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por Matías Ríos
La guerra imperialista contra Afganistán ha comenzado. Hoy por hoy, pese a nuestras diferencias políticas con el gobierno Taliban, y los métodos terroristas aplicados por Ossama Bin Laden la tarea mas importante de los revolucionarios del mundo es contribuir a la derrota militar del imperialismo en esa región del mundo.
El pasado siete de octubre el territorio afgano se estremeció con la caída de toneladas de bombas y misiles disparados desde portaviones, submarinos y naves aéreas norteamericanas y británicas. Los estrategas militares del Pentágono anunciaron un prolongado ataque con bombardeos masivos sobre la geografía de este empobrecido país del Asia Central, con las consecuencias de muerte, destrucción y desplazamiento que recaen sobre el pueblo afgano.
Los gobiernos imperialistas de George W. Bush y Tony Blair, con la ayuda de sus testaferros de la OTAN y de la ONU, así como con la complacencia o silencio cómplice de casi todos los gobiernos del mundo, han iniciado así las tan anunciadas represalias militares contra Afganistán, acusado de dar refugio a Bin Laden y a su organización Al Qaida, señalados por la Casa Blanca como presuntos responsables de los espectaculares atentados suicidas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono.
Los marxistas revolucionarios de Centroamérica rechazamos los métodos terroristas, y así lo manifestamos categóricamente ante los atentados en Estados Unidos ocurridos el 11 de septiembre. Combatimos consecuentemente al capitalismo y al imperialismo, con los métodos de la clase obrera: con la organización y movilización permanente de las masas explotadas. Las acciones terroristas indiscriminadas, máxime si afectan a la población civil y a los mismos trabajadores, lejos de ayudar al combate contra el imperialismo y los opresores, los fortalece y brinda el pretexto perfecto para la represión contra las organizaciones de masas y luchadores anticapitalistas.
Sin embargo, ante la guerra de rapiña que el imperialismo mundial ha desatado contra Afganistán no dudamos un instante en colocarnos del lado de la nación pobre hoy agredida. Sin depositar un gramo de confianza ni apoyo político en el gobierno fundamentalista Taliban nos colocamos incondicionalmente en la trinchera del pueblo afgano. Nuestra crítica consecuente a los métodos terroristas, para nada puede significar avalar en lo más mínimo la brutal guerra de Bush y Blair contra el pueblo afgano. A partir de los bombardeos genocidas, el eje central de la política de los revolucionarios es la lucha internacional por la expulsión y la derrota de las tropas imperialistas.
Llamamos a todos los trabajadores y estudiantes centroamericanos, a movilizarnos contra la actual guerra imperialista contra Afganistán. Debemos expresar nuestra solidaridad con la resistencia afgana.
El gobierno Taliban es una dirección burguesa, nacionalista, y reaccionaria, que con sus drásticas medidas represivas, su opresión inaudita a las mujeres y la división del país por líneas étnicas, produce descontento social que será utilizado por la intervención imperialista. Por ello la defensa del pueblo afgano, pasa también por al exigencia al gobierno Taliban de que otorgue las más amplias libertades democráticas a toda la población, sin distingos étnicos ni religiosos, elimine todas las reaccionarias medidas y leyes contra las mujeres así como entregue la tierra a los campesinos pobres y nacionalice las empresas yanquis y británicas, para que así se pueda derrotar al hambre y a la agresión imperialista. Solo con una defensa consecuentemente democrática y antimperialista se puede resistir a la agresión. Pese a las diferencias políticas que tenemos con los Talibanes, debemos aunar esfuerzos para que el imperialismo mundial sea derrotado en Afganistán, como fueron derrotadas las tropas norteamericanas en Vietnam.
Llamamos a la clase trabajadoras y la juventud de Estados Unidos, Japón, y Europa, a movilizarse por el cese de las acciones militares y el regreso de las tropas invasoras. Llamamos al pueblo norteamericano y británico a comprender que Bush y Blair desatan esta nueva guerra de avasallamiento y coloniaje para imponerle más pesadas cadenas a los pueblos de Asia Central y el Medio Oriente, llamamos a los soldados y conscriptos a no servir de carne de cañón en esta carnicería.
Asimismo, llamamos a los pueblos de los países limítrofes con Afganistán, tales como Uzbekistan, Tayikistan, Pakistan y otros, a exigir que sus gobiernos no presten su territorio y espacio aéreo para el despliegue de naves y tropas imperialistas. Condenamos la complicidad del gobierno ruso de Putin con la agresión imperialista, y el servilismo o silencio cómplice de parte de la mayoría de los gobiernos burgueses árabes e islámicos. Llamamos a todos los pueblos y países árabes y musulmanes a exigir la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Gran Bretaña, declarar la moratoria unilateral de las deudas externas y congelar las cuentas bancarias de todas las empresas imperialistas asociadas con la agresión y la industria de guerra.
En especial llamamos a intensificar en todo el mundo el apoyo a la heroica Intifada palestina e instamos a las masas árabes e islámicas a repudiar sus gobiernos serviles, comprometidos con la agresión imperialista. Demandamos del gobierno de Irak, quien ya ha condenado la agresión yanqui y británica, que otorgue todo el apoyo material y militar a la resistencia afgana. Denunciamos el silencio cómplice que hasta el momento han mantenido Arafat y Fidel Castro.
Lo que se oculta tras los atentados terroristas de New York
por Victoriano Sánchez
Todas las guerras, en la historia de la humanidad, han obedecido a una despiadada lucha por intereses materiales. La reciente agresión militar del imperialismo norteamericano e ingles contra el pueblo de Afganistán no es la excepción. Las grandes corporaciones petroleras han iniciado una cruenta lucha por el control del mercado, que ha revestido la forma de una lucha contra el "terrorismo".
Los trabajadores en todo el mundo a veces nos desconcertamos por los titulares de los periódicos y de las televisoras. A veces no comprendemos por que en algunos casos organismos con la ONU tienen una política aparentemente "pacifista" , y en otro casos sus resoluciones sólo han servido para preparar las intervenciones del imperialismo mundial contra Irak, y mas recientemente contra Afganistán.
En febrero de 1998 el Consejo de Seguridad de la ONU realizó gestiones para frenar los bombardeos norteamericanos sobre Irak. No se trataba de una manifestación "pacifista" del instrumento creado por las potencias imperialistas vencedores de la segunda guerra mundial. Detrás de ese intento de llegar a acuerdos básicos con Sadam Hussein se ocultaba una sórdida guerra entre las principales corporaciones que dominan el mercado petrolero, en contra de las pretensiones nacionalistas de ciertas burguesías árabes.
En aquel momento, Estados Unidos estaba interesado en que Irak se mantuviera por fuera del mercado mundial de proveedores de petróleo. La cuota de crudo aportada por Irak antes del estallido de la guerra del Golfo, en 1991, paso a manos de Arabia Saudita y Kuwait, los dos principales aliados del imperialismo norteamericano e ingles, quienes abastecieron a las potencias imperialistas a un precio menor. Según datos de la OPEP, más del 82 por ciento del petróleo que importan los Estados Unidos proviene de Arabia Saudita. Como se puede deducir, las ganancias han resultado fabulosas, a costa del empobrecimiento y la destrucción de las fuerzas productivas en Irak.
Recientemente, se ha filtrado a la prensa que las empresas petroleras francesas TOTAL y ELF han sostenido conversaciones con las autoridades de Bagdad, tendientes a concretar cuantiosas inversiones en el área del petróleo. La reacción de Washington no se hizo esperar: la Casa Blanca amenazó a París con sanciones y litigios por los acuerdos de inversión que las mismas empresas ELF y TOTAL habían hecho en Irán -país vetado por Estados Unidos por sus supuestas actividades terroristas-, los diplomáticos de Francia respondieron con su oposición a la salida militar que los Estados Unidos han propuesto en relación a solucionar el conflicto con Irak.
Pero no sólo el petróleo de Irak e Irán han sido la manzana de la discordia entre las corporaciones y potencias imperialistas. La empresa petrolera estatal rusa, GAZPROM está asociada a las inversiones de las empresas francesas TOTAL y ELF en Irán. Los norteamericanos están preocupados por la alianza entre la nueva burguesía rusa, y los gobiernos de Teherán y Bagdad, para cerrar filas en torno al control sobre una amplia región productora de petróleo que abarca el Cáucaso y Asia Central. La reciente guerra separatista en Chechenia, auspiciados por Arabia Saudita y en parte por círculos poderosos de la burguesía árabe, y que fue aplastada por Moscú con el silencio cómplice de la burguesía europea, fue parte del esfuerzo de las otras corporaciones enemigas por afianzar el control político de esa rica zona petrolera.
Estas grandes corporaciones GAZPROM TOTAL y ELF tienen el interés de proveer energía barata a Europa, a través de la construcción de un enorme gasoducto, que extraería el preciado gas del Asia central y que pasaría nada menos que por .... Afganistán!!.
Ossama Bin Laden pertenece a una de las familias más ricas de Arabia Saudita. Ellos son los principales accionistas, por ejemplo, de IRIDIUM, una empresa especializa en telefonía satelital, y además una de las principales proveedoras del Pentágono.
No estamos, pues, ante la presencia un revolucionario que abandona las comodidades para abrazar la causa de los pobres. Todo lo contrario, Ossama Bin Laden ha encontrado en el "fundamentalismo" una expresión "ideológica" o religiosa, para aglutinar el apoyo político de las masas árabes en esta guerra abierta entre las corporaciones petroleras. Ossama Bin Laden utiliza el "fundamentalismo" como bandera ideológica y el terrorismo como táctica militar, pero para proteger los intereses de esa burguesía árabe nacionalista que no quiere que Estados Unidos y las potencias imperialistas de Europa se queden con todas las ganancias. Esta guerra "religiosa" es en realidad una guerra por el control del mercado y las jugosas ganancias que produce.
No podemos olvidar que la mayor parte de las organizaciones armadas del fundamentalismo islámico, en Argelia, Sudán, y Egipto, fueron creadas de manera encubierta por los Estados Unidos, con apoyo económico de Arabia Saudita, con el objetivo de debilitar a las burguesías árabes nacionalistas que giraban en torno a Moscú, en la época de la "guerra fría".
No hay duda que los atentados contra los Torres Gemelas de Nueva York, y contra las instalaciones del Pentágono, forman parte de esta guerra entre las corporaciones petroleras. Antes de los ataques del 11 de Septiembre, se produjeron extrañas operaciones bursátiles, como la venta de las acciones de MUNICH-RE, la compañía aseguradora mas grande del mundo. Uno de los datos que más intrigan a las autoridades financieras alemanas, japonesas y norteamericanas es que la reaseguradora suiza SWISS RE y la francesa AXA también hayan experimentado bruscas caídas en las jornadas previas a los atentados terroristas del 11 de Septiembre. De acuerdo con el diario Corriere della Sera, el multimillonario Ossama Bin Laden está acostumbrado a especular en los mercados bursátiles.
Informaciones procedentes de Nueva York dos días después de los atentados sostenían que los montos totales de seguros a pagar como consecuencia de los ataques a las Torres Gemelas podrían llegar a los 30,000 millones de dólares, lo que significaría un verdadero crack para el sector.
¿Las grandes corporaciones de seguros y reaseguros estaban enteradas de lo que iba a ocurrir? Todos las informaciones sobre la extraña compra y venta de acciones antes de los atentados del 11 de septiembre, nos indican que si no estaban enterados, al menos algunas de ellas hicieron grandes negocios en la víspera de los atentados. Mientras las acciones de las aseguradoras bajaban "inexplicablemente", las de las petroleras trepaban en la misma proporción, y de las industrias de armamento, siguen trepando en las semanas posteriores a los atentados.
Por José Esteban
A pesar que Washington nunca hizo públicas las pruebas de que Al Qaeda, la organización que dirige Osama Bin Laden, es la responsable de los atentados terroristas contra las Torres de New York y el Pentágono, la agresión militar directa del imperialismo yanqui y europeo contra Afganistán se inicio el pasado 7 de octubre. Los Talibanes y Al Qaeda son una especie de Frankestein —que la CIA creo en su oportunidad— y que ahora está fuera de control, y Washington ha aprovechado los atentados terroristas del 11 de setiembre para destruirlo.
Desde 1980, cuando el ejército soviético entró a Afganistán a sostener el gobierno de Babrak Kermal, la CIA puso en acción la operación encubierta más grande de su historia: la organización, entrenamiento y financiamiento de una guerra de guerrillas islámicas contra la ocupación soviética de este país. Apoyándose en los terratenientes afganos y el clero islámico más reaccionario (que rechazaron las tibias reformas de Babrak Kermal para sacar a Afganistán de su atraso medieval), la CIA convirtió a Afganistán en un verdadero Vietnam para la burocracia del Kremlin, amenazada además bajo Reagan por el proyecto de Guerra de las Galaxias.
Por medio del ISI paquistaní (Inter Services Intelligence) entre 1982 y 1992, más de 35,000 militantes islámicos fundamentalistas de 40 países participaron como mujaidines (guerrilleros) en Afganistán. Sin contar además varias decenas de miles más pasaron que por las "madrasas" (escuelas religiosas fundamentalistas) en Paquistán.
La burguesía y los militares paquistaníes impulsaron las corrientes fundamentalistas dentro del propio Paquistán, por el contenido reaccionario de la ideología que transmitían. Era una forma de desviar al terreno religioso el descontento popular a medida que se aplicaban los planes de ajuste del FMI. En las madrasas, los estudiantes eran adoctrinados en el sentido de que el Islam era una ideología socio-política y que el suelo sagrado del Islam estaba siendo pisoteado por las tropas soviéticas ateas.
Así fue como aparecieron los talibanes, de la nacionalidad pashtun del sur de Afganistán, nacionalidad mayoritaria en el Oeste de Paquistán, lo que explica la simpatía que mantienen dentro de este país. Los talibanes se convirtieron en la corriente fundamentalista más radical. El régimen sunnita de Arabia Saudita apoyó también la cruzada santa contra la URSS, y Osama Bin Laden, íntimo amigo del Príncipe Turki Al Faisal, jefe de la Inteligencia Saudí llegó a Afganistán a pelear como mujaidin.
La guerra se puso cuesta arriba para los soviéticos desde el momento en que la CIA facilitó misiles tierra-aire a los mujaidines; lo que ha pasado más encubierto es que la CIA y el ISI estuvieron en el centro de una vasta operación de venta de heroína para financiar la guerra. La zona fronteriza entre Afganistán y Paquistán se convirtió en el principal centro de producción de heroína en el mundo, ya que los mujaidines ordenaban a los campesinos sembrar amapola a medida que liberaban zonas. Al mismo tiempo Washington lanzaba toda su ofensiva contra los carteles colombianos de la coca, se hacía de la vista gorda con los carteles de los jefes mujaidines y los militares paquistaníes.
Al retirarse el ejército soviético en 1988, Afganistán se convierte rápidamente en un país dividido entre varios jefes guerrilleros "islámicos", y la guerra se va a continuar entre los mismos por varios años, hasta que los talibanes toman las principales ciudades en 1994 y logran control sobre la mayor parte del territorio. El ISI apoya decididamente la ofensiva taliban, porque Washington quiere un gobierno fuerte que estabilice el país. La caída de la Unión Soviética, ha abierto una disputa con la naciente burguesía rusa por los recursos petrolíferos del Asia Central. Las petroleras yanquis ambicionan sacar el petróleo de Turkmenistán construyendo un oleoducto por Afganistán y Pakistán, lo que elimina el paso por el Cáucaso y deja por tanto fuera del negocio a la burguesía rusa.
Washington guardó silencio durante algún tiempo ante las atrocidades de los talibanes contra las mujeres y otras nacionalidades minoritarias de Afganistán (los pashtunes son un 40% de la población afgana).
A nivel internacional, la "Jihad" que dirigió la CIA detrás del ISI paquistaní continuó sin mayores tropiezos. Los militantes fundamentalistas se trasladaron a Chechenia y Bosnia, y más recientemente apoyan y financian al UCK kosovar, y la aventura de Badaiev y Katar en Daguestán en 1999 (por donde pasan precisamente los oleoductos rusos).
Aunque es muy sintomático de la política del imperialismo yanqui que no haya forzado al gobierno pakistaní a romper relaciones con los talibanes, a partir del año 1997 crece la tensión con Washington. Los talibanes no logran derrotar la Alianza del Norte, que comienza a recibir apoyo ruso desde Tadjikistán, lo que hace inviable el proyecto de un oleoducto Turkmenistán - Afganistán - Pakistán. En el entretanto, no sólo se han producido atentados contra las tropas yanquis en Arabia Saudita, sino también los ataques con carros bombas contra las embajadas en Kenia y Tanzania en 1998, de los que Washington culpa a Osama Bin Laden y que llevan a que lance en represalia varios misiles contra Kabul y Kartum. De la "Jihad" contra los comunistas ateos que ultrajaban el suelo santo de Afganistán, Al Qaeda y otras organizaciones similares han pasado ahora, desde la Guerra del Golfo, a denunciar la presencia de las tropas yanquis impías en Arabia Saudita, la tierra del Profeta. Toda un ala del fundamentalismo islámico empieza a escapar del control de ISI y la CIA, y se ha transformado en una corriente anti-yanqui.
Para nosotros, los marxistas revolucionarios, se trata de un proceso que tiene que ver con las profundas contradicciones económicas que oponen a sectores burgueses de los países islámicos contra el imperialismo. Es muy revelador en este sentido que Osama Bin Laden sea uno de los burgueses más fuertes de Arabia Saudita. El sentimiento antiimperialista de las masas árabes y musulmanas se ha reavivado con la Intifada (por el apoyo de Washington al sionismo) y eso ha radicalizado también a los sectores fundamentalistas, para no perder el apoyo popular. En Palestina, por ejemplo, la organización Hamas (financiada por Arabia Saudita) pasó de ser una organización de asistencia social antes de la primera Intifada, a sostener ahora la lucha terrorista y propugnar un estado palestino teocrático.
Los talibanes son una dirección burguesa y terrateniente nacionalista, muy reaccionaria, en el sentido más estrecho, pues han minado el terreno que pisan con una feroz persecución a las otras nacionalidades. Enfrentados al choque con el imperialismo han insinuado la negociación, sin que Washington les abra ningún portillo. Para entregar a Osama Bin Laden tienen el problema de que Al Qaeda mantiene varios miles de hombres en armas en el propio Afganistán y no pueden entrar en un choque armado con la misma sin debilitarse. Pareciera que los talibanes apuestan a que el apoyo de las masas paquistaníes pueda frenar la agresión.
Washington, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, quiere cortar de raíz el fundamentalismo anti-yanqui. Redujo a la miseria y el hambre a Afganistán provocando dos décadas de guerra, y ahora agrede militarmente a esa nación empobrecida. Por más reaccionarios y retrógrados que sean los talibanes, los marxistas revolucionarios llamamos a la clase obrera internacional a movilizarse para impedir que la agresión del imperialismo yanqui y europeo aplaste a los pueblos de Afganistán.
Revisando la historia
Por V. Sánchez
Por esas ironías de la historia, los principales aliados de Washington en la lucha contra la revolución en el mundo, se han terminado rebelando contra el amo imperial.
En 1979, la revolución iraní, bajo la conducción del Ayatollah Jomeini, produjo una severa crisis en el esquema de dominación del imperialismo en Medio Oriente. Al año siguiente, siguiendo la máxima romana de "divide y vencerás", Estados Unidos armó hasta los dientes a Irak, gobernada con mano de hierro por Sadam Hussein, y desencadenó una guerra fraticida que por años desangró a ambos países.
Posteriormente, cuando el imperialismo no le cumplió lo prometido a Irak, Sadam Husein dio un brusco giro nacionalista, y defendiendo los precios de su petróleo tuvo que invadir Kuwait, y debió enfrentarse al amo imperial, los Estados Unidos.
Algo parecido ocurrió con el multimillonario saudita, Ossama Bin Laden. Cuando en 1979, la ex URSS invadió Afganistán, los Estados Unidos armaron y financiaron un ejercito contra compuestos por guerrilleros musulmanes, que utilizaban el "fundamentalismo" islámico como una expresión ideológica y religiosa de su nacionalismo antisoviético.
La CIA proporcionó misiles tierra-aire a los mujadines, para que derribasen los helicópteros soviéticos. Diez años después, el Ejercito Rojo debió de retirarse de Afganistán, abriendo una crisis espectacular e iniciando la caída de la ex URSS.
Ossama Bin Laden era, igual que Sadan Hussein, un héroe de Washington en la lucha contra el comunismo. Sin embargo, los talibanes, que fueron una creación de los aparatos de inteligencia Pakistaní, junto a Ossama Bin Laden, no se conformaron con lo obtenido y comenzaron a exigir lo que creen les pertenece: el petróleo y el gas de Asia Central.
Algo parecido ocurrió con el general Manuel Antonio Noriega, un reconocido agente de la CIA en Panamá. Al comienzo fue utilizado para debilitar las posiciones nacionalistas al interior del Torrijismo, pero después Noriega comprendió que en relación al canal de Panamá los norteamericanos no estaban dispuestos a ceder las exigencias de los nacionalistas panameños, y comenzó el conflicto político que terminó con la invasión a Panamá en 1989, y la vergonzosa captura del general Noriega y su posterior traslado a los Estados Unidos en donde fue juzgado y condenado.
Se reabre una vieja discusión sobre los métodos de lucha
Por Orson Mojica
Las espectaculares acciones terroristas del pasado 11 de Septiembre en los Estados Unidos han desatado una fuerte discusión entre los activistas de izquierda, sobre cuáles son los mejores métodos de lucha para derrotar al imperialismo. La agresión militar del imperialismo yanqui e ingles contra Afganistán, como represalia contra quienes supuestamente apoyan este tipo de atentados también ha colocado en el tapete de la discusión cual debe ser la actitud de los revolucionarios antes las guerras desatadas por el imperialismo mundial contra los países atrasados.
En los últimos años, nos hemos acostumbrado a leer o escuchar noticias relacionadas con la lucha de los países árabes en contra de las potencias imperialistas occidentales. Muchos de estos conflictos han girado en torno a los precios del petróleo, o la lucha de los palestinos por no ser desalojados de su propia patria, a la guerra contra Irak, etc.
El nacionalismo árabe no es un fenómeno nuevo. Estos países han sido tradicionalmente dominados o explotados por las potencias imperialistas europeas, y últimamente en el siglo XX por los Estados Unidos. Después de la Segunda Guerra Mundial muchos de estos países conquistaron su independencia, pero siguieron sojuzgados económica y políticamente por el imperialismo. Esa prolongada opresión ha generado el fenómeno del nacionalismo árabe, que ha tenido una expresión religiosa a través de la religión musulmana.
Esta sentimiento nacionalistas de las masas árabes es conducido por las burguesías de sus respectivos países, como es el caso de Irán e Irak, sólo para resaltar los ejemplos más importantes. En la lucha contra el imperialismo, estas burguesías no son consecuentes, ya que lo único que les interesa es regatear las ganancias con las empresas imperialistas.
Dentro de este amplio fenómeno del nacionalismo árabe, encontramos diferentes corrientes que van desde las más radicales, como fue en su momento Gamal Abdel Nasser en Egipto, hasta las mas moderadas como los sucesores de este, Anuar El Sadat y Babrak Karmal, quienes firmaron la paz con Israel, hasta alas más radicales conformada por organizaciones como Al Qaeda, que dirige Ossama Bin Laden, que sin constituir un gobierno, tiene muchas influencia y conexiones en los países árabes, y utiliza el terrorismo como método de lucha contra el imperialismo.
Quizás una de las tragedias más grandes de la revolución en el Oriente Medio, es que las justas reivindicaciones nacionalistas de las masas árabes es conducida políticamente por la burguesía de esos países, quienes evitan la movilización, organización e independencia política de los trabajadores. Consecuentemente, los métodos que predominan son los métodos del terrorismo individual, basados en la exaltación religiosa.
Para los marxistas revolucionarios el terrorismo individual es un método de lucha basado en el sacrificio de los individuos, que no corresponde a los métodos de lucha de la clase obrera. Mientras las organizaciones del movimiento obrero luchan por incorporar a la mayoría de los trabajadores, a través de asambleas, manifestaciones, huelgas generales e insurrecciones populares, buscando crear los organismos de poder de los trabajadores, las organizaciones terroristas privilegian las conspiraciones de los individuos, y esto no se traduce en una elevación del nivel de conciencia de las masas.
Incluso, el terrorismo es una táctica militar que en determinado momento puede ser utilizada por la clase obrera contra sus enemigos. En Rusia, en el período de la guerra civil (1918-1921) los catorce ejércitos imperialistas que intentaron aplastar la revolución bolchevique, utilizaron el terror para disgregar la base social de apoyo del Ejercito Rojo, comandado por León Trotsky.
La respuesta de los bolcheviques fue contundente: ante el terror contrarrevolucionario se respondió con el "terror rojo". Los burgueses fueron secuestrados y encerrados en castillos en donde permanecieron como rehenes. Si las tropas blancas asesinaban a obreros y campesinos, entonces los rehenes eran fusilados.
Este es un tipo de terrorismo que se utiliza únicamente cuando la clase obrera esta librando una guerra civil en contra del enemigo imperialista. Algo parecido ocurrió en El Líbano en la década de los ochenta, cuando un solo miliciano hizo explotar cuarteles enteros, muriendo mas de cuatrocientos soldados norteamericanos. En estos casos, el "terror" deja de ser un método de lucha aislada y es una táctica militar excepcional en la lucha a muerte entre dos ejércitos.
Pero, una cosa es que un soldado sacrifique su vida en una guerra civil para matar 400 soldados del bando enemigo, y otra muy diferente es matar civiles inocentes en el bando enemigo. Aunque la población civil casi siempre guarda una actitud de apoyo o rechazo a su propio gobierno, los marxistas revolucionarios y las organizaciones de la clase obrera, siempre buscamos cómo ganarnos políticamente a la población civil del otro bando, siempre buscamos cómo unir a todos los trabajadores por encima de las fronteras y las diferencias de raza o nacionalidad, para dislocar la base social del enemigo, desmoralizar su ejército, para triunfar mas rápidamente. Lenin definió correctamente que "la guerra es la continuación de la política por otros medios". Si nuestra meta es acabar con la explotación del hombre por el hombre, buscamos como unir a todos contra el enemigo común.
Las tropas norteamericanas fueron derrotas en Vietnam, no sólo por el heroísmo y enorme capacidad de lucha del pueblo vietnamita, sino, fundamentalmente, por las gigantescas movilizaciones de los jóvenes norteamericanos que se resistían a ir a morir a la guerra. Estas movilizaciones obligaron al gobierno norteamericano a salir de Vietnam con el rabo entre las piernas.
El nacionalismo árabe es progresivo en la medida en que moviliza a las masas en lucha contra el imperialismo. No confiamos para nada en la burguesía árabe, quien se ve obligada a regatearle migajas al imperialismo. Nuestras coincidencias están en función de una lucha consecuente contra el imperialismo.
Pero los actos terroristas que, comandos supuestamente pertenecientes a la organización Al Qaeda, realizaron en New York, en donde murieron miles de víctimas inocentes, no pueden ser apoyados por los revolucionarios centroamericanos. No apoyamos que se realicen actos terroristas contra la población civil en ningún país. Tampoco derramamos lágrimas por los atentados contra el Pentágono, el comando militar de la contrarrevolución mundial, ese siniestro lugar en donde se planifican y dirigen las intervenciones militares del imperialismo norteamericano.
Nuestra lucha es política, queremos ganarnos a la clase obrera norteamericana, la más poderosa del mundo, a esta titánica labor de destruir al imperialismo e instaurar el socialismo en todo el planeta. No apoyamos que se destruyan edificios que son símbolos del capitalismo, que pueden ser utilizados por la clase obrera. Las riquezas del capitalismo no deben ser destruidas, sino que deben ser expropiadas para ser utilizadas por los trabajadores con el objetivo de mitigar el hambre y la miseria en el mundo. Son dos concepciones diferentes, y dos métodos de lucha radicalmente opuestos.
Los atentados terroristas fueron utilizados por las grandes aerolíneas para despedir a su personal y recortar conquistas sociales. El ambiente de temor que se vive en los Estados Unidos repercute directamente contra los trabajadores. En todas las empresas se recorta personal y se reducen conquistas sociales, con el pretexto de que los atentados terroristas han profundizado la recesión económica. Una oleada de chauvinismo imperialista y de racismo invade a los Estados Unidos.
El Congreso de los Estados Unidos se prepara par aprobar un paquete de leyes que restringen las libertades democráticas en los Estados Unidos, supuestamente para facilitar la lucha contra el terrorismo. Entre las reformas legales, se contempla levantar la prohibición de que la CIA organice asesinatos de dirigentes políticos en el extranjero. Los efectos políticos sobre la clase obrera norteamericana son completamente negativos.
Los actos terroristas desataron la ira del imperialismo mundial. George Bush pronunció un celebre discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, amenazando con represalias militares al gobierno Taliban de Afganistán, supuestamente por dar refugio a Ossama Bin Laden. Amenazo con desatar una "guerra no convencional" contra el terrorismo, y hacerlos pelear entre si. Y ya esta cumpliendo sus amenazas.
Contrario a la fuerza que aparenta, el imperialismo norteamericano reaccionó cautelosamente. En primer lugar construyó un frente político, basado en la OTAN, el TIAR y la ONU, atrayendo a la mayor cantidad de gobiernos aliados en la lucha contra el terrorismo. En segundo lugar, busco como aislar a los talibanes del resto de gobiernos árabes. Después de intensas negociaciones, logró el apoyo de Pakistán y Arabia Saudita en su lucha contra Afganistán y específicamente contra Al Qaeda y Ossama Bin Laden.
Bajo la cobertura de la lucha contra el terrorismo, se esta rearmando el imperialismo. Fortaleciendo su aparato militar y de inteligencia, preparándose para librar una "guerra sucia" a escala mundial. Hoy le toca el turno a Ossama Bin Laden, pero mas adelante, puede ser contra cualquier organización revolucionaria que no obedezca los chantajes imperialistas.
Los marxistas revolucionarios centroamericanos tenemos muchas diferencias políticas con los talibanes. Ellos son una fuerza burguesa y terrateniente, creada por los servicios de inteligencia pakistaní, con apoyo de los Estados Unidos, para tomar el control de Afganistán después de la derrota militar de los soviéticos en 1989.
Ante la derrota del Ejercito Rojo, se profundizó la lucha entre las diferentes etnias y facciones políticas entre los grupos mujaidines. Los narcotraficantes de amapola y el bandolerismo habían tomado el control de la situación. Entonces, los talibanes, con el apoyo de Pakistán, emergieron como una fuerza bonapartista que impuso el orden a la fuerza, utilizando el fundamentalismo islámico como mecanismo de control. La disgregación campesina y la lucha entre las etnias y grupos armados, encontraron en los talibanes al árbitro supremo.
Los antiguos títeres del imperialismo, ahora se han rebelado, sobre todo por que están en juego el gas y el petróleo de Asia Central. ¿Hasta donde serán consecuentes los talibanes en su lucha contra su antiguo amo? No lo sabemos, en cualquier momento pueden claudicarle al imperialismo.
Independientemente de nuestras diferencias políticas con los talibanes y con los métodos terroristas de Al Qaeda, los revolucionarios centroamericanos no podemos permitir que el imperialismo norteamericano e ingles, aplasten militarmente al pueblo afgano. Es nuestro deber llamar a la movilización de los trabajadores y jóvenes del mundo, para detener los ataques militares contra Afganistán.
Llamamos a los diferentes grupos afganos a superar sus diferencias y a unirse en la lucha contra el enemigo imperialista. La guerrilla pro rusa llamada "Alianza del Norte" no debe ser utilizada como "quinta columna" en la lucha del imperialismo por retomar el control de Afganistán.
Debemos desarrollar la mas amplia unidad de acción antiimperialista a nivel internacional y a nivel del propio Afganistán. Solo así, con el apoyo de los trabajadores y jóvenes del mundo, se podrá derrotar la actual agresión imperialista. Y como resultado de estas movilizaciones de masas, las organizaciones terroristas perderán fuerza y adeptos, por que se demostrará en la practica que la movilización de los trabajadores es más poderosa y efectiva que el más grande y espectacular ataque terrorista. Solo así podremos derrotar al imperialismo a nivel mundial. Esa es la tarea.
por Marcos Luna
Los recientes atentados al WTC, hacen necesario desempolvar una vieja discusión dentro de los trabajadores y los partidos de izquierda, sobre cuál debe ser nuestra posición sobre el terrorismo y las acciones espectaculares de pequeño grupos armados, y cual es el método más efectivo de lucha para derrotar al imperialismo.
Estamos ante una vieja discusión. La oposición de los marxistas al método del terrorismo individual no surge de ninguna aversión pacifista, moralista o ética hacia la violencia en cualquier situación, ni de ilusiones reformistas sobre la posibilidad de una revolución social pacífica.
El Estado a través de la historia siempre ha tenido como instituciones neurálgicas al ejército, la policía, y las cárceles. De esta forma, la burguesía como la clase social dominante mantiene su status quo y defienden su propiedad privada sobre los medios de producción.
La destrucción del orden social imperante sólo será posible mediante una insurrección armada de las grandes masas populares. Esta perspectiva estratégica del marxismo, hace que constantemente la burguesía acuse a los partidos revolucionarios marxistas de ser "terroristas", esto es lógico pues "para ellos (los burgueses), el método principal del terrorismo es la huelga. La amenaza de una huelga, la organización de piquetes de huelga, el boicot económico a un patrón súper explotador, el boicot moral a un traidor de nuestras propias filas: todo esto y mucho más es calificado de terrorismo. Si por el terrorismo se entiende cualquier acto que atemorice o dañe al enemigo, entonces la lucha de clases no es sino terrorismo. Y lo único que resta considerar es si los políticos burgueses tienen derecho a proclamar su indignación moral acerca del terrorismo proletario, cuando todo su aparato estatal, con sus leyes, policía y ejército no es sino un instrumento del terror capitalista" ( León Trotsky, Contra el Terrorismo).
El terrorismo puede ser una táctica militar exitosa, si forma parte de una actividad de las masas. A veces los trabajadores tienen que tomarse una empresa, e imponer el "terror" a la patronal, para conseguir sus objetivos. El problema central sigue siendo diferenciar el terrorismo individual, de las diferentes tácticas que pueden surgir en determinado momento.
Para Vladimir I. Lenin "el marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque." (Vladimir Lenin Sobre la Guerra de Guerrillas.)
En Europa, cuna del socialismo, podemos observar que en sus orígenes las organizaciones del naciente movimiento obrero estuvieron ligadas a actos de terror individual, antes que la acción colectiva de los obreros en contra del gran capital, pudiera demostrar en la práctica la eficacia de la lucha política y económica de masas. El primer instinto o reacción natural de los obreros y pequeños propietarios, que eran lanzados a la ruina creciente por la competencia del gran capital, hacia la miseria y la mendicidad, fue responder con actos desesperados de ira. En una primera etapa reaccionaron destruyendo la maquinaria o atentando individualmente contra los patronos. Los artesanos proletarizados y los semiproletarios "no se contentaban con dirigir sus ataques contra las relaciones burguesas de producción, y los dirigen contra los mismos instrumentos de producción: destruyen las mercancías extranjeras que les hacen competencia, rompen las máquinas, incendian las fábricas, intentan reconquistar por la fuerza la posición perdida del artesano de la Edad Media." (Karl Marx, El Manifiesto Comunista) Estas acciones fueron conocidas como "luddismo" durante el siglo XVIII en Inglaterra.
Por lo tanto, el terror individual representa una etapa prehistórica de la lucha por la emancipación del proletariado que reflejaba fundamentalmente la desesperación del pequeño propietario arruinado, incapaz de entender la fuerza natural que poseía el proletariado. Esta fue una etapa necesaria e inevitable de la lucha de clases. Posteriormente, en el siglo XIX, el movimiento obrero entendió que mediante las huelgas, y la lucha organizada y colectiva era posible hacer retroceder el poder del gran capital, lo que se tradujo en el desarrollo de las grandes asociaciones sindicales y la obtención de importantes victorias.
Marx y Engels libraron una importante pelea política en contra de la concepción de que la toma del poder por el proletariado era posible mediante una golpe espectacular de una pequeña minoría de conspiradores. La principal batalla teórica y política la libraron contra Bakunin y los blanquistas que consideraban que para transformar la sociedad, los grupos revolucionarios debían privilegiar las acciones técnicas y militares.
Este fue el centro de la discusión de Engels contra la táctica del blanquismo [1] de quienes decía eran "educados en la escuela de la conspiración y mantenidos en cohesión por la rígida disciplina que esta escuela supone, los blanquistas partían de la idea de que un grupo relativamente pequeño de hombres decididos y bien organizados estaría en condiciones, no sólo de adueñarse en un momento favorable del timón del Estado, sino que, desplegando una acción enérgica e incansable, sería capaz de sostenerse hasta lograr arrastrar a la revolución a las masas del pueblo y congregarlas en torno al puñado de caudillos." (Federico Engels, Literatura de Emigrados)
Ya hacia finales del siglo XIX, con la estabilidad política que produjo el desarrollo del capitalismo, que permitió la existencia de los grandes aparatos socialdemócratas [2] y con ellos de una poderosa aristocracia obrera conservadora, se empezaron a fortalecer las tendencias anarquistas dentro de algunos sectores que reivindicaban la "propaganda por los hechos". En oposición al conservadurismo de la dirigencia obrera, algunos consideraban que "bomba en mano" y dispuestos a acabar con un ministro o presidente en cualquier momento, era como se iba a producir una "excitación" entre las masas. Estos hechos eran normalmente ejecutados por un individuo o en el mejor de los casos por pequeñísimos organizaciones de terroristas.
En la historia encontramos impresionantes atentados terroristas. En 1881 el grupo terrorista Narodnaia Volia [3] asesinó al zar Alejandro II. En 1894 fue ejecutado un presidente en Francia, en 1898 fue ejecutada la emperatriz de Austria, en 1909 fue asesinado el rey de Italia, y en 1901 fue asesinado el presidente norteamericano Mckinley. Ninguno de estos atentados terrorista produjo la revolución social en estos países.
De esta forma se generó una falsa dicotomía entre la acción política legal parlamentaria y la lucha armada e insurreccional, pues tanto la socialdemocracia oportunista como el anarquismo eran igualmente incapaces de combinar ambos métodos de manera revolucionaria y elevaban un procedimiento unilateral a estrategia y a doctrina, reflejando ambos la presión de las concepciones pequeño burguesas dentro del movimiento obrero.
Este era el argumento rector de los socialdemócratas revolucionarios en contra del anarquismo: "Los profetas anarquistas de la "propaganda por los hechos" pueden hablar hasta por los codos sobre la influencia estimulante que ejercen los actos terroristas sobre las masas. Las consideraciones teóricas y la experiencia política demuestran lo contrario. Cuanto más "efectivos" sean los actos terroristas, cuanto mayor sea su impacto, cuanto más se concentre la atención de las masas en ellos, más se reduce el interés de las masas en ellos, más se reduce el interés de las masas en organizarse y educarse. Pero el humo de la explosión se disipa, el pánico desaparece, un sucesor ocupa el lugar del ministro asesinado, la vida vuelve a sus viejos cauces, la rueda de la explotación capitalista gira como antes: sólo la represión policial se vuelve más salvaje y abierta" (León Trotsky, Contra el Terrorismo)
Cuando en 1905, estalla la primera revolución Rusa y vuelve a ponerse al orden del día la lucha política de masas, fundamentalmente a través de la huelga general, que se transforma en insurrección, los dirigentes oportunistas de la socialdemocracia, siguieron defendiendo la "vieja táctica probada" de crecimiento progresivo del espacio parlamentario, mientras que los llamados de la izquierda socialdemócrata, en el sentido de la necesidad de las acciones revolucionarias de masas, fueron velados como desvariaciones de socialistas de pequeños países sin tradición parlamentaria.
No fue hasta 1917-1921, luego que los bolcheviques tomaran el poder en Rusia e impusieran el primer gobierno obrero en el mundo, que en medio de la guerra civil rusa se pudo demostrar de manera práctica en un enorme laboratorio de la lucha de clases, la posición teórica del marxismo acerca de la violencia revolucionaria. Trotsky, el comandante del Ejercito Rojo, hacía una distinción fundamental entre el terrorismo individual y el terrorismo revolucionario que las masas soviéticas oprimidas tuvieron que emplear contra sus opresores, en respuesta al despliegue de terror contrarrevolucionario desatado por los 14 ejércitos imperialistas que invadieron la naciente República Socialista.
Los marxistas revolucionarios nos oponemos a elevar como estrategia permanente de lucha las acciones espectaculares de reducidos grupos, por que comprendemos que es básicamente impotente como estrategia para cambiar las estructuras sociales, e imponer un gobierno de los trabajadores y los oprimidos. Estas acciones no pueden eliminar más que a miembros individuales de la clase dominante y no a la propia clase dominante; intentan sustituir la movilización revolucionaria de las propias masas con las proezas técnicas de un pequeño grupo; y no importa cuánto quieran los terroristas ligar sus proezas al movimiento de masas y a la lucha de clases, la necesidad de la más estricta clandestinidad, y los esfuerzos que implica la preparación de las acciones obligan inevitablemente a los terroristas a abandonar todo trabajo agitativo y organizativo en la clase obrera y el campesinado.
"Para nosotros el terror individual es inadmisible precisamente "porque empequeñece el papel de las masas en su propia conciencia, las hace aceptar su impotencia y vuelve sus ojos y esperanzas hacia el gran vengador y libertador que algún día vendrá a cumplir su misión". Nos oponemos a los atentados terroristas porque la venganza individual no nos satisface. La cuenta que nos debe saldar el sistema capitalista es demasiado elevada como para presentársela a un funcionario llamado ministro. Aprender a considerar los crímenes contra la humanidad, todas las humillaciones a que se ven sometidos el cuerpo y el espíritu humanos, como excrecencias y expresiones del sistema social imperante, para empeñar todas nuestras energías en una lucha colectiva contra este sistema: ése es el cauce en el que el ardiente deseo de venganza puede encontrar su mayor satisfacción moral" ( León Trotsky, Contra el Terrorismo)
[1] Seguidores del revolucionario francés Auguste Blanqui
[2] No debemos olvidar que en esta época tanto los oportunistas como los revolucionarios en todo el mundo, siguiendo la concepción de "una clase, un partido" militaban en los mismos partidos, en los Partidos Socialdemócratas afiliados a la II internacional, dentro de ellos existían alas izquierdas, como los bolcheviques en Rusia o los espartaquistas en Alemania, los cuales se separarían de los oportunistas luego de que estos apoyaron la masacre de la I Guerra imperialista y esta ala izquierda revolucionaria de la socialdemocracia sería la base de los futuros Partidos Comunistas y de la III Internacional, en su época revolucionaria.
[3] Organización terrorista rusa, que reivindicaba a el campesinado como sujeto social de la revolución y las acciones terroristas como la táctica privilegiada de lucha.
La privatización de la salud
por David Morera
Hace mucho tiempo, desde el sindicato UNDECA hemos venido denunciando la desmedida, irregular y corrupta manera con la que los jerarcas de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSSS) está comprando servicios médicos a terceros. La realidad nos ha dado toda la razón.
La última semana de septiembre el diario La Nación publicó sendos reportajes cuestionando las compras de servicios de acelerador lineal para el tratamiento del cáncer y de cirugías oftalmológicas. Ante las evidencias contundentes, el Presidente Ejecutivo, Dr. Piza Rocafort, y la Junta Directiva de la Caja, suspendieron las compras en esas áreas, y tomando en cuenta los aires electorales, remitieron los informes de Auditoría en la materia hacia el Ministerio Público.
Previamente, el Informe de mayoría de la Comisión Legislativa publicado desde el 26 de abril de este año, señaló lo siguiente: "...El deterioro, real o provocado, de los servicios públicos acompañado de la necesaria manipulación, produce ganancias a los terceros que operan los servicios privados".
El instrumento para este fabuloso negocio es el Reglamento para la Contratación de Servicios de Salud especializados por medio de terceros, emitido por la Junta Directiva de la Caja en la presente administración.
Las altas autoridades de la Caja no pueden ahora lavarse las manos. Las informaciones del diario La Nación son apenas la punta del iceberg. Por ejemplo las mismas ni siquiera mencionan las millonarias compras de servicios privados de procesamiento de biopsias, que contienen todo tipo de irregularidades.
El Dr. Piza Rocafort, pese a que ahora se "desgarra las vestiduras", en innumerables oportunidades ha pretendido minimizar el crecimiento exponencial que experimenta el gasto en materia de compra de servicios. Pero la realidad no deja lugar a dudas. Para el año 2000 la Caja gastó en compra de servicios la impresionante cifra de 1,489,725,800.00 colones.
La compra de servicios médicos a la empresa privada se ha acelerado abruptamente, involucrando servicios básicos y elementales, que se supone se crearon con la filosofía de ampliar la cobertura del servicio público, no su privatización. Así por ejemplo, en la actualidad la atención primaria, los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS), está siendo asumida por proveedores privados. ASEMECO, representante de la Clínica Bíblica, ganó la licitación para la prestación del servicio de EBAIS en Escazú, La Carpio y León XIII. ¿Porqué se contratan servicios privados para atender los EBAIS, si la Caja cuenta con los recursos para suministrar el servicio directamente y como entidad pública?
La respuesta a estas preguntas reside en que hay grandes intereses en juego, y quienes se visten con la camiseta de la institución, al mismo tiempo se visten con la camiseta de una serie de empresas privadas que subsisten por que la Caja les brinda la oportunidad de hacer sus negocios mediante la compra de servicios.
Quien fuera miembro de la Junta Directiva de la CCSS hasta el año pasado, ex diputado y connotada figura del PUSC, Bernal Aragón, es un prominente accionista de la Clínica Bíblica. El principal asesor, mano derecha de Piza en la Presidencia Ejecutiva, Dr. Danilo Medina Angulo, fue también Director de la Clínica Bíblica. La estrecha ligazón de funcionarios públicos con empresas privadas que se benefician de su relación con la Institución, es muy evidente.
Así tenemos también el caso de la Clínica Oftalmológica, contigua al Hospital México, que inicialmente se concibió como una ampliación de los servicios de oftalmología del Hospital México, y que actualmente pretende asumir una fundación privada "MUNDO DE LUZ", una de cuyas fundadoras es la Primera Dama, Lorena Claire.
La misma historia se repite con el Instituto del Cáncer, cuya Junta Directiva está presidida por el actual Ministro de Salud: Rogelio Pardo Evans y forma parte de la misma el Dr. Piza Rocafort. Este Instituto pretende hacerse del control del Proyecto del Hospital del Cáncer, a través de una fundación privada. Manipulando el dolor de los pacientes con cáncer, se pretende hacer un negocio privado, sin resolver el grave déficit de especialistas y de equipo que actualmente padecen los hospitales nacionales ya instalados.
El ex Ministro de Salud, ex Gerente Médico y miembro actual de la Junta Directiva de la Caja, Dr. Carlos Castro Charpantier funge como fiscal de la empresa CENTRACAN a la cual la Institución le compra servicios de acelerador lineal y braquiterapia.
Por último es interesante destacar que el informe legislativo citado plantea que en el caso de dos grandes empresas beneficiarias de la compra de servicios, se han detectado estrechos vínculos. Se trata de CENTRACAN que vende servicios de acelerador lineal a la Caja, y FUSOSVI que lo hace en el campo de la atención oftalmológica. Menciona el Informe: "...aunque la atención oftalmológica no tiene ninguna relación con los aceleradores lineales, hay nombre comunes para ambas áreas, que aparecen a la vez como miembros de las Juntas Directivas de las empresas que le venden servicios a la Caja. Por ejemplo el ex diputado Mario Romero Arredondo es tesorero de CENTRACAN y vicepresidente de FUSOSVI".
Juzgue el lector la magnitud y los alcances de este fabuloso negocio que se realiza a costa de la salud del pueblo, mientras la Caja no invierte en la compra de los equipos necesarios ni en la creación de las plazas requeridas, para brindar directamente los servicios médicos, lo que sin duda sería muchísimo menos costoso para la Institución.
Ultima hora:
Hemos recibido un texto preliminar de proyecto de acuerdos entre las autoridades de la Caja y el Frente de Organizaciones Sindicales del Sector Salud (FOSSS)— versión al 24 de septiembre— que de suscribirse sería una absoluta capitulación y significaría avalar el curso privatizador que imponen los jerarcas institucionales. En el mismo documento se acepta lo que cínicamente se denomina "privatización por desplazamiento", se avala la entrega del Hospital de Heredia a las Universidades Nacional y de Costa Rica (bajo la figura previsible de fundaciones), se abre el portillo para que se privaticen los llamados servicios auxiliares (aseo, mantenimiento, vigilancia, farmacia, laboratorio, nutrición y otros). En las reuniones internas del FOSSS algunos dirigentes, tales como Rigoberto Alas de SIPROCIMECA y Alvaro Salazar de la AESS, han manifestado en el pasado su disposición a firmar el citado documento. UNDECA ha rechazado tajantemente esa posición. Inicialmente se había programado la firma para el 5 de octubre, pero por la presión sindical y popular, se trasladó para la fecha 29 de octubre. Así las cosas el Consejo de Seccionales de UNDECA aprobó realizar una marcha nacional para el 29, a fin de oponerse a la firma del documento citado, demandar castigo a los altos jerarcas responsables por la compra irregular de servicios médicos a terceros, empezando por el propio Presidente Ejecutivo, así como el cumplimiento de los acuerdos pendientes de ejecución, incluido el bono salarial adoptado desde la huelga que culminó el 15 de abril del año pasado. Llamamos a los trabajadores y el pueblo a estar atentos y movilizarse para defender la seguridad social y el servicio publico de salud.
Elecciones
Por Carlos Amaya Funez
Estamos a las puertas de la finalización del proceso electoral hondureño. El 25 de noviembre, se decidirá el nombre del próximo presidente, los diputados al Congreso Nacional y las autoridades municipales. Mientras el país se hunde cada vez más en una crisis sin salida, los candidatos saldrán a vender ilusiones.
Finalmente llegamos a la fecha de las elecciones. Como era de esperar sólo los cinco partidos inscritos podrán participar.
Atrás quedaron los intentos de candidaturas independientes del Dr. Ramón Custodio y otros esfuerzos que tropezaron con una ley electoral profundamente antidemocrática que no permite la participación ciudadana de manera independiente y mucho menos si se trata de trabajadores y campesinos.
Tal como ha venido denunciando el Partido de los Trabajadores, los requisitos exigidos en la actual ley para presentar candidaturas independientes o para inscribir partidos políticos están hechos a la medida de los partidos burgueses tradicionales. Miles de firmas, directivas en todo el país, publicaciones costosísimas en los periódicos y un sinnúmero de trabas impidieron nuevamente que el pueblo pueda presentar otras opciones a las ya existentes.
Otros esfuerzos dirigidos a formar una alianza política estructurada en las organizaciones obreras, campesinas y populares propuesto por el Partido de los Trabajadores al Partido Unificación Democrática tampoco pudieron concretarse por el sectarismo y falta de un programa auténticamente obrero, campesino y popular de este último partido.
De esta manera el pueblo trabajador también se vio privado de poder presentar a sus propios candidatos.
Bloqueada la participación popular independiente y la candidatura de los trabajadores, los candidatos de los cinco partidos políticos inscritos no han tenido mayor problema para hacer una campaña electoral vacía de contenido, eludiendo los grandes problemas nacionales, y dedicándose a reproducir lo peor de su vieja costumbre de hacer política. Después de un proceso de más de un año los candidatos han dicho todo lo que tenían que decir y no hay nada más que esperar.
En momentos que Honduras se debate en su peor crisis, reflejada en el aumento de la pobreza, el incremento de enfermedades que ya se habían erradicado, en el incremento de la delincuencia empezando por la de las propias autoridades políticas y militares del país, en momentos que la migración es vista como la única tabla de salvación para miles de hondureños con las consecuencias negativas que trae. En este preciso momento histórico, los partidos políticos que piden el voto a la población, hablan de cualquier cosa menos de estos problemas y cómo resolverlos.
Ese silencio sobre los grandes problemas nacionales indica que ninguno de ellos tiene una propuesta globalmente diferente a la que se viene implementando en el país desde hace diez años conocida como modelo neoliberal, y que es la versión moderna del viejo proyecto de desarrollo basado en las inversiones extranjeras y la producción destinada al mercado mundial o más precisamente al mercado norteamericano.
Desde la llegada de las compañías mineras y sobre toda las bananeras hace más de 120 años el país ha perdido su independencia económica y su soberanía nacional. Todo en nuestro país se ha hecho en función de los intereses de los capitales extranjeros.
Esta situación se vio profundizada a partir de la década de los 80 mediante una nueva cadena de dependencia llamada deuda externa. Con el mecanismo del pago de la fraudulenta deuda externa, en los últimos veinte años, se han desangrado los recursos de nuestro país, llegando al extremo de poner en venta todas las empresas estatales como es el caso actualmente de la empresa de telecomunicaciones y la de energía eléctrica.
Y por si fuera poco este saqueo de recursos y riquezas, como el modelo apuesta a las exportaciones, el país pierde la capacidad de influir en los precios quedando a merced de los vaivenes del mercado mundial o mejor dicho de las grandes corporaciones que son las que mediante distintos mecanismo manipulan los precios.
Este modelo ha demostrado estar totalmente agotado y no responde a las necesidades de la población. No ha podido sacar al país adelante después del desastre del Mitch, y mucho menos frente a la recesión de Estados Unidos, profundizada con la guerra de agresión que el gobierno de Bush que lleva a cabo en Afganistán.
Es necesario por tanto presentar un nuevo proyecto de país. Y es allí donde los candidatos de los cinco partidos han demostrado no tener ninguna voluntad de cambio.
Aferrados a un sistema de injusticias y privilegios que les ha permitido enriquecerse de las migajas que dejan los capitales extranjeros, los partidos burgueses tradicionales, Liberal y Nacional, se limitaron a la más vieja y gastada campaña electoral, buscando hacerse del poder del Estado para beneficiar a sus respectivos grupos económicos con el proceso de venta y destrucción del país.
Por eso ambos candidatos se han manifestado de acuerdo en cumplir con la llamada "carta de intenciones" firmada por el actual gobierno con el Fondo Monetario Internacional y que compromete al próximo gobierno sea cual fuera el ganador. Siguen apostando a vivir de la limosna extranjera mientras entregan lo mejor de nuestras riquezas. De nada vale que digan que van a mejorar la situación de los hondureños si ya están aceptando que los salarios se reduzcan del 9.3 al 9.1 por ciento del Producto Interno Bruto, y los impuestos suban del 17.6 al 17.8 por ciento.
Con esa carta la única forma de gobernar es manteniendo los hospitales públicos sin medicinas y con personal mal pagado; las escuelas y colegios oficiales sin material didáctico, ni sillas, ni yeso para escribir en la pizarra, y el estatuto del docente aprobado hace poco sin cumplir. Con la "carta de intenciones" no habrá crédito para el campesino ni vivienda barata para los pobladores. Y eso es lo que van a hacer cualquiera de los dos candidatos con posibilidades de triunfar.
Si el panorama electoral por el lado de los partidos burgueses grandes promete más de lo mismo, por el lado de los partidos burgueses pequeños tampoco encontramos nada bueno.
La Democracia Cristiana y el Partido Innovación y Unidad se han conformado con los pequeños espacios que les dan los partidos grandes. Su máxima aspiración es poder lograr algún tipo de alianza o unidad con el Partido Liberal o Nacional y conseguir algún ministerio. Estos partidos nunca han crecido justamente porque su máxima preocupación es quedar bien con los que gobiernan.
El caso del Partido Unificación Democrática es distinto. Surgido de las componendas entre el gobierno nacionalista de Rafael Callejas y sectores de izquierda, ha demostrado una incapacidad absoluta para lograr articular una política unificada alrededor de los intereses de los trabajadores y campesinos. A pesar de estar conformado por dirigentes provenientes del sector popular se identifican justamente por haber abandonado los intereses del movimiento popular y haber copiado lo peor de los partidos patronales: la ambición de poder, las misas negras, las sordas luchas internas por cargos públicos, etc.
El gran problema de este partido ha sido su negativa sistemática a definir un claro programa de gobierno que contra el modelo neoliberal, centrado en el no pago de la deuda externa y la ruptura de todos los acuerdos con los organismos financieros internacionales como punto fundamental de partida sin el cual no hay recursos ni independencia política para impulsar un profundo proceso de reforma agraria afectando las tierras de las compañías bananeras para ponerlas a producir al servicio de las necesidades del mercado interno. Un plan de gobierno en el cual los corruptos sean los que financien mediante la incautación de sus bienes planes de obras públicas que al par de generar empleo sirvan para mitigar las necesidades de infraestructura que tiene el país. Unificación Democrática no ha querido levantar el único plan de gobierno posible frente al de los capitalistas: el de la economía centralizada y planificada de acuerdo a las necesidades sociales, por esa razón tampoco es alternativa electoral para salir de la crisis en la que nos encontramos.
Si ninguno de los candidatos refleja, así sea mínimamente, las necesidades y aspiraciones populares, el más elemental principio democrático indica que el pueblo puede y debe expresar su repudio a esta democracia de los ricos negándose a darles el voto.
Nadie está obligado a votar por alguien en quien no cree y menos cuando se le cierran las puertas a otras expresiones políticas. Por esa razón el Partido de los Trabajadores, llama a todo el pueblo trabajador a no votar por ninguno de los partidos inscritos.
OEA:
Por Hugo Herrera
El 21 de septiembre la OEA aprobó una vergonzosa resolución por medio de la cual considera los ataques terroristas contra EE.UU. como ataques contra todos los Estados americanos comprometiendo a todos los países latinoamericanos a dar apoyo, incluso militar, al gobierno yanqui.
La Vigésimo Cuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores actuando como órgano de consulta en aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), acordó por unanimidad de sus miembros considerar que los "ataques terroristas contra los Estados Unidos de América son ataques contra todos los Estados americanos y, de conformidad con todas las disposiciones pertinentes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y el principio de solidaridad continental, todos los Estados Partes del Tratado de Río deberán brindar asistencia recíproca efectiva para enfrentar tales ataques y la amenaza de ataques similares contra cualquier Estado americano, y para mantener la paz y la seguridad del Continente."
Esta resolución abre las puertas al involucramiento de los países latinoamericanos en la guerra de agresión que Estados Unidos está librando contra Afganistán con la excusa de la "lucha contra el terrorismo" y que puede extenderse a cualquier país del mundo que sea acusado por George Bush de proteger terroristas.
Así calificó el Secretario General de la OEA, César Gaviria, a los Ministros de Relaciones Exteriores latinoamericanos que aceptaron sumarse a esta agresión colonialista.
Y para quienes afirman que la resolución tiene un carácter únicamente defensivo limitado contra los actos terroristas, nada mejor que escuchar a Roberto Rojas, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Costa Rica quien afirmó: "expresamos todo nuestro apoyo a las acciones que la comunidad internacional, liderada por el Gobierno de Estados Unidos, emprenderá para combatir firmemente el flagelo del terrorismo". Y por si quedan dudas, la Ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador, Lic. María Eugenia Brizuela de Avila, declaró: "La amenaza de nuevos ataques está latente. Ante ello, deben utilizarse las medidas disponibles para defender, de manera colectiva, la paz, la seguridad y la democracia en el Hemisferio".
Quienes hoy lloran a gritos diciendo que "los Estados Unidos fueron atacados, y, por ende, fuimos atacados todos" deberían recordar que hace menos de veinte años, la República Argentina fue atacada militarmente por una fuerza extraregional (Inglaterra) y Estados Unidos, signatario del TIAR, se unió al agresor facilitándole todo tipo de apoyo logístico y de inteligencia para ayudar a derrotar a la Argentina demostrando que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, sólo fue concebido como mecanismo de subordinación militar de los países latinoamericanos a los intereses colonialistas yanquis.
La resolución le da el visto bueno a los reaccionarios gobiernos latinoamericanos para perseguir a la oposición interna bajo la acusación de que dan apoyo o tienen relaciones con organizaciones terroristas como sucede actualmente en El Salvador.
Si se aplica el TIAR en esta oportunidad contra el pueblo de Afganistán y los talibanes, mañana podrá aplicarse contra el pueblo colombiano y las FARC con la excusa del narcotráfico; o contra cualquier pueblo que no se someta a los dictados imperiales.
Los trotskistas centroamericanos llamamos a todos los trabajadores, campesinos y estudiantes centroamericanos, a repudiar la resolución aprobada por los Ministros de Relaciones Exteriores y a exigir el desconocimiento del TIAR y la ruptura de todos los pactos que nos atan al imperialismo.
Ni un soldado debe ser puesto a disposición del imperialismo. Rechacemos la conformación de una fuerza militar conjunta latinoamericana. Ni un peso de los bolsillos populares debe servir para financiar a nuestros propios sepultureros: inmediata suspensión del pago de la deuda externa.
Partido Revolucionario de los Trabajadores de Costa Rica |
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