con estos sectores y con sus organizaciones depende el futuro de la revolución mundial.

IX. La construcción de una internacional revolucionaria de masas

1.- Enfrentamos la tarea de construir una internacional revolucionaria de masas en condiciones objetivas económicas y sociales revolucionarias a nivel mundial, es decir más que maduras. A ellas se suma una condición subjetiva altamente contradictoria. A favor de la construcción de la Internacional juegan la crisis de los aparatos contrarrevolucionarios políticos y sindicales del movimiento de masas, con sus dos manifestaciones altamente progresivas: el surgimiento de nuevas organizaciones de masas o el curso progresivo de algunas viejas organizaciones; y el surgimiento de corrientes autónomas de vanguardia partidarias de una lucha intransigente y enemigas de la conciliación de clases. En contra pesa el hecho de que, por peso de inercia, los viejos aparato s contrarrevolucionarios siguen controlan do a l movimiento de masas.

2.- La situación del movimiento trotskista, que en ningún país tiene peso de masas, también es contradictoria. Nuestra corriente, que es la más fuerte en América Latina y posiblemente la más dinámica en Norteamérica —aunque en una sola región—, y de conjunto es la más dinámica y en ascenso, es muy débil en Europa e inexistente en el resto del mundo. Las otras corrientes, todas ellas en crisis, o bien han capitulado a algún aparato contrarrevolucionario (el SWP al castrismo, el lambertismo a la socialdemocracia), o bien, sin ser agentes de ninguna burocracia, mantienen un curso revisionista de capitulación política al castrismo, el sandinismo y la dirección oficial del FMLN (el SU de Mandel).

3.- Nuestra gran debilidad nos impide llenar el vacío de dirección y reafirma nuestra vieja tesis de que la Internacional revolucionaria de masas no se construirá por una vía lineal de crecimiento de nuestra corriente. Ella surgirá de la fusión de nuestra corriente con tendencias y organizaciones que rompan por la izquierda con los aparatos contrarrevolucionarios. El sector absolutamente privilegiado para esta tarea son las corrientes autónomas de vanguardia que está n en contra de la conciliación de clases. Nuestra estrategia frente a esas corrientes es la del frente único revolucionario. (Este frente único revolucionario no es el que propugnaba Mandel, donde entraban los luchadores en general, incluso aquellos que seguían una política contrarrevolucionaria, de colaboración de clases, como la de Otelo Saraiva de Carvalho en Portugal).

4.- El frente único revolucionario consiste en lograr a-cuerdos político-organizativos sobre la base de puntos programáticos comunes, que nos permitan intervenir en forma conjunta en los procesos de la lucha de clases y en la pelea por la dirección del movimiento de masas. El frente único revolucionario que impulsamos es un paso transicional hacia un partido revolucionario de masas.

5 . - Esta estrategia de construcción de la Internacional revolucionaria de masas no es ni puede ser propagandística. No somos ni seremos consejeros de estas corrientes autónomas de la vanguardia. Nuestra relación política con ellas se establecerá y consolidará en una fraternal acción común en la lucha de clases y en la disputa por la dirección del movimiento de masas contra los aparatos contrarrevolucionarios. Esto significa que nuestras secciones actuarán en las organizaciones de masas, sean ellas progresivas o reaccionarias.

Sin abandonar este principio fundamental, debemos orientar nuestra actividad hacia las nuevas organizaciones de masas que surgen o las viejas que adoptan un cur so progresivo: la  CUT  brasileña. Solidaridad  polaca, CC.OO. españolas, etcétera. Esto es estratégico. Nuestra permanencia en las viejas organizaciones de masas reaccionarias, en cambio, es táctica, a la espera de que, o bien adopten un curso progresivo, o bien sean superadas por una nueva organización.

6.- También son nuevas organizaciones de masas progresivas los ejércitos guerrilleros. Pero no son organizaciones obreras sino pequeñoburguesas. Este carácter de clase, su estructura militar y, sobre todo sus direcciones implantan en su seno un régimen totalitario, opuesto a la democracia obrera que, en mayor o menor grado, se impone en CC.OO., Solidaridad, la CUT y el sindicalismo independiente de Colombia.

Esta realidad nos impide participar como corriente política dentro de los ejércitos guerrilleros. Frente a ellos, nuestra actitud es de apoyo a la lucha de masas que lideran a la par que levantamos una política para que se conviertan en aliados del proletariado revolucionario y de apoyo político a las corrientes autónomas de vanguardia que se generan en su seno.

No por eso descartamos la hipótesis, hasta ahora teórica, de que la crisis de los aparatos y la presión del movimiento de masas imponga en esos movimientos la democracia interna. En tal caso habría que redefinir nuestra relación con ellos.

7.- El hecho de que las corrientes autónomas de vanguardia que rompen con los aparatos contrarrevolucionarios sean hasta ahora fenómenos nacionales y que se dan en unos pocos países indica que aún no existe ninguna corriente mundial o internacional que pueda confluir con nosotros en la construcción de la Internacional. La construcción de la Internacional de masas pasa, pues, en la actualidad, por la Construcción de partidos nacionales obreros y revolucionarios de masa s . Esos partidos posiblemente no serán trotskistas, ni los trotskistas seremos mayoría en su seno, salvo circunstancias excepcionales. Serán partidos trotskizantes, es decir que tienden hacia el trotskismo pero aún no han llegado a él.

8.- Frente a esta gran tarea, nuestra política hacia el resto del movimiento trotskista pasa a un segundo plano. Eso no significa que le neguemos toda importancia, ya que hay centenares sino miles de cuadros educados en el trotskismo que podrían ser un aporte valioso para la construcción de la Internacional.

La única corriente del movimiento trotskista que puede tener una evolución progresiva es el Mandelismo, ya que no está ligada a ningún aparato burocrático internacional ni nacional. Pero es una corriente que, por el carácter estudiantil e intelectual de su dirección, sufre la enfermedad del impresionismo. Esto la ha llevado a capitular sistemáticamente a las direcciones contrarrevolucionarias que dirigieron revoluciones o grandes luchas (Tito, Mao, Castro, Ho Chi Minh, los sandinistas, la dirección oficial del FMLN). Por eso es revisionista ya que, reclamándose del trotskismo, cede a las presiones de sectores que son enemigos mortales de nuestro movimiento.

Debemos seguir cuidadosamente su evolución, para ver si, bajo el impacto del ascenso obrero, sobre todo el europeo, adopta un curso progresivo.

9.- Nuestro programa para la construcción de la Internacional de masas es un programa mínimo revolucionario para oponer al programa contrarrevolucionario de la santa alianza del imperialismo, la burguesía y la burocracia de “paz entre los explotadores y los explotados”. Todo su eje es la lucha de clases, la lucha implacable y hasta el triunfo final de los explotados de todo el mundo sobre los explotadores y burócratas privilegiados de todo el mundo, en primer lugar su amo y señor, el imperialismo yanqui. Es un programa para el triunfo de la revolución, a escala nacional, internacional y mundial. Es mínimo porque no es todo el programa trotskista, sino unos pocos puntos que sintetizan los objetivos —muchas veces inconscientes— de las masas revolucionarias en la actual etapa de la revolución mundial. Y por eso mismo, es el programa para forjar el frente único revolucionario con las corrientes autónomas de vanguardia que empiezan a ser conscientes de esos objetivos y se proponen liderar a las masas hasta conquistarlos.

10.- Este es nuestro programa mínimo revolucionario:

1) Luchamos por e l internacionalismo proletario. Hoy día eso significa apoyar todas las luchas obreras, campesinas y populares contra el imperialismo, la burguesía y la burocracia, cualquiera sea el régimen político que enfrenten, tanto en los estados obreros como en los países capitalistas y cualquiera sea la dirección que circunstancialmente tengan. Apoyamos a Solidaridad contra Jaruzelski; al FMLN contra Napoleón Duarte y su ejército; a Sendero Luminoso contra Belaunde Terry; a la COB contra Siles; a la guerrilla y el sindicalismo independiente colombiano contra Betancur; a ETA y los obreros españoles contra Felipe y el Rey; a los obreros argentinos contra Alfonsín y los burócratas sindicales; a los guerrilleros negros contra Sudáfrica y contra los pactos firmados con ella por los gobiernos stalinistas-burgueses de Angola y Mozambique; al IRA y los mineros ingleses contra la Thatcher; a los palestinos y las milicias libanesas contra Israel; a Nicaragua independiente contra el imperialismo y su guerrilla contrarrevolucionaria y a los obreros y campesinos nicaragüenses contra los terratenientes y la patronal industrial imperialista y “nacional”; etcétera.

Este apoyo se concentra en campañas mundiales por el triunfo de la revolución en los centros fundamentales de la lucha de clases mundial. Concretamente, nuestra campaña central en todo el mundo es por el apoyo a la guerrilla y al movimiento obrero salvadoreños para que derroten a la dictadura genocida, aniquilando a su ejército títere.

2.- Luchamos por una política de clase, independiente de los partidos y gobiernos burgueses. Llamamos a no confiar en la burguesía, ni apoyarla. Nos oponemos y denunciamos todo tipo de frente político con ella. Acusamos de agentes de la burguesía y el imperialismo a quienes llaman a las masas a confiar en gobiernos burgueses, como ocurre en Colombia donde hasta sedicentes trotskistas llaman a confiar en Betancur y forman parte de la Comisión de Paz gubernamental que pacta y supervisa el desarme de las guerrillas. Decimos claramente a las masas que el enemigo mortal que tienen enfrente son l os regímenes y gobiernos burgueses, ya que ellos son quienes ejercen el poder y desde allí defienden al sistema imperialista-capitalista mundial, del cual son representantes en cada país.

3 .- Nos oponemos y denunciamos la diplomacia secreta de l os gobiernos imperialistas y burgueses. Llamamos a las masas a no confiar jamás e n esa diplomacia secreta; a no aceptar los pactos que ellos firman o promueven; a exigir a sus direcciones traidoras que hagan público todo lo que se discute con el enemigo de clase y que no firmen nada en secreto y sin previa consulta democrática a los trabajadores y al pueblo.

4.- La s fuerzas armadas y la policía son herramientas de l os capitalistas. Son enemigos mortales de los trabajadores y las masas explotadas. Jamás hay que confiar en ellas, elogiarlas o plantear la posibilidad de su reforma. El objetivo de los proletarios y explotados del mundo es destruirlas, ya que son la columna vertebral del estado capitalista explotador.

5.- Luchamos por la independencia de los sindicatos en relación al estado. No solo del estado burgués sirio, en la mejor tradición leninista, respecto también del estado obrero. La clase obrera tiene derecho a organizarse como quiera para defender sus condiciones de vida y de trabajo. Este principio sólo podría revisarse —y eso hipotéticamente— si la clase obrera tomara el poder en un país de alto desarrollo económico, que pudiera garantizar un altísimo nivel de vida a la población al día siguiente de la revolución.

6.- Luchamos por la democracia obrera y por la democracia en general en todos los países. Queremos destruir e l sistema d e partido único y control policial sobre la población que rige en todos los estados obreros existentes. Que los trabajadores y las masas en general puedan organizarse en cuantos partidos quieran y con el programa que quieran. Los más amplios derechos democráticos para los trabajadores son un principio intocable, cualesquiera sean las circunstancias. La democracia para todo el pueblo, incluida la burguesía y la pequeña burguesía, tal cual la garantizó el régimen de Lenin y Trotsky en Rusia, sólo puede ser limitada o anulada en condiciones extremadamente críticas, de guerra civil o antiimperialista, es decir en tanto se levanten en armas contra el gobierno obrero o colaboren en una agresión contrarrevolucionaria del imperialismo.

La lucha por la democracia obrera se expresa, en los países capitalistas en la lucha por la democracia sindical, contra las burocracias millonarias y gangsteriles r por las asambleas y los representantes democráticamente elegidos por la base como máxima dirección de los sindicatos, por la libre afiliación a los sindicatos, por el derecho de los trabajadores a organizarse en cuantos sindicatos y centrales obreras lo deseen —aunque nosotros propondremos los sindicatos únicos por rama industrial y la central obrera única a nivel nacional—, por la representación proporcional de todas las tendencias en las direcciones sindicales, etc.

7 .- Todos los puntos anteriores se sintetizan en la máxima marxista: La liberación de los trabajadores debe obra de los propios trabajadores”. La lucha de la LIT es para que los trabajadores y las masas explotadas luchen, se organicen, tomen el poder y gobiernen como ellas mismas democráticamente decidan. Estamos contra toda política y organización que ponga por encima de las masas al partido único, a los “comandantes” guerrilleros, al estado “socialista”, etcétera. Confiamos ciegamente en nuestra clase. En que si ella misma se moviliza y organiza será la gran artífice de la revolución socialista mundial, pondrá fin a la explotación del hombre por el hombre, a las guerras, al hambre, a las represiones sangrientas, a la incultura y embrutecimiento que provoca la explotación, a la superstición religiosa, a la falta de libertad científica y artística... No creemos en partidos únicos infalibles, en comandantes, ni en estados que, regimentando a las masas y aniquilando toda lucha y organización democrática, conduzcan a la humanidad hacia el socialismo. No llamamos a las masas a que jueguen un rol pasivo, esperando las órdenes de los partidos, comandantes y estados. Alentamos la autodeterminación de las masas para hacer la revolución. O se hace así o será derrotada, aunque los comandantes, estados y partidos lideren algunas luchas y obtengan algunos triunfos parciales.

11.- En tanto la construcción de la Internacional revolucionaria de masas pasa hoy por la construcción de partidos nacionales obreros revolucionarios de masas, a través del frente único revolucionario con las corrientes autónomas de vanguardia, este programa internacional debe traducirse en un programa específico en cada país. Podemos hacer el frente único revolucionario en un país con corrientes de vanguardia que no coincidan en alguno de estos puntos, pero siempre y cuando sí coincidamos en la concreción de este programa para la revolución en ese país. En Colombia, no puede haber frente único revolucionario que no sea sobre la base de la lucha y denuncia al gobierno de Betancur, a su “Comisión de Paz” y a todos los que la integran. En América Central no puede haberlo si no hay acuerdo en denunciar y luchar contra Contadora, el “gobierno de amplia participación” que propone la dirección oficial del FMLN para El Salvador, etcétera, y contra todos los que defienden estas políticas contrarrevolucionarias.



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