Ciudad de Guatemala, 15 de septiembre 2001
 

NUESTRA POSICION FRENTE A LOS ATAQUES TERRORISTAS CONTRA LAS TORRES DE NUEVA YORK

PARTIDO de los TRABAJADORES de HONDURAS, PARTIDO REVOLUCIONARIO de los TRABAJADORES de Nicaragua, PARTIDO REVOLUCIONARIO de los TRABAJADORES de Costa Rica, secciones centroamericanas del CITO

 

La muerte de miles de personas en los atentados terroristas contra las torres del World Trade Center, ha provocado el repudio de los trabajadores en todas partes del mundo. Acciones terroristas de este tipo no tienen nada que ver con los métodos de movilización con que lucha la clase obrera para destruir el capitalismo. Ningún trabajador del mundo puede tener interés en que sus hermanos de clase mueran en atentados como los de las torres; la clase obrera lucha por el derecho a la vida frente al hambre y los sufrimientos inauditos que provoca la explotación capitalista.

La masacre de las torres de Nueva York, sólo le va a servir al imperialismo, que en adelante tendrá un pretexto para justificar nuevas agresiones contra los pueblos que resistan su dominación.

El gobierno de Bush se está preparando ya, con todos los gobiernos imperialistas de Europa haciendo de comparsa, para atacar Afganistán, donde el régimen fundamentalista de los talibanes da refugio a Osama Bin Laden, presunto responsable de los atentados.

La Administración Bush está intentando crear un frente mundial contra el terrorismo y se encamina a darle una paliza militar brutal a los talibanes, no sólo para recomponer la imagen de la invulnerabilidad del coloso imperialista (completamente deshecha por la facilidad con que se dieron los atentados), sino porque tocar tambores de guerra y atizar un sentimiento de venganza en el pueblo norteamericano (conmocionado por los varios miles de víctimas en las torres), le permite intentar darle una salida a la grave crisis económica que se está abriendo en los Estados Unidos apelando a la "unidad nacional" frente a la amenaza terrorista. Para salir de la crisis, el imperialismo yanqui tendrá que atacar duramente las condiciones de vida de las masas trabajadoras norteamericanas y hundir aún más en la miseria al resto de los pueblos del mundo. En lo sucesivo, podrá apelar a la "seguridad" nacional o a la lucha anti-terrorista para atacar las conquistas sociales del pueblo norteamericano y contar con apoyo popular para lanzarse en cualquier agresión imperialista.

Al interior de Estados Unidos y Europa, las acciones terroristas le van a servir también de pretexto a los gobiernos imperialistas para denunciar como terroristas y perseguir a los jóvenes y a los trabajadores que vienen protestando contra la globalización capitalista. En las últimas manifestaciones, en Gotemburgo y Génova, la policía de las "democracias" sueca e italiana agredió salvajemente a los manifestantes porque representan una amenaza cien veces más mortal para el capitalismo que cualquier atentado terrorista. Ni que decir, que la masacre de las torres le va a permitir a los gobiernos imperialistas fomentar el racismo y perseguir a los inmigrantes latinoamericanos, africanos, árabes y asiáticos en Estados Unidos, Europa y Japón.

Los métodos de quienes cometen este tipo de atentados son ajenos a la clase obrera. No es de extrañar, por eso, que detrás de los mismos se encuentren direcciones burguesas nacionalistas y fundamentalistas, que han sido entrenadas y financiadas por la CIA en los años ochenta para que lucharan contra la presencia militar soviética en Afganistán. Es una paradoja de la historia que los atentados ocurrieran el 11 de setiembre, aniversario del sangriento golpe de estado que prepararon Kissinger y la CIA contra el gobierno de Allende en Chile. En ambos casos, el imperialismo está salpicado con la sangre de miles de miles de víctimas. Es el imperialismo yanqui el que ha educado a sus agentes en estos métodos de terror indiscriminado.

Los trabajadores y los pueblos del mundo no podemos permanecer cruzados de brazos, mientras el imperialismo yanqui agrede a Afganistán. Por más retrógrado y repudiable que sea el régimen de los talibanes, están al frente de una nación atrasada y pobre a la que el imperialismo le impondrá cadenas más pesadas si logra su propósito. La recesión en curso, si se profundiza, va a traer sufrimientos espantosos a la Humanidad, planteando la necesidad de destruir el capitalismo. No podemos permitir que el imperialismo yanqui aplaste militarmente a cualquier país que se le oponga, así sea un régimen burgués como el de los talibanes. Sólo la clase obrera internacional tiene derecho a juzgar a cualquiera que pueda estar detrás de los atentados.

El pueblo norteamericano, enfrentado a los golpes que prepara Bush contra su nivel de vida, tendrá que reflexionar sobre las consecuencias de la política asesina del imperialismo yanqui. El dolor inmenso que han provocado los miles de muertos de las torres, es el mismo sufrimiento de las madres de los centenares de miles de niños iraquíes que han muerto como consecuencia del bloqueo imperialista contra este país y de enfermedades causadas por las bombas radioactivas que sigue lanzando el Pentágono. Lo que el pueblo norteamericano ha experimentado en una hora, los palestinos lo vienen sufriendo desde hace décadas a manos del invasor nazi-sionista de Israel, verdadero gendarme de Washington en esta región vital para el imperialismo por los recursos petroleros. La imagen de las torres desplomándose, le debe haber vivificado en su memoria, a más de un palestino, cuando sus casas fueron dinamitadas por el ejército israelí, en 1948, 1967 o hace una semana, para expulsarlos de sus tierras.

El gobierno de Bush, nacido de un fraude, y cuya valentía moral se expresa en que corrió a esconderse a Arkansas, mientras centenares de bomberos y voluntarios morían al derrumbarse las torres cuando trataban de salvar a las víctimas, no las tiene todas para cuadrar al pueblo norteamericano detrás de una política de agresión a los pueblos atrasados y débiles. Es necesario por eso, que los trabajadores de todo el mundo rechacemos firmemente la agresión que se prepara contra Afganistán. Es la manera de ayudar a que los trabajadores y el pueblo norteamericano comprendan que el verdadero responsable de esta tragedia es el imperialismo yanqui.

La clase obrera, unida al resto de los explotados, tiene la fuerza necesaria, con su movilización y lucha, para imponer una salida socialista al abismo de males en que nos está hundiendo el sistema capitalista. Desde esta Centroamérica azotada por el hambre, la sequía y la miseria creciente en que el imperialismo hunde a nuestros pueblos, llamamos a todos los trabajadores del mundo y a la clase obrera norteamericana a movilizarnos para frenar la agresión imperialista a Afganistán.

EL VERDADERO RESPONSABLE DE LOS ATENTADOS
ES EL GOBIERNO YANQUI

NO A LA AGRESION IMPERIALISTA
CONTRA AFGANISTÁN

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