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por Orson Mojica
Desde hace varios meses, el conflicto entre el Contralor, Agustín Jarquín Anaya, y el Presidente Arnoldo Alemán, se encuentra al rojo vivo. Jarquín Anaya aparece ante la población con el incansable luchador contra la corrupción y como un terrible enemigo del gobierno liberal.
El eterno enfrentamiento entre Arnoldo Alemán, Presidente de Nicaragua, y Agustín Jarquín Anaya, Contralor de la República, no debe ser visto como un pleito entre dos viejos enemigos políticos, sino como un choque de proyectos políticos, a las puertas de las decisivas elecciones municipales del año 2,000, las que se realizarán un año antes de la nueva elección presidencial del año 2,001.
Jarquín Anaya había sido postulado como primer concejal por parte de la Unión Nacional Opositora (UNO), la coalición de partidos burgueses que derrotó electoralmente al FSLN en 1990. Al obtener la UNO la mayoría de concejales, el nombramiento de Jarquín Anaya como alcalde de Managua estaba casi garantizado. Sin embargo, un desconocido e intrépido concejal, Arnoldo Alemán Lacayo, dio un silencioso "golpe de estado", al obtener mayoría dentro de los concejales de la UNO y así fue electo alcalde Managua en 1990.
Desde entonces existe una profunda enemistad personal y política entre Jarquín Anaya y Arnoldo Alemán. Jarquín Anaya, dirigente de una las corrientes más importantes del partido social cristiano, fue un furibundo opositor de la gestión de Arnoldo Alemán dentro del concejo municipal de Managua. En esa incesante búsqueda de aliados políticos para frenar el avance incontenible de Arnoldo Alemán, el gobierno de la Sra. Chamorro nombró a Jarquín Anaya como presidente del Instituto de Fomento Municipal (INIFOM), la institución encargada de manejar los fondos que el gobierno central asigna a las alcaldías del país.
La reforma constitucional de 1995 fue realizada con el objetivo central de evitar que Arnoldo Alemán, quien ya se perfilaba como ganador de las elecciones próximas, asumiera íntegramente los poderes omnímodos que la Constitución de 1987 le permitía al poder ejecutivo. Al mismo tiempo que democratiza un poco el régimen presidencialista, la reforma constitucional permitió también reorganizar los restantes poderes del Estado, eligiendo a sus funcionarios por un nuevo período, antes de la crucial elección de 1996 en la que salió ganador Arnoldo Alemán.
La capacidad fiscalizadora de la Contraloría de la República fue fortalecida por la reforma constitucional, al grado tal que la Contraloría puede ser considerada como un verdadero poder, con bastante autonomía e independencia. Después de la aprobación de las reformas constitucionales, Jarquín Anaya fue nombrado Contralor de la República, producto de un "amarre" político entre el Frente Sandinista de Liberación nacional (FSLN), el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y el gobierno de la Sra. Chamorro. En un país en donde los adversarios se arrodillan ante el poder persuasivo de los "cañonazos" de dinero, un enemigo personal se convierte en una figura clave contra el gobierno.
Si el triunfo de Arnoldo Alemán no se podía evitar, lo menos que el sandinismo podía hacer era amortiguar ese golpe político de la mejor manera posible, controlando las instituciones del Estado, fortaleciendo con aliados políticos aquellas que, como la Contraloría, debían jugar un nuevo y decisivo papel para evitar que los liberales utilizaran el aparato del Estado para fortalecerse económicamente, y evitar su entronización en el poder.
La historia de Nicaragua es la historia de los gobiernos corruptos. Somoza amaso una inmensa fortuna, aprovechando los recursos del Estado. El FSLN, una organización nacionalista pequeñoburguesa, que se volvió una fuerza de masas poderosísima precisamente por que luchó heroicamente contra las lacras de la dictadura, pero en una década (1979-1990) terminó convirtiéndose en una nueva fracción burguesa que acumuló su capital a costa del robo descarado de los bienes expropiados al somocismo y que eran del Estado.
El gobierno de la Sra. Chamorro no fue nada honrado. Las privatizaciones de los bienes del Estado fueron repartidas entre el grupo de Antonio Lacayo y el FSLN. Al asumir el gobierno liberal en 1996, los bienes del estado son relativamente pocos, pero el control del gobierno sigue siendo clave para el enriquecimientos de los grupos que detentan el poder político.
Alemán esta aplicado exitosamente un plan de ajuste que le ha permitido mantener la inflación en un dígito, al mismo tiempo que aumentan las exportaciones y crece el PIB año con año. La política económica de Alemán le ha merecido elogios de Bill Clinton, del FMI y el Banco Mundial. En esas condiciones, el grupo político que controla el gobierno puede llegar a convertirse en un poderoso grupo económico y, por lo tanto, puede influir en las próximas campañas electorales.
El FSLN es víctima de su propia política. Gracias a su colaboración, la economía capitalista de Nicaragua se fortalece y la estabilidad se apodera del país. El sandinismo no hace oposición, solo protesta cuando se siente ultrajado. Necesita colaborar para garantizar la estabilidad, pero esto a su vez le provoca una grave erosión política en sus bases.
Como el FSLN apoya incondicionalmente los planes económicos, la única bandera que puede enarbolar es la lucha contra la corrupción. Pero esta bandera no puede ser enarbolada por los dirigentes sandinistas, acusados de enriquecerse en tan poco tiempo, sino que lo hace la figura del contralor. Por esta razón, Jarquín Anaya aparece en las encuestas como una figura muy popular.
En el enfrentamiento entre Jarquín y Alemán, este ha amenazado con destituirlo del cargo, algo que solamente es posible si se reúne el 60% de los votos en la Asamblea Nacional. Solamente si el FSLN apoya a Alemán en esa decisión, es posible destituir y enjuiciar al contralor. Mientras tanto, este sigue gozando de inmunidad y atacando la corrupción del gobierno.
Recientemente, cuando el conflicto estuvo en su punto mas álgido, cuando fue publicada la lista de nuevas propiedades adquiridas por el Presidente Arnoldo Alemán, se organizó una marcha de apoyo al contralor que reunió, en menos de 24 horas, mas de 7,000 personas en Managua. La ultima marcha organizada por el FSLN había reunido 400 personas.
No hay duda: Agustín Jarquín Anaya puede llegar a convertirse en una figura de recambio político, con el apoyo del FSLN. En las elecciones de 1996, el FSLN prefirió la polarización política, sandinismo versus liberalismo, por que le daba mejores resultados. Pero la situación ha cambiado mucho en Nicaragua. Para las elecciones del 2001, una alianza con una coalición de centro en la segunda vuelta electoral, puede impedir la entronización de los liberales en el gobierno.
por Victoriano Sánchez
Cada año, cuando los diputados discuten el proyecto de ley de presupuesto general de la República, los estudiantes universitarios de Nicaragua salen a las calles a protestar contra el recorte del 6% que corresponde a las universidades. En esta ultima jornada de lucha, las tropas antimotines de la Policía Nacional asesinaron al estudiante Roberto González Herrera, quien viene a ser el tercer estudiante asesinado en la lucha del 6% en los últimos nueve años.
Bajo la dictadura somocista, decenas de estudiantes universitarios fueron asesinados en la lucha por obtener el 6% del presupuesto nacional para las universidades. Bajo el gobierno sandinista, las universidades recibieron el 2% del presupuesto nacional, lo que representó un avance sustancial del apoyo del Estado a la educación superior. En 1990, antes de entregar el gobierno, para garantizarse el control de la burocracia universitaria y el apoyo del movimiento estudiantil, el FSLN hizo aprobar la Ley Nº 89, la cual en su artículo número 55, establecía que el aporte ordinario del Estado a las universidades no podía ser menor que el 6% del presupuesto nacional.
En los primeros años del gobierno de la Sra. Chamorro, como había mucha efervescencia popular, esta no se atrevió a recortar el presupuesto a las universidades. Sin embargo, en 1992 hubo un primer intento fallido de aplicar una drástica reducción de la subvención del estado a la educación superior.
En estos últimos años, los estudiantes universitarios han librado enconados combates callejeros, cuerpo a cuerpo con las tropas antimotines, para que no les arrebaten el 6 % a las universidades. La burocracia universitaria no sale a las calles a protestar. Los estudiantes son el alma y nervio de la lucha. Los profesores no salen a la calle a reclamarle al Estado. Esto se debe, por un lado, a que los sindicatos universitarios son controlados por los diversos rectores y, por el otro lado, a que existen alrededor de 6,000 estudiantes que obtienen pequeñas becas de unos trescientos córdobas ( 30 dólares) para apoyarse en la continuación de sus estudios, constituyendo una base social que lucha palmo a palmo su "beca".
A pesar que los estudiantes son las "fuerzas de choque" y quienes soportan los gases lacrimógenos, bastonazos y las balas de la Policía, ellos están también supeditados políticamente a las instrucciones de la burocracia universitaria, cuya máxima representación es el Consejo Nacional de Universidades, formado por los rectores de las mismas.
La lucha por el 6% es institucional, es una lucha de las universidades contra el gobierno, en donde el movimiento estudiantil no pelea con una política propia. Por eso, en las movilizaciones se ha impuesto la concepción "guerrillera", es decir, aquella que pretende a morterazos, pedradas y con tomas de edificios públicos, obligar al gobierno a ceder.
El resultado ha sido un fortalecimiento presupuestario y un fogueo de las tropas antimotines, así como una reducción de la participación de las masas estudiantiles en la lucha por el 6%. La conducción estudiantil actúa como una guerrilla estudiantil, formando brigadas de choque que se toman los edificios públicos y montan barricadas en las calles. El método de lucha violento se ha convertido en la panacea, sin discutir el programa de lucha que los estudiantes deben levantar contra el gobierno y contra la burocracia de las universidades, que consumen todo los recursos y que impide becas mas jugosas y un mejor salario para los profesores.
Las tomas y las barricadas son asuntos tácticos dentro de una lucha, no pueden convertirse en el asunto crucial. De nada sirve tomarse la cancillería si no hay una política de movilización de las masas estudiantiles y de los profesores universitarios.
En la lucha por el 6% estamos incondicionalmente del lado de los estudiantes, en contra del gobierno. Pero nuestro apoyo, así como nuestra participación en la lucha, no puede ser un obstáculo para expresar nuestras críticas a la conducción de la lucha universitaria.
Precisamente por que el gobierno ha respondido con la represión, que el 20 de abril cobró la vida del estudiante Roberto González Herrera, debemos discutir fraternalmente cuales son los mejores métodos y cual debe ser la política independiente que los estudiantes deben levantar, para evitar que la sangre y el sacrificio de éstos sea manipulada por la burocracia universitaria.
Declaración del Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo CITO
Continúan los criminales bombardeos que la OTAN está realizando contra Yugoslavia desde el pasado 24 de marzo y los planes que tienen los imperialistas son de prolongarlos, incluso si les es necesario, hasta producir una invasión terrestre con el fin, dicen ellos, de obligar a Slobodan Milosevic, presidente de la Federación yugoslava, a aceptar la "autodeterminación" de la provincia de Kosovo bajo el protectorado de los soldados de la OTAN.
La política nacionalista serbia del gobierno de Milosevic, de represión a las demandas de los habitantes albanokosovares, produjo muertos y miles de desplazados a Europa, dándole pie a la ofensiva de la OTAN, quien pretende llevar a Milosevic a la mesa de negociación, por la fuerza, y con el falaz argumento de que dichos bombardeos son una "acción humanitaria" en defensa del pueblo oprimido.
Pero no hay tal acción humanitaria a favor de la mayoría albanesa de Kosovo. El mejor mentís a tal argumento lo constituye la masacre del 15 de agosto: los aviones de la OTAN, después de 20 días de agresión consecutiva, bombardearon en cuatro ocasiones una columna de más de mil albanokosovares, dejando casi un centenar de muertos y varias decenas de heridos.
Desde el enfrentamiento nacionalista se han producido alrededor de 2.000 muertos y cerca de un millón doscientos mil desplazados, y la guerra con Milosevic ha producido directamente, en los primeros 25 días de bombardeos, la salida de Kosovo de más 900 mil albanokosovares hacia el resto de Europa en calidad de desplazados, sin encontrar refugio. Estos hechos señalan de manera clara el carácter genocida de la intervención que está desarrollando el imperialismo en Yugoslavia.
Los habitantes de la provincia de Kosovo (que hacen parte de la República de Serbia de la Federación de Yugoslavia) se levantaron contra el gobierno de Milosevic en reclamo para que les sea devuelta la autonomía que les fue suprimida en 1990. Hasta la década de los ochenta, los habitantes de esta provincia vivían en relativa armonía, al igual que en las 6 repúblicas que constituían la Federación Socialista de Yugoslavia (Serbia, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Bosnia y Montenegro). En 1968 los habitantes de Kosovo se habían movilizado por su independencia frente a la burocracia stalinista. Producto de esta lucha el gobierno de Josip Broz, "Tito", máximo dirigente de la revolución yugoslava y presidente de la Federación hasta 1980, año en que muere, se vio obligado a reformar la Constitución de la Federación en 1974, para garantizar una amplia autonomía tanto para las repúblicas como para las provincias de Kosovo y Vovoidina.
La sumisión al Fondo Monetario Internacional, y la política de restauración capitalista que emprendió Milosevic, llevaron a miles de obreros y pobladores a desarrollar huelgas y movilizaciones contra su gobierno, frente a las cuales la represión no se hizo esperar. La profunda crisis económica y social creó las condiciones para la posterior exacerbación del nacionalismo y de las diferencias étnicas que les sirvió a Milosevic, a los demás gobiernos procapitalistas de las repúblicas yugoslavas y a las potencias occidentales, que los apoyaban, para derrotar dichas luchas y profundizar el proceso de semicolonización del ex-Estado obrero yugoslavo.
Hasta la década de los ochenta el problema de las nacionalidades en los Estados obreros (conocidos como países "socialistas") era menos grave que hoy cuando el imperialismo ha avanzado en la semicolonización y en la restauración del capitalismo y menos grave que los problemas que han existido en los países capitalistas, con los vascos, irlandeses y kurdos, para sólo señalar algunos casos. Esto a pesar de que existían gobiernos y regímenes stalinistas que oprimían a las minorías nacionales, pero el hecho de que la producción y distribución se hacían con un criterio distinto al de la ganancia, garantizaba la satisfacción de las necesidades elementales: alimento, pleno empleo, salud, educación y vivienda gratuitas, y con ello una convivencia pacífica entre los distintos sectores de la población sin importar cultura o religión.
En el caso yugoslavo la opresión nacional era menos grave, incluso que en la URSS bajo Stalin, producto del triunfo revolucionario de las masas contra el nazismo; un ejemplo de ello es el hecho de que alrededor del 50% de los matrimonios en la Federación Socialista Yugoslava fueran interétnicos e interreligiosos.
A partir de 1989 año en que se manifiesta con mayor crudeza el proceso de desmembramiento de los países "socialistas" –de Europa Oriental y la URSS– y con ello el proceso de restauración capitalista y de derrota de un ascenso de las masas que luchaban contra las burocracias gobernantes, la situación en los Balcanes cambio radicalmente. Influenciados por distintos sectores del imperialismo, los gobiernos de las repúblicas de Eslovenia, Croacia, Macedonia y Bosnia, se dieron a la tarea de independizarse de la Federación. Frente a esto, la respuesta del gobierno central yugoslavo de Slobodan Milosevic, fue declararles la guerra, antes que ampliar al máximo los derechos nacionales y democráticos conllevando fuertes enfrentamientos, especialmente en Bosnia, donde se desarrolló una guerra que duró cerca de cuatro años. Poco a poco, de la mano del imperialismo, las cuatro repúblicas antes mencionadas se fueron independizando; la responsabilidad fundamental es de Milosevic que ahora también con su política opresora arroja en brazos del imperialismo a quienes luchan contra su gobierno.
Después de que el imperialista acuerdo de Dayton impuso por la fuerza de las armas la independencia de Bosnia y quedó constituida la Federación yugoslava con Serbia y Montenegro, el conflicto en Kosovo se agudizó y de nuevo la situación de los Balcanes se convirtió en el polvorín de Europa.
La excusa que esgrimen los gobiernos imperialistas, encabezados por el de Estados Unidos, para justificar la intervención, los bombardeos y los asesinatos, es que el presidente yugoslavo Milosevic es un dictador que quiere hacer una limpieza étnica y asesinar a toda la población albanokosovar para construir una gran Serbia y que la misión de la OTAN es salvar a este pueblo.
Pero ¿cómo entender que ésta es una "intervención humanitaria" cuando se está masacrando a la población tanto serbia como albanokosovar? ¿Cómo entender que es una intervención que defiende la autodeterminación de los pueblos, cuando quienes conforman el ejército intervencionista de la OTAN hacen cosas peores que las que le atribuyen a Milosevic?. Los Estados Unidos tienen un amplio récord de masacres con bombas atómicas a Hiroshima y Nagasaki, con ocupaciones y masacres en Vietnam, Panamá, Somalia, Haití, Grenada y Bosnia; con bombardeos recientes a Irak, Sudán y Afganistán; Inglaterra oprime y reprime a los irlandeses; España hace otro tanto con los vascos; Turquía masacra a los kurdos y EE.UU., apoyado en el Estado sionista de Israel, a los palestinos. Ahora toda la OTAN pretende imponer la "autodeterminación" de Kosovo con y bajo la bota militar de sus soldados. Teniendo presente esto, rechazamos los argumentos de los agresores como una vil falacia para justificar el genocidio imperialista, colonial y contrarrevolucionario de la OTAN.
Detrás de estas mentiras hay una verdad siniestra: el imperialismo mundial no soporta gobiernos, ni pueblos que no se le disciplinen, especialmente a los Estados Unidos, y se proponen aplastarlos conjuntamente con su población. Es lo mismo que recientemente ha pasado con Irak. Pretenden semicolonizar a Rusia, Ucrania, Serbia para obligarlos a cumplir el papel de policías que hoy desarrollan los ex Estados obreros que hacen parte de la asesina OTAN: Polonia, Hungría y la República Checa. De hecho antes han apoyado tanto a Milosevic como a Yeltsin en su represión a las movilizaciones obreras y a las nacionalidades que se les han enfrentado a los nefastos planes de restauración capitalista.
Para someter a Yugoslavia el imperialismo ha constituido un frente contrarrevolucionario que está conformado en primer lugar por los gobiernos imperialistas que hacen parte de la OTAN, con el de Estados Unidos -el más criminal del planeta- a la cabeza, además de países como Turquía o los ex-Estados obreros de Polonia, la República Checa y Hungría.
Pero no sólo los gobiernos más conservadores están participando. La socialdemocracia, a la cabeza de varios gobiernos europeos, cumple una vez más aquí el papel contrarrevolucionario imperialista que viene desarrollando desde la Primera Guerra Mundial, mostrándole en los hechos a las masas de sus países que no es alternativa alguna a los gobiernos conservadores. En el caso de Alemania también hacen parte de este frente de agresión los ecologistas "Verdes" que con su política proimperialista ayudan a la destrucción de la naturaleza y el hombre.
El Papa católico, mientras condena la represión de Milosevic contra los albaneses de Kosovo, guarda silencio cómplice frente a la agresión imperialista.
El gobierno de Albania se ha colocado como sirviente y parapeto de las maniobras militares de la OTAN.
De este frente hacen parte también las direcciones de la LDK y el ELK, los dos sectores que dirigen principalmente a los habitantes albaneses de Kosovo. La Liga Democrática de Kosovo (LDK) cuyo principal dirigente es Ibrahim Rugova, al principio aceptó de Milosevic la propuesta de una autonomía provisional, pero luego, ante la presión de los demás sectores y de su propio partido, pasó a exigir un Kosovo "independiente", con carácter de protectorado internacional. El Ejercito de Liberación de Kosovo (ELK), conducido por Adem Demaci, exige, en principio, una autonomía con amplias garantías, aunque su objetivo es la independencia para federarse con Albania.
Tanto la LDK como el ELK buscan una salida de la mano del imperialismo y le han pedido a la OTAN que intervenga con bombardeos contra los serbios para lograr la "independencia". Detrás de ellos está el imperialismo que los viene armando. Estos dos sectores están financiados por los gobiernos imperialistas, el gobierno de Albania y por burgueses multimillonarios reconocidos como George Soros, dueño de empresas estadounidenses y de los principales diarios de Prístina, capital de Kosovo.
Igualmente hacen parte objetiva de este frente muchas de las burocracias sindicales y las organizaciones políticas de "izquierda" stalinistas, maoistas o revisionistas del trotskismo, que haciéndole el juego al "humanitarismo" imperialista, denuncian verbalmente los bombardeos pero colocan en la misma condición al agresor y al agredido, llamando a la derrota "simultánea" de la OTAN y de Milosevic, lo que objetivamente es apoyar al más poderoso, y por tanto se oponen a la movilización contra los bombardeos y se resisten a apoyar en forma efectiva a Yugoslavia.
Este es un enfrentamiento del imperialismo contra una nación que hasta hace unos años era claramente un Estado Obrero y que hoy está en regresión hacia el capitalismo para constituirse como una semicolonia, bajo la dirección de los burócratas ex-stalinistas venidos a capitalistas. Si en este conflicto el imperialismo aplasta a los serbios terminará imponiendo todos sus planes y dominación y será un golpe para los trabajadores del mundo pues el imperialismo saldrá victorioso y envalentonado para profundizar y acelerar los planes contra los trabajadores y pueblos de los países semicoloniales, contra los trabajadores de los propios países imperialistas y contra cualquier país o sector social independiente que se oponga a sus intereses.
Estamos pues por la derrota total de la OTAN y de todo el frente contrarrevolucionario que la acompaña. Saludamos y estimulamos la movilización de los trabajadores y las masas de Estados Unidos, que como en Los Ángeles o San Francisco, le exigen a su gobierno el retiro inmediato de Yugoslavia. En Roma, en varias ciudades de Alemania, en París, Madrid y en Londres, en Sidney (Australia), se empiezan a movilizar también en contra de la OTAN. Los trabajadores estadounidenses y europeos deben levantarse contra sus gobiernos, contra la socialdemocracia imperialista o contra los gobiernos restauracionistas de los ex-Estados obreros para derrotar a la OTAN.
También en América Latina debemos impulsar la más amplia movilización, haciendo del primero de mayo una jornada mundial contra la intervención imperialista. Llamamos a los trabajadores albanokosovares y a los serbios a unirse contra la intervención de la OTAN: la verdadera autodeterminación de los pueblos no está, ¡no puede estar!, bajo la tutela de los colonialistas yanquis y europeos, pues lo menos que podría pasar es que cambiarían una opresión de un gobierno semicolonial por la dominación colonial de la OTAN. A los trabajadores albaneses y montenegrinos, a apoyar a sus hermanos de Serbia y Kosovo, rompiendo con sus gobiernos proimperialistas y exigiéndoles que no presten su territorio nacional para las operaciones de la OTAN.
Por eso debemos exigir que China, Cuba y Rusia envíen armas y a los voluntarios que ya se alistaron en este último país, a Yugoslavia.
Llamamos a todas las organizaciones obreras y trotskistas a nivel internacional, que no están en el campo del imperialismo y que están dispuestas a movilizarse, para que nos unifiquemos en una campaña mundial de apoyo a la Federación yugoslava y por la derrota de los intervencionistas, ubicándonos en el campo militar de la nación yugoslava. Nuestra posición en ningún momento es de apoyo político a Milosevic y su gobierno, ni con respecto a los albanokosovares ni frente a los trabajadores de toda la Federación a quienes pretende imponerles la restauración capitalista, ni con respecto al manejo que le da a la propia guerra con la OTAN.
Nuestra política, entonces, no coincide en nada con la de Milosevic, pero es claro que éste es el único que hoy se enfrenta objetivamente al imperialismo, aunque no está por la derrota de la OTAN sino por negociar con ella. Si realmente estuviera dispuesto a derrotar a los agresores lo primero que tendría que hacer es darles plenas libertades, incluyendo el armamento general, a todos los sectores de la Federación que, sin distingo de nacionalidad, etnia o religión, estén por combatir a los imperialistas. Tendría que llamar a la conformación de brigadas internacionales de solidaridad. Sin embargo es claro que lo que más conviene a todos los trabajadores del mundo es la derrota de la OTAN y debemos colocarnos en la misma trinchera de quienes se le oponen. No es imposible tal derrota. Si en Vietnam se pudo, en la Europa de finales de siglo también es posible, con la movilización mundial de los trabajadores.
Los socialistas revolucionarios respetamos el derecho de los pueblos a su autodeterminación, al tiempo que luchamos por que ésta se haga realidad en una Federación de repúblicas socialistas que cree las mejores condiciones para potenciar el bienestar material de las masas, con economías fuertes y no como pretende el imperialismo, para ejercer mejor su dominación, creando pequeñas naciones que estén en indefensión total contra sus planes. En este contexto apoyamos la lucha de los albanokosovares por su autodeterminación, que comienza por librarse de toda opresión imperialista.
Los Estados Unidos y demás países imperialistas vienen desarrollando una campaña ideológica muy fuerte y cuentan con el apoyo de los gobiernos de todos los países, y la mayoría de las direcciones del movimiento obrero y sectores populares así como las direcciones de organizaciones políticas y guerrilleras. Es una campaña por la "defensa de los derechos humanos", "de la democracia", por la "humanización de la guerra", la "lucha contra el terrorismo y la búsqueda de la paz", la convivencia y la concertación, y otros términos más que utilizan como trampa para neutralizar la lucha independiente de las masas explotadas y sectores oprimidos. Pero todo esto es un arma más –un bombardeo sistemático a la conciencia– para imponer sus planes económicos de dominación y semicolonización. Por eso es que los crímenes que comete el imperialismo o sus agentes no son crímenes sino "acciones humanitarias necesarias", mientras que las acciones de las masas o acciones de defensa de grupos oprimidos o gobiernos que les plantean contradicciones son "crímenes de lesa humanidad" o terrorismo.
Así, el respeto por los "derechos humanos" es una arma ideológica en manos del imperialismo para defender la propiedad privada; la defensa de la democracia en general es la defensa de su democracia, la de los explotadores capitalistas; la humanización de la guerra es un argumento para hacer recaer en el agredido la responsabilidad del agresor. La paz, la estabilidad, el tutelaje que pretenden los imperialistas es una condición más para desarrollar sus planes políticos y sociales, impuesta por medio de una derrota sustentada en la neutralización, el pacifismo y el escepticismo de las masas. Y cuando al imperialismo no le conviene su propia democracia pasa por encima de ella como ocurre en este caso cuando el emperador Clinton no tiene en cuenta al Consejo de Seguridad de la ONU para evitar el derecho de veto que tienen Rusia y China, quienes dicen oponerse a los bombardeos de la OTAN. Con esto sólo se demuestra que la ONU –la cueva internacional de los bandidos- sólo sirve para la utilidad de los yanquis y es absolutamente formal el derecho de veto, como lo es toda la democracia burguesa para las masas y los pueblos oprimidos. Antes la ONU sirvió para invadir Somalia y ahora para quedarse callada ante la OTAN: son las conveniencias del bonaparte de Washington.
Para luchar por los intereses estratégicos de los trabajadores del mundo, para oponerse a los bombardeos económicos, políticos, ideológicos y militares del imperialismo, la clase obrera en cada país debe construir su propio partido como sección de una Internacional Obrera revolucionaria que luche por construir el socialismo, derrotando la dominación capitalista que nos conduce a la barbarie. ¡Socialismo o barbarie: he ahí la gran disyuntiva para la humanidad! Por la primera alternativa, contra la segunda, el Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo –CITO- declara una vez más su compromiso de lucha a muerte contra el imperialismo y el capitalismo mundiales.
¡Cese inmediato de los bombardeos de la OTAN!
¡No al "humanitarismo" imperialista!
¡Por la verdadera autodeterminación de Kosovo y de los pueblos del mundo: derrota de Estados Unidos y la OTAN!
¡Unidad de los trabajadores del mundo contra el imperialismo!.
Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo CITO.
17 de abril de 1998
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua: e-mail:
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