El Trabajador Centroamericano Nº 12

(Julio 1998) 

N I C A R A G U A
Triunfó la huelga de los médicos

Un Rasguño al ESAF II


El Trabajador Centroamericano Nº 12
Julio 1998 
por Orson Mojica
 
Después de cuatro meses de dura lucha, aunque no lograron todos los objetivos planteados, los médicos nicaragüenses lograron triunfos importantes. El triunfo de la huelga constituye la primera importante derrota económica y política del gobierno de Arnoldo Alemán. El 100% de aumento salarial obtenido es histórico. En los últimos diez años, ni un solo sector social había logrado arrancarle semejante cifra al gobierno. A pesar de ello, el aumento obtenido es pequeño en relación a la victoria mas importante: el alto grado de organización sindical y de combatividad que actualmente predomina en el gremio.
 
En Nicaragua, durante el presente siglo, se han producido dos huelgas "salvajes": la primera la realizaron los obreros de la construcción en 1972, después del terremoto que destruyó Managua, cuando Somoza intento imponer la jornada de 60 horas de trabajo a la semana. Esta huelga se desarrolló bajo la represión de la dictadura y duró dos meses. La segunda fue la recién finalizada huelga de los médicos. La primera duro dos meses y se realizó bajo la represión de la dictadura. La segunda se realizó en condiciones de relativa "democracia" pero en el marco de la implementación de los planes de ajuste.

La rebelión de la clase media

El triunfo de la huelga médica encierra grandes enseñanzas. Nadie hubiera pensado que los médicos, un sector social tradicionalmente acomodado, serían capaces de librar una batalla dura y prolongada. La explicación de semejante fenómeno la encontramos en la ruina económica de esta clase media, que bajo el gobierno sandinista llego a ganar los salarios mas bajos de nuestra historia. Una buena parte de los 4,000 médicos que trabajan actualmente para el Ministerio de Salud (MINSA) fueron formados bajo el gobierno sandinista, es decir, de una u otra forma son producto de la revolución de 1979.

Los primeros contingentes que libraron la batalla fueron los médicos internos y residentes que prestan su servicio social, es decir, los estudiantes que todavía no han obtenido el titulo de médico general. Estos representan un tercio del total de médicos que trabajan para el MINSA. Son estudiantes que trabajan como médicos. Bajo el gobierno sandinista fueron considerados trabajadores y, por lo tanto, fueron incluidos en los diferentes convenios colectivos. La primera lucha de los médicos internos y residentes estalló a finales de 1997 por que el MINSA quiso desconocer su status de "trabajadores de la salud".

Esa primera victoria de los médicos internos y en servicio social, creo condiciones subjetivas para unificar al gremio médico, que se había separado de la pro sandinista Federación de Trabajadores de la Salud (FETSALUD) en 1991-1992 cuando su máximo dirigente, el doctor Gustavo Porras, ahora miembro de la Dirección Nacional del FSLN, negoció un miserable aumento de salario a cambio de leyes emitidas por la Sra. Chamorro que legalizaban la "piñata".

De esta manera, se formó el Movimiento Médico pro Salario (MMPS) como un organismo amplio, democrático, cuyo principal objetivo fue reunir a los médicos por encima de las diferencias políticas. La democracia sindical, por un lado, y dejar a un lado los colores políticos, por el otro, fueron dos pilares fundamentales que permitieron obtener el triunfo.

Diversas fases de la huelga

La huelga tuvo varias fases: la primera fase fue de entusiasmo general, (15 de febrero de 1998) en la que prevaleció la ilusión de que la huelga obligaría al gobierno a ceder en menos de quince días. Hubo mucha participación de los médicos en marchas, asambleas democráticas, etc. La segunda fase (después de semana santa) fue de mayor enfrentamiento con el gobierno (plantones, bloqueos de calles, enfrentamientos con la policía, etc.) En esta ultima fase, los médicos generales que trabajaban en los Centros de Salud se convirtieron en la vanguardia del movimiento, fueron quienes estuvieron al frente de todas las movilizaciones. En la medida en que creció el enfrentamiento contra la Policía, hubo un decaimiento de la movilización de masas. Sin embargo, la solidaridad con la huelga se mantuvo intacta, no solo del gremio médico en su conjunto, sino también de la población en general. La represión obligó a cerrar filas.

Durante cuatro meses los médicos se batieron casi solos contra el gobierno. Todo parece indicar que el FSLN ha llegado a secretos acuerdos de fondo con el gobierno de Arnoldo Alemán. Los burgueses sandinistas, que controlan el aparato del FSLN y la representación parlamentaria, no se atreven a organizar una verdadera oposición y a movilizar a las masas, por que temen las consecuencias que ello acarrearía para la estabilidad de sus empresas y negocios.

Ante el endurecimiento del gobierno de Alemán, los dirigentes de la huelga hablaron con representantes de diferentes gremios y todo quedo en promesas. No se pudo concretar la anunciada huelga nacional contra la política económica del gobierno. Los estudiantes de medicina entraron temporalmente a la lucha hasta cuando encarcelaron a algunos de sus dirigentes, durante las diversas marchas organizadas por los médicos.

La política del gobierno

El gobierno de Alemán desarrolló diferentes políticas con el objetivo de quebrar la huelga. Primero, gastó decenas de millones de córdobas contratando servicios de empresas médicas previsionales con el objetivo que la población afectada recibiera atención médica. En cierto sentido, los médicos que trabajaban en las empresas privadas jugaron el rol de esquiroles en contra de los médicos que trabajaban para el MINSA.

Después, el gobierno de Alemán trató de dividir al MMS ofreciendo un aumento salarial del 100% únicamente a los médicos especialistas, dejando por fuera a los médicos internos y residentes. Este punto fue la eterna manzana de la discordia en la mesa de negociaciones. El gobierno creyó que este sector de estudiantes-médicos, con mayores necesidades económicas, los cuales no están autorizados legalmente a ejercer la medicina de manera privada, se rendiría a corto plazo.

Una victoria importante

Al final, el gobierno tuvo que retroceder. Había gastado millones de córdobas en tratar de quebrar la huelga con las empresas médicas previsionales, pero la unidad médica no se resquebrajaba. Si el gobierno insistía en su posición dura podía sufrir una derrota aplastante, por eso no tuvo mas remedio que retroceder. Alemán dio ordenes de llegar a un acuerdo rápidamente. Los médicos estaban cansados, los hospitales completamente paralizados y el gobierno estaba desesperado. Además, 7 médicos que llevaban 30 días en huelga de hambre estaban a punto de fallecer. La situación se tornó muy delicada para el gobierno.

A pesar de que el gobierno hizo maniobras legales para declarar "ilegal" la huelga médica, al final se negociaron aspectos que demostraron que la huelga era justa y "legal". El gobierno se comprometió a no ejercer ningún tipo de represalias, reintegró a los 1,100 médicos despedidos (esto fue un duro golpe al ESAF II), concedió un 100% de aumento salarial para todos los médicos, pagó el 60% de los salarios caídos, se comprometió a convocar a un Foro Nacional para discutir la modernización del sector salud, etc. Los intentos de imponer una mayor disciplina y rendimiento de los médicos quedaron sujetos a las discusiones dentro del Foro Nacional, es decir, a la consulta entre las bases.

La lucha no ha terminado. El gobierno solamente ha retrasado la aplicación del ajuste en el sector salud, por que la huelga médica se lo impidió. La lucha estallará nuevamente en cualquier momento. En este caso, el gobierno se topará con la resistencia y experiencia de los médicos. Antes de la huelga no habían sindicatos en ese sector, ahora el 90% de los médicos esta organizado en sindicatos.

Después de 1990 se operó en Nicaragua un periodo de derrotas y de decaimiento de los sindicatos. La huelga médica parece haberse convertido en el punto de inflexión de ese fenómeno. Nuevos aires soplan a favor del movimiento obrero y de masas.


I N T E R N A C I O N A L
 
Fuerte oposición sindical a la privatización de compañía telefónica 

Exitosa huelga en Puerto Rico


El Trabajador Centroamericano Nº 12
Julio 1998 
por Victoriano Sánchez
 
Al momento del cierre de la presente edición de El Trabajador Centroamericano, Puerto Rico se encuentra al borde de la huelga general. Los sindicatos se oponen firmemente a la privatización de la compañía de teléfonos, y en esa perspectiva han ensayado una huelga nacional que constituye un paso trascendental de esa clase obrera que teniendo origen latinoamericano vive y lucha en las entrañas del monstruo imperialista. Los hechos muestran que el proletariado latino que vive en Estados Unidos esta destinado a jugar un rol de vanguardia en la lucha contra los planes de ajustes.
 
El gobierno de Puerto Rico, Estado libre Asociado de los Estados Unidos, encabezado por Pedro Rosello, anunció recientemente la venta de la compañía telefónica estatal. El gobierno aceptó la oferta de GTE Corporation, del Banco Popular y un grupo de inversionistas.

La venta de la empresa ha desatado una ola generalizada de rechazo por parte de los sindicatos de empleados telefónicos y los demás trabajadores del país. El 1 de octubre de 1997, se realizó el primer paro nacional de protesta que reunió a mas de 100,000 trabajadores en San Juan.

El valor de la empresa fue establecido en 2,250 millones de dólares. Sin embargo, GTE desembolsará solamente $300 millones, y el grupo de inversionistas y el Banco Popular $75 millones. Juntos tendrán el 50% más uno de las acciones. La deuda de la empresa telefónica será refinanciada inmediatamente. GTE tendrá el control de la administración, y contará con 5 de 9 miembros de la Junta de Directores.

De esta manera, invirtiendo el 13.33% de su valor, el consorcio internacional controla una empresa que ocupa el lugar número 12 entre las empresas telefónicas en territorio norteamericano.

El 17 de junio se inicio la huelga de los trabajadores telefónicos de Puerto Rico en oposición a la venta de dicha compañía, mientras el Senado de Puerto Rico aprobaba la ley que permitía la venta de esa empresa. Todos los senadores del Partido Nuevo Progresista, proclives a Rosello, votaron a favor, mientras que los senadores de la oposición, como el partido Popular Democrático e Independentista Puertorriqueño, votaron en contra.

Los trabajadores formaron piquetes para impedir que los rompehuelgas contratados por la empresa entraran a trabajar. La represión policial no se hizo esperar. El superintendente de Policía, Pedro Toledo, autorizo el uso de la fuerza, violentado el sagrado derecho a huelga de los trabajadores. Hubieron trabajadores golpeados y encarcelados

El sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego, UTIER, el sindicato más fuerte, numeroso y combativo del sector público, decretó un paro definido en apoyo a la huelga telefónica La Unión Independiente Auténtica de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, UIA, decretó un paro de 24 horas en apoyo a la huelga. Varios sindicatos afiliados a la Central General de Trabajadores, (CGT) anunciaron que también apoyarían la huelga. Incluso, las universidades también se pararon en apoyo a los telefonistas.

La Federación de Maestros, por su parte, anunció el retiro de 100 millones de dólares de las cajas del banco Popular, como una medida de presión y de apoyo a la huelga telefónica.

A petición de la compañía telefónica, un juez de Bayamón emitió un interdicto preliminar ordenando a los sindicatos en huelga permitir la entrada de los empleados administrativos. La orden del juez estableció restricciones al área y la forma en que se realizarán los piquetes. Por su parte, el Comité Amplio de Organizaciones Sindicales (CAOS) anunció que hará caso omiso de esta orden judicial, aunque ello implique el arresto de sus miembros.

Al haberse aprobado la venta en ambas cámaras de la legislatura, el proyecto de ley pasa a manos del gobernador Rosello, para que lo firme y publique. Una vez cerrada la operación de venta, debería ser aprobada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés).

La compañía telefónica reconoció que el 25% de sus líneas no funcionaron durante la huelga. Especialmente en el centro de la isla, sobre 345,000 abonados están sin servicio. Por su parte, la compañía Telefónica Internacional SA, (TISA), de capital español, presentó una oferta de compra que, según alegaron en comunicado de prensa, mejora la oferta de GTE. Rosselló alegó que esa oferta estaba fuera de lugar y que ya la venta estaba acordada con GTE, el principal negociador del Gobierno.

Aunque la ley que autoriza la venta haya sido aprobada por la cámara de representantes y del Senado, la batalla no esta perdida. Al contrario, esta ha sido simplemente un ensayo en donde la clase obrera boricua enseñó los puños.

Finalmente unos 5 mil delegados de sesenta sindicatos aprobaron ir a la huelga general por estar en contra de la venta de la compañía telefónica y de la privatización de los servicios públicos.

Desde las páginas de El Trabajador Centroamericano enviamos nuestra solidaridad con el movimiento huelguístico de los trabajadores boricuas.


I N T E R N A C I O N A L

Colapso en Asia


El Trabajador Centroamericano Nº 12
Julio 1998 
por Abel Milla

Después de una semana de amotinamientos en decenas de ciudades indonesias, con un saldo de más de 500 personas muertas y de unos mil millones de dólares en daños solamente en Yakarta, el 21 de mayo, Suharto renunció a la jefatura del gobierno de Indonesia, que mantuvo en su poder durante 32 años.

Este acontecimiento es solamente la punta visible del iceberg de lo que está sucediendo en Asia.

A partir de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de frenar el avance de los Estados Obreros, los países industrializados encabezados por Estados Unidos inician un proceso de restauración de las economías en los países asiáticos.

Así, apoyaron gobiernos militares anticomunistas, entre otros: al gobierno del Partido Liberal Democrático en Japón, a Chian Kai Check en Taiwan, a Suharto en Indonesia, quien se hizo del poder después de una masacre de medio millón de personas.

¿Milagro económico o espejismo?

Un economista de Tailandia considera que el crecimiento económico de los países asiáticos se debe "al hecho de que estaban demasiado subdesarrollados y a la gran expansión de las economías ricas durante la década de los ‘80.

Pero, el torrente de inversiones capitalistas hacia Japón, Taiwan, Corea y al resto de países que han constituido la Asociación de Naciones del Sudoeste Asiático (ASEAN) en determinado momento terminarían por saturar el mercado de estos países y del mercado internacional, lo que ha ocasionado el estancamiento del crecimiento inicial, perjudicando con mayor fuerza a las economías más débiles de la región.

¿Porqué las empresas gigantes de los estados imperialistas obtuvieron durante 1997 de 25% a 35% de rentabilidad sobre los capitales y, en cambio, los capitalistas del sudoeste asiático solamente del 5% al 8% en el mismo período?

Los economistas burgueses no se ponen de acuerdo ni en el análisis ni en la solución de la crisis asiática, considerándola un acertijo.

Algunos consideran que "la razón de fondo de la crisis asiática es el bajo rendimiento de las inversiones".

Otros atribuyen la crisis al endeudamiento excesivo en monedas extrajeras, y a la lenta recuperación de los préstamos otorgados por las empresas financieras de inversiones comprometidas a corto plazo con las instituciones de crédito internacional.

Consecuencias para la economía mundial

Analistas gringos consideran que el colapso asiático no será un golpe mortal para Estados Unidos, a pesar de que disminuirá su PIB en 1% si no ocurre algo catastrófico (?).

Para el resto de países industriales la situación es más preocupante: Japón y los países industriales de Europa han concedido créditos a la ASEAN por unos cien mil millones de dólares cada grupo.

En esta encarnizada pelea entre capitalistas se arruinan muchos negocios y se cierran fábricas; pero la clase trabajadora sufre la peor parte: crecimiento del desempleo (1.8 millones en Tailandia), crecimiento de la delincuencia, drogadicción, problemas psiquiátricos y la prostitución.

La lucha de más de un siglo entre obreros y burguesía no puede continuar empatada: o el capitalismo profundiza sus golpes esclavizando por siglos a los trabajadores, o la clase trabajadora se organiza a nivel mundial, destruye el capitalismo como sistema dominante a fin de construir el socialismo, eliminando la explotación, la desigualdad y la miseria.


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Secretariado Centroamericano

Créditos:

El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica.

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