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La historia de Centroamérica está repleta de dictaduras militares y gobiernos totalitarios, con algunas excepciones como el caso de Costa Rica a partir de la revolución de 1948. En nuestra región, las masas trabajadores siempre han luchado por sus intereses inmediatos y por conquistar las ansiadas libertades democráticas. Estas luchas condujeron finalmente al inicio de la revolución en Centroamérica, a partir del derrocamiento de la dictadura somocista en 1979.
Pero, en poco tiempo, a pesar del heroísmo de las masas trabajadoras, debido a la conducción errónea de las direcciones guerrilleras (FSLN, FMLN y URNG), que mantuvieron separados y balcanizados los procesos revolucionarios en cada país el imperialismo norteamericano logró a partir de la firma de los acuerdos de Esquipulas II, en el año 1987, meter a las masas trabajadoras centroamericanas en la vorágine de la democracia burguesa.
Debido a las luchas obreras y populares, el imperialismo debió ceder de manera retaceada algunas libertades democráticas, pero no han cedido nada en lo que se refiere a las conquistas materiales de los trabajadores, como empleo, salario digno, etc. Mas bien hemos retrocedido, por que nos han arrebatado conquistas importantes en todos los países del área centroamericana
La era de regímenes democráticos burgueses iniciada a finales de los años 80 del siglo pasado, ya reflejó los primeros síntomas de crisis. Después de 15 años de dura experiencia, las masas trabajadoras han comenzado a comprender que de nada sirve votar cada cuatro años, si siempre se mantienen las mismas políticas neoliberales que se traducen en hambre, desempleo y miseria generalizada. De nada sirve votar cuando las principales decisiones la toman los banqueros, millonarios y diputados corruptos, que venden sus votos al mayor postor.
El resultado de esta amarga experiencia con la democracia burguesa ha sido un creciente abstencionismo en las recientes elecciones de Honduras y Costa Rica. En el caso de Honduras, el abstencionismo alcanzó la cifra del 33.73 %. En el caso de Costa Rica el abstencionismo alcanzó la cifra del 32 %, la cifra mas alta en la historia política reciente.
El mismo fenómeno abstencionista se ha dado en otros países del área. La ultima elección en El Salvador, en el año 1997, reflejó una abstención del 50%. De cada tres habitantes aptos para votar, solo uno ejerce el sufragio.
Tenemos entonces una primera lección : el abstencionismo imperante es un rechazo pasivo a la democracia burguesa, que resulta incapaz de solucionar los problemas mas sentidos de las masas trabajadoras.
Este abstencionismo tiene una excepción en el caso de Nicaragua. En las ultimas tres elecciones presidenciales, en las que el FSLN ha sido derrotado consecutivamente por otros partidos burgueses, el nivel de abstención se ha mantenido en un 10%, lo que representa un nivel muy bajo en relación a Centroamérica y el conjunto de América Latina.
Lo anterior se debe al rechazo de las amplias masas al FSLN, por haber conducido la revolución al desastre económico y Nicaragua entera a la miseria y la barbarie. Este rechazo específico a la dirección sandinista se manifiesta todavía por la vía electoral. En ese sentido, el imperialismo esta cosechando todavía los frutos de su política anterior. Pero un síntoma de abstencionismo se manifestó en las elecciones municipales del año 2000, que posibilitó que el FSLN, una gran minoría, se convirtiese en mayoría de manera coyuntural.
Las masas trabajadoras nicaragüenses deberán convencerse que los partidos burgueses, adversarios de la burguesía sandinista, tampoco solucionan los problemas, y que es necesario enfrentarlos a todos, para poder cambiar los destinos de esa atribulado país.
Una segunda lección que se desprende es que, tanto en Honduras como en Costa Rica, está en crisis el sistema político bipartidista y que los mecanismos constitucionales de segundas rondas electorales están diseñados para obligar al pueblo a votar por "los mas grandes". Nicaragua continúa siendo la excepción, por que la nueva Ley Electoral, aprobada después del pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, hizo desaparecer a mas de 40 partidos políticos. El pacto entre el PLC y el FSLN reforzó coyunturalmente el bipartidismo.
Una tercera lección que se desprende, es que las burguesías costarricense y hondureña, están creando nuevas alternativas políticas para continuar engañando al movimiento de masas. Los llamados partidos "emergentes" han obtenido mas diputados, cabalgando sobre el descontento popular.
Una cuarta lección que se desprende es que los marxistas revolucionarios centroamericanos debemos redoblar nuestro trabajo para clarificar a las masas trabajadoras y sus elementos de vanguardia, el significado de la crisis de los sistemas bipartidistas y del creciente abstencionismo, con el objetivo de crear las condiciones que nos permitan estructurar un sólido partido revolucionario a nivel centroamericano.
Lo que hoy es simple rechazo pasivo y una grieta del sistema bipartidista, mañana puede convertirse en una nueva oleada revolucionaria contra el sistema capitalista e imperialista.
Elecciones en Coste Rica: crisis del bipartidismo
Por Alberto Ramírez
El domingo 3 de febrero del año 2002 se realizaron las elecciones para elegir al Presidente de la República, dos Vicepresidentes, 57 diputados y 1008 regidores. Ninguno de los tres partidos políticos más importantes pudo obtener el 40% votos necesarios para alcanzar la presidencia de la República. Al momento de escribir este artículo se ha escrutado el 98,71% de las juntas receptoras de votos y esos candidatos han alcanzado los siguientes porcentajes de votación: Abel Pacheco del PUSC, el 38,5%; Rolando Araya del PLN, el 30,9% y Ottón Solís del PAC, el 26,2%. Esto significa que debe realizarse una segunda elección entre las nóminas del PUSC y del PLN para elegir al Presidente de la República.
Por primera vez en la historia de Costa Rica se tiene que realizar una segunda ronda electoral para elegir al Presidente de la República, debido a que ninguno de los candidatos alcanzó el 40% de los votos. Este es un mecanismo del sistema electoral burgués que tiene como objetivo que el presidente electo tenga la mayor cantidad de votos para alcanzar legitimidad y credibilidad frente a la población. Es importante destacar que con el alto porcentaje de abstencionismo (31,14%) y la escasa votación de los candidatos burgueses, Pacheco que fue el que más se acercó al 40% de los votos válidos, apenas logró el 26,60% de los votos de los electores empadronados. Un Presidente electo con ese reducido porcentaje de votos sería un Ejecutivo no legitimado por mas del 73% de la población, lo cual podría acarrear serios problemas de gobernabilidad en el país. De aquí entonces la necesidad de la segunda ronda electoral como mecanismo burgués de legitimación.
El PUSC y el PLN vienen enfrentando desde el año 1998 un desgaste progresivo de su caudal electoral tanto en las votaciones para presidente como de la Asamblea Legislativa, lo cual tiende a profundizar la crisis de estos partidos en cada elecciónVeamos el siguiente cuadro que ilustra bien lo que apuntamos anteriormente:
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Partidos |
Votos 94 |
% |
Votos 98 |
% |
Votos 02 |
% |
|
PUSC |
711,328 |
37,8 |
652,160 |
31,8 |
589,988 |
25,8 |
|
PLN |
739,339 |
39,2 |
618,834 |
30,8 |
473,934 |
20,7 |
|
Otros |
39,430 |
2,0 |
117,704 |
5,7 |
465,637 |
20,4 |
Como se puede observar del cuadro anterior, el PUSC en relación a las elecciones para Presidente del año 1994 al 2002 perdió el 12%; el PLN perdió el 18,5, es decir, de conjunto perdieron el 30,5%. Estos partidos pierden ese inmenso porcentaje de votos, mientras aumentó en un 21 % los nuevos votantes en las dos últimas elecciones, o sea, que la pérdida es más grave. La pérdida de votos de estos dos partidos burgueses es parecida en las elecciones a diputados. El PLN y el PUSC de conjunto obtuvieron en el año 1994 el 66,5% de los votos válidos, en el año 1998 bajaron al 51,3% y el 2002 disminuyeron al 37,5%, es decir, perdieron el 29% de la votación que se tradujo en una baja significativa de diputados en el Parlamento. La pérdida de apoyo y credibilidad de estas organizaciones ha sido lenta pero sistemática en cada elección lo que puede ser indicativo de que en las futuras elecciones puedan ser echadas del poder por fuerzas emergentes parecidas al PAC u otro tipo de organización que surja.
Ottón Solís y su Partido Acción Ciudadana (PAC), aunque no pudo tomar el poder, fue una maniobra exitosa de la burguesía costarricense, pues, logró en once meses de funcionamiento y durante su campaña electoral -presentándose como el adalid de la "autoridad moral", "la verdad" y "la ética"- obtener una votación del 26.2% de lo votos válidos que representa en números absolutos unos 400 mil votantes. La mayoría de los votos obtenidos por este partido proceden del PLN y en menor medida del PUSC y de aquellos sectores de "izquierda" que en el año 98 votaron por Fuerza Democrática (FD).
El PUSC y el PLN sufrieron una fuerte golpe electoral en estas elecciones y perdieron una buena cuota de poder en la Asamblea Legislativa: el PUSC pasó de tener 27 diputados a 19, perdiendo 8 legisladores; el PLN pasó de tener 23 diputados a 17, perdiendo 6 legisladores. El PAC logró sacar 14 diputados, arrancándole varios de éstos al PUSC, al PLN y a la extinta FD.
A pesar de que el PUSC y el PLN sufrieron un fuerte paliza electoral, al final del proceso, lograron quedar de primero y segundo lugar respectivamente para participar en la segunda vuelta electoral, lo cual les dio un respiro, principalmente al PLN que es el partido más debilitado en el proceso electoral.
Con ese caudal votos logrado por el PAC en la primera ronda electoral lo ubica como una tercera fuerza política con mucho peso y posibilidad en el futuro de acceder al poder mediante las elecciones, si logra jugar un papel activo y crítico al gobierno que surja de las próximas elecciones del mes de Abril.
El índice de abstencionismo ha venido en crecimiento en las últimas tres elecciones. En 1994 se ubicó en el 18,8%, mientras que en el año 1998 llegó al 30,3% y en el año 2002, lejos de disminuir como se pronosticaba, ya que participaban 13 partidos políticos, aumento hasta el 31,14%. En realidad este fenómeno se ubica en el primer lugar de la votación electoral nacional. Veamos el siguiente cuadro:
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Total de electores: |
2,279,851 |
100% |
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Abstencionismo: |
700,787 |
31,14% |
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PUSC: |
582,441 |
25,55% |
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PLN: |
467,988 |
20,53% |
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PAC: |
396,255 |
17,38% |
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Votos nulos/Blancos |
38,637 |
1,69% |
El abstencionismo superó a Pacheco por un 6%, a Araya por un 10,6% y al PAC con un 13,76%. Este fenómeno tiene preocupado al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), a los políticos burgueses y capitalistas. Es importantes destacar que algunas Provincias pobres obtuvieron niveles muy superiores de abstención que el nacional: Puntarenas alcanzó el 38,55% y Limón el 41,17%. Este fenómeno tiene, probablemente, varias causas que intentamos hacer una primera aproximación de explicación en este artículo, aunque no sea la definitiva. En primer lugar, nos parece que, los sectores empobrecidos y hambreados de los lugares más pobres, hastiados por los engaños de cada cuatro años de los políticos burgueses y por la miseria a que han sido sometidos por los gobiernos de esos partidos han optado por romper con el sistema electoral y no votan. En segundo lugar, es muy probable que, un buen sector de jóvenes que son nuevos electores (233,871, o sea, el 11,45% del padrón nacional), no voten por los partidos burgueses y se haya sumado a la camada de gente que rechaza el sistema electoral burgués. Este segmento de abstencionismo tiende a consolidarse y aumentar en cada elección. Hay que seguir auscultando sobre esas causas para tratar de ubicar esos sectores y poder intervenir sobre ellos, ya que alguna franja de ellos puede ser permeable a la política revolucionaria.
Otro fenómeno de este proceso electoral fue el crecimiento importante y vertiginoso del ultrareaccionario Movimiento Libertario (ML), el cual plantea la privatización del ICE, el INS, FANAL, la Salud, la Educación, constituyéndose en un proyecto neoliberal a ultranza. Pasó de tener un diputado a seis en la nueva Asamblea Legislativa que se instala en el mes de Mayo. Fue el único partido que logró obtener el mayor número de votos para diputados en relación a los que obtuvo para Presidente. Es el movimiento que más se benefició con el quiebre de votos. Hay que poner atención a este hecho, ya que, en la medida que la situación económica se deteriore, sectores pequeñoburgueses, golpeados por la crisis, que votaron por el PAC pueden girar hacia este movimiento derechista.
La pequeñoburguesía es un sector social muy volátil. En las elecciones de febrero votó masivamente por un partido de centro, el PAC, y en menor medida por el ML, pero en el futuro podría virar con facilidad, si la situación se agrava, hacia posiciones mas reaccionarias.
La alta abstención electoral de las recientes elecciones celebradas en el mes de Febrero demuestra que nuestra política de llamar a no votar por ninguno de los candidatos de los partidos burgueses tradicionales, cada vez en más decadencia, y por los partidos patronales emergentes como el PAC y el ML que esperan turno saquear el Estado, fue correcta. Más de setecientos mil personas dijeron: ¡NO HAY POR QUIEN VOTAR! En las recién pasadas elecciones. La abstención y todos los votos blancos y nulos que conforman el 33% de los electores empadronados, constituyen una prueba contundente del rechazo de un gran sector de la población a la farsa electoral burgués que, cada cuatro engaña a las masas, haciéndoles creer que nosotros elegimos al Presidente y diputados cuando en realidad son los ricos los que deciden.
El Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) llama a todos los trabajadores, campesinos, estudiantes y otros sectores populares a profundizar la crisis de los partidos burgueses (PUSC y PLN), no asistiendo a votar ni por Pacheco ni por Araya, el próximo 7 de Abril. Estos candidatos fueron rechazados en las elecciones de febrero. El sistema burgués lo que quiere es que salgamos a votar por estos políticos decadentes y corruptos, para legitimar todas las medidas antiobreras y hambreadoras que nos impondrán cuando lleguen al poder. Hacemos un llamado a todos los sectores antes mencionado a organizar la lucha contra el próximo gobierno, ya que será un gobierno sin mucho respaldo ni legitimidad.
Los partidos burgueses tradicionales del PUSC y el PLN y sus dirigentes, se encuentran actualmente realizando una serie de reacomodos y maniobras de todo tipo, para tratar de ganar las elecciones del mes de Abril. La maniobra más espectacular la hizo Abel Pacheco al separar de la campaña electoral a su candidato a la segunda vicepresidencia, Luis Fishman, un estratega maquiavélico que impulsó, construyó y financió la candidatura de Pacheco. Las versiones sobre las causas de la salida de ese candidato son diversas. Pero, más allá de las intrigas palaciegas de la separación de Fishman de la campaña del PUSC, la verdad es que el viejo Pacheco utilizó muy bien a aquel en la lucha contra Calderón, derrotando a éste y una vez que tiene la posibilidad real de llegar al poder, le da el golpe a Fishman porque se convierte en una figura incomoda en la lucha por la silla presidencial. En otras palabras Abel Pacheco ha logrado sacar de su camino en la lucha por el poder a dos grandes políticos burgueses en el PUSC, lo que demuestra que si este sujeto llega al poder, su gobierno podría tener cierto corte bonapartista que ataque duramente al movimiento de masas.
por Victoriano Sánchez
El 5 de Noviembre del 2001 se realizaron las elecciones generales en Nicaragua, y el resultado fue la tercera derrota electoral consecutiva del FSLN. El Presidente Enrique Bolaños encabeza un nuevo gobierno oligárquico. La correlación de fuerzas ha cambiado drásticamente, en detrimento del FSLN.
En el año 1990 se produjo la primera gran derrota electoral del FSLN, cuando la señora Violeta Chamorro, candidata de la Unión Nacional Opositora, UNO, conquistó la Presidencia de la República. Ese abrupto cambio de gobierno puso fin a la revolución nicaragüense iniciada en 1979, y represento el inicio de la derrota de la revolución centroamericana.
Sin embargo, la derrota electoral del FSLN no significó un aplastamiento físico de este partido y de su base social. Si bien es cierto que el FSLN en ese momento perdió el poder ejecutivo, conservó la mayoría de diputados de la Asamblea Nacional, en control férreo sobre el poder electoral y judicial, y sobre todo el control del Ejercito, la Policía Nacional y los vitales órganos de seguridad. En ese momento, los sindicatos y organizaciones de masas controladas por el FSLN conservaban relativamente intactas sus fuerzas, e iniciaron una seria de luchas que fueron utilizadas posteriormente por los comandantes sandinistas para negociar el sacrificio obrero y popular por cuotas de poder con el gobierno de la Sra. Chamorro
En resumen, a pesar de haber perdido el gobierno, en el periodo 1990-1996 el FSLN logró definir un statuo quo que le permitió, en términos generales, no solo conservar importante cuotas de poder político, sino, por sobre todas las cosas, conservar el reparto de las propiedades confiscadas al somocismo, ahora en manos de la burguesía sandinista emergente. No obstante, al finalizar el gobierno de la Sra. Chamorro, ya había surgido el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) como una vigorosa fuerza política, liderada por Arnoldo Alemán, entonces alcalde de Managua, que nucleaba todo el sentimiento antisandinista que fue "traicionado" por la Sra. Chamorro en la medida en que cogobernó con el FSLN y mantuvo el statu quo . El agresivo discurso "antisandinista" utilizado por Arnoldo Alemán fue realmente el factor decisivo que agrupo a las masas descontentas y que, en ultima instancia, lo colocó en la Presidencia de la República.
El PLC y la figura de Arnoldo Alemán emergieron de las profundidades de la sociedad nicaragüense, enormemente empobrecida por la agresión imperialista, la guerra civil en el periodo 1982-1990 y por la desastrosa gestión económica del FSLN. Estas masas empobrecidas votaron por un líder populista de derecha, que el llegar al gobierno cambio radicalmente la correlación de fuerzas. El statu quo del periodo 1990-1996 se había alterado. Alemán comenzó su gestión afianzando primero el control del PLC sobre el aparato del Estado, y posteriormente tratando de debilitar las posiciones y cuotas de poder del FSLN, lo que logró en un corto periodo.
A pesar de ello, Alemán como un hábil político burgués pronto comprendió que no podía destruir al FSLN y enriquecerse al mismo tiempo. Arnoldo Alemán y sus principales allegados son gente que viene de la clase media, algunos de ellos, incluso, de los estratos sociales mas bajos. Al no representar directamente a una burguesía, debía crearla desde el aparato del Estado. Para crear y consolidar un grupo económico "liberal" bajo su férrea conducción política, debía apoderarse de los caudales públicos. Y no podía enriquecerse y luchar al mismo tiempo contra el FSLN. Debía, pues, hacer lo mismo que hizo el FSLN desde el gobierno, debía aliarse con la burguesía sandinista para repartirse los pocos recursos que quedaban en manos del Estado.
El famoso "pacto político", que permitió las reformas constitucionales del 2001, tuvo su contrapartida económica. El FSLN dejó de ser un verdadero partido de oposición, y en cierta medida cogobernó con el PLC. Producto de las reformas constitucionales el 60% de los puestos del poder electoral y del poder judicial quedo en manos del PLC y el 40% quedo en manos del FSLN. El partido sandinista se convirtió en un partido institucional. Los caudillos de las clases medias y bajas empobrecidas, Daniel Ortega con un discurso populista de "izquierda", y Arnoldo Alemán con un discurso populista de "derecha" se habían unido para compartir el poder y afianzar a sus respectivas burguesías.
El FSLN, que se había debilitado en el largo periodo 1990-2000 que estuvo fuera del gobierno, es decir, que no se alimentaba del presupuesto nacional, vio en el "pacto político" la posibilidad no solo de recomponer sus cuotas de poder político, sino de ampliarlas, incluso de llegar nuevamente al gobierno, tomando en consideración el desprestigio del gobierno de Alemán, denunciado en los medios de comunicación por corrupto.
Al ganar el FSLN la alcaldía de Managua en el año 2000, crecieron las posibilidades de que los sandinistas regresaran al gobierno. Ante el peligro, Alemán buscó apoyo en el grupo Pellas, y esta fracción hegemónica de la oligarquía acordó apoyar al PLC con una sola condición: el candidato presidencial no sería escogido entre los incondicionales de Alemán, sino que sería Enrique Bolaños Gayer, ex presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y hombre de confianza de la burguesía no sandinista.
Nicaragua se hundió en la miseria y la barbarie en la medida en que el FSLN no utilizo la revolución de 1979 para promover la reunificación de Centroamérica y construir el socialismo. Al no avanzar, la revolución retrocedió inexorablemente, arrastrando al país a una decadencia nunca antes vista.
El cambio de gobierno en 1990 posibilitó la reconstrucción de la economía capitalista. Lentamente, la economía capitalista dio muestras de reactivación. A pesar de que Nicaragua, mantiene una alta tasa de crecimiento poblacional del 3.3% anual, el Banco Central ha informado que en 1992 el PIB creció positivamente un 0.4% (por primera en vez en 15 años), en 1994 creció un 3,3%, en 1995 un 4,3%, en 1996 un 4,8%, en 1997 un 5,1%, en 1998 un 4,1% y en 1999 un 7,4%.
Si bien es cierto que una tímida reactivación económica se produjo en el ultimo periodo del gobierno de la Sra. Chamorro, esta tendencia ascendente en el crecimiento del PIB continuo de manera ascendente bajo el gobierno de Arnoldo Alemán. Y cuando las masas vienen de soportar largos periodos de crisis, captan la menor brisa dentro de la economía. La suerte estaba echada. El reagrupamiento de la oligarquía y el liberalismo en las alturas, la leve mejoría de la economía y las aspiraciones de las masas, en el sentido de salir de la prolongada crisis económica y social que dura mas de 25 años, son los factores objetivos y subjetivos que se combinaría para permitir el triunfo del candidato del PLC, a pesar de que el 80% de los encuestados tenia la clara visión de que el gobierno de Arnoldo Alemán era muy corrupto.
Vale la pena detenerse un poco en este aspecto subjetivo. La mayoría de las masas vivieron una experiencia negativa, traumática, bajo el gobierno sandinista, por los efectos de la crisis económica, la guerra civil y el bloqueo imperialista. Este trauma colectivo no ha sido superado todavía y, al contrario, se transmite a la nueva generación de votantes. La mayoría de la población prefiere votar por los candidatos del PLC, un partido tildado de corrupto, antes de que el FSLN regrese al gobierno. Así de sencillo.
Incluso, en Managua, donde el FSLN gano la alcaldía en el año 2000, debido a la alta tasa de abstención de casi el 40%, el PLC ganó por amplia mayoría en las elecciones recién pasadas.
La votación del FSLN tiene una tendencia decreciente si tomamos en consideración el crecimiento del padrón electoral. Nicaragua tiene actualmente cinco millones y medio de habitantes, de los cuales aproximadamente la mitad es mayo de 16 años, es decir, esta apta para votar
En 1984 el FSLN obtuvo el 47% de los votos del padrón electoral, en 1990 el 33%, en 1996 subió ligeramente a un 35% y en las elecciones municipales del año 2000 bajo a un 28% del total de ciudadanos inscritos, aptos para votar. No hay datos actualizados del padrón electoral de la ultima votación, pero si fue publicado un dato contundente: votó el 92% del padrón electoral, o sea que la abstención que prevaleció en las elecciones municipales, prácticamente se disolvió. Esta masiva asistencia a las urnas, fue lo que permitió el triunfo arrollador de Enrique Bolaños, quince puntos por encima del candidato Daniel Ortega
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Año |
Votantes inscritos |
Votos Válidos |
Votos FSLN |
Votos PLC |
Votos contra el FSLN |
|
1984 |
1,551,597 |
1.170.142 |
735,967 |
--- |
362,966 (*) |
|
1990 |
1,752,088 |
1,510,838 |
579.886 |
--- |
777,552 (**) |
|
1996 |
1,865.833 |
1,773,401 |
669,443 |
904,908 |
|
|
2000 |
2.192,970 |
1,531,196 |
618,821 |
636.865 |
|
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2001 |
No Hay datos |
2.162.213 |
915.417 |
1,216.863 |
|
Enrique Bolaños ganó la presidencia, y el PLC obtuvo la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional, al obtener 51 diputados, mientras que el FSLN obtuvo 38 diputados, y el partido Conservador a duras penas un diputado. Por efecto de la ultima reforma constitucional, Alemán pasó automáticamente a ocupar un escaño, y desde ahí con esa amplia mayoría de diputados liberales que controla, se hizo elegir Presidente de la Asamblea Nacional.
Enrique Bolaños aparece, pues como un presidente débil que debe luchar contra Arnoldo Alemán, que controla el aparato partidario del PLC y la casi totalidad de los diputados liberales que el mismo escogió personalmente con el famoso dedazo.
En esta pugna por el poder, el FSLN oscila entre el PLC y el poder ejecutivo. El Presidente Bolaños ya hizo una alianza con el alcalde de Managua, con el objetivo de "trabajar por el futuro de Nicaragua".
La pugna entre el presidente Bolaños y el expresidente Alemán no es gratuita. Aunque pertenecen al mismo partido de gobierno, el PLC, en realidad Bolaños representa los intereses de la gran oligarquía de Nicaragua, que fue desplazada del poder en el año 1936, cuando el General Somoza García dio un golpe de Estado y derrocó al Presidente Sacasa. En cambio, Alemán representa al liberalismo que viene desde abajo, pero que en el poder no desperdició la oportunidad para enriquecerse y ocupar el lugar de la oligarquía en la economía y en la política. Por eso tiende a coincidir con la burguesía sandinista, por que ambas son burguesías emergentes que emergieron en la etapa de ascenso y caída de la revolución, respectivamente, y que se enriquecieron no el proceso natural de la competencia y la producción capitalistas, sino sobre el cadáver de otros sectores de la burguesía.
No es una casualidad, pues, la destitución de todos los funcionarios arnoldistas, y la creciente tensión entre Alemán y Bolaños, mientras el FSLN espera la oportunidad para negociar sus votos en el parlamento.
En este nuevo conflicto interburgués, los trabajadores no deben apoyar a ningunos de los sectores en pugna, sino forjar las herramientas para construir su propio partido. Se habla de una nueva reforma a la Ley Electoral. Debemos luchar por recuperar las libertades y derechos políticos que nos han sido arrancados. Ese es el camino correcto de la lucha por la defensa de nuestros propios intereses.
por Marcos Luna
En la Argentina, los años 30s son conocidos como la "década infame", pues durante la dictadura de Uriburu, el país retrocedió a un nivel de entrega al imperialismo nunca antes visto, profundizando su nivel de semicolonia.
Para entender los actuales acontecimientos argentinos, debemos buscar su explicación en el gobierno del expresidente Carlos Menen, quien para poder aplicar uno de los más radicales y profundos planes de ajuste sobre la clase obrera y su conquistas, tuvo que derrotar el ascenso en las luchas obreras y populares que se estaban produciendo en Argentina en la década pasada. Durante 1988 fue derrotado el "maestrazo" (la gran huelga docente de 1988), durante 1989 fue derrotada la gran huelga contra la privatización de los teléfonos, posteriormente fue derrotada la gran movilización de los estatales y la huelga ferroviaria, en 1990 y 1991, respectivamente.
Estos triunfos de la burguesía abrieron las puertas a los frenéticos planes privatizadores de Menem, con sus despidos masivos de trabajadores y una ofensiva brutal contra el salario y las condiciones de trabajo. Los intentos de resistir al plan económico de Menem que posteriormente realizó la clase obrera, por ejemplo en la metalúrgica Somisa, fueron aplastados fácilmente.
Esto hacia parte de una ofensiva global del capitalismo sobre las conquistas históricas de la clase obrera, empezando por la perdida de los estados obreros burocráticos ( la URSS, el Este de Europa) y como contrapartida de aquello, la organización sindical y las conquistas que mediante luchas habían obtenido los trabajadores como el salario social, las convenciones colectivas, etc. Pero el caso de Argentina tenía una particularidad: este país junto a Inglaterra, tenían las clases obreras sindicalmente más poderosas del mundo (en el caso de Argentina, arriba del 90% de sindicalización). No fue sólo una política económica; también tuvo el objetivo político de aniquilar la fuerza sindical de los obreros del sector estatal y, por esa vía, asestar una derrota aplastante a la clase obrera de conjunto.
Los años noventa fueron una "Década Infame" por una serie de hechos importantes: Las privatizaciones de las empresas públicas y del sistema jubilatorio (muchas de ellas estableciendo la jurisdicción de los tribunales yanquis para eventuales conflictos entre el Estado y las empresas privatizadas, así como la indexación de las tarifas de los servicios públicos en dólares). Las leyes que permiten la libre entrada y salida de mercancías y capitales del país, que implica la transferencia a su libre arbitrio de las ganancias de las transnacionales a las casas matrices y el libre flujo y reflujo del capital financiero imperialista y nacional (lo que significa la desaparición de todo tipo de control estatal del comercio exterior) y la Convertibilidad, que de hecho arrancó de las manos de la burguesía y del Estado nacionales el manejo de uno de los atributos de la "soberanía" de cualquier país capitalista: la moneda.
Las reformas impulsadas por Menem, surtieron efecto y pudieron dinamizar las exportaciones y traer la inversión extranjera, utilizando como gancho las superganancias que les proporcionaba tanto la Convertibilidad, como la superexplotación de la clase obrera. El régimen tuvo una importante base de apoyo: el capital financiero y las transnacionales que se apoderaron de las empresas privatizadas, los empresarios comerciales, industriales y agrarios más fuertes, que aprovecharon los créditos para tecnificarse y la contrarreforma laboral para aumentar brutalmente la superexplotación de sus trabajadores y también un sector importante de la clase media, que dejaron de sufrir el "impuesto inflacionario" (que fue terrible durante la hiperinflación en el gobierno de Alfonsín) y pudieron acceder al crédito para comprar electrodomésticos y otros bienes, inclusive casas propia.
La economía Argentina se volvió, mucho más susceptible a la inestabilidad de la convulsiva economía capitalista mundial, a partir de la aplicación de la convertibilidad, con el desarrollo de las crisis financieras como el efecto Tequila, la crisis del sudeste asiático y el default ruso, el régimen menemista entró en crisis. Mientras el capital afluía al país y era posible para todos los sectores obtener crédito ( sobre todo en el periodo 1991-1994) podía mantenerse la base social de sectores burgueses y de clase media, aunque las transnacionales se quedaban con una porción importante de las ganancias de la burguesía industrial y agraria.
Pero los años de "plata dulce" se acabaron, la ganancia producida en el país empezó a reducirse y empezaron a generarse contradicciones económicas entre el capital financiero, comercial y de servicios ( que contaba con tarifas indexadas en dólares y crédito abierto en dólares de sus propias casas matrices, mucho más baja que las de Argentina) y la Unión Industrial Argentina, representante de los sectores industriales y agrarios, para los que se volvía insoportable, el encarecimiento del crédito.
Desde 1998 y hasta nuestros días, Argentina, entró en un período de recesión económica de magnitudes nunca antes vistas, esta es la recesión más prolongada de la historia argentina. Desde entonces, el PBI acumula un retroceso de 4,9% y el producto per capita cayó el 12%.
Durante el segundo semestre del 2001 todos los indicadores económicos cayeron bruscamente, se preveía una caída del PBI de 3,5% para el año, la inminente cesación de pagos y una creciente fuga de capitales. Los datos de noviembre, previos a la caída del gobierno De la Rúa eran ya devastadores, con caídas del 11,6% en la industria; 20,9% en la construcción, 9% en las ventas de supermercados. La proyección era que para diciembre la caída en la industria habría sido de 18% y la desocupación alcanzaría el 23%.
El Estado se hundió para sostener la paridad cambiaria y las exigencias crecientes del servicio de la deuda (la deuda externa pública es de 132.000 millones de dólares). Este es un ejemplo de cómo las políticas privatizadoras, colocan la soga al cuello al propio estado burgués, pues al querer sostener la Convertibilidad no se podía emitir "moneda sin respaldo" e implicaba la "congelación" de fuertes reservas en divisas como garantía y estas reservas eran sostenidas sobre los hombros de los trabajadores, a través de impuestos indirectos al consumo, como el IVA, ya que las privatizaciones le quitaron al Estado las tradicionales fuentes de recursos como las empresas públicas (YPF) o los fondos jubilatorios, etc.
En el verano del 2001, se hizo inocultable la proximidad del default. Esta produjo un retiro masivo de dinero de la Banca ( unos 26 mil millones de dólares, suma equivalente a un 9% del PBI). A fines de noviembre, era evidente que estos no podían responder por los depósitos de unos 65 mil millones, el 70% en dólares, la mitad de los cuales correspondía a una gran masa de pequeños ahorristas con menos de U$ 50.000 en sus cuentas cada uno, La masiva fuga de capitales estaba llevando a la quiebra a varios bancos, y amenazando con un "crack" financiero.
"Argentina se ha convertido en un campo de batalla de la rivalidad interimperialista agudizada por la recesión simultánea en los tres polos del mundo capitalista. La pugna entre los intereses norteamericanos y europeos (fundamentalmente españoles) ha dado un salto, convirtiéndose en una rivalidad abierta. Los monopolios españoles ocuparon posiciones privilegiadas aprovechando las privatizaciones de los 90 (BBV y Santander en la banca, Repsol-YPF en petróleo, Telefónica en comunicaciones, etc.), y hoy se hallan seriamente comprometidas, como muestran la desesperación del gobierno de Aznar y la caída en la Bolsa de Madrid. Los intereses europeos se ven ante el embate de los grandes grupos yanquis, dispuestos a aprovechar la crisis para reafirmar su control sobre el país, en los marcos de la estrategia norteamericana de reordenar su bloque regional bajo control más estrecho (como implica el ALCA)" (Estrategia Internacional, N°18)
En medio de todas estas pugnas interburguesas e interimperialistas y la devastación económica, a la que tanto Menem como De la Rúa habían sometido al país, y pese a la profunda derrota que había sufrido el proletariado argentino durante el menemismo, reaparecieron importantes sectores populares que entraron a luchar, con novedosos métodos de lucha: los piqueteros y sus cortes de ruta . " El primero fue el de Cutral-Có, al que años después siguieron los de Tartagal y General Mosconi, en Salta. Todos se caracterizaron por el hecho de que los piquetes se apoyaban en una pueblada espontánea, no controlada por ningún aparato, que movilizaba a todo el pueblo de localidades relativamente pequeñas amenazadas con convertirse en ciudades fantasmas. Otra característica era que su vanguardia eran obreros petroleros despedidos por la privatización de YPF e hijos de esos obreros. El corte de rutas apoyado en una pueblada y con enfrentamientos muy duros con las fuerzas de represión (que no era habitual en la Argentina como sí lo es en Bolivia) se ha incorporado definitivamente a los métodos de la lucha de clases en la Argentina.
Así también la lucha de Aerolíneas Argentinas, fue un buen síntoma para el movimiento de masas, no solo expresó en el terreno de la lucha de clases la ruptura de la pequeña burguesía con el gobierno de De la Rúa, sino que fue una lucha prolongada que incorporó métodos de lucha como la toma de aeropuertos y el corte de accesos a las pistas de aterrizaje, además de choques contra la policía y, a pesar de los contratiempos que provocó, recibió el apoyo de la población y junto a eso planteó el problema político de las privatizaciones. Esta lucha concluyó con un triunfo económico relativo, al impedir los despidos y obtener un compromiso de los nuevos propietarios de que no los habría durante los siguientes dos años.
Finalmente, el pico de la resistencia fue la masiva huelga general del 13 de diciembre del 2001, convocada en protesta por el paquete de austeridad más reciente que el gobierno de De la Rúa intentaba introducir, para cubrir el pago de la asfixiante deuda exterior y evitar una mora sobre la deuda pública.
El 19 de diciembre iniciaron los saqueos populares a los supermercados, alentados en gran parte por los "punteros" peronistas (caudillos barriales que juntan votos y gente), estos se le salen de control a los punteros, extendiéndose espontáneamente a las ciudades más importantes del país y a casi todo el Gran Buenos Aires, adquiriendo una magnitud y extensión que superó ampliamente a los que se dieron bajo Alfonsín, alrededor de 600 saqueos a hipermercados, supermercados y comercios en una semana (contra los 800 que se produjeron al fin del gobierno de Alfonsín en 52 días). Esto abrió una situación sin salida reformista para el gobierno y planteaba una clara alternativa o los saqueadores lograban confluir con otras clases en lucha, o el estado burgués lograba aislarlos y eventualmente aplastarlos.
El 19 en la noche, la población de la Capital y el Gran Buenos Aires reacciona masivamente contra el discurso de De la Rúa, en el que anuncia el estado de sitio. Se genera una movilización a Plaza de Mayo y al Congreso para desafiar el estado de sitio y exigir la renuncia del gobierno. Esta movilización fue espontánea y reunió a diferentes sectores de clase, desde la pequeña burguesía y los sectores asalariados que veían sus ahorros y salarios confiscados en los bancos hasta los sectores ligados a la "economía informal". Se concentran 50.000 personas en la Plaza de Mayo, y muchos miles más frente al Congreso Nacional, además, frente a la casa del Ministro de Economía Cavallo y frente a la Quinta Presidencial de Olivos. La crisis ya es insalvable, renuncia Caballo, pero esto no logra parar la movilización, el gobierno reprime y desaloja la Plaza de Mayo. La movilización se reinicia al día siguiente, el jueves 20, siendo nuevamente reprimida.
Hay enfrentamientos callejeros, durante más de 7 horas entre la juventud pobre, un importante componente de la insurrección argentina, que se enfrenta durante más de 7 horas a las fuerzas policiales, peleando el espacio de la Plaza y el control del centro económico-financiero del país. Finalmente las Centrales Sindicales, que habían estado desaparecidas de este proceso llamaron a un paro por tiempo indefinido a partir de la medianoche del jueves.
El gobierno de De la Rúa realiza su último acto, a las cinco de la tarde emite un discurso llamando a un gobierno de unidad nacional, el peronismo rechaza el llamado al cogobierno, la burguesía lo da por muerto, se abre una crisis de poder, dos horas después renuncia De la Rúa.
La Argentina tenía en el momento que se proclama presidente provisional a Rodríguez Saa, todas las características de una situación revolucionaria: "crisis total, económica y política de la burguesía y su estado (...)La burguesía no podía gobernar. Esta es la primera condición, porque si no hay crisis económica, política y de todo tipo en la burguesía, no hay situación revolucionaria aunque la clase obrera sea muy combativa." ( Revoluciones del Siglo XX, Nahuel Moreno) y por otro lado "La izquierdización de la pequeña burguesía o clase media. Es un factor tanto o más importante que el anterior y está ligado a él. Si no hay crisis económica y política, la clase media vive bien y goza del orden necesario para vivir bien: apoya al régimen burgués, y si el régimen burgués tiene apoyo de masas es casi Imposible que sea derrotado por la revolución obrera. La revolución sólo triunfa si el proletariado es apoyado por un sector masivo de la pequeña burguesía, es decir, si la mayoría de la población quiere hacer la revolución." (Ídem.)
El gobierno de Rodríguez Saa es un títere, montado sobre el triunfo de las masas. Esto se pone en evidencia en el hecho de que su discurso (al igual que el de todos los partidos burgueses y los medios de comunicación) es un elogio permanente a los "cacerolazos", y de condena sólo a los "violentos". También en que las primeras medidas que anuncia y los primeros pasos que da tienen dos ejes claros: concesiones al movimiento de masas como, planes trabajar "para un millón de desocupados", distribución de alimentos, anuncio de la suspensión del pago de la deuda externa, levantamiento del estado de sitio, además intenta pactar con las direcciones del movimiento de masas, para tratar de contenerlo.
Pero, las medidas de Cavallo para salvar a los bancos se mantienen, al igual que el "corralito" y también se mantiene la disposición de las masas a movilizarse. La burguesía no logra ningún plan político-económico que la unifique; por el contrario, se profundiza la pelea entre los distintos sectores burgueses. El imperialismo, sobre todo el español (a través de Felipe González) presiona muy duramente para no ceder nada de sus ganancias.
"Cuando Rodríguez Saa hace un intento de recortar esas superganancias (vía la emisión masiva de una tercera moneda de cambio flotante, es decir, de segura devaluación rápida) y, simultáneamente, trata de ignorar el pacto con el resto del peronismo y quedarse en la presidencia hasta el 2003, el imperialismo y gruesos sectores de la burguesía, más el radicalismo, más el Frepaso, más toda un ala del peronismo piden su cabeza. Estalla el segundo cacerolazo, que es socialmente más débil, ya que predominan sobre todo los sectores de clase media que quieren sacar su plata de los bancos, mientras que la propuesta de Rodríguez Saa había despertado ciertas expectativas en los sectores más plebeyos y entre el proletariado. En la Capital, esto se expresa en que el primer cacerolazo se dio con igual intensidad en todos los barrios, mientras que este segundo sólo prende en los barrios de clase media y alta. También en éste hay sectores de jóvenes que pasan a acciones violentas contra la policía, atacan la Casa Rosada y llegan incluso a entrar al Congreso ."
Se habré una nueva crisis de poder, y asume el líder del peronismo, de la provincia de Buenos Aires: Duhalde. Este instaura un gobierno de unidad nacional, con representantes del partido radical, el peronista y de la UIA. Así se decide terminar con la convertibilidad y devaluar, ahora 1 dólar valdría 1,40 pesos. Acabando con la convertibilidad menemista, de más de una década , además otra de las labores estratégicas de Duhalde es intentar ordenar el país anunciando una serie de reformas paliativas.
La crisis argentina, a llegado a ser muy profunda, el peso de la devaluación nuevamente recaerá sobre los hombros del pueblo trabajador, la devaluación del peso no significa más que la devaluación del poder adquisitivo de los asalariados y jubilados. El movimiento de masas argentino ha adquirido una gran experiencia, la primera y la más importante: que no existe nada de inamovible en un Presidente, que las masas movilizadas son capaces de tumbar tanto a los radicales como a los peronistas. Además la irrupción masiva, en la lucha de clases, de amplias capas de la juventud pobre, los pequeños propietarios, los desocupados, etc.
No obstante en esta insurrección popular, que se generó en Argentina, la clase obrera participo diluida en la masas del pueblo en general, no irrumpió con sus propias organizaciones, ni como caudillo de los sectores medios y pobres, más bien el rol concientemente contrarrevolucionario de la burocracia sindical tanto el "combativo" Moyano, como el "pro patronal" de Daer de la Central General de Trabajadores (CGT), como Delía en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) impidieron que se expresara el potencial revolucionaria de la clase obrera Argentina.
Así también la Corriente Clasista y Combativa (Maoístas de Derecha), tiene una gran responsabilidad pues han sido los encargados de burocratizar a los luchadores piqueteros, hasta el punto que ellos (los piqueteros) que habían logrado convertirse en un punto de referencia para los trabajadores desocupados, jugaron un rol mínimo en las jornadas del 19 y 20 de diciembre.
Sin embargo, estas jornadas revolucionarias se dan en el marco de una crisis económico-social y una decadencia de las fuerzas productivas, infinitamente más aguda que en los 70, después del Cordobazo (semi-insurrección popular en la provincia de Córdoba) o que durante el período de ascenso popular en los años 82-90 y además con una clase media enormemente pauperizada, que aporta "leña seca" potencialmente revolucionaria, para las próximas luchas que vendrán contra el gobierno de Duhalde.
Con el ascenso de Duhalde, se cierra la crisis revolucionaria, que tumbó a De la Rúa y Rodríguez Saa, crisis en la que si un partido revolucionario hubiera acaudillado a las masas, estas habrían podido tomar el poder. No obstante la situación revolucionaria, no se ha cerrado, la crisis económica y política de la burguesía, se mantiene y se exacerba, en este marco el reagrupamiento principista de los trotskistas, que intentan realizar nuestros partidos hermanos del Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo, es una iniciativa que saludamos desde las páginas del Trabajador Centroamericano.
por Armando de la Serna
En Costa Rica el curso lectivo 2002 será un nuevo atropello a los derechos del Magisterio, estudiantes y padres de familia. Al igual que el ano pasado, el golpe proviene de la imposición de un curso lectivo de 200 días, por parte del Ministro de Educación Guillermo Vargas, que le ha valido el apoyo incondicional del Gobierno y de la prensa, y una clara desarticulación de la burocracia magisterial.
En tales condiciones, nada ha podido hacer el Magisterio, para reivindicar su salud ocupacional, el bienestar estudiantil y la adecuada organización del curso lectivo. La experiencia de años anteriores, demostró que estos cursos lectivos "largos" son un rotundo fracaso. Primero, por que apresuran el inicio de las lecciones, sin considerar el faltante de aulas, pupitres, educadores y de alumnos matriculados. Segundo, por que representan un enorme peso económico para las familias pobres, que se encuentran al margen de cualquier ayuda estatal.
Pero además, por que los estudiantes y educadores limitados por la escasez de recursos didácticos, y la inflexibilidad del currículo y calendario imperantes (que desconocen la realización de asesoramientos, asambleas sindicales y actividades "extra aula" como las deportivas), terminan enfrascados en una larga rutina cansina de "pizarra y tiza, lápiz y cuaderno".
Por eso, la imposición ministerial es un fracaso absoluto, ya que la desmotivación en las aulas, la deserción escolar y las incapacidades por enfermedad de los docentes, provocan que al final ni siquiera se cumplan los 200 días lectivos, con la consecuente desvirtuación de fines educativos y perdida de cuantiosos recursos estatales.
Si el Magisterio no ha podido hacer nada ante esta crisis, ha sido por responsabilidad de las burocracias magisteriales de ANDE, APSE y SEC. Estas a pesar de sus enormes posibilidades para la movilización (si se consideran sus recursos materiales y el ambiente de oposición hacia los 200 días reinante), no cuentan con una política efectiva de lucha contra el Ministerio de Educación (MEP). Incluso, sus ultimas negociaciones traidoras, han propiciado la desmovilización del sector y el fortalecimiento de la patronal.
En enero pasado las burocracias magisteriales unidas en el denominado "Magisterio en Acción", levantaron una débil lucha contra el MEP. Empezaron publicando encuestas que reflejaban el desacuerdo de los padres y estudiantes con los 200 días, sin mayor repercusiones. Además convocaron a las bases a una marcha en San José, en medio de las vacaciones escolares, que por supuesto no contó con el apoyo magisterial, y que evidencio la inexistencia de planteamientos concretos hacia la problemática en cuestión, tan siquiera a nivel de consignas.
Como si fuera poco, recurrieron a la vía legalista como ultimo recurso, elevando ante la Sala Constitucional diversos Recursos de Amparo, que obviamente fueron rechazados. Así las cosas, se iniciaron las clases el pasado 5 de febrero con todo y circo periodístico incluido, y en medio de la confusión provocada por la falta de personal debidamente nombrado, de infraestructura, horarios entre otros desmanes presentados en diversas escuelas y colegios a lo largo y ancho del país. Por ejemplo, en centros educativos capitalinos como el Liceo del Sur, se iniciaron labores con un faltante de 21 profesores, y hasta una escuela en Desamparados empezó el trabajo a la espera de edificio donde realizarlo.
El fracaso del "Magisterio en Acción" llego a tal punto, que su convocatoria a los padres para no enviar a sus hijos a los centros hasta el 11 de febrero fue desoída. Al final de cuentas, tanto educadores como estudiantes y padres, sufrimos el desorden del inicio del curso lectivo, lejos de cualquier ilusión típica de momentos como esos, y en medio de los inspectores y los periodistas lacayos del ministro Vargas.
Por un plan de lucha y la movilización permanente de los educadores
Ante la crisis imperante, es fundamental que el Magisterio demande a la dirigencia de ANDE, APSE y SEC el desarrollo de asambleas en todos los centros de trabajo, para que los educadores discutamos y decidamos todo lo concerniente al curso lectivo de 200 días, y votemos medidas de movilización contra la ofensiva del MEP.
Es fundamental en este sentido, que las bases exijan además a la dirigencia, una lucha sin cuartel para que se respete lo establecido en la Ley de Carrera Docente en cuanto al periodo de desarrollo del curso lectivo (inicios de marzo, finales de noviembre). Por supuesto, será fundamental en este proceso, demandar la no realización de negociaciones a espaldas de las bases, causantes principales de todo este caos que actualmente vive el Magisterio Nacional.
División entre los diputados del FMLN
por Marcos Luna
Para los marxistas revolucionarios, la revolución centroamericana es un proceso revolucionario único. Centroamérica es una sola nacionalidad, dividida artificialmente en cinco países. La guerra de liberación de 1856 contra la invasión esclavista de William Walker, fue rechazada por el esfuerzo conjunto de los cinco ejércitos de los distintos países, pero los gobiernos burgueses del momento, a pesar den triunfo militar obtenido contra los filibusteros, fueron incapaces de reconstruir la nación centroamericana. Walker fue fusilado y los ejércitos regresaron a cada país, en vez de convocar a una gran asamblea constituyente que reconstruyera y proclamara nuevamente la república federal.
Con la caída del dictador Somoza y la apertura de una situación revolucionaria generalizada en Centroamérica en 1979, se abrió nuevamente la posibilidad de reconstruir esta nacionalidad, pero la política de las organizaciones guerrilleras nacionalistas pequeño burguesas (FSLN, posteriormente el FMLN y la URNG), que dirigían el movimiento de masas, balcanizaron el proceso revolucionario y lo llevaron objetivamente a su derrota.
La política del imperialismo norteamericano era derrotar el ascenso revolucionario, no por la vía del aplastamiento militar, sino combinando la agresión militar para llevar a las direcciones guerrilleras a la claudicación política en la mesa de negociación. Así es que se pone fin a la revolución centroamericana, tanto en la derrota electoral de FSLN en 1990, como en la firma de los Acuerdos de Paz en 1992 en El Salvador.
A la vez estas negociaciones de paz, produjeron el giro a la derecha en todas las organizaciones guerrilleras. Los que ayer combatían armas en la mano contras las dictaduras militares y el imperialismo, definieron una nueva estrategia al servicio del orden burgués. El más preclaro de estos ideólogos en El Salvador fue Joaquín Villalobos, ex comandante del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), el primero de los comandantes en retirarse de la filas del FMLN, para construir el Partido Demócrata. Villalobos nos da una definición categórica de su nueva estrategia: "la democracia política, las elecciones, el parlamento, son los campos de acción para mejorar las posiciones de poder en el gobierno y fortalecer la sociedad civil" Y más adelante agrega "los cambios que faltan, si bien son transformaciones revolucionarias, se lograrán gradualmente por la vía cívica y utilizando los mecanismos pactados con los acuerdos" [1]
La ofensiva militar "Hasta el Tope" ejecutada en 1989, estaba claramente enmarcada, no para lograr la toma del poder por el FMLN, sino que estuvo diseñada para negociar en mejores condiciones la readaptación de la guerrilla dentro del régimen político burgués.
Hoy, 10 años después de los acuerdos de Paz, el FMLN es la segunda fuerza electoral del de El Salvador y el principal partido de oposición. En términos generales, el FLMN mantiene un discurso populista de izquierda que le da buenos resultados electorales, pero que confirman que esa organización no entró a la legalidad para luchar desde adentro contra al sistema capitalista, sino para adaptarse al mismo. El FMLN lleva a hasta las ultimas consecuencias su reformismo
Sin embargo, no todo es color de rosa para el FMLN: un cisma ha conmovido a la bancada parlamentaria del FMLN, con la salida de los llamados "renovadores". Por una extraña coincidencia, estos utilizan el mismo nombre de "renovadores" que Sergio Ramírez Mercado, ex diputado del FSLN, utilizó para separarse del FSLN en 1995. La historia se repite, hasta con los mismos nombres. Por un lado los "renovadores" y por el otro lado los "ortodoxos".
Algunos lectores o militantes honestos de la izquierda centroamericana, podrían pensar que la salida de los "renovadores" es una "depuración ideológica" del FMLN, para dejar solo a los militantes "ortodoxos". Nada más lejos de la verdad. Desde que las guerrillas se transformaron en sólidos y respetables partidos socialdemócratas, que defienden la institucionalidad burguesa, necesitan, por un lado, dar la cara de una cierta "apertura democrática" ante los sectores burgueses y, por otro lado, frente a sus bases obreras y populares lanzan demagógicos y rabiosos discursos anti-neoliberales o "anti-derechas" para entablar mejores negociaciones con el partido en el poder ( es el caso del FSLN con el expresidente Alemán, es el caso del FMLN con ARENA).
Y en realidad la supuesta "apertura democrática" que se da dentro del FMLN, no es para incentivar las corrientes de izquierda, sino que, al contrario, esta promueve una mayor tolerancia hacia sectores burgueses de "centro", o burgueses de dudosa procedencia como Héctor Silva, quien participó como candidato en una "coalición" donde el FMLN era la inmensa mayoría y su única intención era desteñir al máximo su programa y su perfil de izquierda, para no asustar al propio Silva y a sus votantes burgueses y de clase media.
Desde hace tiempo, se venía dando un proceso de creación de tendencias al interior del FMLN. No podía ser de otra forma. Los Acuerdos de Paz, no podían detener ni el giro a la derecha y la transformación de los comandantes de origen social pequeño burgués, en serios y respetables burgueses, ni podían detener el desencanto masivo de importantes sectores populares salvadoreños al ver que los Acuerdos de Paz no trajeron ni seguridad social, ni trabajo, ni educación para todos, sino más bien privatizaciones, dolarización y un deterioro masivo en las condiciones de vida de los trabajadores, los campesinos y el pueblo en general.
Así los primero en retirarse del FMLN fueron la llamada "Tendencia Revolucionaria" de Dagoberto Gutiérrez, ex comandante de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), reivindicando el viejo discurso de las FPL y llamando a construir un "nuevo sujeto político revolucionario". Este agrupamiento junto con otros grupos universitarios independientes del FMLN, como el UERS y el BRES, son un reflejo de la decepción que ha producido la socialdemocratización del FMLN en algunos sectores radicalizados de la intelectualidad y el estudiantado.
Ahora, las principales tendencias son: la "ortodoxa" o "de la Revolución Socialista", liderada por Shafik Hadal, ex secretario general del Partido Comunista Salvadoreño, por un lado, y la "Renovadora", liderada por Facundo Guardado, ex comandante de las FPL, por el otro lado. Existe también otra tendencia minoritaria llamada "terceristas" que abogaban por que se olvidaran las diferencias y se mantuviera la unidad del FMLN. Los "ortodoxos", reflejan principalmente al viejo tronco estalinista, que mediante el control burocrático y totalitario del aparato, quiere mantener su estrategia de movilizar para negociar espacios con ARENA. Aquellos controlan la gran mayoría del aparato del FMLN.
El FMLN no utiliza el parlamento para apoyar las luchas obreras y populares, sino para negociar cuotas de poder. El FMLN contaba con 31 diputados de los cuales 25 eran ortodoxos y 6 renovadores. Mediante una negociación secreta, entre ARENA y los "renovadores", se aprobó el presupuesto nacional. La Comisión Política, del FMLN separó administrativamente a la fracción "renovadora" y los llamó a presentarse ante el Tribunal de Etica del FMLN, que es el encargado de sancionar las expulsiones.
Francisco Jovel, líder renovador, declaro a la prensa salvadoreña señaló que la actitud oficial del FMLN responde a un plan del Partido Comunista por tomar el control de esa organización. "No vamos a ir porque no estamos dispuestos a asistir a ningún tribunal de inquisición estalinista. Este tribunal tiene sentencia anunciada ". ( La Prensa de El Salvador, Enero del 2002)
Esta verborrea, anti-estalinista, de Jovel , no debe confundirnos, pues lo que hay en realidad es un pacto para crear un bloque parlamentario, con otros pequeños grupos de la derecha, que les permita regatear migajas tanto frente a ARENA, como frente al FMLN.
"A unos días de su "divorcio" con el FMLN, los seis diputados renovadores se han vuelto a acompañar. Los renovadores anunciaron ayer en conferencia de prensa que ahora integran un "bloque" junto con el PDC y el PSD y que están dispuestos a "desnudar" sus agendas para encontrar puntos comunes con estos dos partidos." Mucho más claro habla René Aguiluz, el representante de la Democracia Cristiana, quien declaró que "Éste es sólo el inicio de la conformación de un bloque que puede tener opción electoral". ( La Prensa, Enero del 2002)
Entre los "renovadores", la Democracia Cristiana y el Partido Social Demócrata, se llegó a acuerdos legislativos como el proyecto de descentralización municipal y la revisión de la Ley del Servicio Civil que regula el desempeño de los empleados públicos y el Código de Trabajo. Ambas reformas de claro carácter desregulador y que representan ataques sobre la estabilidad laboral de los trabajadores.
En las elecciones internas del FMLN, se dio un fenómeno interesante: "ninguna tendencia, ni ortodoxos, ni renovadores, ni unionistas pudieron superar el número de votos que sumaron aquellos que decidieron abstenerse de acudir a las urnas. El 50% de personas facultadas para votar optaron por quedarse en sus casas." ( El Faro 19/11/01)
Esto no es de extrañar. La estrategia de "democracia con contenido social" o la famosa "economía social de mercado", no es más que una ilusión vendida por los políticos burgueses a los sectores populares. La democracia burguesa ya no garantiza el derecho a comer, trabajar, estudiar y vestirse. La única participación democrática que tiene las masas es elegir cada 4 años quien será el encargado de explotarlas y reprimirlas.
La única salida para la crisis social y política que conmueve a Centroamérica es que los trabajadores, los estudiantes y demás sectores populares, construyamos una alternativa revolucionaria a la democracia burguesa, que gobierna en nuestros países balcanizados. Debemos construir un Partido Revolucionario Centroamericano, que luche por la reconstrucción de la Federación Centroamericana, sobre bases económicas socialistas que satisfagan las mas elementales necesidades del pueblo trabajador.
[1] Villalobos, Joaquín. "SOCIALISMO DEMOCRATICO". Revista Versus # 2, junio de 1993, Santa Fé de Bogotá, pág. 34 y 35.
por Martín Hernández
El pasado 25 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones generales en Honduras, resultando electo el candidato del Partido Nacional, Ricardo Maduro. La novedad de este proceso fue la elección de doce diputados de los partidos minoritarios quedando el partido ganador por primera vez sin mayoría absoluta en el Congreso Nacional. El abstencionismo continúa siendo el verdadero ganador de los procesos electorales.
Sin mayores sorpresas, Ricardo Maduro, candidato del Partido Nacional ganó las elecciones para Presidente de la República logrando una diferencia sobre el candidato del Partido Liberal, Rafael Pineda Ponce, de más de 12% de los votos válidos. Una de las mayores diferencias logradas por un candidato ganador sobre su más inmediato oponente en los últimos veinte años. El Partido Nacional triunfó en seis de los ocho Departamentos de más de cien mil electores para totalizar trece Departamentos ganados contra cinco del Partido Liberal.
El triunfo de Maduro se debió a la combinación de dos factores: el apoyo logrado a su propuesta de " Cero Tolerancia " frente a la delincuencia, que se ha convertido en uno de los mayores problemas que preocupa a la población; y el "voto castigo" contra el candidato del Partido Liberal que, tras dos gobiernos consecutivos, no ha podido romper el estancamiento económico y el sistemático aumento de los niveles de pobreza de la población.
El triunfo de Maduro ha sido presentado como un triunfo arrollador que le otorga al Presidente una sólida base para impulsar su política. Sin embargo, una lectura más detallada de los resultados nos muestra que ese triunfo tiene pies de barro.
El Presidente Flores Facussé fue electo en 1997 con 1,040,343 votos (35.88% del total de habilitados para votar) y con una abstención del 28.16% (801,903 electores); mientras que Ricardo Maduro triunfa con una votación de 1,137,734 votos (32.99% del total de electores) y una abstención del 33.73% (1,163,213 electores), ¡un incremento del 45% en relación a 1997!

La gran abstención tiene un mayor peso si tomamos en cuenta que en estas elecciones se impulsó una generalizada y sistemática campaña desde el gobierno y desde la llamada "sociedad civil", con el Cardenal Rodríguez a la cabeza, condenando la abstención (que está penada en la actual antidemocrática legislación vigente) y llamando a los electores a votar por cualquier candidato, haciendo uso del "voto cruzado".
Si tomamos en cuenta estos resultados es evidente que hay un profundo desgaste del régimen democrático burgués en Honduras que se ha caracterizado por el bipartidismo. El pueblo, cada vez en mayor número, le da la espalda a los partidos políticos. A los tradicionales porque son los que durante dos dácadas nos han gobernado sólo para los empresarios sin resolver ninguno de los problemas que abate a la población. Y también a los pequeños porque han sido incapáces de postularse como oposición seria y permanente a los intereses de los ricos. Este rechazo a los procesos electorales tiene características pasivas, de no involucramiento y que no logra encontrar todavía un programa al cual seguir.
Junto al triunfo de Maduro, el otro fenómeno que se expresó en este proceso electoral es la elección de 12 diputados pertenecientes a los partidos minoritarios. La importancia de este resultado es que por primera vez el partido ganador, en este caso el Nacional, no tendrá mayoría mecánica para aprobar toda su política sino que tendrá que negociar con otros partidos para lograr los votos necesarios. La composición del Congreso ha quedado de la siguiente manera:

Este resultado es una fisura al régimen bipartitista que ha sido la forma tradicional en que la burguesía hondureño imponía su dominación. Fisura no significa que ya esté automáticamente terminado el bipartidismo sino que existen las posibilidades para terminar con él.
Sin embargo, es a nivel de la elección de los Diputados donde más crece el rechazo de la población ya que según datos del Tribunal Nacional de Elecciones sólo el 60.4% de los electores votaron por algún candidato contra el 63.2 que lo hizo por algún candidato a Presidente.
Eso significa que en el marco del desgaste de la "democracia bipartidista" la institución más desprestigiada es el Congreso Nacional.
En gran medida dependerá de las organizaciones populares, de los partidos minoritarios y de todas las fuerzas democráticas que quieran romper con esta " democracia de dos " ampliando el espectro político mediante una profunda reforma electoral, evitar que los grupos de poder tradicional vuelvan a fortalecer el bipartidismo.
Las reformas a la Ley Electoral más urgentes son reducir los requisitos para la formación de nuevos partidos políticos; la eliminación de todos los requisitos que impliquen una discriminación de tipo económico; la garantía estatal para el acceso a la publicidad y los medios de comunicación; una mayor representatividad aumentando el número de Diputados, reduciéndo el salario y los privilegios que se les otorga, y estableciendo la revocabilidad como un mecanismo por el cual los electores puedan quitarle el mandato a un Diputado que no represente sus intereses.
Para lograr estos cambios es necesario impulsar la más amplia movilización de todas las fuerzas para evitar que el bipartidismo se vuelva a consolidar.
Tanto la integración del gabinete como las primeras medidas del gobierno de Maduro, muestran cuáles son sus objetivos primordiales y cómo se propone cumplirlos.
Es evidente que la medida más visible y más publicitada del actual gobierno es el combate a la delincuencia. Para ello se sacó al ejército a las calles de las principales ciudades del país y se llevan a cabo operativos permanentes en las carreteras y lugares públicos.
La efectividad de la medida no está clara. Si bien es cierto que ha disminuido el "raterismo" en las calles y que las maras se han replegado; algunos indicadores estadísticos muestran que los delitos protagonizados por la delincuencia organizada no han disminuido, incluso estadísticas hospitalarias indican que las víctimas de violencia continúan llenando las salas de emergencia de los hospitales públicos. Y en cuanto a los "delincuentes de cuello blanco" siguen siendo intocables.
Sin embargo, es en la prevención, en atacar las causas de la delincuencia donde no se ha dado ningún paso. No hay una política de generación de empleo digno para los miles de jóvenes que no tienen futuro en nuestro país, ni una política que busque retener la masiva migración hacia los EE.UU. que provoca la desintegración familiar y el incremento de los cordones de miseria.
Por el contrario, las medidas económicas que empieza adoptar el gobierno muestran a las claras que el objetivo es aumentar las ganancias de la empresa privada en detrimento de los trabajadores.
La negociación del salario mínimo iniciada por el gobierno de Flores ha quedado olvidada y varios ministros se han pronunciado en el sentido que no se puede dar un aumento. Posición que no debe sorprendernos si vemos que Juliette Handal pasó de presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada a Ministra de Economía. Y en materia agraria se han producido varios desalojos de grupos campesinos.
Contrario a lo que esperaba la "sociedad civil" y los pequeños partidos, el gobierno terminó negociando con el Partido Liberal para obtener los votos necesarios en el Congreso Nacional y poder implementar sus medidas. Para ello negoció la integración de los organismos contralores y la creación del Tribunal de Cuentas; así como la integración de la Corte Suprema de Justicia (conjuntamente con la "sociedad civil".
Es en este terreno donde el gobierno se está moviendo con mayor rapidez para tratar de recomponer el bipartidismo debilitado en el proceso electoral. Para ello se adoptan medidas dirigidas a modernizar las instituciones y poder recuperar la credibilidad pero al mismo tiempo fortaleciendo el poder de decisión de los partidos tradicionales.
Se reformaron el Tribunal Nacional de Elecciones, el Registro Nacional de las Personas. En particular en el TNE se eliminó la molesta presencia de los tres representantes de los partidos pequeños adoptándose el criterio de magistrados electos por el Congreso, que significará que los partidos mayoritarios controlarán el organismo.
Por otro lado hay una gran ofensiva dirigida a disminuir el número de Diputados que significará la eliminación de los partidos pequeños del Congreso y su posterior liquidación.
Luego de los atentados del 11 de septiembre del pasado año, el imperialismo norteamericano lanzó una ofensiva contra los enemigos de la "democracia" en la llamada "guerra contra el terrorismo". Los países y regímenes que favorecen a las organizaciones terroristas se convirtieron desde esa fecha en enemigos del orden mundial.
Así, la primera víctima de la cacería contra el terrorismo, fue el pueblo de Afganistán. El discurso demagógico utilizado por las potencias imperialistas (norteamericana y británica) para la invasión al territorio afgano, fue la destrucción del régimen Talibán satanizado por las características de su gobierno represivo, y que atentaba contra los derechos humanos. Y por supuesto la persecución de Bin Laden y su organización Al Qaeda, refugiados en este país asiático.
Después de la destrucción de las torres gemelas y la muerte de miles de civiles, para el imperialismo norteamericano se presentó la oportunidad en bandeja de plata para la intervención armada en otros países, bajo el pretexto de atacar al terrorismo y a los "representantes del mal". Ese pretexto fue la carátula para las verdaderas intenciones del imperialismo en Afganistán: la explotación y control del gas y el petróleo en la región, y para lograr tales propósitos los Talibanes constituían un obstáculo.
Por supuesto que la "guerra antiterrorista", frase acuñada por el imperialismo, ha tenido como consecuencia el ataque y muerte sobre el pueblo afgano. En realidad, el imperialismo se ha convertido en una máquina terrorista , eliminando miles de personas y provocando desplazamientos masivos de la población civil. Asimismo, la lucha encabezada por el gobierno yanqui ha desencadenado una serie de repercusiones a nivel mundial. Ahora cualquiera que luche en la defensa de los derechos populares, en la organización de las masas y levante las banderas contra el capitalismo es objeto de represiones y agresiones, es considerado un terrorista.
Para los marxistas revolucionarios el terrorismo no representa el método para luchar contra el capitalismo. La organización democrática y la movilización permanente de las masas explotadas, de la clase trabajadora, de los estudiantes y campesinos, constituye la vía para derrotar la barbarie imperante. Por el contrario las acciones terroristas de grupos como Al Qaeda, que afectan la población civil y a la clase obrera, justifican el aumento de la represión contra las organizaciones anticapitalistas.
Precisamente, una de las principales motivos de la caída de los Talibanes se encuentran en la inexistencia de métodos democráticos para encarar la lucha, la falta de libertad religiosa, de tolerancia étnica, en la falta de un claro programa de lucha y la carencia de los métodos de lucha de clase obrera. Y por supuesto, de manera inobjetable, la caída de la dirección Talibán es producto de maquinaria militar yanqui y de la estrategia política implementada por estos, "divide y vencerás", al aliarse los gringos con la Alianza del Norte y demás burguesías árabes.
El apoyo militar de las potencias imperialistas a los grupos étnicos reprimidos por los talibanes, y el bombardeo sistemático contra Afganistán, constituyeron mecanismos de superioridad técnico-militar que la dirección Talibán no supo enfrentar. A pesar del llamado al pueblo árabe a la Jihad contra el imperialismo, el carácter religioso de las direcciones fundamentalistas llevó a una derrota a las masas árabes y musulmanas. Estos llamados a la unidad, no eran para promover la unidad de la clase obrera afgana e internacional, sino un llamado a grupos burgueses que se vieron afectados por los intereses imperialistas. En pocas palabras, la dirección Talibán fue una conducción antidemocrática y antipopular.
El régimen represivo de los Talibanes contra otras nacionalidades, contra las mujeres, la inexistencia de libertades democráticas y las prácticas religiosas extremistas llevaron a un aislamiento creciente de la dirección Talibán.
Las características nacionalistas y reaccionarias del gobierno Talibán sobre el pueblo afgano generó un descontento social, que fue utilizado por el imperialismo para su derrota. Sí los Talibanes hubieran garantizado libertades democráticas a toda la población, a las mujeres, grupos étnicos, la entrega de tierras y así con todas estas medidas combatir la hambruna de las mayorías afganas, la situación hubiera sido diferente. Esta era la ruta para atacar y vencer la agresión del imperialismo. Sin embargo, los Talibanes como una dirección burguesa y compenetrada con los principios del fundamentalismo religioso no otorgó, ni garantizó nada al pueblo afgano.
La única manera de enfrentar la superioridad militar y un aislamiento internacional casi total. Por parte de los Talibanes, era bajo los principios de unidad de todo el pueblo afgano y con la solidaridad y apoyo de los sectores explotados de todo el mundo, de la clase obrera y los pueblos de los países imperialistas. Solo así se podía enfrentar la agresión fascista yanqui. Pero un gobierno dictatorial y represivo, como el de los Talibanes de ninguna manera logró canalizar el apoyo necesario para la resistencia contra el imperialismo. Por el contrario, ni siquiera pudo atraer a su propio pueblo, al que atacaba y explotaba indiscriminadamente, y menos a los sectores trabajadores del mundo.
Las razones de la caída de los Talibanes se encuentran, pues, en su carácter nacionalista, patronal y de extremismo religioso, que constituyen las causas a fundamentales de su derrota. Se verifica de tal manera que solo los métodos de la clase trabajadora y de los marxistas revolucionarios, representan una alternativa para enfrentar al imperialismo.
Luego de la derrota Talibán, el imperialismo y sus testaferros de la ONU, junto con muchos organismos internacionales antidemocráticos, instalaron un gobierno títere y de fácil manipulación en Afganistán. Afganistán está bajo la ocupación de los ejércitos imperialistas: Estados Unidos, Francia, Inglaterra, España, Italia y Rusia. Y con esta imposición, que solo sirve a las pretensiones de las burguesías imperialistas y de las transnacionales como la ELF, no se solucionan los niveles de pobreza de los afganos y mucho menos se garantiza el cumplimiento de sus derechos. Es necesaria la libre autodeterminación de las mayorías afganas, que los ejércitos imperialistas abandonen Afganistán y se convoque a una asamblea constituyente libre y soberana que decida como reorganizar el país y sobre que base sociales.
La maquinaria imperialista yanqui no se detiene, luego de los bombardeos sobre Afganistán y la masacre de miles de civiles , sobre todo niños, ahora plantean cazar a los REPRESENTANTES DEL MAL, UN EJE DEL MAL. Tal eje del mal lo representan supuestamente Irak, Irán y Corea del Norte. Sí el imperialismo norteamericano atacara estos países bajo los principios de su nueva política "antiterrorista", es posible que el panorama político en Medio Oriente y Asia se tornará más convulsivo.
La derrota política de los Talibanes y los planes de intervención norteamericana provocan una mayor inestabilidad en la región. Hoy más que nunca en Medio Oriente y Asia y en todo el mundo, los trabajadores, los estudiantes, las diversas organizaciones políticas debemos enarbolar las banderas antiimperialistas en está zona del orbe. Fuera las tropas imperialistas de Afganistán, no a la intervención y la agresión imperialista sobre cualquier país. Que los cientos de presos y combatientes afganos, detenidos sean liberados de inmediato, no permitamos que los derechos humanos sean violados en los campos de concentración yanquis. No a la guerra contra los países marcados como Eje del Mal, que solo representa las aspiraciones de las petroleras y corporaciones por aumentar sus riquezas.
Solo la unidad de los trabajadores, de los campesinos, estudiantes y todos los sectores oprimidos del mundo, de un modo democrático y antiimperialista podrá enfrentar la agresión, que constituye el verdadero eje del mal.
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