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por Orson Mojica
El huracán Mitch destruyó vidas humanas, puentes, carreteras, sepulto con lodo poblados enteros, pero también dejo una secuela igualmente trágica, aunque silenciosa: la ofensiva del gobierno contra los sindicatos mas importantes.
Nicaragua es, junto a Honduras, uno de los países mas perjudicados por el huracán Mitch. Las principales zonas afectadas se ubican al occidente y norte del país. El despale indiscriminado en las zonas montañosas del norte provocó enormes corrientes de agua que fueron a depositarse a los llanos del occidente. Mas de 4,000 muertos, casi doscientos puentes destruidos, la red vial seriamente averiada, el poblado de Posoltega fue enterrado vivo por un alud de lodo y piedras. En total, los daños se cuantifican en mas de 1,500 millones de dólares, es decir, casi dos años de las exportaciones totales de Nicaragua.
Sin embargo, el gobierno de Nicaragua no desaprovecha las oportunidades. Actualmente está aprovechando el ambiente de tragedia y solidaridad humana, a nivel nacional e internacional, existente a favor de los damnificados por el huracán Mitch, para arremeter violentamente contra los sindicatos mas importantes del país.
Alemán esta aprovechando los ofrecimientos de condonación del 80% de la deuda externa de casi 9,000 millones de dólares, para poner en orden la casa. En realidad, esa ayuda en alimentos y financiamientos no es desinteresada. Todos los ofrecimientos de ayuda internacional están condiciones a un solo aspecto: mantener el ajuste estructural!!
En este caso, se ha formado un Comité de Reconstrucción, bipartito, entre altos funcionarios del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Arnoldo Alemán, y militantes del FSLN. A este comité fue invitada la Sra. Chamorro, pero esta declinó amablemente la oferta. El Comité de Reconstrucción cuenta con el apoyo de los países imperialistas, quienes han ofrecido financiamiento para iniciar la reconstrucción de puentes, carreteras y poblados destruidos.
El paquete de reformas constitucionales anunciado para el mes de diciembre, fue pospuesto, debido a la situación que vive el país. Ahora el pacto ha sido camuflado con el ropaje del Comité por la Reconstrucción. La propaganda oficial se refiere a la unidad de la nación, y a la necesidad de trabajar mas para sacar el país hacia delante. La misma canción de hace mas de 25 años
Los sindicatos de telefonistas legalmente tienen el derecho al 12% de esa privatización. Es una hermosa tajada del pastel que fue otorgada bajo el gobierno de la Sra. Chamorro, y que ahora el grupo de Alemán no quiere entregar fácilmente. El gobierno inició una ola de despidos que abarcó a 250 dirigentes sindicales a nivel nacional. El plan es muy sencillo: se trata de distraer la atención de los sindicatos en la defensa de sus dirigentes, inhabilitándolos para realizar cualquier tipo de oposición a la privatización. Actualmente la plana mayor de la dirigencia está en los juzgados laborales peleando su reintegro.
Lo mismo ha ocurrido con los sindicatos médicos, los únicos que han logrado arrancar un 100% de aumentos salarial en junio del presente año. El gobierno esta obligado, conforme el plan de ajuste del ESAF II, a despedir a 1,100 médicos de los hospitales y centros de salud, algo que no puedo hacer por que la huelga de 4 meses se lo impidió.
Ahora el gobierno ha pasado a la contraofensiva, denunciando que los médicos no quieren ir a las zonas montañosas a socorrer a las víctimas del huracán. En realidad, los médicos no se han negado a ir, pero como mucho de ellos sobreviven con la consulta privada, necesitan saber cuanto tiempo estarán afuera. El gobierno los quiere movilizar indefinidamente, es decir, sin establecer plazos para el regreso.
El gobierno ha montado una campaña de difamación contra los médicos, acusándolos de insensibles y ha iniciado el despido de los dirigentes sindicales. Se ha montado una campaña de chantaje, por medio de la cual se le dice a los médicos que se acojan al plan de retiro voluntario o que, de lo contrario, serán despedidos por no ir a socorrer a las víctimas del huracán.
Este falso humanismo del gobierno de Alemán, que cuenta con el silencio cómplice de Ortega, ha causado estragos entre los sindicatos. Una parte de la dirigencia se ha retirado de los hospitales, la otra, que se ha mantenido firme, esta luchando su reintegro en los tribunales laborales.
Por Ignacio Mosquera
(Tomado de El Socialista Nº 559, vocero del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia)
La hermana República de Chile se ha visto sacudida en las últimas semanas por decenas de manifestaciones que levantan consignas y carteles a favor unas, y en contra otras, de Augusto Pinochet. Este ex general asesinó a la vanguardia del proletariado de ese país en las décadas del 70 y 80 después de asumir el poder mediante un sangriento golpe de estado con que derrocó al entonces presidente Salvador Allende.
La razón de la agitación es de todos conocida: Scotland Yard, la policía secreta inglesa, detuvo al ex dictador en Londres, en el hospital en que se encontraba convaleciente de una operación de columna a que se había sometido días antes. Según las autoridades inglesas se detenía a Pinochet en respuesta a una solicitud de extradición hecha por un juez español que adelanta un proceso en contra del Chacal.
La noticia motivó el inmediato volcamiento a las calles de miles de familiares y compañeros de los desaparecidos y asesinados bajo el régimen del terror implantado por Pinochet, que reclamaban su castigo. Hasta ese momento el ex general se las había arreglado para garantizar su impunidad. Negociando con la gran burguesía nacional, con el imperialismo y con los partidos mayoritarios de la izquierda había expedido leyes y reformas constitucionales que lo colocaban lejos de las manos de la propia justicia burguesa, y más lejos aun de las manos de los millones de trabajadores chilenos que habían tenido que soportar su despiadada represión.
En una de sus medidas, antes de retornar el poder a los civiles burgueses, se autonombró senador vitalicio con lo cual se revistió de una inmunidad casi absoluta que lo hizo injuzgable dentro de Chile. De ahí el júbilo de las masas al conocer de su detención.
Y de ahí también la respuesta enconada de la ultraderecha chilena que salió a exigir la libertad del ex dictador, a quien consideran su salvador por haber "extirpado el peligro del comunismo".
Bajo la dictadura y durante los años de transición, los trabajadores chilenos que resistieron la represión del régimen fascista impuesto por Pinochet abrigaron siempre la esperanza de lograr castigo para los genocidas. Esa aspiración se vio frustrada por la política capituladora de la Democracia Cristiana, hoy en el poder, y de los partidos Socialista y Comunista que obligaron a las masas a aceptar las reformas constitucionales que inmunizaron a los asesinos. Pinochet y sus más estrechos colaboradores aseguraron el apoyo de esos partidos a la expedición de leyes de perdón y olvido a cambio del retorno del poder a las instituciones de la democracia burguesa.
Cerrados por las direcciones traidoras todos los caminos para conseguir un castigo obrero y popular dentro de Chile para los asesinos -en forma dispersa y desorganizada-, los familiares de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos mantuvieron la lucha contra la impunidad recurriendo a la justicia burguesa, incluyendo la de los países imperialistas. Es por esta razón que el encarcelamiento de Pinochet no aparece como un resultado claro y directo de la lucha de las masas chilenas y latinoamericanas, sino como un efecto tardío y distorsionado de la resistencia de los sectores que se negaron a aceptar las leyes de punto final acordadas por sus dirigentes con los asesinos de sus familiares y amigos. Pero distorsionado o no, el encarcelamiento del Chacal es un triunfo democrático de los sectores de la clase obrera mundial que no olvida y no perdona el ataque de que fue víctima entre 1973 y 1990 en Chile.
No se puede olvidar que Pinochet fue apoyado directamente por el imperialismo norteamericano en su golpe de estado y que fue, años más tarde, el principal aliado con que contó Inglaterra en la guerra que lanzó contra Argentina por la posesión de las Islas Malvinas. Pocas cosas le resultan más incómodas al imperialismo inglés y español que enfrentarse con la burguesía de Chile en momentos en que sus inversiones aumentan en el conjunto de América Latina. Llevar el juicio contra Pinochet hasta sus últimas consecuencias significa enfrentarse con las hordas burguesas de ultraderecha que en las últimas semanas han salido a las calles de Santiago a vociferar "contra el colonialismo" y "en defensa de la soberanía nacional", exigiendo la liberación y la repatriación inmediata del asesino.
Los gobiernos de Inglaterra y España hacen todos los esfuerzos por lavarse las manos en el caso Pinochet conocedores de los problemas económicos que puede acarrear el caso sobre sus inversiones en Chile y en el conjunto de la región. Por eso plantean que dejan todo "en manos del poder judicial". Los sectores más de derecha, como en el caso de Margaret Thatcher, reclaman abiertamente la libertad de Pinochet. El gobierno de la Democracia Cristiana chilena ha reiterado su pedido de repatriación de Pinochet alegando su inmunidad diplomática. Todos los grandes burgueses imperialistas y chilenos hacen lo que pueden para salvarlo, y es por tanto altamente probable que el tan sonado juicio promovido por Baltazar Garzón en España termine en una enorme farsa que exonere a Pinochet de la inmensa mayoría de sus crímenes.
La desconfianza de los trabajadores chilenos y europeos debe centrarse en las posibles maniobras jurídicas que puedan tejer los jueces imperialistas y el gobierno burgués de Chile para liberar al ex dictador y deben redoblar la presión para impedir que sea puesto en libertad y devuelto a Chile donde es por el momento intocable.
De igual manera se debe denunciar y condenar la maniobra política que están intentando los imperialistas y todos los gusanos ultraderechistas del mundo, al querer aprovechar la detención de Pinochet para justificar las agresiones a Cuba y Yugoslavia, "extendiendo" el pedido de extradición a Fidel Castro y a Slovodan Milosevic. Esta maniobra tiene dos objetivos: encubrir ideológicamente la probable liberación de Pinochet y notificar a los trabajadores del mundo que existe una "justicia imperialista" que van a aplicar contra todo aquel que ose levantarse contra el nuevo orden mundial liderado por los yanquis. Los trabajadores debemos decir desde ya que no es lo mismo Pinochet que Fidel, ni Clinton que un trabajador de un país semicolonial que llega incluso a la utilización de métodos violentos contra los intereses del imperialismo y sus agentes. Y debemos notificar, también desde ya, que estamos dispuestos a luchar por la defensa de los revolucionarios y los trabajadores en contra de la justicia imperialista, con el mismo fervor con que hoy luchamos por evitar que los crímenes del asesino Pinochet queden en la impunidad.
Los trabajadores debemos responder a los chantajes imperialistas exigiendo la extradición de Margaret Thatcher y de los militares ingleses asesinos de los soldados argentinos caídos en la Guerra de las Malvinas, reclamando que sea entregado a los jueces iraquíes el genocida Clinton responsable del bombardeo sobre la población civil de Bagdad en la Guerra del Golfo Pérsico, y exigiendo indemnización para las víctimas de todos los atentados y agresiones de que han sido objeto las masas de los países semicoloniales en lo que va corrido del siglo.
Y como de momento la repatriación a Chile significa la impunidad, los trabajadores debemos cerrar filas en todas partes para exigir que permanezca detenido donde quiera que sea que lo esté, hasta cuando se garantice que será debidamente juzgado y castigado.
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Créditos: El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica. Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión editorial, ni la de los partidos que la editan y son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquí nos encuentra: Nicaragua:
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