El Trabajador Centroamericano Nº 5

(Abril/Mayo 1997)


ULTIMA HORA


El Trabajador Centroamericano Nº 5
Abril/Mayo 1997

Fujimori aniquila comando del MRTA

Al cierre de la presente edición conocimos que Alberto Fujimori había ordenado tomar por asalto la embajada de Japón en Lima, Perú, con el objetivo de liberar los rehenes secuestrados desde el pasado mes de diciembre por un comando del "Movimiento Revolucionario Tupac Amaru" (MRTA).

El resultado ya lo conocemos: todos los guerrilleros fueron muertos y los rehenes liberados sanos y salvos, a excepción de un magistrado que murió en el intercambio de disparos. Tropas élites del ejercito peruano, asesoradas por la CIA, dieron el golpe preciso en el momento preciso.

A pesar que no compartimos los métodos guerrilleros utilizados por el MRTA, desde El Trabajador Centroamericano nos solidarizamos con los prisioneros políticos del Perú, exigiendo su inmediata liberación.

La acción heroica y espectacular del comando del MRTA terminó con resultados funestos. Los gobiernos imperialistas de Estados Unidos y Japón, cerraron filas junto a Fujimori, preparando el asalto final. A nivel internacional, nadie defendió la justa lucha por liberar a los presos políticos del Perú. Fidel Castro mantuvo un silencio cómplice, con el objetivo de no enemistarse con los gobiernos de Japón y Perú.

Ante semejante soledad, el MRTA fue víctima de su propia política de negociación. Los guerrilleros acariciaban una posible salida pacifica al problema de los rehenes. Mantuvieron una política estática, incluso extremadamente flexible con el estado burgués peruano, en un asunto tan crucial. En la guerra como en cualquier otro acontecimiento militar, las posibilidades de éxito dependen de la movilización de las masas. El MRTA nunca llamó a la movilización de masas en el Perú ni en el exterior.

Por eso, ante la sangre todavía fresca de los guerrilleros inmolados, repudiando el frío calculo criminal del ejercito peruano, consideramos que, la flexibilidad de los guerrilleros solo sirvió para cansar al mismo comando y preparó las condiciones políticas y militares para asestar el golpe final.

Los revolucionarios de Centroamérica debemos aprender de las duras lecciones que nos ha dejado el fracaso del operativo militar del MRTA. En medio de la contraofensiva burguesa e imperialista a nivel mundial, el único método posible para derrotar a nuestros enemigos está, no en el enfrentamiento de un aparato guerrillero contra el aparato represivo del estado burgués, sino en tener una política que logre movilizar a las masas para liberar a los presos políticos y para liberarse a si mismas del yugo capitalista e imperialista.


Historia del Movimiento Obrero

El ejemplo Grandioso de la Comuna de Paris


El Trabajador Centroamericano Nº 5
Abril/Mayo 1997

por Pedro Rojas, Costa Rica

"Al alborear el 18 de marzo de 1871, París se despertó entre un clamor de gritos de Vive la Commune!
¿Qué es la Comuna, esa esfinge que tanto atormenta a los espíritus burgueses? Los proletarios de París -decía el Comité Central en su manifiesto del 18 de marzo- en medio de los fracasos y las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta de que ha llegado la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos... Han comprendido que es su deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueño de sus propios destinos, tomando el poder".
Carlos Marx. (1)

Conmemoramos con orgullo el 126 aniversario del primer Gobierno de Trabajadores que ha conocido la humanidad: la Comuna de París, cuya existencia abarca desde el 18 de marzo hasta el 28 de mayo de 1871, fecha en que sucumbe ahogado en sangre. Fue la primera vez en que la clase obrera osó desafiar el dominio de la burguesía y tomar el poder en sus manos. Durante escasos dos meses, el jóven proletariado parisiense realizó un titánico intento por construir una nueva sociedad y un nuevo estado, libre de las cadenas de la explotación. Necesariamente se trató de un primer ensayo, y hoy podemos detectar a grandes rasgos la inmadurez social y política de la clase obrera para garantizar y consolidar su precoz proyecto. No obstante, son aún más sorprendentes las lecciones que arrojó este grandioso ensayo, la intuición brillante de los comuneros, su heroísmo y claridad en la defensa de los intereses de su clase, y sus descomunales esfuerzos prácticos para quebrar el dominio del capital.

Para Marx y Engels, quienes encabezaban en ese momento la Asociación Internacional de Trabajadores (conocida como la Primera Internacional), la experiencia de la Comuna de París se convirtió en todo un estandarte y un ejemplo glorioso para los trabajadores. Más allá de las limitaciones y debilidades de la Comuna, esta fue correctamente percibida como la aurora del movimiento proletario mundial, en la medida en que constituyó el primer movimiento de este tipo que tuvo la audacia y la fuerza para luchar por el poder, y aún hoy son extraordinarias las enseñanzas que nos depara.

La guerra franco-prusiana fue el detonante de la Comuna de París. En medio de la guerra el pueblo parisiense se armó de modo generalizado para resistir la invasión. Ante la ocupación de la ciudad por las tropas prusianas, la capitulación e inoperancia del Gobierno burgués residente en Versalles y la miseria que cunde en la ciudad, el pueblo en armas, que prácticamente mantiene copada la Guardia Nacional republicana, decide convertirse en Gobierno.

A fin de contar con un breve recuento del itinerario seguido por la Comuna y puntualizar sus enseñanzas, reproducimos a continuación algunos fragmentos del prólogo que escribió Federico Engels a la tercera edición alemana del texto de Marx: "La Guerra Civil en Francia".

Engels nos habla sobre la Comuna de Paris

"Durante la guerra contra los invasores prusianos, los obreros de París habíanse limitado a exigir la enérgica continuación de la lucha. Pero ahora, sellada ya la paz con Prusia después de la capitulación de Paris, Thiers, nuevo jefe del Gobierno, tenía que darse cuenta que la dominación de las clases poseedoras -grandes capitalistas y terratenientes- estaba en constante peligro mientras los obreros de París tuvieran en sus manos las armas. Lo primero que hizo fue intentar desarmarlos. El 18 de marzo envió tropas de línea con orden de robar a la Guardia Nacional la artillería que era de su pertenencia, pues había sido construida durante el asedio de París y pagada por suscripción pública. El intento no prosperó; París se movilizó como un solo hombre para la resistencia y se declaró la guerra entre París y el Gobierno francés, instalado en Versalles. El 26 de marzo fue elegida, y el 28 proclamada la Comuna de París...

El 30, la Comuna abolió la conscripción y el ejército permanente y declaró única fuerza armada a la Guardia Nacional, en la que debían enrolarse todos los ciudadanos capaces de empuñar las armas. Condonó los pagos de alquiler de viviendas desde octubre de 1870 hasta abril de 1871, incluyendo en cuenta para futuros pagos de alquileres las cantidades ya abonadas, y suspendió la venta de objetos empeñados en el "monte de piedad"de la ciudad. El mismo día 30 fueron confirmados en sus cargos los extranjeros elegidos para la Comuna, pues "la bandera de la Comuna es la bandera de la república mundial". El 1 de abril se acordó que el sueldo máximo que podría percibir un funcionario de la Comuna, y por lo tanto los mismos miembros de ésta, no podría exceder de 6.000 francos (el sueldo de un obrero calificado - Nota del Editor). Al día siguiente, la Comuna decretó la separación de la Iglesia y del Estado y la supresión de todas las partidas consignadas en el presupuesto del estado para fines religiosos; como consecuencia de esto, el 8 de abril se ordenó que se eliminara de las escuelas todos los símbolos religiosos, imágenes, dogmas, oraciones, en una palabra, "todo lo que cae dentro de la órbita de la conciencia individual"... El día 6, el 137 Batallón de la Guardia Nacional sacó a la calle la guillotina y la quemó públicamente, entre el entusiasmo popular. El 12, la Comuna acordó que la Columna Triunfal de la plaza Vendôme, fundida con el bronce de los cañones tomados por Napoleón después de la guerra de 1809, se demoliese, debido a que constituía un símbolo de chovinismo e incitación a los odios entre naciones...

El 16 de abril, la Comuna ordenó que se abriese un registro estadístico de todas las fábricas clausuradas por los patronos y se preparasen los planes para reanudar su explotación con los obreros que antes trabajaban en ellas, organizándoles en sociedades cooperativas... El 20, la Comuna declaró abolido el trabajo nocturno de los panaderos y suprimió también las oficinas de colocación, que durante el Segundo Imperio eran un monopolio de ciertos sujetos designados por la policía, explotadores de primera fila de los obreros... El 30 de abril, la Comuna ordenó la clausura de las casas de empeño, basándose en que eran una forma de explotación privada de los obreros, en pugna con el derecho de éstos a disponer de sus instrumentos de trabajo y de crédito".

En este breve y parcial repaso que realiza Engels acerca de las medidas adoptadas por los comuneros, nos damos cuenta de que en muy corto tiempo, y en medio del feroz asedio del enemigo, la Comuna de París hizo un tremendo esfuerzo por sentar los cimientos de un verdadero Estado Obrero, el programa que empieza a aplicar combina reivindicaciones democráticas (por ejemplo: separación del estado y la Iglesia), con cambios sociales profundos de corte anticapitalista (reapertura y colectivización de las fábricas ociosas), así como con medidas políticas y militares esenciales para establecer un poder obrero y popular alternativo (armas para el pueblo, revocabilidad de todos los funcionarios y salarios no superiores a los de un obrero especializado).

En estos tiempos en que continúa plenamente vigente la lucha contra un capitalismo cada vez más avasallador, y esta se combina estrechamente con la lucha contra las burocracias que al interior del propio movimiento obrero maniatan la energía creadora de los trabajadores, sin duda una de las más preciadas lecciones de la Comuna de París, es la arraigada democracia obrera que asume como forma de gobierno. Superar el aparato estatal mohoso y reaccionario de la burguesía, supuso en la acción de los comuneros medidas políticas y prácticas de singular importancia. En palabras de Engels se trata de lo siguiente:

"En primer lugar, cubrió todos los cargos administrativos, judiciales y de enseñanza por elección, mediante sufragio universal, concediendo a los electores el derecho a revocar en todo momento a sus elegidos. En segundo lugar, todos los funcionarios, altos y bajos, estaban retribuidos como los demás trabajadores. El sueldo máximo abonado por la Comuna era de 6.000 francos. Con este sistema se ponía una barrera eficaz al arribismo y la caza de cargos..." (2)

"No conozco a ninguno de los jefes de la Comuna —escribe Jules Valles, miembro del nuevo gobierno—. Se me dice sus nombres, que no oí nunca. Son delegados de los batallones populares, elegidos en los barrios. Media docena de mozos de grandes zapatones, sin charreteras, sin cordones: bajo este cielo adornado de flores de lis, son el gobierno".

El fin de la Comuna y la continuidad de su lucha

La superioridad militar de las tropas de Versalles, la complicidad descarada de las tropas prusianas de ocupación, los inclementes bombardeos sobre los barrios de París, condujeron finalmente a la derrota de la Comuna. En el mes de mayo, se desarrolla una lucha cuerpo a cuerpo por cada rincón de la ciudad, y por último se despliega, como pocas veces en la Historia, todo el odio de clase de que es capaz la burguesía a fin de vengar la afrenta proletaria. Engles nos relata así el desenlace sangriento de la Comuna:

"En el frente sur, los versalleses tomaron el 3 de mayo el reducto de Moulin Saquet; el día 9 se apoderaron del fuerte Issy, reducido por completo a escombros por el cañoneo; el 14 tomaron el fuerte de Vanves. En el frente occidental avanzaban paulatinamente apoderándose de numerosos edificios y aldeas que se extendían hasta el cinturón fortificado de la ciudad y llegando, por último, hasta la muralla misma; el 21, gracias a una traición y por culpa del descuido de los guardias nacionales destacados en ese sector, consiguieron abrirse paso hacia el interior de la ciudad. Los prusianos, que seguían ocupando los fuertes del norte y del este, permitieron a los versalleses cruzar por la parte norte de la ciudad, que era terreno vedado para ellos, según los términos del armisticio, y de este modo, avanzar atacando sobre un largo frente, que los parisinos no podían por menos que creer amparado por dicho convenio y que, por esta razón, tenían guarnecido con escasas fuerzas. (No obstante) ...la resistencia se hacía más fuerte y más tenaz a medida que las fuerzas atacantes se acercaban al sector Este, a los barrios propiamente obreros. Hasta después de ocho días de lucha no cayeron en las alturas de Belleville y Ménilmontant los últimos defensores de la Comuna; y entonces llegó a su apogeo aquella matanza de hombres desarmados, mujeres y niños, que había hecho estragos toda la semana con furia creciente. Ya los fúsiles de retrocarga no mataban bastante de prisa, y entraron en juego las ametralladoras para abatir por centenares a los vencidos. El Muro de los Federados del cementerio de Pére Luchaise, donde se consumó el último asesinato en masa, queda todavía en pie, testimonio mudo pero elocuente del frenesí a que es capaz de llegar la clase dominante cuando el proletariado se atreve a reclamar sus derechos..." (3)

"... Yo seré despiadado; la expiación será completa y mi justicia inflexible... Hemos alcanzado el objetivo. El orden, la justicia, la civilización obtuvieron al fin la victoria... El suelo está cubierto de sus cadáveres; ese espectáculo horroroso servirá de lección"Thiers, jefe del poder ejecutivo de la Tercera República Francesa.
La experiencia de la Comuna de París no fue en vano. Pese a su derrota, las nuevas generaciones de trabajadores revolucionarios que surgieron se nutrieron de las enseñanzas de este primer ensayo obrero para la toma del poder. De hecho, no puede comprenderse luego la Revolución Rusa de octubre de 1917, sin el antecedente de la Comuna.

Una de nuestras más grandes esfuerzos hoy es recuperar la memoria histórica de la clase trabajadora. A las nuevas generaciones de luchadores que pugnan, en medio de incontables adversidades, por encontrar instrumentos teóricos y práticos para comprender la explotación de que son objeto y avanzar en la lucha por los derechos y reivindicaciones de su clase, queremos enseñarles que forman parte de una larga tradición de lucha del movimiento obrero mundial, que pese a ser denigrada y ocultada por los patronos y sus agentes, sigue más vigente que nunca. En estos tiempos en los que cunde el escepticismo en los círculos de la intelectualidad y pululan los tránsfugas frente al fracaso estrepitoso del mal llamado movimiento comunista de corte stalinista, nosotros reivindicamos más que nunca la lucha de la clase obrera por el socialismo con democracia. Más allá de los discursos oficiales y las modas académicas, la clase trabajadora nos brinda evidencias constantes de que vive y lucha, así sea a tientas, buscando una salida al caos capitalista. Desde las extraordinarias huelgas protagonizadas recientemente por los obreros industriales de Corea del Sur, hasta la insurreción popular en curso en Albania contra el gobierno restauracionista, desde las movilizaciones de masas que tumbaron a Bucaram en Ecuador hasta el resurgir indómito del levantamiento palestino, encontramos a cada paso evidencias claras en ese sentido.

No podemos menos que honrar el París obrero de la Comuna de 1871 y no olvidar que sus masacradores son de la misma clase de los que amenazan hoy con hundir a la humanidad en la barbarie más absoluta. Por nuestra parte, confiamos firmemente en la capacidad de lucha de la clase obrera, la parte más sana y esperanzadora de la sociedad actual. La Comuna lo demostró con creces. Nuestro homenaje emocionado a los comuneros, consiste en empeñar nuestra vida militante en la dirección que ellos trazaron.


Notas:

1 Marx, Carlos. "La Guerra Civil en Francia". Obras Escogidas de Marx y Engels, Tomo II, Editorial Progreso, Moscú, 1976.
2 Engels escribió la introducción al trabajo citado de Marx en 1891, con ocasión de la tercera edición alemana del mismo, conmemorando el 20 aniversario de la Comuna de París.
3 Ibíd.


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Secretariado Centroamericano

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El Trabajador Centroamericano es una publicación conjunta del Partido de los Trabajadores (PT) de Honduras, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Nicaragua y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Costa Rica.

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