![]() |
||
por Alberto Ramírez y María L. Carrasco
Actualmente se encuentran en la Asamblea Legislativa un conjunto de proyectos de ley, algunos en discusión y otros en lista de espera, que tienen como objetivo central avanzar en las contrarreformas económicas, sociales e institucionales que los partidos patronales (PUSC-PLN) han venido imponiendo en el país a lo largo de estos últimos años, como resultado de sus políticas neoliberales y globalizantes.
Se trata, por un lado, de proyectos privatizadores de empresas públicas de servicios y de producción (ICE, INS, FANAL, etc.) que pretenden sacar al Estado de la "gestión económica" para pasar a los capitalistas las jugosas ganancias que esas empresas generan. Por otro lado, como complemento a lo anterior, luego de aproximadamente cuatro proyectos de ley, se pretende aprobar la última versión de la llamada "Ley de Empleo Público" la que bajo la excusa de la inconstitucionalidad de las convenciones colectivas de trabajo en el sector público, pretende no sólo uniformar el régimen laboral en este sector, sino también reducir el aparato estatal mediante el recorte de la planilla estatal, lo que implica una serie de consecuencias sociales y económicas para miles de familias.
Desde 1979, los diferentes gobiernos han ido reduciendo paulatinamente los derechos colectivos de los trabajadores públicos, al punto de que en 1992, la Sala Constitucional dictó una resolución judicial (Nº 1692) que declaró inconstitucional la aplicación de los mecanismos de negociación colectiva en el sector, y señaló la obligación de dictar una ley de empleo público. El proyecto original concertado por el gobierno neoliberal de Calderón Fournier y las cúpulas sindicales, sufrió una serie de reformas hasta llegar a la versión que se encuentra actualmente en discusión en la Asamblea Legislativa. Cada uno de los proyectos ha sido presentado por los diputados del PLN y el PUSC como "conquistas del pueblo costarricense", sin embargo, consideramos lo contrario, ya que lo vemos como la estocada final a las garantías laborales de los trabajadores públicos.
A nuestro juicio el proyecto tiene tres objetivos centrales, y otros de importancia, que se interrelacionan íntimamente con las "nuevas funciones" que el neoliberalismo le ha asignado al Estado. Estos tres objetivos principales pueden ser enumerados en el siguiente orden de importancia:
En el siguiente apartado se hace el análisis de por qué sostenemos que esos son los objetivos centrales de ese proyecto, aunque en él no estén explícitamente señalados.
En una de las últimas versiones del proyecto de ley de empleo público, se afirmó como fundamentación:
"El proceso de desarrollo del Estado costarricense ha generado un conjunto de distorsiones... entre el Estado y sus servidores. Estas distorsiones están asociadas con un crecimiento desordenado del aparato público... y, sobre todo, a la creciente gestión económica... Esta masa de funcionarios públicos, que en la actualidad alcanza a más de 165.000, no cuenta con los niveles de eficiencia y productividad acordes con las existencias de un mundo más competitivo". (La Gaceta, No. 210. 29/10/98. Pág. 1)
A los señores diputados que elaboraron este documento se les olvidó decir que las llamadas "distorsiones", "ineficiencia" e "improductividad" fueron consecuencias del tipo de Estado que la burguesía que ellos representan creo en su momento producto de las condiciones históricas, sociales y económicas del país. Se hace evidente que cuando se hacen esas acusaciones y ataques contra los empleados públicos es porque se están preparando las condiciones para golpearlos. ¿Y los golpes por dónde vienen?
En la parte final del proyecto se indica que los servidores públicos nombrados en propiedad al entrar en vigencia la ley conservarán sus derechos adquiridos. Sin embargo, guarda un silencio sepulcral sobre el destino de más de 40,000 empleados públicos que se encuentran trabajando para el Estado en el régimen de "interinato". Al mismo tiempo establece que un interino no puede labora más de 6 meses en esa condición, por lo que prepara el terreno para el corte masivo de nombramientos de los trabajadores interinos. Existen empleados públicos "interinos" que han trabajado toda su vida en esa condición. Es obvio que al ignorarlos es porque se pretende despedirlos. Y como resultante se pretende la reducción del "gasto" público en miles de millones de colones, pedido de los organismos financieros internacionales para disminuir el déficit fiscal, en detrimento de miles de familias que engrosarían la masa de desempleados.
En cuanto al segundo objetivo, sus defensores han afirmado que "No existirá una verdadera transformación del Estado en el tanto, no pueda establecerse una legislación laboral uniforme, que permita una mayor flexibilidad del empleo." ¿Cómo se aplica esa "flexibilidad" en el proyecto de ley?.
En el capitulo relativo a la "Salida del Régimen Empleo Público" se plantea, junto a las salidas normales por jubilación, invalidez, muerte, etc., diferentes tipos de despidos, a saber:
Si bien es cierto que los tipos de despidos ya aparecen en otras normativas vigentes, en este proyecto se eleva a rango de ley los despidos "voluntarios", que ya se han venido produciendo en la práctica.
Por otra parte, la "flexibilidad" se manifiesta en otra serie de capítulos y artículos del proyecto de ley, mediante las figuras de: a) Reubicación del personal, y b) Régimen de disponibilidad, horaria, geográfica, voluntaria y obligatoria. c) También se establece un "Sistema de Incentivos a la Eficiencia" que pone a competir entre si a los empleados públicos en los rubros de "eficiencia", "calidad", "productividad" y "méritos". Y una "Evaluación del desempeño" anual que puede conducir al despido sin responsabilidad patronal.
Según los redactores del proyecto de ley, en éste se establece una novedosa política, mediante la cual funcionarios pueden participar en la determinación de sus condiciones de empleo y pueden ir a huelga.
Sin embargo, ambos mecanismos se ven entrabados por una serie de condiciones que restringen su efectividad. La negociación directa debe estar precedida por la "representatividad" del sindicato y la aprobación de organismos técnicos gubernamentales que determinen su legalidad y el contenido presupuestario. Y el capítulo que regula el derecho a huelga, realmente está diseñado para prohibirla, obstaculizarla y, en última instancia, limitarla mediante subterfugios legales. En el articulado de ese capítulo se especifican dos tipos de servicios dentro del Estado, a saber:
Se consideran servicios esenciales los que: a) "..prestan todos los servidores investidos de autoridad y de la seguridad pública". b) "También se consideran servicios públicos esenciales, los que desempeñan los servidores indispensables para garantizar la prestación de un servicio mínimo en aquellos órganos o entidades públicas encargadas de la seguridad, la vida o la salud de las personas, en toda o en parte de la población".
Como se puede notar el alcance de este último inciso es tan general y amplio que da lugar a prohibir la huelga en una serie de Instituciones que el gobierno estime afectan la "seguridad", "vida" y "salud". Además, en aquellos servicios públicos esenciales del inciso b, sólo se puede ejercer el derecho a la huelga si los trabajadores garantizan la prestación de un servicio mínimo, cuyo plan debe ser presentado previamente al jerarca institucional, quien determinará o no su aprobación. Y en caso de conflicto, quien decidiría finalmente es el juzgado de empleo público.
¡Habrase visto semejante método para hacer huelga! Al final de cuentas, la patronal decide cuando los trabajadores deberán hacer la huelga, solo falta que elaboren un reglamento para dirigir a los trabajadores en la lucha! En síntesis, lo "novedoso" de la política del derecho a la huelga que plantean los "geniales" diputados es no hacerla, obstaculizándola!
En primer lugar, llamar a organizarse a lo inmediato a todos los empleados públicos, en especial a los "interinos", para iniciar y desarrollar una Campaña de propaganda y lucha contra la discusión y aprobación de ese proyecto de ley de empleo público en la Asamblea Legislativa.
En segundo lugar, hacer un llamado a la más amplia Unidad de Acción de todos los sindicatos del sector público para impedir la aprobación de ese proyecto. Esto significa elaborar un plan de lucha que contemple todas las medidas y métodos de lucha posible para evitar que ese proyecto pase a ser ley de la República.
Desgraciadamente, la cúpula sindical de este país le ha preparado el terreno al gobierno para la aplicación de este nefasto proyecto, en la medida en que se ha prestado servilmente a la farsa de la Concertación. La condición para dar en verdad la pelea, es romper con el engaño de la Concertación y movilizar a las bases para la lucha.
por Pedro Rojas García
Desde mediados de abril se constituyó el Comité contra la Intervención en Yugoslavia, con la participación de sindicatos, organismos de derechos humanos y agrupaciones de izquierda. En primera instancia, se aprobó un manifiesto cuyo eje es repudiar la agresión de la OTAN contra Yugoslavia, al tiempo que reivindica el derecho a la autodeterminación del pueblo albano kosovar. En su constitución adhirieron el Sindicato de Empleados de la Universidad de Costa Rica (SINDEU), el Sindicato Patriótico de la Educación (SINPAE), la Asociación de Funcionarios del Instituto Tecnológico (AFITEC), la Liga de Mujeres por la Paz y la Libertad (LIMPAL), la Asociación Americana de Juristas, la Comisión de Derechos Humanos para Centroamérica (CODEHUCA), el Centro de Amigos para la Paz, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Movimiento de Trabajadores y Campesinos (MTC) y Nueva Izquierda.
La primera acción realizada fue un piquete de protesta frente a la Embajada norteamericana el 27 de abril. El 29 de abril en el Auditorio de Letras de la Universidad de Costa Rica realizamos un foro al que asistieron más de 200 personas. Expusieron en ese evento los sociólogos Rogelio Cedeño y Roberto Ayala, el abogado Arturo Fournier y a nombre del PRT, el compañero David Morera. Se invitó al embajador norteamericano a debatir públicamente, pero este se rehusó a asistir. El pasado jueves 20 de mayo en el Auditorio Rodolfo Cisneros de la Universidad Nacional (UNA) en Heredia realizamos un foro similar con la presencia del compañero Manuel Sandoval, Rogelio Cedeño, Antonio Barrios de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UNA y Olga Carrillo a nombre de la LIMPAL Para el 27 de mayo se programa un foro con tales características en el Instituto Tecnológico en Cartago.
Desde esta tribuna, saludamos la actividad y la iniciativa desplegada por los compañeros y compañeras que han dado vida a este Comité. Con auténtico respeto a las diferencias en el análisis y en el programa, este organismo es un ejemplo de lo acertada que puede ser la unidad de acción a partir de las coincidencias centrales, en este caso a partir del acuerdo de rechazar sin ambages la agresión de las potencias imperialistas en Yugoslavia y Kosovo. Invitamos a todos los compañeros y compañeras a que se sumen a este esfuerzo, las reuniones del comité se efectúan todos los lunes a partir de las 6:00 p.m. en las oficinas del SINDEU en La Universidad.
El 3 de junio Milosevic se rindió incondicionalmente al imperialismo aceptando todas las condiciones de la OTAN: retiro total e inmediato de las tropas yugoslavas de Kosovo y el ingreso de 50.000 soldados dirigidos por la OTAN que tomarán el control político y militar de la región, son los dos puntos más importantes de la capitulación. Estados Unidos e Inglaterra se han asegurado la mayoría relativa entre las tropas de ocupación aportando 17.000 efectivos.
En Kosovo el imperialismo hará lo mismo que en Bosnia: regirá un gobierno designado por la ONU y atado de pies y manos a los banqueros imperialistas que participarán de la reconstrucción de lo que ellos mismos han destruido. Aunque Kosovo seguirá siendo parte de Yugoslavia, las tropas imperialistas tienen previsto quedarse toda una generación.
La mayoría de la población que resistió heroicamente los bombardeos se siente traicionada y humillada después de soportar más de 70 días de bombardeos.
Conscientes de que el levantamiento contra el régimen esta en marcha, los gobiernos de Francia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos se juegan a capitalizarlo y por eso ahora se apuran a condicionar cualquier ayuda a Yugoslavia al derrocamiento de Milosevic, mientras auspician a los partidos liberales agrupados en la Alianza Cívica y el gobierno de Montenegro para forjar un gobierno títere de los intereses de la OTAN.
En próximos números analizaremos más en detalle todas las consecuencias de esta derrota de Yugoslavia, el papel jugado por Rusia y porqué Milosevic se rindió cuando el frente de la OTAN aparecía más dividido.
por Marcos Luna Velázquez
El pasado 15 de enero se cumplen 80 años del asesinato de Rosa Luxemburgo, una de las más grandes revolucionarias del siglo XX. Rosa Luxemburgo nació en 1871 en Polonia. Desde sus días escolares fue una combatiente contra la opresión social, al ser discriminada en la Rusia zarista (en aquel entonces Polonia era parte de Rusia) por ser judía y polaca. En 1894, fue una de las fundadoras del partido socialdemócrata de Polonia y Lituania.
En 1897 entró al partido socialdemócrata alemán, que por aquellos años era el principal partido revolucionario europeo, orientado desde sus orígenes por Marx y Engels. Después de que estos murieron, Bebel y Kaustky, eran vistos como sus naturales sucesores y como "padres del marxismo". Rosa Luxemburgo, pese a su joven edad ganó respeto como intelectual marxista, por sus trabajos sobre los problemas económicos, por su participación en el debate sobre la autodeterminación nacional y por militar desde sus inicios en el ala izquierda de la socialdemocracia alemana, que ya daba sus primeras señales de degeneración burguesa.
La segunda mitad del siglo XIX (exceptuando la Comuna de París en 1871) fue una etapa de desarrollo relativamente pacífico de las luchas del movimiento obrero, donde primaba un proceso de crecimiento de la organización de la clase obrera a nivel sindical, político y parlamentario, expresado en el desarrollo de grandes sindicatos, partidos socialdemócratas con gran influencia parlamentaria e importantes conquistas sociales como la jornada de ocho horas de trabajo, el sufragio universal y en general el aumento del nivel de vida y cultura del proletariado.
En ese contexto, se fue generando una fuerte aristocracia obrera en las metrópolis imperialistas, y esta sirvió de sustrato social para las ideas del "revisionismo", una corriente intelectual liderada por Edward Bernstein; antiguo líder del partido, que en 1898 en su libro "Socialismo Evolutivo" plantea, a diferencia de lo que Marx estableció, que el capitalismo no tendía a empobrecer a la clase obrera y que seguiría produciendo bienestar hasta devenir pacíficamente, por la vía de las reformas parlamentarias, en socialismo.
Rosa Luxemburgo combatió con todas sus fuerzas estas ideas, demostrando que el relativo mejoramiento de la clase obrera en las metrópolis solo se podía explicar porque el capitalismo super-explotaba a los trabajadores de las colonias y semicolonias creando así un enorme exceso de ganancias, lo que le permitía dejar caer algunas "migajas" de forma pacífica sobre el movimiento obrero de los países imperialistas. Pero estas situaciones no podrían durar por siempre, tarde o temprano el capitalismo mostraría su rostro depredador y lanzaría a la miseria a las masas, obligando a estas a combatir revolucionariamente contra el capital. Siete años después la revolución rusa de 1905, dio la razón a Luxemburgo.
Luxemburgo comprendió que la fuerza de las tendencias revisionistas al interior de la socialdemocracia, planteaban el problema de la verdadera existencia del partido proletario. No solo por la influencia de las ideas de Bernstein y sus secuaces, sino por la actitud vacilante y conciliadora que tenía hacia estos el "centro" liderado por Karl Kaustky, máxima autoridad dentro del partido alemán. No se equivocaba en esto, como lo demostraría la historia en 1914, al estallar la guerra imperialista.
En 1914 la mayoría absoluta de los diputados del partido socialdemócrata, vota a favor de los créditos de guerra que pedía el Kaiser Guillermo III, Rey de Alemania, y así dieron su aval para iniciar la masacre de la primera guerra mundial. La socialdemocracia oficial llamó a los obreros a combatir, no contra sus verdaderos enemigos: los burgueses de cada uno de sus países, sino contra sus hermanos obreros de otras nacionalidades, vestidos de soldado. Era la bancarrota de la socialdemocracia, no solo en Alemania, en todo el resto del mundo, las dirigencias de los Partidos Socialdemócratas, bendijeron la rapiña imperialista.
Rosa Luxemburgo sostuvo que la socialdemocracia se había convertido en un "cadáver maloliente"[1], y se abocó junto con Franz Mehring, Clara Zetkin, Karl Liebknecht y Otto Rühle (estos dos últimos los únicos de entre los 110 diputados de la socialdemocracia alemana que votaron contra los créditos de guerra) a construir un ala de izquierda revolucionaria e internacionalista en el partido socialdemócrata. Lamentablemente esta ala no se organiza como una fuerte fracción disciplinada, para expulsar a la vieja dirección traidora, o en otro caso para construir un partido proletario independiente. Esta limitación produciría en el futuro funestas consecuencias.
Al mismo tiempo pequeños reductos de socialdemócratas en distintos países, mantuvieron una actitud principista y denunciaron la guerra y a los socialdemócratas como traidores. Llamaron a los obreros a volcar las armas contra sus jefes militares, a transformar la guerra imperialista en guerra civil. A la cabeza de esta corriente conocida como "izquierda de Zimmerwald", (debido al Congreso Internacional Socialista realizado en el pueblo suizo del mismo nombre) estaban los Bolcheviques de Lenin, Trotsky y el grupo Espartaco, liderado por Liebknecht y Luxemburgo. Este sería el embrión de la futura Tercera Internacional, la cual sería fundada un par de años después.
Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia, Rosa Luxemburgo llamó a la Revolución de Octubre de 1917: "la salvación del honor del socialismo internacional"[2]. La Rusia Soviética había firmado la paz en abril de 1918; sin embargo, Alemania siguió la guerra contra el naciente estado obrero; pero los años de privaciones y el grandioso ejemplo de los obreros rusos, ahora dueños de su propio destino, crearon una enorme efervescencia en el proletariado alemán. En noviembre de 1918 los marineros del puerto de Kiel se amotinaron, los soldados y los obreros fraternizaban y pocos días después era derrocado el Kaiser Guillermo III .
Ya en diciembre del mismo año fue fundado el Partido Comunista Alemán. En esa ocasión Rosa Luxemburgo decía: "La realidad creada por el imperialismo expresa la nueva alternativa de hierro en la que se encuentra la clase obrera: Socialismo o Barbarie"[3].
Este fue uno de sus últimos discursos públicos. En enero de 1919, el joven partido comunista se lanzó a una insurrección prematura, y se desató una ola de represión sobre los espartaquistas. Pese a la calidad revolucionaria de los marxistas alemanes no le daban gran importancia a la necesidad de tener un partido de combate disciplinado y conspirativo, estilo bolchevique, capaz de actuar en condiciones severas de clandestinidad y persecución. Esto explica de alguna forma la imposibilidad que tuvo la izquierda alemana para proteger a sus líderes e impedir su trágico final. Los socialdemócratas Noske y Scheidemann, antiguos compañeros de partido y ahora ministros burgueses, ofrecieron 100,000 marcos por la cabeza de Rosa Luxemburgo.
El 15 de enero Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron capturados. La versión oficial dice que Liebknecht fue muerto intentando escapar de la cárcel. Rosa Luxemburgo fue muerta a manos de la policía de choque de los socialdemócratas, su cabeza fue destruida a culatazos y su cuerpo lanzado a un canal junto con él de Liebknecht. La "Rosa Roja" había muerto.
El olor a "cadáver maloliente" de la socialdemocracia se extendió a todo el mundo con esta atrocidad, y aún llega este olor hasta nuestros días acompañando a los sucesores socialdemócratas, tales como el laborista Tony Blair, Primer Ministro de la Inglaterra imperialista, asesino del pueblo iraquí y yugoslavo, o Felipe González, que financiara y armara debajo de la mesa a los asesinos paramilitares del pueblo vasco. En todo el mundo, pero especialmente en Europa, la socialdemocracia es celosa guardiana del orden capitalista e impulsora ferviente de los planes de ajuste hambreadores.
El proletariado internacional pagó caro la pérdida de estos titanes revolucionarios. El partido comunista alemán perdió a sus dirigentes más experimentados, y cuando la revolución alemana resurgió en 1923, no estuvo a la altura de su prueba histórica, y nuevamente la clase obrera fue derrotada. Esto permitió la estabilización del capitalismo y el aislamiento internacional de la URSS, produciendo luego su burocratización y la consolidación del stalinismo, cáncer que terminó degenerando el estado obrero soviético. Tal es la dimensión histórica que adquiere la derrota de la revolución alemana.
Los que hoy en día reinvindicamos el ejemplo de la "Rosa Roja", hacemos nuestras las siguientes palabras de Clara Zetkin, otra fundadora del Partido Comunista Alemán:
"Rosa Luxemburgo, simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional"[4].
Fragmento de una carta de Rosa Luxemburgo a Luisa Kautsky:"Este hundimiento total en medio de la miseria cotidiana es incomprensible e insoportable para mí. Observa, por ejemplo, la fría serenidad con que un Goethe[5] se sobreponía a los acontecimientos, y piensa por todo lo que hubo de pasar durante su vida: La Gran Revolución Francesa, que de cerca debía de producir el efecto de una mascarada sangrienta y sin finalidad alguna; luego, de 1793 a 1815 una serie de guerras que se suceden sin interrupción y que vuelven a dar al mundo la apariencia de un manicomio suelto. -Y con que tranquilidad, con que equilibrio intelectual proseguía él, entretanto, sus estudios sobre la metamorfosis de las plantas, sobre la teoría de los colores, sobre mil cosas diversas!! Yo no te pido que hagas versos como Goethe, pero su modo de concebir la vida -el universalismo de los intereses, la armonía interior- está al alcance de cualquiera, o por lo menos, todos pueden pugnar por alcanzarlo. Y si me dices que Goethe no era un político militante, te replicaré que el político de acción es justamente quien debe sobreponerse a los acontecimientos, sino quiere naufragar, estrellándose contra el primer escollo que se le presente. Al decir esto me refiero, claro está, a los luchadores de gran envergadura, no a esas veletas que simulan ser "grandes hombres". |
[1] "Luxemburg", citada por Bill Jenkins, Worker's Power, enero 1998, Inglaterra.
[2] Ibíd.
[3] Citada por Herrera, Luis. "A la Memoria de Carlos Marx y el Manifiesto Comunista", Editado por el Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo, Bogotá, 1998, p. 24
[4] Zetkin, Clara. "Semblanza de Rosa Luxemburgo", Edit. Grijalbo, México, 1970, p. 143.
[5] Goethe, Juan Wolfgang (1749-1832), gran escritor y pensador alemán
|
Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
Honduras: |